Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

sábado, 15 de diciembre de 2012

Carta del Arzobispo Karol Wojtyla sobre su peregrinación a Tierra Santa en 1963 (2 de 4)






(estas dos fotografías fueron tomadas del sitio franciscano. La carta fue publicada, según señala primera fotografia, en los anales de la Curia Metropolitana de Cracovia en 1964, Vol 1-2, 66-74) 
En la segunda fotografía se ve el grupo de los obispos viajeros; señalado con una flecha vemos a Karol Wojtyla)
Las demás fotografías son de Wikipedia.


“Durante nuestra breve estada en Cairo, Egipto,  no pudimos visitar el lugar donde la Sagrada Familia permaneció hasta la muerte de Herodes, antes de regresar a Nazaret. Fue desde aquí que Jesús a los doce años, junto con Maria y Jose, fue al templo en Jerusalén donde se demoro mientras sus padres ya regresaban a su pueblo.  Es hasta el día de hoy que según la tradición se señala el lugar donde Maria y Jose se dieron cuenta que Jesús había quedado en el templo de Jerusalén para las fiestas. 
El templo en si dejo de existir el año 70 después de Cristo. Vemos esta gran plaza donde existió el magnífico templo desde los tiempos de Salomón rodeado de patios.  Desde las murallas que rodean la plaza sobre el flanco este con vista al Valle de Cedrón se aprecia una vista panorámica del Monte de los Olivos.  Una parte de esta muralla aun existe, se encuentra dentro de la ciudad y es conocida como el Muro de los Lamentos para los judíos que fueron privados de su templo. La Jerusalén de hoy está dividida entre judíos y árabes y los judíos no tienen acceso al muro de los Lamentos (*)


Todo el templo pertenece a los musulmanes. La famosa Mezquita de Omar no esta construida exactamente en el lugar del templo pero lo cubre parcialmente.  Esta Mezquita, que es una pieza de arte árabe es hoy solamente un museo. Hay otra mezquita en la plaza que es utilizada como centro de oración. Está ubicada dentro de un edificio construido en el siglo VI como lugar de oración por los cristianos (la iglesia estaba dedicada a la Presentación de la Santísima Virgen Maria) y fue también utilizada como sede de los reyes de Jerusalén durante el reino de las cruzadas.
El área del Templo del Antiguo Testamento es un lugar sagrado para nosotros los cristianos, ante todo porque fue el templo del Dios verdadero, que nuestro Señor mismo llamó “la casa del Padre”. Y además porque nuestro Redentor visito este templo muchas veces durante su vida: la presentación en el templo, su permanencia a los doce años, y hasta en su muerte se rasgo la cortina del Santo de los Santos. El templo de Jerusalén está siempre presente en la vida de Jesús.  Pero con la muerte y la resurrección del Señor Jesús, hay otro sitio de importancia:  la fortaleza  Antonia que estaba situado al noroeste de la explanada del templo. Hablaremos de ello mas adelante.

Visitemos ahora los sitios que conmemoran los hechos del ministerio público y las enseñanzas del Señor Jesús. Por ello debemos ir hasta el Rio Jordán próximo a Jericó. Al oeste de esta ciudad se eleva una cadena de montañas entre las cuales está el Monte de la Tentacion.  Es desde esta montaña que el tentador “le mostro todos los reinos de esta tierra”.  Otra tentación tuvo lugar en el pináculo del Templo, en el sudeste del muro perimetral que rodeaba el templo de Jerusalén y donde el tentador le sugirió a Jesús  “échate de aquí abajo, pues está escrito….”     Los alrededores del Muro de la Tentaciòn son desérticas y rocosas.  Esta fue la última gota del ayuno del Señor Jesus. 

El bautismo en el rio Jordán, según la tradición, tuvo lugar en un lugar al sudeste de Jericó.  No lejos de allí el rio fluye hacia el Mar Muerto. En realidad, el Mar Muerte se ubica en una gran depresión – alrededor de 400 mts bajo el nivel del mar. El  9 de diciembre no pudimos llegar hasta el lugar donde según la tradición tuvo lugar el bautismo de Jesús debido a una lluvia torrencial durante el dia y toda la noche que había inundado la ultima parte del camino. Tampoco pudimos llegar hasta Qumram.   El guía que estaba con nosotros nos dijo que en Qumram no había mucho para ver porque lo más importante no era el lugar sino los manuscritos que fueron descubiertos allí.


Cana de Galilea, el lugar del primer milagro, pertenece a los primeros momentos del ministerio público del Señor Jesús.  Nos detuvimos en Cana y visitamos el santuario. Estábamos en nuestro viaje hacia Galilea saliendo de Nazaret. En Nazaret nos mostraron también el sitio de la sinagoga donde el Señor Jesús, refiriéndose al texto de Isaías, se presento al pueblo como el Mesías prometido. Ellos no lo aceptaron y debieron dejar Nazaret e irse hacia el Lago de Genesaret  hacia donde también fuimos nosotros.

