Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).

viernes, 16 de octubre de 2020

Novena a San Juan Pablo II – 16/10 - Dia 4

 


"La potestad absoluta y también dulce y suave del Señor responde a lo más profundo del hombre, a sus más elevadas aspiraciones de la inteligencia, de la voluntad y del corazón. Esta potestad no habla con un lenguaje de fuerza, sino que se expresa en la caridad y en la verdad. El nuevo Sucesor de Pedro en la Sede de Roma eleva hoy una oración fervorosa, humilde y confiada: ¡Oh, Cristo! ¡Haz que yo me convierta en servidor, y lo sea, de tu única potestad! ¡Servidor de tu dulce potestad! ¡Servidor de tu potestad que no conoce ocaso! ¡Haz que yo sea un siervo! Más aún, siervo de tus siervos.

 ¡Hermanos y hermanas! ¡No tengan miedo de acoger a Cristo y de aceptar su potestad! ¡Ayuden al Papa y a todos los que quieren servir a Cristo y, con la potestad de Cristo, servir al hombre y a la humanidad entera! ¡No teman! ¡Abran! Más todavía, ¡abran de par en par las puertas a Cristo! Abran a su potestad salvadora los confines de los Estados, los sistemas económicos y los políticos, los extensos campos de la cultura. de la civilización y del desarrollo. ¡No tengan miedo! Cristo conoce «lo que hay dentro del hombre». ¡Sólo Él lo conoce!

 Con frecuencia el hombre actual no sabe lo que lleva dentro, en lo profundo de su ánimo, de su corazón. Muchas veces se siente inseguro sobre el sentido de su vida en este mundo. Se siente invadido por la duda que se transforma en desesperación. Permiten, pues, —se lo ruego, se lo imploro con humildad y con confianza— permitan que Cristo hable al hombre. ¡Sólo El tiene palabras de vida, sí, de vida eterna!"

 (San Juan Pablo II)

 Dios, rico en misericordia, que has querido que san Juan Pablo II, Papa, guiara toda tu Iglesia, te pedimos que, instruidos por sus enseñanzas, nos concedas abrir confiadamente nuestros corazones a la gracia salvadora de Cristo, único redentor del hombre. Por Cristo nuestro Señor. Amén

Oracion final a la Virgen Maria

Soy todo tuyo, Maria, y todo lo mio es tuyo. Te recibo como mi todo. Dame tu corazón, oh María

 (Gracias al padre Sebastian Zagari – tomado de su FB)


PLEGARIA A LA VIRGEN MARÍA de San Juan Pablo II para el III Congreso Mariano Argentino

 


¡Santa María, Virgen y Madre!

El Señor te ha bendecido

más que a todas las mujeres de la tierra:

nuestro pueblo, lleno de alegría, celebra tu gloría.

Tú has concebido primero en tu corazón, por medio de la fe

y luego en tu seno virginal, al Hijo del Altísimo

y lo has dado a luz por obra del Espíritu Santo,

convirtiéndote en Madre de Dios.

Tú, al pie de la cruz de tu Hijo,

mientras el dolor traspasaba tu alma,

mostrando tu esperanza inquebrantable,

has cooperado en nuestra restauración en la gracia,

y eres Madre nuestra.

Tú, que nos has dado ejemplo en tu hogar de Nazaret,

haz que en el santuario de nuestras familias

sea siempre bendecida y respetada la vida concebida

y que reine en ellas la concordia y el amor cristiano.

Tú, que eres signo de esperanza y consuelo para todos,

ayúdanos a renovar espiritualmente nuestro país,

amando y respetando a nuestros hermanos,

haciéndonos promotores de verdad, de justicia, de libertad y de paz.

Tú, a quien todas las generaciones llaman bienaventurada,

concede a todos los hombres caminar juntos,

sin desfallecer y superando obstáculos,

hasta encontrarnos unidos en la casa del Padre.

Santa María, Virgen y Madre,

recibe la alabanza y el agradecimiento

de este pueblo argentino que a lo largo de su historia

ha experimentado eficazmente tu valiosa intercesión.

Amén.

