Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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viernes, 5 de septiembre de 2025

Santa Madre Teresa de Calcuta, “pequeña mujer enamorada de Dios”

 


"Os digo que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis" (Mt 25, 40).

Este pasaje evangélico, tan fundamental para comprender el servicio de la madre Teresa a los pobres, fue la base de su convicción llena de fe de que al tocar los cuerpos quebrantados de los pobres, estaba tocando el cuerpo de Cristo. A Jesús mismo, oculto bajo el rostro doloroso del más pobre de entre los pobres, se dirigió su servicio. La madre Teresa pone de relieve el significado más profundo del servicio: un acto de amor hecho por los hambrientos, los sedientos, los forasteros, los desnudos, los enfermos y los prisioneros (cf. Mt 25, 34-36), es un acto de amor hecho a Jesús mismo.

Lo reconoció y lo sirvió con devoción incondicional, expresando la delicadeza de su amor esponsal. Así, en la entrega total de sí misma a Dios y al prójimo, la madre Teresa encontró su mayor realización y vivió las cualidades más nobles de su feminidad. Buscó ser un signo del "amor, de la presencia y de la compasión de Dios", y así recordar a todos el valor y la dignidad de cada hijo de Dios, "creado para amar y ser amado". De este modo, la madre Teresa "llevó las almas a Dios y Dios a las almas" y sació la sed de Cristo, especialmente de aquellos más necesitados, aquellos cuya visión de Dios se había ofuscado a causa del sufrimiento y del dolor.

 "El Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate de todos" (Mc 10, 45). La madre Teresa compartió la pasión del Crucificado, de modo especial durante largos años de "oscuridad interior". Fue una prueba a veces desgarradora, aceptada como un "don y privilegio" singular.

En las horas más oscuras se aferraba con más tenacidad a la oración ante el santísimo Sacramento. Esa dura prueba espiritual la llevó a identificarse cada vez más con aquellos a quienes servía cada día, experimentando su pena y, a veces, incluso su rechazo. Solía repetir que la mayor pobreza era la de ser indeseados, la de no tener a nadie que te cuide.

"Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti". Cuántas veces, como el salmista, también madre Teresa, en los momentos de desolación interior, repitió a su Señor:  "En ti, en ti espero, Dios mío".

Veneremos a esta pequeña mujer enamorada de Dios, humilde mensajera del Evangelio e infatigable bienhechora de la humanidad. Honremos en ella a una de las personalidades más relevantes de nuestra época. Acojamos su mensaje y sigamos su ejemplo.

Virgen María, Reina de todos los santos, ayúdanos a ser mansos y humildes de corazón como esta intrépida mensajera del amor. Ayúdanos a servir, con la alegría y la sonrisa, a toda persona que encontremos. Ayúdanos a ser misioneros de Cristo, nuestra paz y nuestra esperanza. Amén.

(de laHomilia del Papa Juan Pablo II en la Misa de Beatificacion de la Madre Teresade Calcuta el 19 de octubre de 2003) l

 La Madre Teresa fue  canonizada por el Papa Francisco el 4 de septiembre de 2016. 

Masinformacion sobre la Madre Teresa el dia de la beatificación y otros documentosinteresantes sobre las Misiones y temas afines. 

Invitovisitar Posts en este blog sobre la Madre Teresa 

martes, 5 de septiembre de 2023

Madre Teresa

 


El 5 de septiembre de 1997 dejaba esta tierra, después de haber estado regalando todo su amor de Madre entre los más pobres de los pobres, Gonxha Bojaxhiu, conocida como la Madre Teresa, que había nacido en Skopje (actual Macedonia) el 26 de agosto de 1910. La madre de los pobres… ejemplo elocuente para todos, creyentes y no creyentes…nos dejaba el testimonio del amor de Dios que, acogido por ella, transformó su vida en una entrega total a sus hermanos. Nos dejaba el testimonio de la contemplación, que se hace amor, y del amor, que se hace contemplación.

Había recibido varios premios, entre ellos el Premio Nobel de la Paz, pero ella se presentaba así sencillamente: “De sangre soy albanesa. De ciudadanía, India. En lo referente a la fe, soy una monja Católica. Por mi vocación, pertenezco al mundo. En lo que se refiere a mi corazón, pertenezco totalmente al Corazón de Jesús.

Esta mensajera luminosa del amor de Dios , que “en las horas más oscuras se aferraba con más tenacidad a la oración ante el santísimo Sacramento” había recibido su “inspiración,” su “llamada dentro de la llamada” el 10 de septiembre d 1946 en un viaje de Calcuta a Darjeeling para realizar su retiro anual, pero pasarían casi dos años de pruebas y discernimiento antes de que recibiese el permiso para comenzar. El 17 de agosto de 1948 se vistió por primera vez con el sari blanco orlado de azul y atravesó las puertas de su amado convento de Loreto para entrar en el mundo de los pobres.
Fundó los Hermanos Misioneros de la Caridad en 1963, en 1976 la rama contemplativa de las Hermanas, en 1979 los Hermanos Contemplativos y en 1984 los  Padres Misioneros de la Caridad.

Creó los Colaboradores de Madre Teresa y los Colaboradores Enfermos y Sufrientes, personas de distintas creencias y nacionalidades con los cuales compartió su espíritu de oración, sencillez, sacrificio y su apostolado basado en humildes obras de amor. Este espíritu inspiró posteriormente a los Misioneros de la Caridad Laicos. En 1981 inició el Movimiento Sacerdotal Corpus Christi como un“pequeño camino de santidad” para aquellos sacerdotes que deseasen compartir su carisma y espíritu.

