Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

martes, 16 de abril de 2013

Juan Pablo II y el santuario mariano de Knock, Irlanda



Continuando con sus peregrinaciones espirituales durante el Año Mariano 1987/88,  el domingo 12 de marzo de 1988 el Papa Juan Pablo II invitaba a los fieles presentes en la Plaza San Pedro a “acompañarlo” al Santuario mariano de Knock, en Irlanda.


Entre sus breves palabras durante el Ángelus Juan Pablo II resumía los aspectos característicos de la aparición de Knock “que pueden llamar nuestra atención:

Ante todo – decía - este hecho: la aparición duró tanto que permitió a las primeras personas que, al pasar cerca de la pequeña iglesia de la aldea vieron las figuras celestiales ir a llamar a los que vivían en las casas de los alrededores, de modo que unas dieciocho personas, entre hombres, mujeres y jóvenes, fueron testigos del acontecimiento.


En segundo lugar, en la aparición de Knock no se oyeron palabras. María Santísima tenía una corona de oro en la cabeza ―Regina Pacis― y las manos levantadas en actitud de súplica; Ella, y los demás protagonistas celestiales de la aparición, invitaban con sus gestos a la oración, a la meditación de la Sagrada Escritura, a la reconciliación con Dios obtenida por Cristo, Cordero inmolado por nuestro rescate. Por ello, la oración, especialmente el rosario, la penitencia y la reconciliación sacramental, así como la bendición de los enfermos, se han convertido en elementos característicos de las peregrinaciones a Knock, donde en 1976 se inauguró una nueva iglesia para acoger al número creciente de visitantes.”

El Beato Juan Pablo II había realizado una visita apostólica de tres días a Irlanda en 1979, y con ocasión de la celebración de los 100 años de la aparición de Mhuire Máthair Dé, María, Madre de Dios, Reina de Irlanda visitó también el Santuario de Knock.

Nuestra Señora de Irlanda – junto a San José y San Juan el Evangelista - se apareció el 21 de agosto de 1879 en el muro meridional de la humilde iglesia parroquial de esa pequeña aldea en el condado de Mayo, ubicado al noroeste de Irlanda. El lugar pronto se convirtió en punto de referencia de devoción mariana del pueblo irlandés. La capilla fue quedando pequeña y requería una ampliación, que fue realizada conectando la parte antigua con la nueva, mediante paredes de vidrio (para que las estatuas pudieran ser vistas desde afuera),


Juan Pablo II celebro la Santa Misa al pie de la cruz que quedo allí como recuerdo de su visita, donde se lee “Esta es la cruz del altar donde el Santo Padre Juan Pablo II celebró Misa con ocasión de su visita al Santuario de Knock.”
La cruz misma es una especie de réplica (esta parece más alta y menos elaborada) de la Antigua Cruz celta de Ahenny.

La visita de Juan Pablo II congrego a unas 400.000 personas de todas las edades y decían entonces que fue el día más solemne en la historia de Mayo. Jamás habían soñado que un Papa visitase el lugar.
Knock está situado relativamente cerca de la frontera con Irlanda del Norte. El año 1979 fue un año de atentados cruentos y frecuentes.  Un día antes de su visita a Knock Juan Pablo II había hecho un enérgico llamado desde Drogheda a la solución del “urgentísimo problema: el de la paz y de la reconciliación”.

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