Vaticano, 1 de enero de 1980.

Plegaria a la Virgen María en vista del Congreso Mariano nacional argentino (1 de enero de 1980) 

 (Tercer  Congreso  Mariano Nacional “A Cristo por María” realizado en la segunda semana de octubre de 1980 en la ciudad de Mendoza).


jueves, 15 de octubre de 2020

Novena a San Juan Pablo II – 15/10 - Dia 3

 


"«¡No tengan miedo!», decía Cristo a los apóstoles (Lucas 24,36) y a las mujeres (Mateo 28,10) después de la Resurrección. En los textos evangélicos no consta que la Señora haya sido destinataria de esta recomendación; fuerte en Su fe, Ella «no tuvo miedo». El modo en que María participa en la victoria de Cristo yo lo he conocido sobre todo por la experiencia de mi nación. De boca del cardenal Stefan Wyszynski sabía también que su predecesor, el cardenal August Hlond, al morir, pronunció estas significativas palabras: «La victoria, si llega, llegará por medio de María.» Durante mi ministerio pastoral en Polonia, fui testigo del modo en que aquellas palabras se iban realizando.

Mientras entraba en los problemas de la Iglesia universal, al ser elegido Papa, llevaba en mí una convicción semejante: que también en esta dimensión universal, la victoria, si llega, será alcanzada por María. Cristo vencerá por medio de Ella, porque Él quiere que las victorias de la Iglesia en el mundo contemporáneo y en el mundo del futuro estén unidas a Ella"

(San Juan Pablo II)

 

Dios, rico en misericordia, que has querido que san Juan Pablo II, Papa, guiara toda tu Iglesia, te pedimos que, instruidos por sus enseñanzas, nos concedas abrir confiadamente nuestros corazones a la gracia salvadora de Cristo, único redentor del hombre. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

Oración final a la Virgen María

 

Soy todo tuyo, María, y todo lo mío es tuyo. Te recibo como mi todo. ¡Dame tu corazón, oh María!

 

San Juan Pablo II, ¡Ruega por nosotros!

 

(Gracias al padre Sebastian Zagari – tomado de su FB)

miércoles, 14 de octubre de 2020

Novena a San Juan Pablo II - 14/10 - Dia 2

 


"Totus Tuus. Esta fórmula no tiene solamente un carácter piadoso, no es una simple expresión de devoción: es algo más. La orientación hacia una devoción tal se afirmó en mí en el período en que, durante la Segunda Guerra Mundial, trabajaba de obrero en una fábrica. En un primer momento me había parecido que debía alejarme un poco de la devoción mariana de la infancia, en beneficio de un cristianismo cristocéntrico. Gracias a san Luis Grignon de Montfort comprendí que la verdadera devoción a la Madre de Dios es, sin embargo, cristocéntrica, más aún, que está profundamente radicada en el Misterio trinitario de Dios, y en los misterios de la Encarnación y la Redención.

Así pues, redescubrí con conocimiento de causa la nueva piedad mariana, y esta forma madura de devoción a la Madre de Dios me ha seguido a través de los años: sus frutos son la Redemptoris Mater y la Mulieris dignitatem.

Respecto a la devoción mariana, cada uno de nosotros debe tener claro que no se trata sólo de una necesidad del corazón, de una inclinación sentimental, sino que corresponde también a la verdad objetiva sobre la Madre de Dios. María es la nueva Eva, que Dios pone ante el nuevo Adán-Cristo, comenzando por la Anunciación, a través de la noche del Nacimiento en Belén, el banquete de bodas en Caná de Galilea, la Cruz sobre el Gólgota, hasta el cenáculo del Pentecostés: la Madre de Cristo Redentor es la Madre de la Iglesia"

(San Juan Pablo II)

Dios, rico en misericordia, que has querido que san Juan Pablo II, Papa, guiara toda tu Iglesia, te pedimos que, instruidos por sus enseñanzas, nos concedas abrir confiadamente nuestros corazones a la gracia salvadora de Cristo, único redentor del hombre. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

Oración final a la Virgen María Soy todo tuyo, María, y todo lo mío es tuyo. Te recibo como mi todo. ¡Dame tu corazón, oh María!

