Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).

viernes, 15 de octubre de 2021

Novena mariana para pedir la intercesión de San Juan Pablo II – Dia 3

 

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo

 

Te confío a Ti, ¡oh Inmaculada Madre de Dios!, mi pueblo, mi patria tan fiel a Cristo y a la Iglesia, y tan devota de Ti.

Otros problemas quedan en el secreto de los corazones humanos y de las conciencias. Cada uno de nosotros trae aquí muchas de estas preocupaciones y muchos problemas que atañen a sí mismo, a su familia, al propio ambiente, a la comunidad con la que está vinculado o de la que se siente responsable.

Aunque no lo manifestemos en voz alta, Tú, oh Madre, lo sabes mejor, porque la Madre sabe siempre...

Tú, oh Madre, sabes mejor cuáles son los problemas de la Iglesia y del mundo contemporáneo con los que viene hoy a Ti el Obispo de Roma, y cada uno de los presentes.

Así que ¡acógelos!, dígnate acoger y atender esta oración nuestra sin palabras.

Y, sobre todo, acepta las expresiones de nuestra gratitud ferviente por estar con nosotros, por salir a nuestro encuentro todos los días y, particularmente, el día solemne de hoy.

Y ¡quédate!

Permanece con nosotros cada vez más. Sal a nuestro encuentro cada vez más frecuentemente, porque tenemos mucha necesidad de Ti. Háblanos con tu maternidad, tu sencillez y tu santidad. Háblanos con tu Inmaculada Concepción.

¡Háblanos continuamente!

Y obtennos la gracia —incluso si estamos muy lejos— de no perder la sensibilidad a tu presencia en medio de nosotros.

Amén.

JUAN PABLO II, Plegaria a Nuestra Señora
Solemnidad de la Inmaculada Concepción

Plaza de España, Roma
Lunes 8 de diciembre de 1980

 --

 ¡Oh San Juan Pablo, desde la ventana del Cielo dónanos tu bendición!

 Bendice a la Iglesia, que tú has amado, servido, y guiado, animándola a caminar con coraje por los senderos del mundo para llevar a Jesús a todos y a todos a Jesús.

 Bendice a los jóvenes, que han sido tu gran pasión. Concédeles volver a soñar, volver a mirar hacia lo alto para encontrar la luz, que ilumina los caminos de la vida en la tierra.

 Bendice las familias, ¡bendice cada familia!

Tú advertiste el asalto de satanás contra esta preciosa e indispensable chispita de Cielo, que Dios encendió sobre la tierra. San Juan Pablo, con tu oración protege las familias y cada vida que brota en la familia.

 Ruega por el mundo entero, todavía marcado por tensiones, guerras e injusticias. Tú te opusiste a la guerra invocando el diálogo y sembrando el amor: ruega por nosotros, para que seamos incansables sembradores de paz.

 Oh San Juan Pablo, desde la ventana del Cielo, donde te vemos junto a María, haz descender sobre todos nosotros la bendición de Dios. Amén.

 Cardenal Angelo Comastri

 

jueves, 14 de octubre de 2021

Novena mariana para pedir la intercesión de San Juan Pablo II – Dia 2

 

(fotografia Wikimedia - PUC, Chile)

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo

 ¡Bendita Tú entre las mujeres, Virgen María,
y bendito el fruto de tu seno, Jesús!

En Ti, la llena de gracia, se refleja la bondad de Dios
y el destino de la criatura humana,
para alabanza de la gloria de su gracia
con la que nos enriqueció en su Hijo muy amado,
que es nuestro Hermano e Hijo tuyo, Jesucristo.

Tú, la humilde sierva del Señor,
eres el modelo de los discípulos de Cristo
que consagran su vida a realizar la voluntad del Padre
para la venida de su reino.

¡Santa María, Madre de Cristo,
Madre de Dios y Madre nuestra!

Bajo tu amparo nos acogemos,
a tu intercesión maternal nos confiamos.
Como Tú te consagraste totalmente a Dios,
nosotros, siguiendo tu ejemplo
y en comunión contigo,
nos consagramos a Cristo el Señor;
nos consagramos también a Ti, nuestro modelo,
porque queremos hacer en todo la voluntad del Padre,
y ser como Tú fieles a las inspiraciones del Espíritu.

