Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

viernes, 17 de agosto de 2012

Beato Miguel Sopocko, confesor de Santa Faustina y corealizador de su misión (1 de 4)



En 1933,  en su calidad de confesor de las hermanas (unas decenas de años lo fue para con varias órdenes en Vilno,) el padre Sopocko conoció a Sor Faustina Kowalska: providencialmente elegido y preparado para ser su confesor y guía espiritual, tarea en la cual se sintió muy a gusto.  La misma hermana da testimonio de ello en su Diario y en las cartas que le escribiera. El padre Sopocko era su guía en el camino a la perfección, y probó ser una ayuda insustituible en el reconocimiento de las experiencias interiores y revelaciones.   Es por su iniciativa que nace el Diario de Sor Faustina. La hermana veía en un corealizador y continuador de la misión confiada en las revelaciones: propagar el culto a la Divina Misericordia.

Es natural preguntarnos: de donde la ayuda al padre Sopocko para cumplir ese rol y realizarlo?   Se  basa tan solo en su formación teológica, se debe a  su don de guía espiritual? Indudablemente poseía ambos. No le faltaba ni resolución ni sagacidad, pero encontrarse con una penitente tan excepcional, con una persona que gozaba de experiencias místicas, y establecer con ella un diálogo pleno de comprensión demandaba hallar el fundamento de sus profundas relaciones con Dios y  las virtudes tan plenamente desarrolladas.  En la mente del padre Sopocko debe producirse un proceso de encuentro personal con el misterio de Dios Misericordioso para descubrir así la Divina Misericordia, percibir la bendición de esta Misericordia, de su poder, de la verdad sobre la indispensabilidad de dirigirse a ella en la vida religiosa del cristiano.   Como puede sino explicarse este celo, esta dedicación a su servicio?  En su gran fervor apostólico, en su auténtica vida de fe,  ahondando en el saber teológico y en el continuo crecimiento en la sensibilidad del cuidado de las almas,  el finalmente se convierte en apóstol de la Divina Misericordia. La persona de Sor Faustina y sus revelaciones fueron inspiradoras y lo estimularon a un esfuerzo personal tenaz en el trabajo teológico espiritual sobre el misterio de la Divina Misericordia. El se abrió a la vocación, al apostolado de la Misericordia, orientado a el también con la intermediación de Sor Faustina,  se convence también de la gran verdad revelada por Dios en la Biblia, descubriendo el gran beneficio de la enseñanza del cuidado de las almas sobre la Misericordia Divina y asimismo las bondades de su culto.  Encontramos de esta manera la fuente  de su empeño en la obra de Misericordia.  Al aceptar su rol no se deja guiar tan solo por la insistencia de Sor Faustina sino también por los motivos citados;  no fueron las revelaciones de la hermana y su contenido el objeto de las enseñanzas del padre Sopocko,  sino la verdad revelada y transmitida por la Iglesia.  Estas establecieron un criterio para constatar las revelaciones de la hermana.
El trabajo que el padre Sopocko realizó para difundir la idea y el culto a la Misericordia Divina alcanzaron una dimensión excepcional. La investigación científica, las publicaciones, las intervenciones ante las autoridades eclesiásticas, las enseñanzas. También el Diario de la hermana nació debido a su sugerencia. Parece que en toda la historia del empeño en lograr la aprobación del culto a la Divina Misericordia, nadie se dedicó tanto a la obra como el padre Sopocko.

(traducido de Il camino di santitá di don Michele Sopocko, escrito por D. Henryk Ciereszko – en el sitio de la Divina Misericordia puede leerse el libro completo, algo adaptado) 
      

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