En 1997 las Hermanas de Madre Teresa contaban casi con 4.000 miembros y se habían establecido en 610 fundaciones en 123 países del mundo.
La Madre Teresa está enterrada en una tumba de piedra cubierta de mármol en la planta baja de la Casa Madre de las Misioneras de Caridad en Calcuta.



Menos de dos años después de su muerte el Santo Padre Juan Pablo II permitió la apertura de su Causa de Canonización. El 20 de diciembre del 2002 aprobó los decretos sobre la heroicidad de las virtudes y sobre el milagro obtenido por intercesión de Madre Teresa . Fue beatificada el 19 de octubre de 2003 por Juan Pablo II. 

Y canonizada por el Papa Francisco el 4 de septiembre de 2016.


La fiesta litúrgica de la Beata Madre Teresa de Calcuta es el 5 de septiembre, día del aniversario de su muerte.


Invito visitar la  Pagina oficial de las Hermanas de la Caridad de laMadre Teresa 

El sitio de la Santa Sede Beatificacion de la MadreTeresa 

Mis entradas: Casa de acogida Don de Maria

Juan Pablo II Viaje a la India - Madre Teresa

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lunes, 5 de septiembre de 2022

Madre Teresa – el ángel de Calcuta

 

Hoy la Iglesia recuerda a esa santa mujer, la Madre Teresa de Calcutta, que no desaprovechaba momento -  ni siquiera en la Basílica -  para hablar con su santo amigo Juan Pablo II

 


 

Fue a comienzos de los 50 que,  atendiendo a los pobres en las calles de Calcutta,  se encontró con muchos abandonados a su suerte. Los recogía para trasladarlos a hospitales donde,  a menudo,  no eran aceptados por encontrarlos ya “fuera de cualquier posibilidad de ayuda” y los hospitales no tenían suficientes camas para acomodar pacientes con pocas posibilidades de sobrevivir. 

 

Después de innumerables y desesperados intentos finalmente en 1952 la Madre Teresa abrió su primer “Nirmal Hriday” – un hogar para enfermos abandonados y moribundos en el area de Kalighat de Calcutta.. La Madre Teresa quería que aquellos que se estaban muriendo en las calles, aquellos”no queridos” por los hospitales o por sus propias familias, tuvieran una chance de recuperarse o morir con dignidad, y fueran amados y cuidados por las Hermanas.

 

Hoy en India hay 180 Hogares que cuidan a los mas pobres entre los pobres, o sea los abandonados, los destituidos y a hombres y mujeres físicamente disminuidos.

(De la pagina de las Misioneras de la Caridad) 

sábado, 3 de septiembre de 2016

Biografia de la Madre Teresa

Madre Teresa de Calcuta (1910-1997)

     
“De sangre soy albanesa. De ciudadanía, India. En lo referente a la fe, soy una monja Católica. Por mi vocación, pertenezco al mundo. En lo que se refiere a mi corazón, pertenezco totalmente al Corazón de Jesús”. De pequeña estatura, firme como una roca en su fe, a Madre Teresa de Calcuta le fue confiada la misión de proclamar la sed de amor de Dios por la humanidad, especialmente por los más pobres entre los pobres. “Dios ama todavía al mundo y nos envía a ti y a mi para que seamos su amor y su compasión por los pobres”. Fue un alma llena de la luz de Cristo, inflamada de amor por Él y ardiendo con un único deseo:“saciar su sed de amor y de almas” .

Esta mensajera luminosa del amor de Dios nació el 26 de agosto de 1910 en Skopje, una ciudad situada en el cruce de la historia de los Balcanes. Era la menor de los hijos de Nikola y Drane Bojaxhiu, recibió en el bautismo el nombre de Gonxha Agnes, hizo su Primera Comunión a la edad de cinco años y medio y recibió la Confirmación en noviembre de 1916. Desde el día de su Primera Comunión, llevaba en su interior el amor por las almas. La repentina muerte de su padre, cuando Gonxha tenía unos ocho años de edad, dejó a la familia en una gran estrechez financiera. Drane crió a sus hijos con firmeza y amor, influyendo grandemente en el carácter y la vocación de si hija. En su formación religiosa, Gonxha fue asistida además por la vibrante Parroquia Jesuita del Sagrado Corazón, en la que ella estaba muy integrada.


(Leer completo en el sitio de la Santa Sede)

Madre Teresa: Renzo Allegri la recordaba en el centenario de su nacimiento

Por una serie de extrañas coincidencias, mantuve con ella diversos encuentros, largas conversaciones, viajes en coche. Puedo decir que tenía por ella un afecto profundo, y ella me demostraba una benevolencia tal que yo juzgaba amistad, y mi superficial vanidad me empujó a veces a aprovecharme de ella, pidiendo incluso favores que ya desde el principio yo mismo consideraba “imposibles”. Y sin embargo, en su infinita bondad, la Madre encontraba siempre la forma de contentarme.

Increíble. Estoy seguro de que todos aquellos que se han acercado a Madre Teresa han constatado esta amorosa disponibilidad suya. Era ciertamente una gran santa pero al mismo tiempo una mujer de una sensibilidad humana tan deliciosa, de una bondad de ánimo tan grande, que se sentía triste si no conseguía contentar a quien le pedía algo….. No le gustaba mucho hablar. Pero cuando lo hacía, era extremadamente fascinante, con ese modo suyo esencial e incisivo de exponer sus pensamientos. Hablaba preferiblemente a través de imágenes. Sus razonamientos eran una secuencia de hechos que llevaban a una conclusión inevitable….

