Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).

lunes, 5 de enero de 2026

Al llegar a Belén "abrieron sus cofres" y "... ofrecieron sus dones..."

 

(Raul Berzosa - Reyes Magos)

Con este gesto los tres Reyes Magos del Oriente realizaron la finalidad de su viaje. El les condujo por los caminos de esas tierras hacia las que también los acontecimientos actuales llevan frecuentemente nuestra atención. Para los tres Reyes Magos la guía en estos caminos fue la estrella misteriosa "que habían visto en Oriente" (Mt 2, 9), y que "les precedía, hasta que llegada encima del lugar en que estaba el Niño, se detuvo" (Mt 2, 9). A este Niño precisamente vinieron esos hombres únicos, llamados de fuera del círculo del Pueblo elegido hacia los caminos de la historia de este Pueblo. La historia de Israel les había dado la orden de detenerse en Jerusalén y preguntar ante Herodes: ¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer?" (Mt 2, 2).

Efectivamente, los caminos de la historia de Israel habían sido marcados por Dios, y por esto era necesario buscarle en los libros de los profetas: esto es, de aquellos que habían hablado en nombre de Dios al Pueblo sobre su vocación especial. Y la vocación del Pueblo de la Alianza fue precisamente Aquel a quien conducía el camino de los Reyes Magos de Oriente. Apenas hubieron preguntado a Herodes, éste no tuvo duda alguna de quién —y de qué rey—se trataba, porque, como leemos, "reuniendo a todos los príncipes de los sacerdotes y a los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Mesías" (Mt 2, 4).

Así, pues, el camino de los Reyes Magos lleva al Mesías, a Aquel a quien el Padre "santificó y envió al mundo" (Jn 10, 56). Su camino es también el camino del Espíritu. Es sobre todo el camino en el Espíritu Santo. Al recorrer este camino —no tanto en las vías de las regiones del Oriente Medio, cuanto más bien a través de los misteriosos caminos del alma— el hombre es conducido por la luz espiritual que proviene de Dios, representada en esa estrella, a la que seguían los tres Reyes Magos.

Los caminos del alma humana, que conducen hacia Dios, hacen ciertamente, que el hombre vuelva a encontrar en sí un tesoro interior. Así leemos también de los tres Reyes Magos, que al llegar a Belén "abrieron sus cofres" (Mt 2, 11). El hombre toma conciencia de los dones enormes de naturaleza y de gracia con que Dios lo ha colmado, y entonces nace en él la necesidad de ofrecerse, de devolver a Dios lo que ha recibido, de hacer ofrenda de ello como signo de la dádiva divina. Este don asume una triple forma, como en las manos de los tres Reyes Magos: "abriendo sus cofres, le ofrecieron dones, oro, incienso y mirra" (Mt 2, 11).

 (de la Homilía de Juan Pablo II en la Solemnidad de la Epifanía del Señor, Domingo 6 de enero de 1980)

 


 

"Se pusieron en camino…y la estrella iba delante de ellos


 (Botticelli: Adoración de los Magos – imagen de Wikipedia)

"Se pusieron en camino" (Mt 2,9), cuenta el evangelista, lanzándose con coraje por caminos desconocidos y emprendiendo un largo viaje nada fácil. No dudaron en dejar todo para seguir la estrella que habían visto salir en el Oriente (cfr. Mt 2,2).

 "Y la estrella ... iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño" (Mt 2,9). Los Reyes Magos llegaron a Belén porque se dejaron guiar dócilmente por la estrella. Más aún, "al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría" (Mt 2,10). Es importante, queridos amigos, aprender a escrutar los signos con los que Dios nos llama y nos guía. Cuando se es consciente de ser guiado por Él, el corazón experimenta una auténtica y profunda alegría acompañada de un vivo deseo de encontrarlo y de un esfuerzo perseverante de seguirlo dócilmente.

"Y postrándose le adoraron" (Mt 2,11). Si en el Niño que María estrecha entre sus brazos los Reyes Magos reconocen y adoran al esperado de las gentes anunciado por los profetas, nosotros podemos adorarlo hoy en la Eucaristía y reconocerlo como nuestro Creador, único Señor y Salvador.

"Abrieron sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra" (Mt 2,11). Los dones que los Reyes Magos ofrecen al Mesías simbolizan la verdadera adoración. Por medio del oro subrayan la divinidad real; con el incienso lo reconocen como sacerdote de la nueva Alianza; al ofrecerle la mirra celebran al profeta que derramará la propia sangre para reconciliar la humanidad con el Padre.

Queridos jóvenes, ofreced también vosotros al Señor el oro de vuestra existencia, o sea la libertad de seguirlo por amor respondiendo fielmente a su llamada; elevad hacia Él el incienso de vuestra oración ardiente, para alabanza de su gloria; ofrecedle la mirra, es decir el afecto lleno de gratitud hacia Él, verdadero Hombre, que nos ha amado hasta morir como un malhechor en el Gólgota.