San Juan Pablo II, ¡Ruega por nosotros!

(tomado del FB del padre Sebastian Zagari)

Novena a San Juan Pablo II - 13/10 - DIA 1

 



"Cuando el 22 de octubre de 1978 pronuncié en la plaza de San Pedro las palabras «¡No tengan miedo!», no era plenamente consciente de lo lejos que me llevarían a mí y a la Iglesia entera. Su contenido provenía más del Espíritu Santo, prometido por el Señor Jesús a los apóstoles como Consolador, que del hombre que las pronunciaba. Sin embargo, con el paso de los años, las he recordado en variadas circunstancias.

La exhortación «¡No tengan miedo!» debe ser leída en una dimensión muy amplia. En cierto sentido era una exhortación dirigida a todos los hombres, una exhortación a vencer el miedo a la actual situación mundial, sea en Oriente, sea en Occidente, tanto en el Norte como en el Sur...

¿Por qué no debemos tener miedo? Porque el hombre ha sido redimido por Dios. Mientras pronunciaba esas palabras en la plaza de San Pedro, tenía ya la convicción de que la primera encíclica y todo el pontificado estarían ligados a la verdad de la Redención. En ella se encuentra la más profunda afirmación de aquel «¡No tengan miedo!»: «¡Dios ha amado al mundo! Lo ha amado tanto que ha entregado a su Hijo unigénito!» (cfr. Juan 3,16). Este Hijo permanece en la historia de la humanidad como el Redentor. La Redención impregna toda la historia del hombre... El poder de la Cruz de Cristo y de su Resurrección es más grande que todo el mal del que el hombre podría y deberia tener miedo"

(San Juan Pablo II)

 

Dios, rico en misericordia, que has querido que san Juan Pablo II, Papa, guiara toda tu Iglesia, te pedimos que, instruidos por sus enseñanzas, nos concedas abrir confiadamente nuestros corazones a la gracia salvadora de Cristo, único redentor del hombre. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

Oración final a la Virgen María 

Soy todo tuyo, María, y todo lo mío es tuyo. Te recibo como mi todo. ¡Dame tu corazón, oh María!

San Juan Pablo II ¡Ruega por nosotros!

 (tomado del FB del padre Sebastian Zagari)

 

martes, 13 de octubre de 2020

El mensaje de Fátima es una llamada a la conversión

 


 "Yo te bendigo, Padre, (...) porque has ocultado estas cosas a los sabios e inteligentes, y se las has revelado a los pequeños" (Mt 11, 25). Con estas palabras, amados hermanos y hermanas, Jesús alaba los designios del Padre celestial; sabe que nadie puede ir a él si el Padre no lo atrae (cf. Jn 6, 44), por eso alaba este designio y lo acepta filialmente: "Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito" (Mt 11, 26). Has querido abrir el Reino a los pequeños.

Por designio divino, "una mujer vestida del sol" (Ap 12, 1) vino del cielo a esta tierra en búsqueda de los pequeños privilegiados del Padre. Les habla con voz y corazón de madre: los invita a ofrecerse como víctimas de reparación, mostrándose dispuesta a guiarlos con seguridad hasta Dios. Entonces, de sus manos maternas salió una luz que los penetró íntimamente, y se sintieron sumergidos en Dios, como cuando una persona -explican ellos- se contempla en un espejo.

(…)

El mensaje de Fátima es una llamada a la conversión, alertando a la humanidad para que no siga el juego del "dragón", que, con su "cola", arrastró un tercio de las estrellas del cielo y las precipitó sobre la tierra (cf. Ap 12, 4). La meta última del hombre es el cielo, su verdadera casa, donde el Padre celestial, con su amor misericordioso, espera a todos.

Dios quiere que nadie se pierda; por eso, hace dos mil años, envió a la tierra a su Hijo, "a buscar y salvar lo que estaba perdido" (Lc 19, 10). Él nos ha salvado con su muerte en la cruz; ¡que nadie haga vana esa cruz! Jesús murió y resucitó para ser "el primogénito entre muchos hermanos" (Rm 8, 29).