Cuando estaba en Roma, y le pedía verla, me citaba en el pequeño convento del Celio, donde está la Casa madre de las monjas fundadas por ella, las Misioneras de la Caridad. Decía: “Le espero mañana por la mañana a las cinco y media”. A esa hora, en el pequeño convento, estaba la Misa reservada a las monjas y la Madre deseaba que, antes de hablar conmigo, nos encontrásemos unidos en la oración. Llegaba puntual y encontraba, en la puertecita del convento, una hermana que me esperaba y me acompañaba a la capillita. Seguía la Misa junto a la Madre, que estaba arrodillada en el suelo, en el fondo de la capillita. Para mí, en cambio, hacía preparar un reclinatorio cómodo y también una silla. Desde mi sitio podía observar a todas las hermanas y también a la Madre, que no hacía precisamente nada especial. Estaba acurrucada sobre sí misma, casi formando una bola, y estaba concentrada en la oración silenciosa como si yo no existiese. Pero precisamente desde aquella postura de anulación incluso física, transmitía una potente energía e infinitas consideraciones que largas conversaciones no habrían sido capaces de sugerir.

Después de la Misa, la hermana que me había acogido me acompañaba a un cuartito del convento, adonde de modo infalible, poco después, llegaba la Madre con una bandeja para el desayuno. Madre Teresa me servía el desayuno. No permitía que lo hiciera una de sus monjas, quizás aquella que me había acogido a la puerta del convento. Quería hacerlo ella. La primera vez yo estaba confuso e intenté impedírselo, diciendo que no tenía hambre, que por la mañana no comía nunca. Pero ella intuyó mi turbación y no hubo forma de detenerla. Me servía con un conmovedor amor maternal. Café, leche, mermelada, tostadas. Se preocupaba de que comiese. Y aquellas atenciones suyas hablaban más que las entrevistas. Después, terminado el desayuno, me concedía su tiempo. Yo tomaba mis apuntes con las preguntas, encendía la grabadora y ella respondía….

Cuando pienso en Madre Teresa, la imagen que se me viene en seguida a la mente es a ella en oración. La primera vez que viajé en coche con ella, tuve el honor de sentarme a su lado. Debíamos trasladarnos desde la vía Casilina, en la periferia de Roma, donde hay una casa de las Misioneras de la caridad, al Vaticano, donde la Madre iba a ser recibida por el Papa…...

El coche partió con gran velocidad porque teníamos prisa, llegábamos tarde. No se podía en absoluto hacer esperar al Papa. Madre Teresa miraba desde la ventanilla. Su rostro estaba sereno. Después de un momento, la Madre nos pidió que rezáramos con ella. Se hizo el signo de la cruz, de un bolsillo de su sari sacó un rosario. Oraba en voz baja, con voz sumisa, recitando el Padrenuestro y las Avemaría en latín. Nosotros rezábamos con ella. El coche aceleraba nervioso en el tráfico caótico e intenso. A veces frenaba bruscamente, daba volantazos, arrancaba imperioso, agarraba las curvas de forma temeraria, era abordado por otros coches, impacientes y agresivos, que lanzaban amenazas con penetrantes golpes de cláxon. Yo estaba agarrado al manillar y miraba con preocupación al conductor, muy bueno pero imprudente. Madre Teresa, en cambio, estaba absorta en la oración, y no se daba cuenta de nada.  Acurrucada en su asiento, estaba hablando con Dios. Tenía los ojos semicerrados. El rostro arrugado, doblado sobre el pecho, estaba transfigurado. Parecía casi que emanara luz. Las palabras de la oración salían de sus labios, precisas, claras, lentas, casi como si se detuviera a saborear el significado de cada una de ellas. No tenían la cadencia de una fórmula continuamente repetida, sino la frescura del diálogo, de una conversación viva, apasionada. Parecía que la Madre hablara realmente con una presencia invisible.

Un día le pregunté, de repente: “¿Tiene miedo de morir?” Estaba en Roma desde hacía algunos días. La había visto un par de veces y había ido a saludarla porque volvía a Milán. Ella me miró como si quisiera entender la razón de mi pregunta. Creí que había hecho mal en hablar de la muerte e intenté corregir el tiro. “La veo descansada”, dije. “Ayer, en cambio, me parecía muy cansada”. “He descansado bien esta noche”, respondió. “En los últimos años usted ha sufrido intervenciones quirúrgicas muy delicadas, como la del corazón: debería cuidarse, viajar menos”. “Me lo dicen todos, pero yo tengo que pensar en la obra que Jesús me ha confiado. Cuando ya no sirva más, será Él quien me detenga”.   Y cambiando de tema, me preguntó: “¿Dónde vive?”. “En Milán”, respondí. “¿Cuándo vuelve a casa?”. “Espero que esta misma noche. Quisiera tomar el último avión, así mañana, que es sábado, puedo estar en familia”. “Ah, veo que usted es feliz de volver a casa, con su familia”, dijo ella sonriendo. “Llevo fuera casi una semana”, respondí para justificar mi entusiasmo”. “Bien, bien”, añadió. “Es lógico que usted esté contento. Va a encontrar a su mujer, a sus niños, a sus seres queridos, su casa. Es justo que sea así”.  Permaneció aún unos momentos en silencio, y después, volviendo a la pregunta que le había hecho, prosiguió: “Yo estaría contenta como usted si pudiese decir que me muero esta noche. Muriendo me iría a casa yo también. Iría al paraíso. Iría a ver a Jesús. Yo he consagrado mi vida a Jesús. Convirtiéndome en monja, me he convertido en la esposa de Jesús. Todo lo que hago aquí, en la tierra, lo hago por amor a él. Por tanto, al morir, volvería a casa. Donde mi esposo. Además, allí, en el paraíso, encontraría también a todos mis seres queridos. Miles de personas han muerto entre mis brazos. Son ya más de cuarenta años que dedico mi vida a los enfermos y a los moribundos. Yo y mis hermanas hemos recogido por las calles, sobre todo en la India, miles y miles de personas agonizantes. Las hemos llevado a nuestras casas y las hemos ayudado a morir serenas. Muchas de esas personas han expirado entre mis brazos, mientras yo les sonreía y acariciaba sus rostros temblorosos. Por eso, cuando muera, encontraré a todas estas personas. Están allí y me esperan. Nos quisimos en esos momentos difíciles. Hemos seguido queriéndonos en el recuerdo. Quién sabe qué fiesta me harán al verme. ¿Cómo puedo tener miedo a la muerte? Yo la deseo, la espero porque me permitirá finalmente volver a casa”.