VIAJE APOSTÓLICO A URUGUAY, CHILE Y ARGENTINA

CONSAGRACIÓN DE CHILE A LA VIRGEN DEL CARMEN

ORACIÓN DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II

Santuario nacional de Maipú
 Viernes 3 de abril de 1987

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Oracion a San Juan Pablo II

 

¡Oh San Juan Pablo, desde la ventana del Cielo dónanos tu bendición!

 Bendice a la Iglesia, que tú has amado, servido, y guiado, animándola a caminar con coraje por los senderos del mundo para llevar a Jesús a todos y a todos a Jesús.

 Bendice a los jóvenes, que han sido tu gran pasión. Concédeles volver a soñar, volver a mirar hacia lo alto para encontrar la luz, que ilumina los caminos de la vida en la tierra.

 Bendice las familias, ¡bendice cada familia!

Tú advertiste el asalto de satanás contra esta preciosa e indispensable chispita de Cielo, que Dios encendió sobre la tierra. San Juan Pablo, con tu oración protege las familias y cada vida que brota en la familia.

 Ruega por el mundo entero, todavía marcado por tensiones, guerras e injusticias. Tú te opusiste a la guerra invocando el diálogo y sembrando el amor: ruega por nosotros, para que seamos incansables sembradores de paz.

 Oh San Juan Pablo, desde la ventana del Cielo, donde te vemos junto a María, haz descender sobre todos nosotros la bendición de Dios. Amén.

 Cardenal Angelo Comastri

miércoles, 13 de octubre de 2021

Novena mariana para pedir la intercesión de San Juan Pablo II – Dia 1

 


En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo

¡Dios te salve, María, llena de gracia,
Madre del Redentor!

Ante tu imagen de la Pura y Limpia Concepción,
Virgen de Luján, Patrona de Argentina,
me postro en este día aquí, en Buenos Aires,
con todos los hijos de esta patria querida,
cuyas miradas y cuyos corazones convergen hacia Ti;
con todos los jóvenes de Latinoamérica
que agradecen tus desvelos maternales,
prodigados sin cesar en la evangelización del continente
en su pasado, presente y futuro;
con todos los jóvenes del mundo,
congregados espiritualmente aquí,
por un compromiso de fe y de amor;
para ser testigos de Cristo tu Hijo
en el tercer milenio de la historia cristiana,
iluminados por tu ejemplo, joven Virgen de Nazaret,
que abriste las puertas de la historia al Redentor del hombre,
con tu fe en la Palabra, con tu cooperación maternal.

2. ¡Dichosa tú porque has creído!

En el día del triunfo de Jesús,
que hace su entrada en Jerusalén manso y humilde,
aclamado como Rey por los sencillos,
te aclamamos también a Ti,
que sobresales entre los humildes y pobres del Señor;
son éstos los que confían contigo en sus promesas,
y esperan de E1 la salvación.
Te invocamos como Virgen fiel y Madre amorosa,
Virgen del Calvario y de la Pascua,
modelo de la fe y de la caridad de la Iglesia,
unida siempre, como Tú,
en la cruz y en la gloria, a su Señor.

Juan Pablo II, Viaje Apostolico a Uruguay, Chile y Argentina

de la Consagracion deArgentina a la Virgen de Lujan 

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¡Oh San Juan Pablo, desde la ventana del Cielo dónanos tu bendición!

 Bendice a la Iglesia, que tú has amado, servido, y guiado, animándola a caminar con coraje por los senderos del mundo para llevar a Jesús a todos y a todos a Jesús.

 Bendice a los jóvenes, que han sido tu gran pasión. Concédeles volver a soñar, volver a mirar hacia lo alto para encontrar la luz, que ilumina los caminos de la vida en la tierra.

Bendice las familias, ¡bendice cada familia!

Tú advertiste el asalto de satanás contra esta preciosa e indispensable chispita de Cielo, que Dios encendió sobre la tierra. San Juan Pablo, con tu oración protege las familias y cada vida que brota en la familia.

 Ruega por el mundo entero, todavía marcado por tensiones, guerras e injusticias. Tú te opusiste a la guerra invocando el diálogo y sembrando el amor: ruega por nosotros, para que seamos incansables sembradores de paz.

 Oh San Juan Pablo, desde la ventana del Cielo, donde te vemos junto a María, haz descender sobre todos nosotros la bendición de Dios. Amén.

