Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).

martes, 15 de septiembre de 2015

Nuestra Señora de los Dolores de Lichen

El Santuario de Lichen, es uno de los santuarios más grandes del mundo, y está ubicado a unos 120 km de Poznan. Es el segundo santuario polaco más famoso de Polonia, después del de Czestochowa (Jasna Gora) y fue construido como acción de gracias y ofrenda votiva para el 2000 aniversario del nacimiento de Cristo.  

La imagen de Nuestra Señora de Lichen o Nuestra Señora de los Dolores, de Lichen se encuentra en el altar mayor de la Basìlica de Lichen. Se trata de una pequeña imagen, diseñada originalmente para la oración privada, que más tarde se convirtió en objeto de culto.  Es una copia de la imagen original que se supone fue pintada en el siglo XVIII y llevada  a Lichen a mediados  del siglo XIX  por Thomas Klossowski, herrero que residía en el pueblo de Izabelin.  La imagen fue coronada como imagen milagrosa en 1976 por el cardenal primado del milenio Mons. Stefan Wyszynski.  


La basílica es visitada por más de dos millones de personas al año. En 1999 el Papa Juan Pablo II bendijo el nuevo santuario (entonces aún sin terminar) construido a semejanza de la Basílica de San Pedro en el Vaticano.  El templo tiene una capacidad para 7000 fieles sentados y 15.000 de pie.
«Me siento sobrecogido por este enorme edificio que, en su riqueza arquitectónica, es una expresión de fe y amor hacia la Virgen María y su Hijo», decia el Papa Juan Pablo II en su homilía. invocando la intercesión de María en esta breve oración.


« Reunidos hoy para esta oración matutina en el santuario de Lichen, delante de nuestra Madre la Virgen de los Dolores, implorémosle todos que interceda en favor nuestro ante su Hijo, pidiendo para nosotros:
Una fe viva, que, de granito de mostaza, se convierta en árbol de la vida divina.
Una fe que cada día se alimente de oración, se afiance con los santos sacramentos y se enriquezca con el tesoro del Evangelio de Cristo.
Una fe fuerte, que no tema dificultades, sufrimientos o fracasos, por estar fundada en la convicción de que «nada es imposible para Dios» (Lc 1, 37).
Una fe madura, sin reservas; una fe que coopere con la santa Iglesia para edificar auténticamente el Cuerpo místico de Cristo.
Te damos gracias, María, porque sin cesar y con certeza nos guías hacia Cristo.
Madre del Hijo divino, vela por nosotros; vela por nuestra inquebrantable fidelidad a Dios, a la cruz, al Evangelio y a la santa Iglesia, como has hecho desde los albores de nuestra historia cristiana. Defiende a esta nación que, desde hace mil años, camina por la senda del Evangelio. Haz que vivamos, crezcamos y perseveremos en la fe hasta el final.

Dios te salve, Hija de Dios Padre. 

Dios te salve, Madre de Dios Hijo. 
Dios te salve, Esposa de Dios Espíritu Santo, 
templo de la santísima Trinidad. Amén.

sábado, 12 de septiembre de 2015

El deber cumplido (1 de 2)

“El momento del deber cumplido o no cumplido tiene una importancia sustancial para la persona como sujeto y artífice de la acción. En caso de cumplimiento del deber, la persona experimenta no sòlo la satisfacción del acto, sino que experimenta también en este acto la satisfacción de sì mismo. En el caso contrario, no obstgante el cumplimiento del acto – o mejor, precisamente a causa de su cumplimiento – la persona experimenta, en cambio, insatisfaccòn, desilusión, y, todavía más, culpa y pecado. Todo este proceso tiene el carácter de la experiencia, de la conciencia, pero alanza la estructura òntica de la persona. Sobre todo, el alor moral «bien-mal» se confirma en él como categoría del ser y del hacerse bueno o malo en cuanto hombre. Y por eso mismo es difícil excluir de la interpretación de la moralidad – en cuanto realidad dada en la experiencia – el aspecto de la finalidad. La exclusión de la misma fue obra de Kanta, pero en ella miraba, sobre todo, a la dimensión normativa de laética (el imperativo categórico contra el imperativo hipotético, teleológico). En ambio, los fenomenólogos (entre ellos Scheler) comienzan a recuperar el momento de la finalidad, sobre todo, en el mismo obrar del hombre, en el acto en el que siempre està contenido un deseo de «algo».”


