Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

jueves, 20 de marzo de 2014

El Papa Francisco sería inconcebible sin Juan Pablo II


“Ha acompañado a Juan Pablo II en todos sus viajes por el mundo, pero cuéntenos, ¿cómo era y qué era en su opinión lo más destacado de él?

Juan Pablo II fue de verdad un Papa que dio un gran cambio a toda la Iglesia porque era un papa joven y estábamos acostumbrados a papas mayores. Era un montañero polaco que conocía muy bien lo que es el Este porque él venía de Polonia, un país que ha sido siempre sometido por el nazismo o por el marxismo y, al mismo tiempo, con ese orgullo de una Polonia cristiana siempre fiel. Él vino sabiendo que podía ser un cambio grande en una Europa que estaba dividida, por eso una de sus ilusiones, que los franceses la llamaban la “utopía Wojtyla”, era unir esa Europa en sus raíces cristianas, cosa que consiguió porque cayó el muro de Berlín y él fue, dicho por el propio Gorbachov, artífice importantísimo de esa caída.

Al mismo tiempo, el Papa fue un hombre que desde que fue sacerdote y luego obispo auxiliar, y más tarde cardenal arzobispo de Cracovia, siempre creyó en los jóvenes y los amalgamó sabiendo que eran los que podían ayudarle y a la vez ser “heraldos del evangelio” por el mundo”, y así inventó las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ). Al mismo tiempo, se dio cuenta de que a la Iglesia no se la podía dejar en las sacristías o en la plaza de San Pedro; y, como no podían ir todos a ver al Papa, el Papa tendría que ir a ellos, por eso se llamó el “párroco del mundo” y por eso se dedicó a viajar. Un Papa así cambia por completo lo que se entendía por un Papa, aquella figura tradicional que está en las audiencias en el Vaticano, manda discursos, homilías, encíclicas, documentos, pero siempre en el Vaticano. Y de repente viene Juan Pablo II. Todo lo que vemos hoy en día, en el fondo, es gracias a él. El Papa Francisco, por ejemplo, sería inconcebible sin él.”

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