Los Reyes Magos encontraron a Jesús en "Bêt-lehem", que significa "casa del pan". En la humilde cueva de Belén yace, sobre un poco de paja, el "grano de trigo" que muriendo dará "mucho fruto" (cfr. Jn 12,24). Para hablar de sí mismo y de su misión salvífica, Jesús, en el curso de su vida pública, recurrirá a la imagen del pan. Dirá: "Yo soy el pan de vida", "Yo soy el pan que bajó del cielo", "El pan que yo le daré es mi carne, vida del mundo" (Jn 6,35.41.51).

¡Sed adoradores del único y verdadero Dios, reconociéndole el primer puesto en vuestra existencia!

 

(Mensaje de Juan Pablo II para la JMJ 2005 presidida por el Papa BenedictoXVI) 

 


viernes, 2 de enero de 2026

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia

 


Todos somos conscientes en cierta manera de que no es posible llenar la medida total de la justicia en la transitoriedad de este mundo. Las palabras oídas tantas veces “no hay justicia en este mundo”, quizá sean fruto de un simplicismo demasiado fácil. Si bien hay en ellas también un principio de verdad profunda.

En un cierto modo la justicia es más grande que el hombre, más grande que las dimensiones de su vida terrena, más grande que las posibilidades de establecer en esta vida relaciones plenamente justas entre todos los hombres, los ambientes, la sociedad y los grupos sociales, las naciones, etc. Todo hombre vive y muere con cierta sensación de insaciabilidad de justicia porque el mundo no es capaz de satisfacer hasta el fondo a un ser creado a imagen de Dios, ni en lo profundo de la persona ni en los distintos aspectos de la vida humana. Y así, a través de este hambre de justicia el hombre se abre a Dios que “es la justicia misma”.

Jesús en el sermón de la montaña lo ha dicho de modo claro y conciso con estas palabras: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán hartos” (Mt 5, 6).

Con este sentido evangélico de la justicia ante los ojos, debemos considerarla al mismo tiempo dimensión fundamental de la vida humana en la tierra: la vida del hombre, de la sociedad, de la humanidad. Esta es la dimensión ética. La justicia es principio fundamental del la existencia y coexistencia de los hombres, como asimismo de las comunidades humanas, de las sociedades y los pueblos. Además, la justicia es principio de la existencial de la Iglesia en cuanto Pueblo de Dios, y principio de coexistencia de la Iglesia y las varias estructuras sociales, en particular el Estado y también las Organizaciones Internacionales. En este terreno extenso y diferenciado, el hombre y la humanidad buscan continuamente justicia; es éste un proceso perenne y una tarea de importancia suma.

A lo largo de los siglos la justicia ha ido teniendo definiciones más apropiadas según las distintas relaciones y aspectos. De aquí el concepto de justicia conmutativa, distributiva, legal y social. Todo ello es testimonio de cómo la justicia tiene una significación fundamental en el orden moral entre los hombres en las relaciones sociales e internacionales. Puede decirse que el sentido mismo de la existencia del hombre sobre la tierra está vinculado a la justicia. Definir correctamente “cuanto se debe” a cada uno por parte de todos y, al mismo tiempo, a todos por parte de cada uno, “lo que se debe” (debitum) al hombre de parte del hombre en los diferentes sistemas y relaciones, definirlo y, sobre todo, ¡llevarlo a efecto!, es cosa grande por la que vive una nación y gracias a la cual su vida tiene sentido.

A través de los siglos de existencia humana sobre la tierra es permanente, por ello, el esfuerzo continuo y la lucha constante por organizar con justicia el conjunto de la vida social en sus aspectos varios. Es necesario mirar con respeto los múltiples programas y la actividad, reformadora a veces, de las distintas tendencias y sistemas. A la vez es necesario ser conscientes de que no se trata aquí sobre todo de los sistemas, sino de la justicia y del hombre. No puede ser el hombre para el sistema, sino que debe ser el sistema para el hombre. Por ello hay que defenderse del anquilosamiento del sistema. Estoy pensando en los sistemas sociales, económicos, políticos y culturales que deben ser sensibles al hombre y a su bien integral; deben ser capaces de reformarse a sí mismos y reformar las propias estructuras según las exigencias de la verdad total acerca del hombre. Desde este punto de vista hay que valorar el gran esfuerzo de nuestros tiempos que tiende a definir y consolidar “los derechos del hombre” en la vida de la humanidad de hoy, de los pueblos y Estados.