(texto del capítulo “El hombre y la responsabilidad” de El hombre y su destino de Karol Wojtyla, Ediciones Palabra, 2005) 

viernes, 11 de septiembre de 2015

Servidores a imagen de Maria


1. "Haced lo que Él os diga" (Jn 2, 5). Con estas palabras la Madre de Jesús, que asistía a las bodas celebradas un día en Caná de Galilea (cf. Jn 2, 1-12), sugería a los servidores del banquete que hiciesen cuanto Jesús les mandaba.
La espiritualidad del Antiguo Testamento puede ofrecernos una pista para precisar el origen remoto de esta exhortación de María.
En efecto, en el Monte Sinaí, el Señor por medio de Moisés invitó al pueblo de Israel a entrar en su Alianza (cf. Ex 18, 3-7). Respondiendo al ofrecimiento divino, todo el pueblo exclamó con una sola voz: "Nosotros haremos todo cuanto ha dicho Yavé" (Ex19, 8; cf. 24, 3. 7).
Puede afirmarse que todas las generaciones del pueblo elegido han hecho memoria de esa inmediata declaración de obediencia, pronunciada en "el día de la asamblea" (Dt 4, 10), al pie del Sinaí. Pensando nuevamente en ella, Israel se complacía en redescubrir la frescura del primer amor (cf. Jer 2, 2; Os 2, 17 b). De hecho, el contenido de esta misma frase era repetido puntualmente cada vez que el pueblo, guiado por sus jefes, renovaba los compromisos de la Alianza sinaítica, a lo largo de la historia del Antiguo Testamento (cf. Jos 24, 24; Esd 10, 12; Neh 5, 12...).
2. Ahora bien ―comentaba mi venerado predecesor Pablo VI en su Exhortación Apostólica Marialis cultus (2 febrero 1974: AAS 66, 1974, págs. 166-167, n. 57)―, las palabras que la Virgen dirigió a los servidores de las bodas de Caná "...se limitan en apariencia al deseo de poner remedio a la incómoda situación de un banquete, pero en la perspectiva del cuarto Evangelio son una voz que parece como una resonancia de la fórmula usada por el pueblo de Israel para ratificar la Alianza del Sinaí (cf. Ex 19, 8; 24, 3. 7; Dt5, 27), o para renovar los compromisos (cf. Jos 24, 24; Esd 10, 12; Neh 5, 12), y son una voz que concuerda con la del Padre en la teofanía del Tabor: "Escuchadle" (Mt 17, 5).
Hoy, los servidores de las bodas somos nosotros, queridos hermanos y hermanas. La Virgen no cesa de repetirnos a cada uno de nosotros, sus hijos e hijas, lo que dijo en Caná. Esa consigna podría llamarse su testamento espiritual. Es, en efecto, la última palabra que de Ella, Madre Santa, nos han transmitido los Evangelios. ¡Recojámosla y conservémosla en el corazón!

sábado, 5 de septiembre de 2015

Oración de la Madre Teresa por la familia


Padre Celestial, nos has dado un modelo de vida en la Sagrada Familia de Nazaret. 
Ayúdanos, Padre amado, a hacer de nuestra familia otro Nazaret, donde reine amor, la paz y la alegría.
Que sea profundamente contemplativa, intensamente eucarística y vibrante con alegría. 
Ayúdanos a permanecer unidos por la oración en familia en los momentos de gozo y de dolor. Enséñanos a ver a Jesucristo en los miembros de nuestra familia especialmente en los momentos de angustia.
Haz que el corazón de Jesús Eucaristía haga nuestros corazones mansos y humildes como el suyo y ayúdanos a sobrellevar las obligaciones familiares de una manera santa.
Haz que nos amemos más y más unos a otros cada día como Dios nos ama a cada uno de nosotros y a perdonarnos mutuamente nuestras faltas como Tú perdonas nuestros pecados.
Ayúdanos, oh Padre amado, a recibir todo lo que nos das y a dar todo lo que quieres recibir con una gran sonrisa. 
Inmaculado Corazón de María, causa de nuestra alegría, ruega por nosotros.
Santos Angeles de la Guarda permaneced a nuestro lado, guiadnos y protegednos. Amén 

-Madre Teresa de Calcuta M.C.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Virgo fidelis, Virgen fiel


