Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

sábado, 8 de marzo de 2014

“Junto a Juan Pablo II” – cuentan amigos y colaboradores (1 de 2)



Edizioni Ares de Milano acaba de publicar un libro titulado Junto a Juan Pablo II,  subtitulado “cuentan amigos y colaboradores”. 

Entre las 21 entrevistas realizadas por el periodista polaco  Wlodzimierz Redzioch,


De allí extraigo solo una pequeña parte e invito leer la entrevista  de la cual - según dice Zenit - se publican algunos extractos, extractos que, sin embargo,  brindan una visión íntima, sincera, humilde y entrañable de un Papa para con otro Papa quien hizo lo imposible por no dejarlo partir hacia su Bavaria natal como tenía planeado,  “invitándolo” (recordemos aquella frase “no hace falta que presente su renuncia cuando cumplia 75 años”)   a quedarse en el Vaticano porque era  “consultor obligado”. Se había hecho famosa la frase en debates sobre teología “que lo vea Ratzinger”.

Dice el Papa emérito Benedicto XVI en la entrevista:


“El primer encuentro consciente que tuve con el cardenal Wojtyla fue en el cónclave en el que fue elegido Juan Pablo I. Durante el Concilio, habíamos colaborado ambos en la Constitución sobre la Iglesia en el mundo contemporáneo, sin embargo fue en secciones diferentes, por lo que no nos habíamos visto. En septiembre de 1978, con ocasión de la visita de los obispos polacos en Alemania, yo estaba en Ecuador como representante de Juan Pablo I. La Iglesia de Munich y Frisinga está unida a la Iglesia ecuatoriana por un hermanamiento realizado por el arzobispo Echevarría Ruiz (Guayaquil) y del cardenal Döpfner. Y así, con mi enorme pesar, perdí la ocasión de conocer personalmente al arzobispo de Cracovia. Naturalmente había oído hablar de su obra de filósofo y pastor, y desde hacía tiempo quería conocerle.

Wojtyla, por su parte, había leído mi Introducción al Cristianismo, que había citado también en los ejercicios espirituales predicados por él a Pablo VI y la Curia, en la Cuaresma de 1976. Por eso era como si interiormente ambos esperásemos encontrarnos.
Sentí desde el inicio una gran veneración y una simpatía cordial por el metropolitano de Cracovia. En el pre-cónclave de 1978 el cardenal Wojtyla analizó para nosotros de forma asombrosa la naturaleza del marxismo. Pero sobre todo percibí en seguida con fuerza la fascinación humana que de él emanaba y de como rezaba, advertí cuan profundamente estaba unido a Dios.”
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“Mi recuerdo de Juan Pablo II está lleno de gratitud. No podía y no debía intentar imitarlo, pero he intentado llevar adelante su herencia y su tarea lo mejor que he podido. Y por eso estoy seguro que todavía hoy su bondad me acompaña y me protege.”
(Leer completo en Zenit)

Accanto a Giovanni Paolo II – gli amici & collaboratori raccontano – 256 paginas – Edizioni Ares, Milano, 2014)

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