(de laAudiencia General del Papa Juan Pablo II del 8 de noviembre de 1978)

Ave Maria : Lugares de culto mariano en Polonia (3 de 3)

 

Jasna Gora



Jasna Gora es la capital espiritual de Polonia. Al peregrino que llega a Jasna Gora, se le aparece, desde lejos, una torre que se le acerca mientras camina hacia la Santísima Virgen. Ningún otro convento, como Jasna Gora, refleja la particular religiosidad popular de Polonia. El frio del piso de mármol y de las paredes permite e introduce en la reflexión y en la oración. Desde hace más de 600 años la Virgen Negra conoce un culto nunca interrumpido. La historia de la imagen de la Madre de Dios se cruza con la historia de la nación polaca. El culto a la “Reina de Polonia” es un signo de distinción muy particular entre la Iglesia católica y las otras confesiones cristianas.



El reconocimiento de María como Reina testimonia la alianza entre la Madre de Dios y los fieles polacos, entre la religiosidad mariana y el espíritu del pueblo. Los ex votos puestos en las paredes reflejan la protección de la Virgen.   Juan Pablo II, durante una peregrinación a Jasna Gora, donó una rosa de oro que ha sido puesta a un lado de la Imagen.

 

Copias del cuadro de la Virgen han acompañado al Papa en el Vaticano y en la residencia estiva de Castel Gandolfo.

 

El cuadro de la así llamada Viren Negra es cubierto y descubierto cinco veces al dia ceremonia acompañada de las notas de un órgano.  La música creciente y el rostro de la Virgen que aparece lentamente hace aumentar la emoción y las palpitaciones del corazón. Cada vez que visito Jasna Gora y encuentro el rostro cubierto, me quedo esperando hasta cuando no lo descubren. No puedo irme de Jasna Gora sin haber visto los ojos de la Virgen. “En su mirada está todo”, dicen los guías espirituales de las peregrinaciones polacas que acuden a este lugar bendito.

 

Cada noche a las 21.00 las campanas nos llaman para la oración por la Iglesia y por la Patria. Consiste en un canto del medio evo tradicional polaco, que dice así: “Estoy cerca de ti, recuerdo, vigilo”, una breve reflexión espiritual, oraciones espontáneas por necesidades contingentes, una decena del Santo Rosario,  la recitación de la oración: “Bajo Tu protección” y un “Ave Marìa” por las intenciones del Santo Padre.

El encuentro de la noche finaliza con un canto ya conocido en todo el mundo: “hay una tierra silenciosa donde cada uno quisiera volver. Una tierra y un dulce rostro con dos signos de violencia, mirada intensa y premurosa que te pide confiar tu vida y tu mundo en Sus manos.  Virgen, Virgen Negra, es dulce ser tu hijo. Oh! deja, Virgen Negra que yo viva cerca de ti”.

 

Aleksandra Zapotoczny

 

Ave Maria : Lugares de culto mariano en Polonia (2 de 3)

 

Piekary



El Santuario en la cercanía de Piekary Ăláski, en el sur de Polonia, es el más grande de la zona industrial de Slesia. Es un lugar de peregrinaciones vinculadas al culto mariano y conocido sobre todo por las peregrinaciones de hombres.

“Hasta aquí llegan miles de hombres y de jóvenes – cuenta Mons. Wladysław  Nieszporek, rector del Santuario. En la peregrinación caminan juntos padres e hijos. En el último domingo de mes, se reúnen en el santuario cien mil hombres. En los años 1965-1978, también participaba de estas peregrinaciones el Cardenal Karol Wojtyła. Todos los años predicaba la palabra de Dios a los hombres cansados de los duros trabajos en las minas. Cuando después fue elegido Papa, a los peregrinos de Piekary les enviaba mensajes especiales.  Uno de ellos lo preparo en 1981 en el hospital, después del atentado que sufrió en mayo.





Cuando el Papa polaco vino por primera vez a Polonia, no obstante no haber podido visitar Slesia, se encontró con sus visitantes en Jasna Gora. Como recuerdo de ese encuentro, el Papa donò la estola papal a la Virgen de Piekary. Al recibir ese don tan precioso, el Obispo del lugar le aseguro al Santo Padre: “Esta estola la vamos a conservar para que Usted la use cuando venga a Piekary”, y cuator años después, la promesa se realizó. No a Piekary, porque no hubiese podido contener los miles de peregrinos que querían encontrarse ocn el Papa, sino a Katowice donde fue llevada la imagen de la Virgen de Piekary. Durante la celebración, el Papa dio el titulo de “Madre de la justicia y del amor social” a la Virgen y le ofreció un rosario de oro.  “El Santo Padre esperaba desde hace mucho tiempo poder encontrarse con la Virgen de Piekary – continúa Mons Nieszporek – y durante su discurso hacia chistes diciendo que, mientras antes era él quien hacia peregrinaciones a Piekary, ahora era Piekary que venía a él.”