En general, en las entrevistas, y también en las conversaciones, Madre Teresa era concisa, daba respuestas breves y veloces. En aquella ocasión, para responder a aquella extraña pregunta mía, había afrontado un auténtico discurso. Y mientras decía esas cosas, sus ojos brillaban con una serenidad y una felicidad sorprendentes.
[Traducción del italiano por Inma Álvarez]


(Invito leer completo en Zenit

viernes, 2 de septiembre de 2016

«El que quiera ser el primero, sea esclavo de todos»


(RV).- «El que quiera ser el primero, sea esclavo de todos» (Mc 10, 44). "Estas palabras de Jesús a sus discípulos, que acaban de resonar en esta plaza, indican cuál es el camino que conduce a la ‘grandeza’ evangélica". Con estas palabras el Papa Juan Pablo II iniciaba la homilía en la ceremonia de beatificación de la Madre Teresa de Calcuta, aquel 19 de octubre de 2003.
Trece años después, a más de dos años de que también el Papa polaco fuera proclamado santo el 27 de abril de 2014,  también ella, “sierva entre los siervos”, será canonizada por elPapa Francisco el próximo domingo 4 de setiembre.
Testigo de los muchos encuentros entre los dos fue Joaquín Navarro - Valls, quien fuera por veinte años Director de la Oficina de prensa vaticana. Entrevistado por nuestro compañero Alessandro Gisotti, el ex director recuerda - “volviendo a pasar por el corazón” - , los encuentros que pudo presenciar de ambos haciendo referencia al itinerario de amor y de servicio que realizaban - cada uno en su campo - a partir de su amor por Jesús y por los más necesitados.

P. Director, un recuerdo personal de Madre Teresa:
R. Son tantos, porque fueron muchas las ocasiones en las que tuve la fortuna de encontrarla. Era una persona de una estatura extraordinaria a nivel mundial, no sólo dentro de la Iglesia católica, su personalidad iba más allá: había inspirado a personas en todo el mundo con ese modo de vivir su caridad con los más necesitados, con los pobres, los olvidados, los enfermos.

P. Juan Pablo II y la Madre Teresa fueron muy unidos, “como hermano y hermana” escribieron muchos ¿Qué recuerdo especial tiene de estos dos santos?
R. Los vi muchas veces juntos tanto en el departamento del Papa como en algunos viajes, sobre todo en el primer viaje del Papa en India en el 1986, cuando el Papa quiso ir a la casa inicial de la Madre Teresa. Allí había dos grandes habitaciones, una para hombres y otra para mujeres, en donde estaban las personas que aquella mujer recogía por las calles. El Papa se impresionó mucho con aquello; él estaba muy cerca de Madre Teresa. Había entre estas dos grandes figuras de nuestra época, dos grandes líderes podemos decir, cada uno en su campo, una enorme confluencia del sentido que está en el centro de la vida de la iglesia: la caridad con todos y sobre todo, con los más necesitados.

P. Después de la histórica y conmovedora visita a Calcuta, Karol Wojtyla quiso que las misioneras de la caridad tuvieran su casa en el Vaticano. Así nació “El Don de María”. ¿Qué recuerdo tiene de esa decisión del Papa Juan Pablo II y qué significa hoy esta presencia en la Sede de Pedro?
R. Fue en el 1978, dos años después de su viaje en India, después de visitar la primera casa fundada por la Madre Teresa en India. Al Papa le gustó aquello porque era un modo específico de ayudar a las personas que están abandonadas, enfermas, que no tienen a nadie a su alrededor. Creo que no hay ningún aspecto del sufrimiento humano que no haya sido atendido por Madre Teresa y el Papa quería esto también dentro el Vaticano. Fue una decisión inesperada y muy original, nunca se había hecho nada de este estilo, y así nació la casa “el Don de María” dentro del Vaticano.