Con su solicitud materna, la santísima Virgen vino aquí, a Fátima, a pedir a los hombres que "no ofendieran más a Dios, nuestro Señor, que ya ha sido muy ofendido". Su dolor de madre la impulsa a hablar; está en juego el destino de sus hijos. Por eso pedía a los pastorcitos: "Rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores, pues muchas almas van al infierno porque no hay quien se sacrifique y pida por ellas".

VIAJE APOSTÓLICO A FÁTIMA
(12-13 MAYO 2000)

(de la Homilia de Juan Pablo II con ocasiónde la Beatificacion de los venerables Jacinta y Francisco, pastorcillos de Fátimaen el Santuario de Nuestra Señora del Rosario)


sábado, 10 de octubre de 2020

Juan de Dios Larru: El grupo Środowisko y la vocación a amar el amor humano

 


Tras ocuparse inicialmente de los monaguillos, Karol Wojtyła comenzó a trabajar con los jóvenes, provenientes principalmente del Politécnico de Cracovia. En torno a él, comienza a formarse un grupo de oración que tiene su centro en la Eucaristía, y que recibe originalmente el nombre de Rodzinka (“pequeña familia”). La necesidad de una verdadera libertad y de una amistad con una profunda intimidad, amenazada por el régimen soviético, condujo al naciente grupo a sentir la fuerte necesidad de salir de los ambientes donde se encontraban estrechamente vigilados. Movidos por su amor a la naturaleza, en los años 1951- 1952 se comienzan a organizar las primeras excursiones a la montaña. Tras una de ellas, organizada en 1952, Wojtyła, por iniciativa de Danuta Rybicka, comenzará a ser llamado con el apelativo cariñoso de Wujek (“tío”). Posteriormente, cuando comienza a ser profesor, la comunidad se separa en cierto modo de la parroquia, creciendo y tomando diversos nombres como Paczka12 (“pandilla”), Towarzystwo (“compañía”), y Środowisko (“ambiente”) que es el que finalmente ha permanecido hasta hoy.

De este grupo forman parte personas que se confiesan con don Jan Pietrazsko, de modo que los domingos solían asistir juntos a la Eucaristía presidida por éste en la colegiata de Santa Ana. Sus homilías se convirtieron en un instrumento de formación fundamental para el grupo. Karol Wojtyła se convirtió muy pronto, con su extraordinaria y gigantesca personalidad, en el auténtico guía espiritual y humano del grupo entrando en contacto con los padres y hermanos de los jóvenes, para conocer de primera mano sus relaciones familiares. Como afirmó Benedicto XVI en la homilía de la Eucaristía celebrada con motivo del cuarto aniversario de su muerte: “Como padre afectuoso y atento educador, indicaba seguros y puntos firmes de referencia indispensables para todos, de modo especial para la juventud”. Es en este contexto donde hemos de situar esta íntima confesión de Karol Wojtyła: “Siendo aún un joven sacerdote aprendí a amar el amor humano” . Se trata de una ex presión específicamente sacerdotal con un sustrato muy fuerte en su propia vocación personal. Podríamos denominarla como una intensa llamada interior en su incipiente misión sacerdotal. Esta experiencia le va a marcar con un sello muy característico como discípulo del amor humano, que le impulsa a dedicar todas sus fuerzas a la búsqueda de un “amor hermoso”. La afirmación revela una singular sensibilidad para descubrir en el amor el lugar privilegiado donde Dios en Cristo se revela al hombre. Aprender a penetrar en el misterio del amor humano le va a permitir conocer el corazón del hombre y de la mujer de un modo novedoso. Este particular discipulazgo en la escuela del amor humano va a consistir para él en aprender a rastrear en el amor el modo como Dios comunica al hombre su plan de salvación.