Cardenal Angelo Comastri

 

martes, 12 de octubre de 2021

La inadmisibilidad de la pena de muerte

 


Cito aquí algunos párrafos donde la Congregación para la Doctrina de la Fe en su Carta a los Obispos fechada 1 de agosto de 2018,  reitera y aclara lo establecido en el Nr 2267 del Catecismo de la Iglesia Católica sobre la pena de muerte. La carta fue aprobada por el Papa Francisco en la Sesión Ordinaria de la Congregación el 23 de junio de 2018 y ordenada su publicación.  

 Cito aquí algunos párrafos de la carta: 

1. El Santo Padre Francisco, en el Discurso con ocasión del vigésimo quinto aniversario de la publicación de la Constitución Apostólica Fidei depositum, con la cual Juan Pablo II promulgó el Catecismo de la Iglesia Católica, pidió que fuera reformulada la enseñanza sobre la pena de muerte, para recoger mejor el desarrollo de la doctrina que este punto ha tenido en los últimos tiempos[1]. Este desarrollo descansa principalmente en la conciencia cada vez más clara en la Iglesia del respeto que se debe a toda vida humana. En esta línea, Juan Pablo II afirmó: «Ni siquiera el homicida pierde su dignidad personal y Dios mismo se hace su garante».[2]

3. En este desarrollo, es de gran importancia la enseñanza de la Carta Encíclica Evangelium vitae de Juan Pablo II. El Santo Padre enumeraba entre los signos de esperanza de una nueva civilización de la vida «la aversión cada vez más difundida en la opinión pública a la pena de muerte, incluso como instrumento de “legítima defensa” social, al considerar las posibilidades con las que cuenta una sociedad moderna para reprimir eficazmente el crimen de modo que, neutralizando a quien lo ha cometido, no se le prive definitivamente de la posibilidad de redimirse»[3]. La enseñanza de Evangelium vitae fue recogida más tarde en la editio typica del Catecismo de la Iglesia Católica. En este, la pena de muerte no se presenta como una pena proporcional a la gravedad del delito, sino que se justifica solo si fuera «el único camino posible para defender eficazmente del agresor injusto las vidas humanas», aunque si de hecho «los casos en los que sea absolutamente necesario suprimir al reo suceden muy rara vez, si es que ya en realidad se dan algunos» (n. 2267).

4. Juan Pablo II también intervino en otras ocasiones contra la pena de muerte, apelando tanto al respeto de la dignidad de la persona como a los medios que la sociedad actual posee para defenderse del criminal. Así, en el Mensaje navideño de 1998, auguraba «en el mundo el consenso sobre medidas urgentes y adecuadas… para desterrar la pena de muerte»[4]. Un mes después, en los Estados Unidos, repitió: «Un signo de esperanza es el reconocimiento cada vez mayor de que nunca hay que negar la dignidad de la vida humana, ni siquiera a alguien que haya hecho un gran mal. La sociedad moderna posee los medios para protegerse, sin negar definitivamente a los criminales la posibilidad de enmendarse. Renuevo el llamamiento que hice recientemente, en Navidad, para que se decida abolir la pena de muerte, que es cruel e innecesaria»[5].

 7. La nueva redacción del n. 2267 del Catecismo de la Iglesia Católica, aprobado por el Papa Francisco, se sitúa en continuidad con el Magisterio precedente, llevando adelante un desarrollo coherente de la doctrina católica[12]. El nuevo texto, siguiendo los pasos de la enseñanza de Juan Pablo II en Evangelium vitae, afirma que la supresión de la vida de un criminal como castigo por un delito es inadmisible porque atenta contra la dignidad de la persona, dignidad que no se pierde ni siquiera después de haber cometido crímenes muy graves. A esta conclusión se llega también teniendo en cuenta la nueva comprensión de las sanciones penales aplicadas por el Estado moderno, que deben estar orientadas ante todo a la rehabilitación y la reinserción social del criminal. Finalmente, dado que la sociedad actual tiene sistemas de detención más eficaces, la pena de muerte es innecesaria para la protección de la vida de personas inocentes. Ciertamente, queda en pie el deber de la autoridad pública de defender la vida de los ciudadanos, como ha sido siempre enseñado por el Magisterio y como lo confirma el Catecismo de la Iglesia Católica en los números 2265 y 2266.