P. La canonización de la Madre Teresa se realiza por voluntad del Papa Francisco en el Jubileo de la Misericordia. ¿Qué mensaje proviene de este doble evento?
R. Creo que será el acto más multitudinario de todo el Año de la Misericordia. Dos aspectos pienso que se podrían resaltar: uno, el sentido de la caridad cristiana vivido de modo radical, orientado hacia los otros, con total olvido de sí mismo y puesto al servicio los más necesitados.El segundo aspecto que me viene a la mente es, claro, no olvidemos que la Madre Teresa era una mujer, y cuando se habla del papel del la mujer en la Iglesia me viene a la mente inicialmente, la Madre Teresa. Ella con su actividad llegó a inspirar y a iluminar el sentido de la caridad cristiana en tantas personas, y dentro de la iglesia, en tantos sacerdotes, tantos obispos y cardenales que la llamaban de un sitio y de otro para que estableciera allí casas para acoger a los enfermos. Ella vivió este esfuerzo de caridad con la sensibilidad y la cualidad de una mujer, "el toque femenino de la mujer dentro de la Iglesia". Éste es un aspecto que creo no debería pasar inobservado el día de su canonización.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Oración de la Madre Teresa por la familia


Padre Celestial, nos has dado un modelo de vida en la Sagrada Familia de Nazaret. 
Ayúdanos, Padre amado, a hacer de nuestra familia otro Nazaret, donde reine amor, la paz y la alegría.
Que sea profundamente contemplativa, intensamente eucarística y vibrante con alegría. 
Ayúdanos a permanecer unidos por la oración en familia en los momentos de gozo y de dolor. Enséñanos a ver a Jesucristo en los miembros de nuestra familia especialmente en los momentos de angustia.
Haz que el corazón de Jesús Eucaristía haga nuestros corazones mansos y humildes como el suyo y ayúdanos a sobrellevar las obligaciones familiares de una manera santa.
Haz que nos amemos más y más unos a otros cada día como Dios nos ama a cada uno de nosotros y a perdonarnos mutuamente nuestras faltas como Tú perdonas nuestros pecados.
Ayúdanos, oh Padre amado, a recibir todo lo que nos das y a dar todo lo que quieres recibir con una gran sonrisa. 
Inmaculado Corazón de María, causa de nuestra alegría, ruega por nosotros.
Santos Angeles de la Guarda permaneced a nuestro lado, guiadnos y protegednos. Amén 

-Madre Teresa de Calcuta M.C.

viernes, 26 de junio de 2015

Escuela eucarística de la caridad

“Queridos amigos, si aprendéis a descubrir a Jesús en la Eucaristía, lo sabréis descubrir también en vuestros hermanos y hermanas, sobre todo en los más pobres. La Eucaristía recibida con amor y adorada con fervor es escuela de libertad y de caridad para realizar el mandamiento del amor. Jesús nos habla el lenguaje maravilloso del don de sí mismo y del amor hasta el sacrificio de la propia vida. ¿Es un discurso fácil? Bien sabéis que no. El olvido de sí no es fácil; éste aleja del amor posesivo y narcisista para abrir al hombre al gozo del amor que se dona. Esta escuela eucarística de libertad y de caridad enseña a superar las emociones superficiales para radicarse firmemente en lo que es verdadero y bueno; libra del encerrarse en uno mismo y prepara para abrirse a los demás, enseña a pasar de un amor afectivo a un amor efectivo. Porque amar no es sólo un sentimiento; es un acto de voluntad que consiste en preferir de manera constante, por encima del propio el bien, el bien de los demás: “Nadie tiene mayor amor, que el que da su vida por sus amigos” (Jn 15,13).

Con esta libertad interior y con esta ardiente caridad es como Jesús nos educa para encontrarlo en los demás, sobre todo en el rostro desfigurado del pobre. A la beata Teresa de Calcuta le gustaba distribuir su “tarjeta de visita” sobre la que estaba escrito: “Fruto del silencio es la oración; fruto de la oración, la fe; fruto de la fe, el amor; fruto del amor, el servicio; fruto del servicio, la paz”. Éste es el camino del encuentro con Jesús. Id al encuentro de todos los sufrimientos humanos con la fuerza de vuestra generosidad y con el amor que Dios infunde en vuestros corazones por medio del Espíritu Santo: “En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis” (Mt 25,40). El mundo tiene necesidad urgente del gran signo profético de la caridad fraterna. No es suficiente “hablar” de Jesús; en cierto modo hay que hacerlo “ver” con el testimonio elocuente de la propia vida (cfr. Novo millennio ineunte, 16).”


viernes, 5 de septiembre de 2014

5 de septiembre Beata Teresa de Calcuta: La madre que "llevó las almas a Dios y Dios a las almas"


"Os digo que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis" (Mt 25, 40). Este pasaje evangélico, tan fundamental para comprender el servicio de la madre Teresa a los pobres, fue la base de su convicción llena de fe de que al tocar los cuerpos quebrantados de los pobres, estaba tocando el cuerpo de Cristo. A Jesús mismo, oculto bajo el rostro doloroso del más pobre de entre los pobres, se dirigió su servicio. La madre Teresa pone de relieve el significado más profundo del servicio:  un acto de amor hecho por los hambrientos, los sedientos, los forasteros, los desnudos, los enfermos y los prisioneros (cf. Mt 25, 34-36), es un acto de amor hecho a Jesús mismo. 

