Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

domingo, 5 de agosto de 2012

Todos somos tierra de Misión


Accidental (o providencialmente?) di con el escrito del Arzobispo de New York, el cardenal Dolan.  Debo admitir que me asombró, me impresionó por lo sincero, humilde y realista.  Una realidad fuerte, palpable, una realidad que sacude y que se vive a diario en cualquier gran ciudad del mundo (también aquí en Buenos Aires).

Su reflexión  comienza citando los problemas de la Arquidiócesis de Filadelfia (que son muchos) brindándole su firme apoyo al valiente arzobispo Charles Chaput. A continuación comenta  el cardenal Dolan que el Arzobispo Chaput acaba de expresar que la Arquidiócesis de Filadelfia….ahora en realidad es tierra de misión.

Y lo que sigue es una traducción mía,  de parte de lo escrito por el cardenal Dolan quien comienza admitiendo: 

"Si, debí leerlo dos veces!
Uganda un territorio de misión? Seguro...
Perú territorio de misión? Si....
Alaska territorio de  misión? OK..
pero Filadelfia? Vamos, esa arquidiócesis de alguna manera fue modelo de estructura católica robusta, intacta, de absoluta unión. Una población católica extraordinaria con cardinales que antes habían sido obispos, abundantes vocaciones, cerca de millón y medio de católicos orgullosos de serlo y firmes en la fe, estamos?

Que debemos entender entonces por territorio de misión? Que nos está queriendo decir el arzobispo Chaput?

No! Me temo que tiene razón..
Y saben que? Nuestra querida  Arquidiocesis de New York también es un territorio de misión! 
Es verdad que, gracias a Dios, no necesitamos capear el tsunami de los problemas que actualmente tiene Filadelfia.   Nuestras cuentas ajustadas, en cuanto a las finanzas solventes.  Nuestra población católica de hecho en crecimiento, y estamos lejos de prever despidos,  cierre de parroquias, escuelas y servicios.  Pero también nosotros somos un territorio de misión. Toda diócesis lo es. Y todo católico comprometido es  misionero.  Ese es el punto central de lo que el Beato Juan Pablo II y el Papa Benedicto XVI llaman Nueva Evangelización.
Yo fui educado – como la mayoría de ustedes – pensando que las misiones estaban “allá lejos” y es verdad no debemos olvidar nuestro sagrado deber para con las misiones extranjeras.

Recuerdo que cuando las maravillosas hermanas de la Misericordia de Drogheda, Irlanda,  llegaron a mi parroquia del Santo Niño en Ballwin, Missouri hace cincuenta años, sonreímos cuando ellas humildemente se llamaban “misioneras”.
No podía ser, nos sonreímos: hemos sido católicos durante generaciones, tenemos parroquia y escuela; la Iglesia católica es fuerte, orgullosa de serlo, creciendo y manteniéndose firme!  No somos África! No somos territorio de misión!

Si somos. Sí que lo somos! Las hermanas tenían razón! El Arzobispo Chaput también.  El Beato Juan Pablo II y el papa Benedicto XVI  han acertado.   Quizás nos hemos engreído un poco. Consideramos nuestra fe católica un hecho.   Como dice el Arzobispo Chaput el problema grave es la obnubilación que se “ha introducido en nuestra vida eclesial, y el cinismo y resentimiento que naturalmente le sigue…. Estos problemas matan el amor cristiano….terminan por ahogar la verdadera vida de la fe”.

Tal como comentara mi amigo Greg Erlandson enOur Sunday Visitor,  la llamada a la reflexión del Arzobispo fue adoptada por el Presidente de la Universidad Católica de América, John Garvey en su reciente discurso a nosotros los Obispos.  Lo que tenemos dijo el Sr. Garvey parafraseando al Sr. Erlandson, es una crisis de fe de toda la sociedad. “Cada vez una mayor cantidad de residentes del mundo occidental (usted y yo) simplemente se van alejando de su fe, lo que significa que lo que ocurre en Filadelfia es solo un microcosmos de una erosión mucho más alarmante.”

Lo he deprimido? Sinceramente espero que no.
Lo he despertado presentándole un desafío?  Confío que sí.
Porque adivinen lo que viene: Nos unimos a los apóstoles el Domingo de Pentecostés abrazando la Nueva Evangelización.
Ya no debemos dar por sentada nuestra fe católica.
Nada de descansar sobre laureles pensando acerca de lo que la iglesia ha logrado en el pasado!
Reemplacemos cinismo por confianza.
El apretón de  manos  por un juntar las manos…. .
Opacidad por atreverse. . .
Esperar que la gente vuelva reemplazarlo por salir a buscarlos….
En vez de asumir que la gente conoce la riqueza de la fe católica pensar de una manera más realista que no la conoce…
Sentir que la Iglesia es una “gran corporación” reemplazarlo por un fino y delicado cuidado por una Iglesia tan pequeña y frágil como un pequeño grano de mostaza del que Jesús nos hablo…... .
Y en vez de guardarnos nuestra fe tan solo para nosotros hacerla brillar ante los demás!
De esto se trata la Nueva Evangelizacion.
La Arquidiócesis de New York es territorio de misión!
Toda la Iglesia lo es! Nuestras parroquias! La cultura! El mundo!
Tú y  yo somos misioneros!"
- o -

Despertemos todos, que todos somos tierra de misión. En mi parroquia, en la suya....notamos menos gente en Misa... los párrocos comentan que cada vez hay menos casamientos, menos niños en catequesis… pero no, no nos dejemos abatir por esta dura realidad, aceptemos que estamos necesitados de una nueva evangelización, todos y cada  uno, sigamos las huellas de los primeros apóstoles,  salgamos a predicar con el ejemplo, con nuestras vidas, con la Palabra, no solo la nuestra.
Despertemos! Unámonos a los católicos del mundo,  a aquellos que ya han tomado conciencia.  Se acerca el Año de la fe (ll de oct ubre 2012 al 24 de noviembre 2013), una oportunidad preciosa para aceptar la invitación del Santo Padre Benedicto XVI:  “No podemos dejar que la sal se vuelva sosa y la luz permanezca oculta (cf. Mt 5, 13-16). Como la samaritana, también el hombre actual puede sentir de nuevo la necesidad de acercarse al pozo para escuchar a Jesús, que invita a creer en él y a extraer el agua viva que mana de su fuente (cf. Jn 4, 14). Debemos descubrir de nuevo el gusto de alimentarnos con la Palabra de Dios, transmitida fielmente por la Iglesia, y el Pan de la vida, ofrecido como sustento a todos los que son sus 
discípulos (cf. Jn 6, 51)” .....La renovación de la Iglesia pasa también a través del testimonio ofrecido por la vida de los creyentes: con su misma existencia en el mundo, los cristianos están llamados efectivamente a hacer resplandecer la Palabra de verdad que el Señor Jesús nos dejó…… «Caritas Christi urget nos» (2 Co 5, 14): es el amor de Cristo el que llena nuestros corazones y nos impulsa a evangelizar. Hoy como ayer, él nos envía por los caminos del mundo para proclamar su Evangelio a todos los pueblos de la tierra (cf. Mt 28, 19). Con su amor, Jesucristo atrae hacia sí a los hombres de cada generación: en todo tiempo, convoca a la Iglesia y le confía el anuncio del Evangelio, con un mandato que es siempre nuevo. Por eso, también hoy es necesario un compromiso eclesial más convencido en favor de una nueva evangelización para redescubrir la alegría de creer y volver a encontrar el entusiasmo de comunicar la fe.
 ..(Benedicto XVI Porta Fidei) 





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