 

viernes, 8 de octubre de 2021

Los tres catecismos universales de la Iglesia Católica

 


1)      CATECISMO DE LA IGLESIA CATOLICA 

Después de exhaustivos debates y reuniones  el 11 de octubre de 1992, al celebrarse el trigésimo aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II el Papa Juan Pablo II, mediante su   Constitución Apostólica Fidei Depositum  presenta el  Catecismo de la Iglesia Católica, obra que el mismo Papa  había confiado en 1986 a una Comisión de doce cardenales y obispos, presidida por el cardenal Joseph Ratzinger. El proyecto fue objeto de una amplia consulta a todos los obispos católicos, a sus Conferencias episcopales o Sínodos, a institutos de teología y de catequesis. De hecho este catecismo, tal como explicaba el Papa en el Prólogo,  “no está destinado a sustituir a los catecismos locales debidamente aprobados por las autoridades eclesiásticas, los obispos diocesanos y las Conferencias Episcopales, sobre todo cuando estos catecismos han sido aprobados por la Santa Sede.”

En este blog bajo el etiquetado Catecismo  ya se ha hablado de esta publicación.  Vuelvo a publicar aquí una breve historia también mencionada allí. 

Respondiendo a una inquietud surgida de la Asamblea de Obispos del 25 de enero de 1985 sobre la necesidad de un "texto de referencia" en materia de fe y de moral, en el año 1986 se encargó preparar un proyecto del catecismo a una Comisión bajo la presidencia del cardenal Joseph Ratzinger. Después de vastas consultas y estudios el Catecismo fue aprobado y promulgado el 25 de junio de 1992 y presentado como Catecismo de la Iglesia “para una catequesis renovada en las fuentes vivas de la fe” mediante la Constitución Apostólica «Fidei Depositum» del 11 de octubre de 1992.
A 5 años de distancia de aquella presentación que acompañó la publicación del primer texto, en lengua francesa, el 15 de agosto de 1997 fue aprobada y promulgada la edición tipica latina mediante la Carta Apostólica «
Letamur Magnopere» que se transformaba asi en la edición definitiva del Catecismo.
Respondiendo luego a un pedido de los participantes al Congreso Catequistico Internacional de octubre de 2002, en el X aniversario de la publicación de la edición original del Catecismo de la Iglesia católica, Juan Pablo II decidió en febrero de 2003 la preparación de un Compendio que fué finalmente aprobado por el Santo Padre BXVI mediante el 
Motu Propio del 28 de Junio de 2005”

COMPENDIO DEL CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA 

El 28 de junio de 2005 el Papa Benedicto XVI mediante un Motu Proprio  presentaba el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica,  manual elaborado por una comisión especial de cardenales presidida por él cuando era cardenal. La exigencia de un volumen de este tipo surgió durante el Congreso Catequístico Internacional (2002) que conmemoraba los diez años de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica. Se propuso al Santo Padre Juan Pablo II la puesta a punto de un compendio que respondiese a dos objetivos: la síntesis y la esencialidad. El texto tiene 205 páginas, con 598 preguntas y respuestas, quince imágenes, un apéndice (con las oraciones principales y comunes del cristiano y algunas fórmulas de doctrina católica) y un extenso índice analítico.

 En su Introducción al Compendio el entonces todavía Cardenal Joseph Ratzinger  explicaba que el Compendio había surgido a fin de responder a la petición del Congreso Catequético Internacional de 2002 y que Juan Pablo II instituía en 2003 una Comisión, presidida por él en su calidad de Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y que son  tres las características principales  del Compendio: la estrecha dependencia del Catecismo de la Iglesia Católica, el estilo dialogal y el uso de imágenes en la catequesis.

(...) 

Ante todo, el Compendio no es una obra autónoma ni pretende de ningún modo sustituir al Catecismo de la Iglesia Católica: más bien remite a él constantemente, tanto con la puntual indicación de los números de referencia como con el continuo llamamiento a su estructura, desarrollo y contenidos.

(…)

 Como el Catecismo, también el Compendio se articula en cuatro partes, correspondientes a las leyes fundamentales de la vida en Cristo: .

«La profesión de la fe»

 «La celebración del misterio cristiano»

«La vida en Cristo.

