Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

sábado, 27 de junio de 2009

Jan Pietraszko (3) Meditaciones sobre la familia


Sobre la familia….La familia tiene su origen a partir de aquel preciso instante que Dios los creo hombre y mujer y los confió uno al otro para que fuesen un solo cuerpo. No puede ser de otra manera hombre y mujer, que dependen mutuamente uno del otro. Han de ser ellos mismos, permanecer siendo ellos mismos. Ambos han nacido en la mente de Dios y su comunión familiar ha sido concebida en lo íntimo de Dios mismo, quien siendo Amor El mismo, los ha unido con amor. De esta manera no es la voluntad del hombre, sus gustos sus pasiones o sus caprichos que crean esta estructura, sino el acto creativo de la voluntad de Dios. “No es bueno que el hombre esté solo. Crearé, pues, un ser semejante a él para que lo ayude” Y el eco de aquellas palabras “Lo que Dios ha unido” ….Existe entonces una nueva y directa acción de Dios al inicio de cada nueva familia que se forma. El mismo es quien une. Nadie puede en su propio nombre unir a si al hombre con esa relación de cercanía o dependencia. Solamente Dios, prolongando en el tiempo hasta hoy su obra creadora, puede de esta manera confiar un ser al otro en una comunión conyugal definida para seguir un camino familiar común.
En otras palabras Dios está perfectamente presente en cada obra Suya. No se aleja de ella y no abandona aquello a lo cual le dio origen. Es fiel a cada familia y está presente junto a ella tal como lo estuvo al momento de la creación de la primera familia. Por eso la familia posee no solo la aprobación incesante de Dios, sino también el apoyo infinitamente rico de las fuerzas divinas. Estas representan en cada familia una fuente de valores que se renuevan incesantemente y fuerzas creativas en su forma mas autentica. Por eso la familia es la estructura de la vida humana donde la mente creativa de Dios penetra de continuo y siempre de nuevo, organismo vivo de la comunidad humana, en ella se renueva continuamente el diseño divino. Esto es indispensable porque la vida deforma constantemente, distorsiona sin piedad las líneas del pensamiento divino en la humanidad. Aquí en la familia, en cambio, gracias a la presencia de la fuerza sacramental de Dios esas líneas pueden recuperar su forma autentica. Es aquí, bajo la mirada de Dios, presente en el soplo de su Espíritu que puede renovarse la faz de la tierra. Y se renueva en los hombres. Se renueva en el hombre, bajo el soplo del Espíritu divino, la cualidad y los valores morales, las actitudes humanas que son condición de una vida fecunda y plena de sentido y la convivencia entre los hombres. Es todo aquello que en la familia se purifica sin pausa, se renueva y ennoblece y se transfiere a toda la comunidad a su alrededor,` se extiende hacia aquella comunidad suprema que lleva el nombre de nación”.

tomado de :

Belleza e spiritualitá dell´amore coniugale – recopilado por Ludmila Grygiel, Stanislaw Grygiel y Przemyslaw Kwiatkowski.- Edizioni Cantagalli, Siena, abril 2009

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