Lo reconoció y lo sirvió con devoción incondicional, expresando la delicadeza de su amor esponsal. Así, en la entrega total de sí misma a Dios y al prójimo, la madre Teresa encontró su mayor realización y vivió las cualidades más nobles de su feminidad. Buscó ser un signo del "amor, de la presencia y de la compasión de Dios", y así recordar a todos el valor y la dignidad de cada hijo de Dios, "creado para amar y ser amado". De este modo, la madre Teresa "llevó las almas a Dios y Dios a las almas" y sació la sed de Cristo, especialmente de aquellos más necesitados, aquellos cuya visión de Dios se había ofuscado a causa del sufrimiento y del dolor. “


jueves, 5 de septiembre de 2013

Oraciones favoritas de la Madre Teresa

Hoy celebramos la memoria litúrgica de la Beata Madre Teresa, quien entre sus oraciones favoritas recitaba la Oración por la Paz de San Francisco,    tan necesaria y tan actual en momentos en que el Papa Francisco nos invita a un día de ayuno y oración por la paz para el próximo 7 de septiembre.
En este blog recordamos aquella histórica Jornada  Mundial de Oración por la paz, con la participación de jefes y representantes de las Iglesias cristianas y de las Religiones de todo el mundo invitados por el Santo Padre Juan Pablo II en Asís, el 27 de octubre de 1986.



¡Señor, haz de mí un instrumento de tu paz! 
Que allí donde haya odio, ponga yo amor; 
donde haya ofensa, ponga yo perdón; 
donde haya discordia, ponga yo unión; 
donde haya error, ponga yo verdad; 
donde haya duda, ponga yo fe; 
donde haya desesperación, ponga yo esperanza; 
donde haya tinieblas, ponga yo luz; 
donde haya tristeza, ponga yo alegría.


¡Oh, Maestro!, que no busque yo tanto 
ser consolado como consolar; 
ser comprendido, como comprender; 
ser amado, como amar.



Porque dando es como se recibe; 
olvidando, como se encuentra; 
perdonando, como se es perdonado; 
muriendo, como se resucita a la vida eterna. 

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miércoles, 5 de septiembre de 2012

Madre Teresa de Calcuta, mensajera luminosa del amor de Dios


"Os digo que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis" (Mt 25, 40).



Hoy la Iglesia celebra la memoria litúrgica de una santa en vida,  férrea defensora de la dignidad de la vida desde su concepción hasta su muerte natural:   la Madre Teresa de Calcuta, quien se presentaba a si misma diciendo:  “De sangre soy albanesa. De ciudadanía, India. En lo referente a la fe, soy una monja Católica. Por mi vocación, pertenezco al mundo. En lo que se refiere a mi corazón, pertenezco totalmente al Corazón de Jesús”.

Hoy se cumplen 15 años de la muerte  de  esta “mensajera luminosa del amor de Dios” como la llamaba Juan Pablo II,  nacida el 26 de agosto de 1910 en Skopje, la menor de los hijos de Nikola y Drane Bojaxhiu y que recibió en el bautismo el nombre de Gonxha Agnes.

Con ocasión de su beatificación el 19 de octubre de 2003 el beato Juan Pablo II la recordaba en su homilía diciendo:   

"El que quiera ser grande, sea vuestro servidor" (Mc 10, 43). Con particular emoción recordamos hoy a la madre Teresa, una gran servidora de los pobres, de la Iglesia y de todo el mundo. Su vida es un testimonio de la dignidad y del privilegio del servicio humilde. No sólo eligió ser la última, sino también la servidora de los últimos. Como verdadera madre de los pobres, se inclinó hacia todos los que sufrían diversas formas de pobreza. Su grandeza reside en su habilidad para dar sin tener en cuenta el costo, dar "hasta que duela". Su vida fue un amor radical y una proclamación audaz del Evangelio. 


El grito de Jesús en la cruz, "tengo sed" (Jn 19, 28), expresa que la profundidad del anhelo de Dios por el hombre, penetró en el alma de madre Teresa y encontró un terreno fértil en su corazón. Saciar la sed de amor y de almas de Jesús en unión con María, la madre de Jesús, se convirtió en el único objetivo de la existencia de la madre Teresa, y en la fuerza interior que la impulsaba y la hacía superarse a sí misma e "ir deprisa" a través del mundo para trabajar por la salvación y la santificación de los más pobres de entre los pobres.”


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lunes, 5 de septiembre de 2011

Oración del Beato Juan Pablo II por los moribundos



Dios todopoderoso y sempiterno, Padre de los pobres, consuelo de los enfermos, esperanza de los moribundos.
Tu amor guía cada instante de nuestras vidas. Aquí, en Nirmal Hriday, en este sitio de cuidado amoroso para los enfermos y los moribundos, elevamos nuestras mentes y nuestros corazones en oración. Te alabamos por el don de la vida humana y especialmente por la promesa de la vida eterna. Sabemos que estás siempre cerca de los afligidos y de los marginados, de los débiles y de los que sufren.
Oh Dios de ternura y compasión, acepta las oraciones que te ofrecemos por nuestros hermanos y hermanas enfermos. Incrementa su fe y su esperanza en Ti. Confórtalos con tu presencia amorosa y, si es tu voluntad, devuélveles al salud, dales una fuerza renovadora de cuerpo y alma.
Oh Padre amoroso, bendice a aquellos que están para morir, bendice a aquellos que, muy pronto se encontrarán contigo, cara a cara. Creemos que Tú has hecho de la muerte la puerta que nos conduce a la vida eterna. Mantén a nuestros hermanos y hermanas moribundos en tu amor, llévalos sin tropiezo y cuidadosamente contigo a la morada de la vida eterna.
Oh Dios, fuente de toda fortaleza, asiste y protege a aquellos que cuidan de los enfermos y que atienden a los moribundos. Dales un espíritu valiente y gentil. Sostenlos en sus esfuerzos de consolar y curar. Conviértelos cada vez más en un símbolo radiante de tu amor transformador.
Oh Señor de la vida y fundamento de nuestra esperanza, vuelca tus abundantes bendiciones sobre aquellos que viven, trabajan y mueren en Nirmal Hriday. Cólmalos de tu paz y de tu gracia. Hazles ver que eres un padre amoroso, un Dios de misericordia y compasión.

