Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

jueves, 2 de abril de 2015

10 años de la muerte de Juan Pablo II

Hoy hace diez años que terminaba su peregrinación en la tierra nuestro querido Juan Pablo II.  Recuerdo vivamente aquellos momentos de tensión, emoción y profunda comunión con quienes velaban en la plaza San Pedro y quienes hicieron largas filas para decirle un brevísimo último adiós. Hubo quienes se les permitió arrodillarse unos minutos allí cerca donde yacía nuestro santo padre y amigo; los demás estuvimos pegados a la pantalla del televisor durante horas para no perdernos minuto. Algo ocurrió en mi vida en aquellos momentos, mi corazón dio un vuelco transformando mi vida. No dudé que no podría dejar de visitarlo aunque fuese días más tarde ya ante su tumba allí en la cripta de la Basílica de San Pedro para revivir allí mi historia relacionadacon su memoria. 
Siguiendo el calendario litúrgico mañana recordamos el último viernes santo que abrazabaesa cruz que tanto había adorado y amado este gran papa mariano.



Fue a su amigo y asesor teológico el cardenal Joseph Ratzinger a quien le tocó presidir la ceremonia de la Misa de exequias. Aquel a quien le había dicho “No es preciso que escriba la carta, pues yo quiero seguir teniéndolo conmigo hasta el final” aquel quien luego le sucediera en la Sede de Pedro y no solo se quedó sino que lo sucedió

Ensu homilía el Cardenal Ratzinger expresaba“Ninguno de nosotros podrá olvidar como en el último domingo de Pascua de su vida, el Santo Padre, marcado por el sufrimiento, se asomó una vez más a la ventana del Palacio Apostólico Vaticano y dio la bendición Urbi et Orbi por última vez. Podemos estar seguros de que nuestro amado Papa está ahora en la ventana de la casa del Padre, nos ve y nos bendice. Sí, bendíganos, Santo Padre.”


Hay mucho en este blog de mis viajes. Hoy después de 10 años de mi primer visita a la tumba de Juan Pablo II solo quiero agradecer a Dios por todo!