«La oración cristiana»

El anuncio de la publicación del  Compendio fue dado a conocer el Domingo de Ramos de 2005 y fue presentado por el  Cardenal Ratzinger, Presidente de la Comisión especial.)

 - Si no funciona el enlace googlear “Introducción del Cardenal Joseph Ratzinger al Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica)


YouCat

En su Prologo a este material “con vistas a la JMJMadrid 2011, el Papa Benedicto XVI comenta:  

Youcat tiene su origen, por decirlo así, en otra obra que se remonta a los años 80. Era un período difícil tanto para la Iglesia como para la sociedad mundial, durante el cual surgió la necesidad de nuevas orientaciones para encontrar un camino hacia el futuro. Después del concilio Vaticano II (1962-1965) y en el nuevo clima cultural, numerosas personas ya no sabían correctamente en qué debían creer propiamente los cristianos, qué enseñaba la Iglesia, si es que podía enseñar algo tout court, y cómo podía adaptarse todo esto al nuevo clima cultural.

El cristianismo en cuanto tal ¿no está superado? ¿Se puede todavía hoy ser creyentes razonablemente? Estas son las preguntas que se siguen planteando muchos cristianos. El Papa Juan Pablo II tomó entonces una decisión audaz: decidió que los obispos de todo el mundo escribieran un libro para responder a estas preguntas. Me confió la tarea de coordinar el trabajo de los obispos y de velar a fin de que de las contribuciones de los obispos naciera un libro —me refiero a un verdadero libro, y no a una simple yuxtaposición de una multiplicidad de textos—. Este libro debía llevar el título tradicional de Catecismo de la Iglesia católica y, sin embargo, debía ser algo absolutamente estimulante y nuevo; debía mostrar qué cree hoy la Iglesia católica y de qué modo se puede creer de manera razonable. Me asustó esta tarea, y debo confesar que dudé de que pudiera lograrse algo semejante. ¿Cómo podía suceder que autores esparcidos por todo el mundo pudieran producir un libro legible?

…

Debo confesar que incluso hoy me parece un milagro que este proyecto al final haya tenido éxito. Nos reunimos tres o cuatro veces al año durante una semana y discutimos apasionadamente sobre cada una de las partes del texto que mientras tanto se habían ido desarrollando.

En primer lugar se debía definir la estructura del libro: debía ser sencilla, para que los grupos de autores pudieran recibir una tarea clara y no tuvieran que forzar sus afirmaciones en un sistema complicado. Es la misma estructura de este libro; sencillamente está tomada de una experiencia catequética larga, de siglos: qué creemos / cómo celebramos los misterios cristianos / cómo obtenemos la vida en Cristo / cómo debemos orar. No quiero explicar ahora cómo nos encontramos con gran cantidad de preguntas, hasta que el resultado llegó a ser un verdadero libro. En una obra de este tipo son muchos los puntos discutibles: todo lo que los hombres hacen es insuficiente y se puede mejorar, y a pesar de ello se trata de un gran libro, un signo de unidad en la diversidad. A partir de muchas voces se pudo formar un coro porque contábamos con la partitura común de la fe, que la Iglesia nos ha transmitido desde los Apóstoles a través de los siglos hasta hoy.

¿Por qué todo esto?

Ya entonces, durante la redacción del Catecismo de la Iglesia católica, constatamos no sólo que los continentes y las culturas de sus pueblos son diferentes, sino también que en el seno de cada sociedad existen distintos «continentes»: el obrero tiene una mentalidad distinta de la del campesino, y un físico distinta de la de un filólogo; un empresario distinta de la de un periodista, y un joven distinta de la de un anciano. Por este motivo, en el lenguaje y en el pensamiento, tuvimos que situarnos por encima de todas estas diferencias y, por decirlo así, buscar un espacio común entre los diferentes universos mentales; así, tomamos cada vez mayor conciencia de que el texto requería «traducciones» a los diferentes mundos, para poder llegar a las personas con sus diversas mentalidades y diversas problemáticas. Desde entonces, en las Jornadas mundiales de la juventud (Roma, Toronto, Colonia, Sydney) se han reunido jóvenes de todo el mundo que quieren creer, que buscan a Dios, que aman a Cristo y desean caminos comunes. En este contexto nos preguntamos si debíamos tratar de traducir el Catecismo de la Iglesia católica a la lengua de los jóvenes y hacer penetrar sus palabras en su mundo. Naturalmente también entre los jóvenes de hoy hay muchas diferencias; así, bajo la experta dirección del arzobispo de Viena, Christoph Schönborn, se formó un Youcat para los jóvenes. Espero que muchos jóvenes se dejen fascinar por este este libro.


