Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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martes, 5 de julio de 2022

Juan Pablo II 1985 Checoslovaquia – santos Cirilo y Metodio

 


El 5 de julio de 1985 marca un hito en la Iglesia católica checa y eslovaca. Como había ocurrido en 1979 en Polonia, ese día la Iglesia y los católicos le perdieron el miedo al régimen, con la fuerte impronta espiritual de Juan Pablo II, que hubiese querido visitar Checoslovaquia, con motivo del 1100 aniversario de la muerte de San Metodio, pero el régimen comunista le negó la visa. Fue entonces el cardenal Casaroli el encargado de llevar en su representación la rosa de oro que donaba al Santuario de Velehrad, uno de los lugares de peregrinación más importantes en Moravia, relacionado estrechamente con San Cirilo y San Metodio, quien fue primer arzobispo de la gran Moravia.

 Ante la imposibilidad de la visita Juan Pablo II el 19 de marzo de 1985 escribió un mensaje para los sacerdotes de Checoslovaquia donde les dejaba tres máximas : el el coraje de aceptar la historia y la humildad ante los misterios de la Divina Providencia; guardar celosamente el carácter religioso de su personalidad sacerdotal; y la responsabilidad. El Cardenal Frantisek Tomasek, férreo defensor de la libertad y la fe, sucesor del cardenal Beran (a quien le habia sido negado volver a su patria) leyó la carta del Papa ante 1100 sacerdotes checoslovacos en una concelebración masiva en Velehrad el 11 de abril.

Juan Pablo II continúo con su aporte y el 2 de junio de 1985 emitió su cuarta encíclica Slavorum Apostoli (los Apostoles de los Eslavos) en memoria de los dos santos Cirilo y Metodio, evangelizadores de los pueblos eslavos, considerados co-patronos de Europa, junto a san Benito.

Pero fue el 5 de julio de 1985, el dia que efectivamente se celebraba el 1100 aniversario de la muerte de san Metodio que la Iglesia Catolica recobró su fuerza y renació públicamente al congregarse para la celebración unas 200.000 personas. Dice Weigel en Testigo de Esperanza que el régimen había querido manipular la celebración tratándola de “festival pacifico” sin éxito, pues la gente comenzó a exclamar a viva voz “Esto es una peregrinación… queremos al Papa… queremos Misa”. Y la celebración se convirtió en la manifestación católica más multitudinaria en Checoslovaquia desde 1948.

No pudiendo estar presente personalmente Juan Pablo II invitó a los presentes en el Angelus de la Plaza San Pedro el 7 de julio de 1985 a “unirse espiritualmente s sus hermanos y hermanas de Checoslovaquia, que celebran solemnemente en Velehrad el XI centenario de la muerte de San Metodio. Decía en el encuentro “Precisamente con relación a este significativo acontecimiento eclesial, se ha hecho pública estos días mi Carta Encíclica Slavorum Apostoli, que lleva la fecha del 2 de junio, solemnidad de la Santísima Trinidad. Con esta Carta he querido recordar la vida santa y los grandes méritos apostólicos de los hermanos Cirilo y Metodio, nativos de Salónica (la antigua Tesalónica), que emprendieron entre los pueblos eslavos la misión evangelizadora, a la que dedicaron toda su vida”.

Aunque el gobierno comunista continuo hostigando al pueblo creyente, y el 25 de marzo de 1989, el “Viernes Santo de Bratislava” (la capital eslovaca) la policía atacó a los fieles que con velas encendidas rezaban en la plaza, definitivamente habían vencido el miedo. La represión continuó y en octubre la policía arrestó a 355 manifestantes pacifistas, entre ellos a Havel, posterior Jefe de Estado. Mas tarde se anunciaron ciertas facilidades para cruzar las fronteras y en 1989 una gran cantidad de fieles pudo peregrinar a Roma para participar en la canonización de Santa Inés de Bohemia y Adam Chmielowski.

Algunos meses después del “Viernes Santo” y la represión a los estudiantes, el pueblo de Praga salio a la calle pidiendo el final del terror rojo y el regreso a la libertad. El 4 de diciembre se desmoronó el gobierno comunista y resonó el solemne Te Deum en Praga con la presencia del cardenal Tomasek.

Finalmente el santo Padre Juan Pablo II pudo visitar Praga, la ciudad de los cien campanarios, en un momento histórico muy diferente. Fué “el milagro de Praga” : 22 de abril de 1990. Checoslovaquia ya liberada del régimen comunista lo recibía en breve visita entre el 21 y 22 de abril de 1990 en la República Federativa Checa y Eslovaca. En memoria de su visita fue erigida una gran cruz blanca contigua al Santuario de la Virgen Maria de Velehrad.

