Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

sábado, 18 de agosto de 2012

San Alberto Hurtado “signo preclaro de la nueva evangelización”



Hoy se celebra la memoria litúrgica del santo chileno Alberto Hurtado Cruchaga,  sacerdote jesuita (1901-1952) y se cumplen 60 años de su muerte. Patrono de los trabajadores de Chile fue canonizadopor el Santo Padre Benedicto XVI el 23 deoctubre de 2005. Había sido beatificado por el Beato Juan Pablo II el 16 de octubre de 1994, junto a otros cuatro religiosos. 

Preocupado por los niños y los pobres, su generosa obra se ha ramificado a todos los estratos sociales.  Ser sacerdote no era para él un modo de ser, sino su ser.   
Fue sacerdote jesuita y sin embargo decía de él la poetisa y escritora chilena Gabriela Mistral en su testimonio:   
“Era el Padre Hurtado una especie de franciscano natural. Yo no sé si el rondó en torno de la llama dulce de franciscanismo, pero su naturaleza era cierto franciscanismo trajinador y este trajín puede llamarse un correteo por los niños pobres. Del Santo de Asís tenía también el hablar con gracia, la expresión a la vez donosa y llana. Este don de su conversación más su llaneza le ganaba a todos y le servía a maravilla para limosnear en bien de sus pobres y de sus niños.”


«El Hijo del hombre no ha venido para ser servido, sino para servir» (Mc 10, 45) comenzaba diciendo el Beato Juan Pablo II al describirlo en la homilía dela ceremonia de beatificación (junto a otros cuatro religiosos) en 1994 .  El Beato Alberto Hurtado se hizo servidor para acercar los hombres a Dios. Su profunda vida interior dejaba en quienes le trataron la imagen imborrable de hombre de Dios siempre dispuesto a la ayuda generos.
En su ministerio sacerdotal, marcado por vivo amor a la Iglesia, se distinguió como maestro en la dirección espiritual y como predicador incansable, transmitiendo a todos el fuego de Cristo que llevaba dentro, especialmente en el fomento de vocaciones sacerdotales y en la formación de laicos comprometidos en la acción social.
La vida del nuevo Beato nos recuerda que el amor a Cristo no se agota en la sola persona del Verbo encarnado. Amar a Cristo es servir a todo su Cuerpo, especialmente a los más pobres: fue ésta una gracia singular que el Beato Alberto Hurtado recibió y que nosotros hemos de pedir incesantemente a Dios. Impactado por la situación de los pobres y movido por su fidelidad a la doctrina social de la Iglesia, trabajó por remediar los males de su tiempo, enseñando a los jóvenes que «ser católicos equivale a ser sociales». Hijo glorioso del continente americano, el Beato Alberto Hurtado aparece hoy como signo preclaro de la nueva evangelización, «una visita de Dios a la patria chilena».

La página del Centro deEstudios y Documentación Padre Hurtado de la Universidad Católica de Chile ofrece abundante material acerca de su vida, obra y escritos 

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