El autor de la imagen de Nuestra Señora de Piekary es desconocido, pero ante ella han rezado ya miles y miles de personas, entre ellas la Madre Teresa de Calcuta.”


Aleksandra Zapotoczny

 

Ave Maria : Lugares de culto mariano en Polonia (1 de 3)

 Kalwaria Zebrzydowska




Cuando Karol tenía doce años y se quedó sin madre, su padre lo llevó a Kalwaria Zebrzydowska. Allí, delante de la Virgen Madre de Dios, se arrodillaron los dos juntos. El padre le dijo bajito a la oreja de Karol: “Esta es tu Madre” y desde entonces él nunca más estuvo solo.  Kalwaria Zebrzydowska ha tenido un gran papel en la vida de Karol. Allí iba cuando tenía algún problema o algunas cuestiones que resolver como muchacho, sacerdote, arzobispo y Papa. Josef Mucha, su chofer, cuenta de esta manera algunos de esos momentos: “cuando el Cardenal tenía alguna preocupación íbamos a Kalwaria Zebrzydowska. Rezaba aproximadamente una hora y luego, paseando por los “caminos de Maria” , se le pasaba todo. Cando rezaba el Rosario, mirándolo desde lejos, me daba cuenta cuando terminaba cada decena – explica Mucha – porque levantaba los ojos hacia el Cielo como si, realmente, hablara con Alguien”.



Kalwaria Zebrzydowska  es un pequeño pueblo cerca de Wadowice, ciudad en donde nació Karol. Es un lugar de culto mariano desde el siglo XVII, cuando en un castillo se reunían a rezar al comienzo y al final del día. Una vez, la imagen de la Madre de Dios lloró sangre y ese evento hizo que a ese lugar llegaran miles de fieles.



Kalwaria Zebrzydowska no es solo un santuario en cuanto está circundado de un área de diez kilómetros del llamado “Caminos de la Virgen”. Las capillas y las estaciones del Via Crucis están muy  bien situadas en medio de la naturaleza y de esa manera ha surgido un paisaje caracterizado por valores espirituales, donde los elementos naturales y los artificiales, creados por las manos del hombre, componen un lugar armónico. Este singular parque está bajo el patrocinio de la UNESCO.

 


“Casi siempre venia solo – cuenta Juan Pablo II durante su primera visita a Kalwaria como Papa en 1979 – porque no quería que nadie lo supiese, ni siquiera el custodio del convento. Es muy fácil esconderse en Kalwaria. Llegaba solo y me ponía a caminar por los Caminos de nuestro Señor Jesus y de su Madre, reflexionando sobre sus santísimos misterios. Esos senderos son absolutamente particulares. Confiaba a Jesus y a Maria problemas delicados y relacionados con mis responsabilidades, primero como Obispo, luego como Cardenal. Sabía que yo tenía que venir más veces; primero porque los problemas se multiplicaban  y luego – cosa singular – porque estos problemas se resolvían efectivamente.”

 

 

 

Juan Pablo II visitó Kalwaria Zebrzydowska por última vez en el mes de agosto de 2002 y los periodistas recordaron que el Papa se quedo frente a la imagen de la Virgen Maria tres cuartos de hora, haciendo saltar el orden de la peregrinación y la transmisión televisiva. Pero nadie se hubiese permitido interrumpir la meditación del Papa. El postulador del proceso de Canonización de Juan Pablo II confió, en su momento, el proceso a la Virgen: “Desde el corazón confío a la Madre de Kalwaria los trabajos del proceso” ha escrito en el libro de recuerdos del Santuario en febrero de 2006.”

 

Aleksandra Zapotoczny

jueves, 1 de enero de 2026

Maria Madre de Dios y Madre de la Paz – Oraciòn

 




«Madre, que sabes lo que significa estrechar
entre los brazos el cuerpo muerto del Hijo,
de Aquel a quien has dado la vida,
ahorra a todas las madres de esta tierra
la muerte de sus hijos,
los tormentos, la esclavitud,
la destrucción de la guerra,
las persecuciones,
los campos de concentración, las cárceles.
Mantén en ellas el gozo del nacimiento,
del sustento, del desarrollo del hombre y de su vida.
En nombre de esta vida,
en nombre del nacimiento del Señor,
implora con nosotros la paz y la justicia en el mundo.

Madre de la Paz,
en toda la belleza y majestad de tu Maternidad
que la Iglesia exalta y el mundo admira,
te pedimos:
Permanece con nosotros en todo momento.
Haz que este nuevo año sea año de paz
en virtud del nacimiento y la muerte de tu Hijo.

Amén».

(Oraciónconclusiva del Papa Juan Pablo II en la Homilia de la Santa Misa en laSolemnidad de Santa Maria, Madre de Dios y XII Jornada Mundial de la Paz)