Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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martes, 5 de julio de 2022

Slavorum Apostoli – Santos Cirilo y Metodio

 


El 2 de junio de 1985 el Santo Padre Juan Pablo II dio a conocer la Encíclica Slavorum Apostoli – en memoria de la obra evangelizadora de los santos Cirilo y Metodio.


En una Encíclica muy particular pues contiene generosa información biográfica de estos dos “santos hermanos de Salónica (la antigua Tesalónica)” “apóstoles de los Eslavos, que permanecen en la memoria de la Iglesia junto a la gran obra de evangelización que realizaron”.
“En la perspectiva de la evangelización —
como indican sus biografías— los dos santos hermanos se dedicaron a la difícil tarea de traducir los textos de la Sagrada Escritura, conocidos por ellos en griego, a la lengua de aquella estirpe eslava que se había establecido hasta los confines de su región y de su ciudad natal. Sirviéndose del conocimiento de la propia lengua griega y de la propia cultura para esta obra ardua y singular, se prefijaron el cometido de comprender y penetrar la lengua, las costumbres y tradiciones propias de los pueblos eslavos, interpretando fielmente las aspiraciones y valores humanos que en ellos subsistían y se expresaban
Por otra parte Juan Pablo II aclara que “Aunque los cristianos eslavos, más que otros, consideran de buen grado a los santos hermanos como « eslavos de corazón », éstos sin embargo siguen siendo hombres de cultura helénica y de formación bizantina, es decir, hombres que pertenecen en todo a la tradición del Oriente cristiano, tanto civil como eclesiástico”.

En la Encíclica Juan Pablo II además menciona que al “considerar la veneración, plena de gratitud, que estos dos santos gozan desde hace siglos, especialmente en las naciones eslavas, y recordando la inestimable contribución dada por ellos a la obra del anuncio del Evangelio en aquellos pueblos y, al mismo tiempo, a la causa de la reconciliación, de la convivencia amistosa, del desarrollo humano y del respeto a la dignidad intrínseca de cada nación” con la Carta Apostólica Egregiae virtutis,(1) del 31 de diciembre de 1980, los había proclamado copatronos de Europa. En la Encíclica también menciona que esa Carta Apostolica “estaba inspirada por la firme esperanza de una superación gradual en Europa y en el mundo de todo aquello que divide a las Iglesias, a las naciones y a los pueblos” y se refiere extensamente a los antecedentes sobre los cuales estan basados sus propios documentos.

En el Angelus del 15 de febrero de 2004 recordando la fiesta de San Cirilo y Metodio el dia anterior 14 de febrero, decia. “Ayer, 14 de febrero, celebramos la fiesta de san Cirilo y san Metodio, apóstoles de los pueblos eslavos y patronos de Europa junto con san Benito abad. Al evangelizar las regiones centro-orientales del continente, contribuyeron de modo decisivo a hacer que la Europa cristiana pudiera respirar con dos pulmones: el de occidente y el de oriente. En efecto, como es imposible pensar en la civilización europea sin la obra y la herencia benedictina, tampoco se puede prescindir de la acción evangelizadora y social de los dos santos hermanos de Salónica.”


Juan Pablo II 1985 Checoslovaquia – santos Cirilo y Metodio

 


El 5 de julio de 1985 marca un hito en la Iglesia católica checa y eslovaca. Como había ocurrido en 1979 en Polonia, ese día la Iglesia y los católicos le perdieron el miedo al régimen, con la fuerte impronta espiritual de Juan Pablo II, que hubiese querido visitar Checoslovaquia, con motivo del 1100 aniversario de la muerte de San Metodio, pero el régimen comunista le negó la visa. Fue entonces el cardenal Casaroli el encargado de llevar en su representación la rosa de oro que donaba al Santuario de Velehrad, uno de los lugares de peregrinación más importantes en Moravia, relacionado estrechamente con San Cirilo y San Metodio, quien fue primer arzobispo de la gran Moravia.

