Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

sábado, 24 de noviembre de 2012

Marco Gallo : “El caso argentino; la acción pacificadora de Juan Pablo II con motivo de la guerra de las Malvinas y su rol para favorecer la vuelta a la democracia” (4 de 11) La carta de Wojtyla a los argentinos.


Marco Gallo : “El caso argentino; la acción pacificadora de Juan Pablo II con motivo de la guerra de las Malvinas y su rol para favorecer la vuelta a la democracia” (4 de 11)  La carta de Wojtyla a los argentinos.

En una reciente conversación mantenida con el cardenal Santos Abril y Castelló, ex Nuncio apostólico en Argentina al final de los Años Noventa y que formó parte de la comitiva papal en el viaje de 1982 a Buenos Aires, comentaba que ya desde el comienzo del conflicto, toda la Santa Sede bajo la presión del Papa, se movió unánime para encontrar las maneras y los canales adecuados para poner fin a la contienda. Seguramente el viaje pastoral programado dos años antes a Inglaterra podía ser una oportunidad única para llevar a aquellas tierras sus mensajes de paz y de reconciliación. Quedaba justamente la preocupación de parte del pontífice que este viaje a Gran Bretaña pudiera ser interpretado por el pueblo argentino, como un apoyo implícito al país anglosajón. Justamente para explicar la situación, de manera inédita, Juan Pablo II escribe una carta a los fieles argentinos el 25 de Mayo, fecha altamente simbólica por conmemorarse el día de la Primera Junta del  nuevo gobierno patrio de 1810; en dicha carta quiere aclarar el sentido de su viaje a Inglaterra. El papa explica de antemano que sus viajes no necesitan ser justificados, porque únicamente razones pastorales y de servicio evangélico al mundo responden a esas exigencias. Afirma Juan Pablo II: “la cancelación del viaje hubiera sido una desilusión no solo para los católicos sino también para muchísimos no católicos, que lo consideran singularmente importante también por su significado ecuménico, y efectivamente lo es. Ellos saben, en efecto, que la visita del Papa tiene un carácter pastoral y para nada político”.
El Papa desea comunicar a los argentinos la esperanza, a pesar del drama real  que se vive; enumera todos los esfuerzos llevados adelante para lograr una pacífica negociación: “he rezado muchas veces por esta intención, especialmente durante mi reciente peregrinación a Fátima y de manera muy especial durante la Misa por mí concelebrada, el 22 de este mes, en la Basílica de San Pedro junto a los pastores de la Iglesia Argentina, de América Latina y los de la Iglesia de Inglaterra, Escocia y Gales. Permanecen todavía vivas, con toda su exigencia, las frases que he pronunciado en una circunstancia tan histórica: “La paz es posible, la paz es una tarea imperiosa”. El papa precisa que él viajará a Argentina después de ir a Gran Bretaña de manera inédita; no será un viaje pastoral, el que será programado en un futuro, sino que será un viaje para pedir “la victoria de la justa paz sobre la guerra”. El  Papa hace luego un llamado a los obispos argentinos para que transmitan el verdadero significado de este viaje apostólico. La búsqueda de la unidad debe prevalecer sobre cualquier forma de patriotismo que pueda dividir y profundizar los contrastes: “... asimismo, a pesar de respetar las justas exigencias del patriotismo, sean voceros de aquella unidad que en Cristo y ante Dios, Creador y Padre, abraza todos los pueblos y todas las naciones, más allá de lo que distingue, divide o hasta opone recíprocamente...”
El Papa quiere evitar cualquier tipo de polarización y manifiesta cual debe ser la posición de la Iglesia frente a la guerra, una posición libre de condicionamientos políticos e ideológicos, solamente esta libertad puede garantizar un accionar autónomo, premisa indispensable para mediaciones exitosas:
“La Iglesia, aun conservando el amor hacia cada singular nación, no puede dejar a un lado de tutelar la unidad universal, la paz y la comprensión recíproca. De esta manera, también en medio de las tensiones políticas y de las calamidades que engendra la guerra, la Iglesia no cesa de testimoniar la unidad de la gran familia humana y busca los caminos que evidencien tal unidad, más allá de las trágicas divisiones. Son los caminos que conducen a la justicia, al amor y a la paz.” 

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