Juan Pablo II visitarìa nuevamente la Republica Checa y Eslovaca en mayo de 1995 y en abril de 1997 y Eslovaquia en junio 1995 y en septiembre 2003.


 

viernes, 13 de noviembre de 2009

20 años canonización de los beatos Inés de Praga y Albert-Adam Chmielowski

Ayer 12 de noviembre se cumplían 20 años de la canonización por el Siervo de Dios Juan Pablo II del beato Hermano Alberto Adam Chmielowski, insurrecto, artista - pintor, padre de los pobres, fundador de las Congregaciones de Hermanos y Hermanas do los pobres: los Albertinos y las Albertinas.

y de la beata Ines de Praga o de Bohemia a quien Santa Clara de Asis escribia con las palabras de san Pablo: "Te considero colaboradora de Dios mismo (Rm 16, 3) y apoyo de los miembros débiles y vacilantes de su Cuerpo inefable" (Cartas III, 8: FF 2.886) (Juan Pablo II carta a las clrisas.)

Monasterio fundado en Praga por Santa Inés de Bohemia
“Muchos siglos los separan a ambos: del siglo XIII al siglo XX. Pero los une una particular afinidad espiritual: la herencia de san Francisco de Asís y de santa Clara, así como la cercanía de las naciones de donde provienen: Bohemia y Polonia. Hoy los une la común canonización...” decia el Santo Padre Juan Pablo II en la homilía de la Misa de canonización.


y mis posts anteriores:

miércoles, 12 de noviembre de 2008

El milagro de Praga


Aquel “milagro de Praga” que ocurriría el 22 de abril de 1990 cuando Checoslovaquia recibía a Juan Pablo II en breve visita, en realidad había comenzado el 12 de noviembre de 1989.

Así lo cuenta el cardinal Stanislaw Dziwisz en Mi vida con Karol:
“El presidente Vaclav Havel, al recibir al Santo Padre, no pudo expresar mejor la extraordinaria elocuencia histórica de aquella visita. Un “milagro” dijo. Seis meses antes, Havel, arrestado como enemigo del Estado, aun estaba en la cárcel. Ahora, le daba la bienvenida al primer Papa eslavo, al primer Papa que ponía los pies en aquella tierra. Aquel “milagro”, podría decirse, había comenzado en San Pedro, el 12 de noviembre del año anterior, cuando fue canonizada Inés de Bohemia. En aquella ocasión llegaron a Roma, desde su patria o fuera de ella, al menos diez mil checoslovacos. Se descubrieron unidos, fuertes, sin miedos.

El Papa les dijo: “Vuestra peregrinación no debe terminar hoy. Debe continuar…” Y la peregrinación continuó hasta desembocar en la “Revolución de terciopelo” aquellos diez días que cambiaron la historia checoslovaca. Casi una segunda “Primavera de Praga””.

Milagro de Praga”…palabras que dieron vida al emocionante discurso de bienvenida del Presidente de Checoslovaquia Vaclav Havel al Santo Padre Juan Pablo II:
Su Santidad,
Mis queridos compatriotas,

No sé si estoy seguro que es un milagro.
Y a pesar de ello, me atrevo a decir que en este momento estoy participando de un milagro: el hombre que hace seis meses fue arrestado por ser enemigo del Estado esta hoy aquí ante vosotros como Presidente de ese Estado, dándole la bienvenida al primer Pontífice en la historia de la Iglesia Católica que pone su pie en esta tierra.

No sé si estoy seguro que es un milagro.
Y a pesar de ello me atrevo a decir que esta tarde participaré de un milagro: en el mismo lugar donde hace cinco meses nos regocijábamos por la canonización de Inés de Bohemia, y se había decidido el futuro de nuestro País, hoy celebrará Misa el Jefe de la Iglesia Católica y probablemente agradezca a nuestra santa por su intercesión ante aquel que tiene en sus manos el inescrutable curso de todas las cosas.

No sé si estoy seguro que es un milagro.
Y a pesar de ello me atrevo a decir que en este momento estoy participando de un milagro: a un país devastado por la ideología del odio, ha llegado el mensajero del amor; a un país devastado por el gobierno de la ignorancia, ha llegado el símbolo viviente de la cultura: a un país que hasta hace poco estaba devastado por la idea de confrontación y división del mundo, ha llegado el mensajero de la paz, del dialogo, de la tolerancia mutua, de estima y comprensión serena, el mensajero de unidad fraterna y diversidad.

Durante estas largas décadas, el Espíritu fue borrado de nuestro país.
Tengo el honor de ser testigo del momento en el cual este suelo es besado por el apóstol de la espiritualidad.
Bienvenido a Checoslovaquia, Su Santidad.