Amén.

Oración para la canonización de la Beata Madre Teresa de Calcuta




Jesús, tu hiciste de BEATA Teresa un ejemplo inspirador de fe firme y de ardiente caridad,
un testigo extraordinario del camino de la infancia espiritual, y una gran y estimada maestra del valor y dignidad de toda vida humana.
Concédenos que ella sea venerada e imitada como uno de los santos canonizados de la Iglesia.
Escucha las súplicas de todos aquellos que buscan su intercesión, especialmente la petición que en este momento imploro... (mencione aquí el favor que pide en esta oración).
Haz que sigamos su ejemplo atendiendo a tu grito de sed desde la cruz y te amemos con alegría en la apariencia dolorosa de los más pobres entre los pobres, especialmente en los menos amados y aceptados.
Te lo pedimos esto por intercesión de María,
tu Madre y Madre nuestra. Amen

Con aprobación eclesiástica.
Por favor, comunique cualquier favor o milagro
recibido por intercesión de la Beata Teresa de Calcuta a:

El Postulador • Piazza San Gregorio al Celio, 2 • 00184 Roma ITALIA
El Postulador • c/o 2498 Roll Dr. • PMB 733 • San Diego, CA 92154 USA
La Vicepostuladora • 54A A.J.C. Bose Road • Calcuta 700016 INDIA
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5 de septiembre Beata Teresa de Calcuta




Hoy toda la Iglesia recuerda a la Beata Teresa de Calcuta.



Mujer santa que caminó las calles de nuestros días y supo transformar espacios recónditos y oscuros en oasis de Paz, de Amor, y de Luz devolviendo sonrisas a rostros opacados, vivificando un mundo olvidado y transformándolo en evangélico. “ Una de esas mujeres” - decía el Beato Juan Pablo II - “que no tienen miedo de acercarse, siguiendo a Cristo, a todas las dimensiones de la humanidad, a todas las situaciones del hombre en el mundo contemporáneo”



Una misionera de la caridad que frente a las condiciones paupérrimas y tenebrosas que nuestro mundo tecnológico y desarrollado pretende ignorar dándole la espalda, se dio por entera a destituidos, enfermos y moribundos y fue apóstol en una obra “donde el misterio del sufrimiento humano se encuentra con el misterio de la fe y el amor





Una mujer única, pequeña, menuda, que podría pasar casi desapercibida. Sin embargo, envuelta en un sari “albi celeste” fue repartiendo pedazos de cielo a su paso y creciendo en fama y santidad día a día dejándonos un poderoso mensaje porque “Todos estamos llamados a la santidad: es la medida misma de la vida cristiana.” (Benedicto XVI)




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martes, 8 de marzo de 2011

Feliz dia de la Mujer a todas!


"La oración es el mejor regalo de amor que le puedes dar a quienes amas".
Beata Teresa de Calcuta

miércoles, 26 de enero de 2011

Cuando dos santos coinciden sonríen desde el cielo…


En este sitio de la Santa Sede pueden consultarse los eventos principales relacionados con la santa Madre Teresa y las Misioneras de la Caridad .

jueves, 26 de agosto de 2010

Madre Teresa – una santa mujer que hoy cumpliría 100 años


La Madre Teresa, un ejemplo de vida, toda entregada a los más pobres de los pobres, una mujer tan admirada y apreciada por Juan Pablo II cumpliría hoy cien años. Una mujer cuya “vida y su trabajo continúan inspirando a jóvenes y viejos, ricos y pobres de todos los caminos de la vida, de todas las religiones y de todas las naciones. Su mensaje “Dios nos ha creado para hacer grandes cosas, para amar y ser amados” nos hace mirar más allá de las dificultades, la soledad y las pesadumbres de nuestra vida diaria.”

Decía de ella el Papa Juan Pablo II en la ceremonia de beatificación:
"El que quiera ser el primero, sea esclavo de todos" (Mc 10, 44). Estas palabras de Jesús a sus discípulos, que acaban de resonar en esta plaza, indican cuál es el camino que conduce a la "grandeza" evangélica. Es el camino que Cristo mismo recorrió hasta la cruz; un itinerario de amor y de servicio, que invierte toda lógica humana. ¡Ser siervo de todos! Por esta lógica se dejó guiar la madre Teresa de Calcuta, fundadora de los Misioneros y de las Misioneras de la Caridad, a quien hoy tengo la alegría de inscribir en el catálogo de los beatos. Estoy personalmente agradecido a esta valiente mujer, que siempre he sentido junto a mí. Icono del buen samaritano, iba por doquier para servir a Cristo en los más pobres de entre los pobres. Ni siquiera los conflictos y las guerras lograban detenerla. De vez en cuando, venía a hablarme de sus experiencias al servicio de los valores evangélicos. Recuerdo, por ejemplo, sus intervenciones en favor de la vida y en contra del aborto, también cuando le fue conferido el premio Nobel de la paz (Oslo, 10 de diciembre de 1979). Solía decir: "Si oís que una mujer no quiere tener a su hijo y desea abortar, tratad de convencerla de que me traiga a ese niño. Yo lo amaré, viendo en él el signo del amor de Dios".

sábado, 17 de octubre de 2009

Feliz dia de la madre!

