Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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lunes, 25 de enero de 2010

Inescrutables designios de la Providencia


“Conservo vivo en la memoria mi primer encuentro con la Ciudad Eterna. Sucedió al final del otoño de 1946, cuando vine aquí después de la ordenación sacerdotal, para continuar los estudios. Al llegar, traía dentro de mi una imagen de Roma sacada de la historia, de la literatura y de toda la tradición cristiana. Durante bastantes días caminaba por la ciudad (que entonces no era todavía tan extensa como hoy, y contaba quizá con cerca de un millón de habitantes), pero no lograba encontrar plenamente la imagen de aquella Roma que desde hacía tiempo llevaba en mi mente.
Sin embargo, poco a poco la encontré. Esto ocurrió sobre todo cuando visité las basílicas más antiguas; y aún más cuando visité las catacumbas. ¡La Roma de los comienzos de la cristiandad! ¡La Roma de los Apóstoles! ¡La Roma de los mártires! Esta Roma que está en los orígenes de la Iglesia y, al mismo tiempo, en los orígenes de la gran cultura que hemos heredado.
Hoy deseo saludar a esta Roma con la veneración más profunda y con el amor más grande.
3. El período de Cuaresma, al que nos acercamos, nos introduce cada año en los secretos de esta Roma y nos manda seguir sus huellas. Este año lo haré por vez primera como Obispo de Roma. ¿Se podía pensar en esto cuando vine aquí por primera vez?
¡Verdaderamente los designios de la Providencia divina son inescrutables!”


martes, 5 de agosto de 2008

Oracion de Benedicto XVI a Maria, Salus Populi Romani

El Santo Padre Benedicto XVI visito la basílica de Santa Maria Maggiore por primera vez como Papa el 7 de mayo del año 2005, para rendirle homenaje al icono de la Virgen Maria, salvadora del pueblo romano “Salus Populi Romani” y ante ella pronunció esta oración de Germano de Constantinopla, patriarca oriental, oración llena de sabidurìa y amor a nuestra Madre María y un fuerte simbolismo de parte del Santo Padre.

Toda santa, digna de todo honor,
tú eres la mejor ofrenda
que la humanidad puede presentar a Dios.
Virgen madre, Madre siempre virgen,
dirige una súplica materna a tu Hijo.

Lleva hasta el puerto la barca de la Iglesia,
evitando los escollos y venciendo los oleajes.

Protege a esta ciudad;
conforta a quienes llegan a ella,
sin techo ni defensa,
y extiende a todos tu apoyo.

Con fe te veneramos, Madre de Dios;
con amor te honramos;
con esperanza acudimos a ti,
y te proclamamos bienaventurada.

Tú, Señora mía, mi consuelo de Dios,
ayuda de mi inexperiencia,
acoge la súplica que te dirijo.

Tú, que para todos eres fuente de alegría,
hazme digno de exultar juntamente contigo.

Mira a la asamblea de los creyentes,
Madre del Salvador;
aleja de ellos las desgracias y las aflicciones;
líbralos del mal y del maligno;
protégelos con la abundancia de tu benevolencia.

Al regreso glorioso de tu Hijo, nuestro Dios,
defiende con tu materna intercesión
nuestra fragilidad humana
y acompáñanos hasta la vida eterna
con tu mano afectuosa,
tú que eres poderosa por ser Madre.

lunes, 3 de diciembre de 2007

San Francisco Javier en la Garbatella

Hoy, fiesta de San Francisco Javier, recordamos aquel 3 de diciembre de 1978, que Juan Pablo II a los escasos dos meses de su pontificado, cumplía su primera visita pastoral a una parroquia de Roma: la parroquia de San Francisco Javier en la Garbatella.


Iba “como Obispo, para dar testimonio del misterio del Adviento, que realiza la vida de la parroquia porque forma la vida de cada uno de sus feligreses”. Comenzaba así la visita a las 333 parroquias de Roma, de las cuales visitara 317, faltándole 16 cuando escribió Levantaos, Vamos! . Lo hacia con “intensa emoción y profundo gozo” por ser la primer visita a una parroquia en la diócesis de Roma, que “Cristo le había encomendado mediante la elección como Obispo de Roma. Y con alegría especial porque era precisamente a esa parroquia que acudía “casi todos los domingos cuando era estudiante en Roma, los años inmediatos a la post guerra” y “guardaba muy vivos” algunos momentos de aquel periodo.

En su homilía, el dia que la parroquia celebraba la fiesta de su Titular San Francisco Javier, originario de Navarra, apóstol del Extremo Oriente, misionero y patron de las misiones los alentó a seguir el ejemplo de su santo Patrono, y los llamo a ser comunidad, a traves del Evangelio, de la Palabra de Dios….a ser “iglesia domestica” a “hacer de vuestra casa una iglesia

El parroco Don Diego Bona, hoy Monseñor, recuerda en una entrevista reciente el desarrollo de esa “jornada extraordinaria” “Un tiempo horrible, hacia mucho frío, había 2000 niños esperándolo en el oratorio y el Pontífice se dirigió de inmediato hacia ellos. Recuerda con cariño sus palabras dedicadas mayormente a los jóvenes y a las familias, en particular sus palabras a los esposos «Daos la mano como el primer día de vuestro matrimonio e imaginaos que hoy el obispo de Roma les pide su consentimiento y ustedes pronuncian, como entonces, la promesa matrimonial» y el encuentro de 20 minutos con cuatro sacerdotes de la parroquia “ cuando “el santo Padre nos alentó a seguir adelante en nuestro ministerio y en el desarrollo de nuestra misión”

Personalmente la parroquia ocupa un rinconcito especial en mi corazón pues el 13 de mayo, a las 18,30, mi familiar el cardenal Franc Rodé, prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, tomó posesión de la Diaconía de San Francisco Javier en la Garbatella y por esas cosas increíbles que ocurren en la vida, pude estar presente. Inolvidable!