“De entre tantos títulos atribuidos a la Virgen, a lo largo de los siglos, por el amor filial de los cristianos, hay uno de profundísimo significado: Virgo fidelis, Virgen fiel. ¿Qué significa esta fidelidad de María? ¿Cuáles son las dimensiones de esa fidelidad?
La primera dimensión se llama búsqueda. María fue fiel ante todo cuando, con amor se puso a buscar el sentido profundo del designio de Dios en Ella y para el mundo. “ Quomodo fiet?: ¿Cómo sucederá esto? ”, preguntaba Ella al Ángel de la Anunciación. Ya en el Antiguo Testamento el sentido de esta búsqueda se traduce en una expresión de rara belleza y extraordinario contenido espiritual: “buscar el rostro del Señor”. No habrá fidelidad si no hubiere en la raíz esta ardiente, paciente y generosa búsqueda; si no se encontrara en el corazón del hombre una pregunta, para la cual sólo Dios tiene respuesta, mejor dicho, para la cual sólo Dios es la respuesta.
La segunda dimensión de la fidelidad se llama acogida, aceptación. El quomodo fiet se transforma, en los labios de María, en un fiat. Que se haga, estoy pronta, acepto: éste es el momento crucial de la fidelidad, momento en el cual el hombre percibe que jamás comprenderá totalmente el cómo; que hay en el designio de Dios más zonas de misterio que de evidencia; que, por más que haga, jamás logrará captarlo todo. Es entonces cuando el hombre acepta el misterio, le da un lugar en su corazón así como “María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón” (Lc 2, 19; cf. ib. 3, 15). Es el momento en el que el hombre se abandona al misterio, no con la resignación de alguien que capitula frente a un enigma, a un absurdo, sino más bien con la disponibilidad de quien se abre para ser habitado por algo –¡por Alguien!– más grande que el propio corazón. Esa aceptación se cumple en definitiva por la fe que es la adhesión de todo el ser al misterio que se revela.
Coherencia, es la tercera dimensión de la fidelidad. Vivir de acuerdo con lo que se cree. Ajustar la propia vida al objeto de la propia adhesión. Aceptar incomprensiones, persecuciones antes que permitir rupturas entre lo que se vive y lo que se cree: esta es la coherencia. Aquí se encuentra, quizás, el núcleo más intimo de la fidelidad.
Pero toda fidelidad debe pasar por la prueba más exigente: la de la duración. Por eso la cuarta dimensión de la fidelidad es la constancia. Es fácil ser coherente por un día o algunos días. Difícil e importante es ser coherente toda la vida. Es fácil ser coherente en la hora de la exaltación, difícil serlo en la hora de la tribulación. Y sólo puede llamarse fidelidad una coherencia que dura a lo largo de toda la vida. El fiat de María en la Anunciación encuentra su plenitud en el fiat silencioso que repite al pie de la cruz. Ser fiel es no traicionar en las tinieblas lo que se aceptó en público.”






Garantizar la paz

“Garantizar la paz a todos los habitantes de nuestro planeta quiere decir buscar, con toda la generosidad y dedicación, con todo el dinamismo y perseverancia de que son capaces los hombres de buena voluntad, todos los medios concretos aptos a promover las relaciones pacíficas y fraternas, no sólo en el plano internacional, sino también en el plano de los distintos continentes y regiones, donde será a veces más fácil conseguir resultados que, no por ser limitados, serán menos importantes. Las realizaciones de paz en el plano regional constituyen en efecto un ejemplo y una invitación para la entera comunidad internacional.”



Guadalupe y Czestochowa destinos espirituales semejantes


“Considero un hecho providencial el que mis primeros pasos fuera de Italia, fuera de Roma, durante mi pontificado, me han traído precisamente aquí, a esta tierra donde sus habitantes, ciudadanos cristianos y católicos, han sufrido tanto por Cristo; esto nos une con ellos; también ellos lo sienten y lo manifiestan. Sin duda la mayor parte de ellos no conocen la historia de Polonia, como nosotros no conocemos la de México…… pero sienten que entre ellos y nosotros hay un vínculo espiritual, como una semejanza de destino espiritual; y la Madre de Dios del santuario de Guadalupe nos recuerda vivamente a nuestra Madre de Dios de Jasna Gora. Y por eso hoy, esperando peregrinar al santuario de la Madre de Dios de Guadalupe, vivo los mismos sentimientos que cuando iba —y espero que en un futuro no lejano podré ir todavía— al santuario de la Madre de Dios de Jasna Gora en Czestochowa.”