-o-

Bibliografía selecta sobre elCatecismo de la Iglesia Católica a) Fuentes - J. RATZINGER, Introducción al Catecismo de la Iglesia Católica, en J. RATZINGER-C. SCHÖNBORN, Introducción al Catecismo de la Iglesia Católica, Ciudad Nueva, Madrid 1994. - J. RATZINGER, Actualidad doctrinal del Catecismo de la Iglesia Católica, conferencia en el Congreso Catequístico Internacional de Roma 2002, en “Actualidad Catequética” 195-196 (2002) 369-383. - BENEDICTO XVI, Prefacio al Subsidio del Catecismo de la Iglesia Católica (“YouCat”) para la JMJ-Madrid 2011.

 



jueves, 7 de octubre de 2021

¿Cómo se reza el Rosario?

 


 En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo

Dios mío, ven en mi auxilio.

Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

  Se enuncia en cada decena el "misterio", por ejemplo, en el primer misterio: "La Encarnación del Hijo de Dios".

 Después de una breve pausa de reflexión, se rezan:

un Padre nuestro, diez Avemarías y un Gloria.

 Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén

 Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

 

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

A cada decena del "rosario" se puede añadir una invocación.

 

A la final del Rosario se recita la Letanía Lauretana, u otras oraciones marianas.

Letanías de la Virgen 

 Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve.

 A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y, después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!

 (fuente)

martes, 5 de octubre de 2021

Głogowiec la cuna de Santa Faustina

 

Hoy celebramos la memoria litúrgica de Santa Faustina, canonizada por el SantoPadre Juan Pablo II el 30 de abril del año 2000 

 

"Misericordias Domini in aeternum cantabo" (Sal 89, 2).


 

 “En los límites de la llamada Polonia Mayor y Mazovia, cerca de Łęczyca, y más concretamente en la parroquia de Świnice Warckie, se halla el pueblo de Glogowiec. Fue aquí donde Mariana y Estanislao Kowalski compraron un terreno a la familia Olejniczak, para poder construir, en el año 1900, una casa hecha de un tipo de piedra característico de esta región; se trataba de una modesta casa de una sola planta y junto a ella los establos y otras dependencias de la granja. En la casa sólo había una habitación, el recibidor y cocina, la cual en invierno servía también como taller de carpintería del padre de familia. En esta pequeña casa, un tanto estrecha, nacieron los diez hijos del matrimonio, entre ellos la profeta de nuestros tiempos, que debía transmitir al mundo el mensaje de la misericordia.

 La familia Kowalski se mantenía gracias a una pequeña granja y al trabajo del padre de familia que trabajaba como carpintero y albañil. Aunque vivían con mucha austeridad, y para muchas cosas el dinero no bastaba, sin embargo para todo lo que era necesario para la vida espiritual no faltaban los medios: en el lugar principal de la habitación había un altar con un crucifijo y pequeñas figuras del Sagrado Corazón de Jesús y de la Virgen María hechas de cerámica; en las paredes había también cuadros con imágenes religiosas y estanterías con una pequeña biblioteca de libros religiosos. Se puede afirmar pues que Dios ocupaba el primer lugar en la casa, lo que podía verse no sólo por la decoración interior de la casa, sino sobre todo por la vida de oración diaria que llevaba la familia entera, lo cual se manifestaba por la oración misma, el trabajo y el testimonio de vida que daban los padres. Helena Kowalska fue creciendo en este ambiente familiar, donde no sólo adquiría la capacidad de trabajo, sino también, y quizá sobre todo, la fe, el amor a Dios y a los demás.

 Hoy en día, la casa familiar de santa Faustina pertenece a la parroquia. Los interiores de la casa se han convertido en un museo, en el que se exponen objetos y elementos que nos trasladan a la época y a la vida familiar de los Kowalski. Los otros edificios de la granja se han adaptado para satisfacer las necesidades de los peregrinos que la visitan.”

 

(texto tomado de la página oficial de la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia – invito leer trayectoria completa de todos los lugares por donde paso Santa Faustina allímismo)