 Ante la imposibilidad de la visita Juan Pablo II el 19 de marzo de 1985 escribió un mensaje para los sacerdotes de Checoslovaquia donde les dejaba tres máximas : el el coraje de aceptar la historia y la humildad ante los misterios de la Divina Providencia; guardar celosamente el carácter religioso de su personalidad sacerdotal; y la responsabilidad. El Cardenal Frantisek Tomasek, férreo defensor de la libertad y la fe, sucesor del cardenal Beran (a quien le habia sido negado volver a su patria) leyó la carta del Papa ante 1100 sacerdotes checoslovacos en una concelebración masiva en Velehrad el 11 de abril.

Juan Pablo II continúo con su aporte y el 2 de junio de 1985 emitió su cuarta encíclica Slavorum Apostoli (los Apostoles de los Eslavos) en memoria de los dos santos Cirilo y Metodio, evangelizadores de los pueblos eslavos, considerados co-patronos de Europa, junto a san Benito.

Pero fue el 5 de julio de 1985, el dia que efectivamente se celebraba el 1100 aniversario de la muerte de san Metodio que la Iglesia Catolica recobró su fuerza y renació públicamente al congregarse para la celebración unas 200.000 personas. Dice Weigel en Testigo de Esperanza que el régimen había querido manipular la celebración tratándola de “festival pacifico” sin éxito, pues la gente comenzó a exclamar a viva voz “Esto es una peregrinación… queremos al Papa… queremos Misa”. Y la celebración se convirtió en la manifestación católica más multitudinaria en Checoslovaquia desde 1948.

No pudiendo estar presente personalmente Juan Pablo II invitó a los presentes en el Angelus de la Plaza San Pedro el 7 de julio de 1985 a “unirse espiritualmente s sus hermanos y hermanas de Checoslovaquia, que celebran solemnemente en Velehrad el XI centenario de la muerte de San Metodio. Decía en el encuentro “Precisamente con relación a este significativo acontecimiento eclesial, se ha hecho pública estos días mi Carta Encíclica Slavorum Apostoli, que lleva la fecha del 2 de junio, solemnidad de la Santísima Trinidad. Con esta Carta he querido recordar la vida santa y los grandes méritos apostólicos de los hermanos Cirilo y Metodio, nativos de Salónica (la antigua Tesalónica), que emprendieron entre los pueblos eslavos la misión evangelizadora, a la que dedicaron toda su vida”.

Aunque el gobierno comunista continuo hostigando al pueblo creyente, y el 25 de marzo de 1989, el “Viernes Santo de Bratislava” (la capital eslovaca) la policía atacó a los fieles que con velas encendidas rezaban en la plaza, definitivamente habían vencido el miedo. La represión continuó y en octubre la policía arrestó a 355 manifestantes pacifistas, entre ellos a Havel, posterior Jefe de Estado. Mas tarde se anunciaron ciertas facilidades para cruzar las fronteras y en 1989 una gran cantidad de fieles pudo peregrinar a Roma para participar en la canonización de Santa Inés de Bohemia y Adam Chmielowski.

Algunos meses después del “Viernes Santo” y la represión a los estudiantes, el pueblo de Praga salio a la calle pidiendo el final del terror rojo y el regreso a la libertad. El 4 de diciembre se desmoronó el gobierno comunista y resonó el solemne Te Deum en Praga con la presencia del cardenal Tomasek.

Finalmente el santo Padre Juan Pablo II pudo visitar Praga, la ciudad de los cien campanarios, en un momento histórico muy diferente. Fué “el milagro de Praga” : 22 de abril de 1990. Checoslovaquia ya liberada del régimen comunista lo recibía en breve visita entre el 21 y 22 de abril de 1990 en la República Federativa Checa y Eslovaca. En memoria de su visita fue erigida una gran cruz blanca contigua al Santuario de la Virgen Maria de Velehrad.

Juan Pablo II visitarìa nuevamente la Republica Checa y Eslovaca en mayo de 1995 y en abril de 1997 y Eslovaquia en junio 1995 y en septiembre 2003.