En la Argentina festejamos mañana tercer domingo de octubre el
Dia de la Madre.
Muy feliz dia a todas las madres de todas las edades
y tambien a todas aquellas mujeres que no dudan en donarse "en maternidad afectiva, cultural y espiritual”· cuando las condiciones lo requieren.

!“A vosotras, mujeres del mundo entero, os doy mi más cordial saludo:« La Iglesia —escribía en la Carta apostólica Mulieris dignitatem— desea dar gracias a la Santísima Trinidad por el "misterio de la mujer" y por cada mujer, por lo que constituye la medida eterna de su dignidad femenina, por las "maravillas de Dios", que en la historia de la humanidad se han realizado en ella y por ella » (n. 31).
[…]
Te doy gracias, mujer-madre, que te conviertes en seno del ser humano con la alegría y los dolores de parto de una experiencia única, la cual te hace sonrisa de Dios para el niño que viene a la luz y te hace guía de sus primeros pasos, apoyo de su crecimiento, punto de referencia en el posterior camino de la vida”.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Madre Teresa, Icono del buen samaritano.

“Jesús quiere que seamos santos como Su Padre es santo.
La Santidad no es el lujo de unos pocos, sino sencillamente un deber tuyo y mío. La Santidad, una gran santidad – es algo muy sencillo si le pertenecemos enteramente a Nuestra Señora” De mi post Y tu quien crees que soy yo? responde la Madre Teresa

Hoy toda la Iglesia recuerda a la querida Madre Teresa.
“Estoy personalmente agradecido a esta valiente mujer, que siempre he sentido junto a mí. Icono del buen samaritano, iba por doquier para servir a Cristo en los más pobres de entre los pobres”
[…] “Veneremos a esta pequeña mujer enamorada de Dios, humilde mensajera del Evangelio e infatigable bienhechora de la humanidad. Honremos en ella a una de las personalidades más relevantes de nuestra época. Acojamos su mensaje y sigamos su ejemplo”
decia el Siervo de Dios Juan Pablo II en la homilía de su beatificación el 19 de octubre de 2003.

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miércoles, 1 de julio de 2009

"Y tu quien crees que soy yo" responde la Madre Teresa

Y tu quien crees que soy yo….”
Responde la Madre Teresa de Calcuta
(de la Revista Tertium Millenium nr 1)

Jesucristo quiere amar con nuestros corazones y servir con nuestras manos”

“…Estoy convencida/o que El me ama y que yo le amo?
Esta convicción es la roca sobre la cual se construye la santidad. Que hacer para llegar a esta convicción?
Debemos conocer a Jesús, amar a Jesús, servir a Jesús.
Saberlo nos hará fuertes como la muerte. Conocemos a Jesús por medio de la fe – meditando Su Palabra en las Escrituras, escuchándole hablar a través de Su Iglesia, y nuestra intima unión en oración.
Cree en Jesús – confía en El con absoluta y total confianza porque El es Jesús. Cree que solo Jesús y solamente El es vida – y la santidad no es otra cosa que el mismo Jesús viviendo íntimamente en ti – la misma vida que recibimos en el Bautismo madurada y llegada a ser perfecta.."
“Ama a Jesús con fe sin mirar hacia atrás, sin temor. Entrégate totalmente a Jesús. El te usará para realizar grandes obras con la sola condición que creas mucho más en Su amor, que en tu debilidad. No debemos temer proclamar el amor de Jesús y amar como el nos amó.
El trabajo cotidiano, por mas pequeño que sea, convirtámoslo en el amor de Jesús en acción. No temamos ser pobres y proclamar Su pobreza.
No temais tener un corazón puro e indiviso e irradiar así el gozo de pertenecer a Jesús. No temáis depender de aquellos quienes tienen una autoridad superior - Su Iglesia – y declarad asi la obediencia de Cristo hasta la muerte.

Servir a Jesús con gozo y alegría de espíritu – dejando atrás las preocupaciones y problemas que nos aquejan. Jesús se acerca a cada uno de nosotros como el Pan de Vida – para ser comido, para ser consumido por nosotros. Así nos ama El. Y viene a nosotros como el Hambriento, como el Pobre, a la espera de ser alimentado con el pan de nuestra vida, amándolo con nuestro corazón, sirviéndole con nuestras manos. Como El dijo “todo cuanto hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.” Actuando asì testimoniamos que hemos sido creados a imagen de Dios – porque Dios es Amor y cuando amamos somos semejantes a Dios. Esto es lo que Jesús nos quiso decir cuando dijo: “sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto”.
Jesús quiere que seamos santos como Su Padre es santo. La Santidad no es el lujo de unos pocos, sino sencillamente un deber tuyo y mio. La Santidad, una gran santidad – es algo muy sencillo si le pertenecemos enteramente a Nuestra Señora.
Que este año 1997, el Año de Jesucristo, el Inmaculado Corazón de Maria, nuestra Reina y Madre sea cada vez mas nuestro camino hacia Jesús y nos obtenga la luz de Jesús, el amor de Jesús y la vida de Jesús para cada uno de nosotros. Entonces cuando llegue el Jubileo del año 2000, podremos regocijarnos que Cristo camina nuevamente por el mundo en nosotros y que por intermedio nuestro va haciendo el bien..

Oremos! Que Dios os bendiga!"