Con el paso del tiempo Wojtyła se va a convertir en maestro y en testigo del amor humano, de modo que su entera biografía se puede leer bajo esta óptica15. A medida que los jóvenes comenzaron a ennoviarse, el tema del matrimonio y la familia comenzó a emerger como una de las cuestiones más relevantes. En una carta personal escrita a una de las integrantes del grupo escribe: “Normalmente se piensa de mí más o menos esto: Wujek desearía que todos se casasen. Pienso, sin embargo, que ésta sea una imagen falsa. Se trata, en realidad, de algo bien diferente. Mira, el hombre vive gracias al amor. La capacidad de amar determina su personalidad en profundidad, -no sin razón es éste el mandamiento mayor-, no una gran capacidad intelectual, sino la capacidad del amor auténtico, que consiste en un cierto salir de sí, en un cierto aprobar al otro y a los otros, en dedicarse a la realidad del hombre, de los hombres, y primero de todo en el dedicarse a Dios (…) no pienses ni por un instante que yo quiera algún atajo para tu camino. Quiero solamente tu propio camino. Wujek”.

Al inicio del verano de 1953, Wojtyła presentó al grupo de jóvenes un estudiante del Politécnico, llamado Jerzy Ciesielski, que había perdido a su padre hacía poco tiempo, y que deseaba agregarse al grupo. Jerzy era un joven ingeniero que había estudiado también educación física. Por sus cualidades y su amistad con Wujek, se va a convertir en el líder natural de Środowisko, impulsando con su espíritu las diferentes acciones del grupo . Organizaban con cierta frecuencia excursiones a la montaña y, de vez en cuando, otras en bicicleta o para ir a esquiar. También les gustaba ir en kayak. Jerzy era un gran aficionado a este último, y organizó en septiembre la travesía del río Brda, alquilando unos kayaks plegables. Jerzy solicitó aquel verano que su amiga Danuta, que posteriormente se convirtió en su mujer, pudiese incorporarse al grupo como así sucedió. Durante las excursiones, la jornada se iniciaba siempre con la santa Misa celebrada al aire libre. Si alguno deseaba hablar más personalmente con el sacerdote, podían ir en el mismo kayak o caminaban juntos a cierta distancia de los demás. Wojtyła les sugería contemplar a ratos en silencio la naturaleza, los bellos paisajes que les rodeaban con frecuencia. De este modo, el contacto con el misterio de la creación favoreció enormemente la profundización en la espiritualidad conyugal como una espiritualidad que brota del misterio del amor creador, de un amor que nos precede y del cual el nuestro es siempre respuesta. Ya los teólogos medievales, a la luz de su interpretación de Gn 2, 24, habían afirmado que entre los siete sacramentos, el matrimonio es el primero instituido por Dios, habiendo sido instituido ya en el momento de la creación, en el Paraíso, al principio de la historia, y antes de cada historia humana. Es un sacramento del Creador del universo, inscrito por lo tanto precisamente en el ser humano mismo, que es orientado hacia este camino.

Karol Wojtyła escribirá posteriormente en sus catequesis que: “en el hombre creado a imagen de Dios se ha revelado, en cierto sentido, la sacramentalidad misma de la creación, la sacramentalidad del mundo. Efectivamente, el hombre, mediante su corporeidad, su masculinidad y feminidad, se convierte en signo visible de la economía de la verdad y del amor, que tiene su fuente en Dios mismo y que ya fue revelada en el misterio de la creación”. Como es bien conocido, en 1958, durante una de estas excusiones en kayak sobre el río Lyna, a Karol Wojtyła le llegó la comunicación de haber sido nombrado obispo auxiliar de Cracovia. Comenzó, de este modo, una nueva etapa para el grupo. El número de actividades en las que podía participar directamente el nuevo obispo se iban reduciendo, pero, sin embargo, continuaba visitando las casas de los miembros del grupo, se interesaba por sus cuestiones profesionales y seguía con atención el crecimiento de sus hijos.

 del texto de Juan de Dios Larru: ¿CUÁL ES EL FUNDAMENTO DE LA ESPIRITUALIDAD CONYUGAL? LA PROPUESTA DE JUAN PABLO II A LA LUZ DE LA “REGLA DEL AMOR”

(presentado en la Jornada Lateranense celebrada el 10 de noviembre de 2009,  Campus de Santa Úrsula de la Universidad Católica de Valencia, presentación de