Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

sábado, 1 de diciembre de 2012

Marco Gallo : “El caso argentino; la acción pacificadora de Juan Pablo II con motivo de la guerra de las Malvinas y su rol para favorecer la vuelta a la democracia” (10 de 11) Después del viaje



Marco Gallo : “El caso argentino; la acción pacificadora de Juan Pablo II con motivo de la guerra de las Malvinas y su rol para favorecer la vuelta a la democracia” (10 de 11) Después del viaje


“Es emblemático como los viajes a Inglaterra y a Argentina fueron considerados por el mismo pontífice viajes atípicos, justamente porque las mismas condiciones en que se desarrollaban, habrían desaconsejado su visita, estando ambas naciones en plena hostilidad. Pero justamente el Papa enfoca el esfuerzo de la iglesia como una misión universal por la paz. Y vuelve a repetir las palabras pronunciadas a los obispos argentinos sobre el patriotismo y la universalidad. En este discurso dirigido a los colaboradores de la Curia Romana, el 28 de Junio, es decir después del fin de la guerra, el Papa con referencia al conflicto del Atlántico Sur aclara la misión pacificadora de la Iglesia:
“la paz constituye una plataforma común para la acción del Cristianismo en el mundo: así es en América Latina, asimismo es en Medio Oriente, donde la paz, tan comprometida cuanto necesaria, tiene un carácter religioso, una dimensión espiritual... en efecto la justa paz, según el lema que he dado para la Jornada Mundial de este año, es un don de Dios confiado a los hombres; don frágil, pero posible; don precario, pero precioso. Y yo no perderé ocasión para proclamarlo y defenderlo. En esta luz encuentran explicación los numerosos llamamientos, que he lanzado por la recordada situación en el Atlántico Austral... la misa “pro pace et iustitia servanda” del pasado mayo; las celebraciones eucarísticas en Coventry y en el Santuario mariano de Luján...”
Ecos en diarios y revistas del viaje papal
La visita de Juan Pablo II recibió en general de parte de los medios de comunicación locales repercusiones positivas; pero no faltaron tampoco críticas y grupos extremistas que presentaron al Papa como cómplice del colonialismo inglés y agente del imperialismo mundial.
En la revista “Política Obrera” del 12 de junio en un artículo titulado “La derrota  con sotana” se acusa el pontífice de haber apoyado explícitamente al Reino Unido en el conflicto, interpretando su viaje a Inglaterra como señal de sostén a la acción bélica británica: “Por el contrario, los argentinos hemos visto y oído otras cosas del papa. Ha ido seis días a Inglaterra, en un gesto que todo el mundo interpretó como de apoyo a Londres. Y esa es la verdad (recordemos que el papa había suspendido su visita a Argentina mientras no se firmara el acuerdo del Beagle y subsistiera el peligro de guerra con Chile; ahora el papa no quiso suspender su visita a Inglaterra, país que ha iniciado una brutal guerra de agresión contra Argentina. ¿Si esto no es apoyo, cómo se puede, entonces, calificarlo?).

Hemos visto cómo el papa, al visitar a la jefa de los piratas, la reina de Inglaterra, se despidió diciendo bien alto y para que todo el mundo tomara debida nota: "¡Dios bendiga al príncipe Andrés!" (Clarín, 29/5/82). ¿Cómo? ¿Que "Dios bendiga" al pirata que con su helicóptero asesina a nuestros soldados para robarnos parte de nuestro territorio? ¡Nuestros aviadores lo están buscando para reventarlo, y el papa le manda una bendición a ese negrero que quiere reimplantar la esclavitud colonial en una parte de Argentina!”
El diario Clarín, en cambio, después de la visita del pontífice, titula su nota: “El papa pidió una solución digna del conflicto”. Relata los momentos significativos de la visita remarcando la presencia de más de dos millones de argentinos,  hablando de “muestras de adhesión y simpatía”. En el mismo día el Osservatore Romano en un artículo de fondo “rezar por la paz”, volvía a explicar el sentido espiritual del viaje papal: “El Papa es un pastor universal que alienta gran amor por los pueblos de cada una de las naciones y por ende todos los atributos para proclamar e implorar por la paz.”
“Contra toda deformación dictada por cálculos maquiavélicos o hegemónicos -escribía el diario de la Santa Sede- la Iglesia tiene el deber de repetir que la paz es posible y que es un deber alcanzarla lo más pronto posible donde sea violada. Es cuanto Juan Pablo II repitió antes del viaje a Gran Bretaña, durante el viaje y después. Es cuánto está repitiendo ahora en el continente latinoamericano: primero en Río de Janeiro y luego en Buenos Aires. Y como pidió oraciones para acabar con la guerra -todas las guerras y los focos que las encienden- la comunidad cristiana está unida a su pastor y lo apoyará en su esfuerzo enorme”. 

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