Aun hoy el lago de Genesaret deja perplejo, es la misma perplejidad que se siente leyendo  los Evangelios.   Es un lago lleno de peces – y es por ello que se ven cantidades de botes y pescadores tendiendo sus redes como en los tiempos de Jesús.  Abundan allí las huellas del  Señor y la vista  nos recuerda los Evangelios. Mayormente los lugares están concentrados en la parte norte y parcialmente en las orillas occidentales del lago. Ante los restos de Cafarnaum “el pueblo del Redentor” (los restos de la sinagoga tienen gran importancia) recordamos los esfuerzos del Señor Jesús en convertir esta ciudad y sus lamentaciones : “¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros realizados entre ustedes, hace tiempo que se habrían convertido…” (Lucas 10-13)
Cerca de allí esta Tabgha, con el santuario donde San Pedro recibe la primacía a orillas del lago donde Nuestro Señor le dijo a Pedro: «Apacienta mis corderos».  Nos detuvimos a orillas del lago y recogimos algunas piedras del agua para llevar de recuerdo. Cerca de allí vimos unos antiguos mosaicos que testimonian la multiplicación de los panes.  Seguramente habría mucho pasto allí donde la gente pudo congregarse y sentarse.  El Evangelio de Juan nos habla como después del milagro de la multiplicación de los panes la multitud saciada se dirige hacia Cafarnaúm para proclamarlo rey.  En Cafarnaúm los apóstoles escucharon el discurso que les anticipaba la institución de la Eucaristía.
Mirando estos sitios desde la ladera de la montaña hay otro santuario conmemorando el sermón descripto en el Evangelio de San Mateo (capítulos 5-7) en especial las ocho bienaventuranzas. Estas son la base de todas virtudes del Nuevo Testamento orientado hacia el Reino de Dios.  Yendo hacia Tiberiades, a lo largo de la orilla del lago, pasamos por las ruinas de la ciudad de Magdala que nos recuerda a Maria Magdalena.  A cierta distancia a nuestra derecha se abre el valle hacia las montañas donde en 1191 fueron vencidos los cruzados bajo las ordenes de Ricardo Corazon de Leon. Tiberiades es una ciudad judía donde hay una pequeña iglesia dedicada a San Pedro que fue restaurada después de la II Guerra Mundial por soldados polacos. Ellos también levantaron allí una estatua a San Pedro similar a la que se ve en la Basílica Vaticana y un monumento a los polacos queriendo evidenciar su unión con su lejana patria polaca.
El 13 de diciembre nos quedamos durante horas  en el Lago Genesaret.  Nos detuvimos donde el lago desemboca al Rio Jordan.  Las orillas están cubiertas por espesa vegetación  y arboles. La región de Galilea,  tierra natal de Nuestro Señor, difiere totalmente de la rocosa y desértica Judea.  Nos llamo la atención la belleza del lugar con suaves colinas y cadenas de montañas  en todas las direcciones. La tierra es fértil: la estamos observando en invierno, pero es más bonita en primavera  cuando reverdece y se cubre de flores. Observamos Galilea, la tierra natal de Nuestro Señor, mayormente desde el Monte Tabor adonde llegamos al atardecer y desde allí también pudimos disfrutar el amanecer y apreciar  esta tierra santificada una vez para siempre por la presencia del Hijo de Dios.  Nos hospedamos en el Convento franciscano la noche del 12 de diciembre y al amanecer celebramos la Eucaristía en el Santuario del Monte Tabor.   La montaña,  lugar de la Transfiguración de Cristo, posee una vista particular de la campiña y ofrece una vista hacia el norte donde se aprecian los picos nevados de Hermon (“Tabor et Hermon de nomine Tuo exultant”).
Entre las huellas y memorias del periodo de vida pública de Nuestro Señor  visitamos también el pozo de Jacob en Samaria que aun existe y sigue proveyendo de agua a los peregrinos. Es a esta agua que el Señor se refiere durante su encuentro con la mujer samaritana indicándole el “agua viva” (Juan 4,10) El pozo data de los tiempos de los patriarcas y hoy es un santuario al cuidado de los ortodoxos griegos. La región es montañosa y frente a este pozo se elevan  el Monte Ebal y el Monte Garizin, la montaña de la bendición y la maldición del Viejo Testamento. Hoy los samaritanos son solo un pequeño grupo que observan cuidadosamente las tradiciones religiosas del Viejo Testamento, distinguiéndose de los israelitas.”

(*) los judíos no tuvieron acceso entre los años 1948 y 1967)

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