Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).

viernes, 7 de marzo de 2008

Juan Pablo II y Guatemala - 25 años - 3


Como en el plan global del viaje apostolico a América Central la permanencia en algunos paises fue muy breve Juan Pablo II hablaria específicamente para los educadores laicos desde Nicaragua, a los campesinos desde Panamá, a los sacerdotes desde El Salvador, a los religiosos desde Guatemala, al mundo universitario tambien desde Guatemala y a los obreros desde Honduras.

Desde Guatemala agradeció a los religiosos su “presencia eclesial en esas tierras al servicio de Iglesias particulares”. Les invitó a ser “especialistas del Evangelio de Jesús, a ser “fieles a la perenne juventud del Evangelio que Cristo ha encomendado a la acción vitalizadora del Espíritu Santo y de sus carismas (cf. Lumen genitum, 4)” recordando “siempre que en el proyecto de Cristo no se puede concebir la vida religiosa al margen de los obispos, o como indiferente a la jerarquía; porque no se pueden ver los carisma sino al servicio de la comunión y de la unidad del Cuerpo de Cristo (cf. 1 Cor. 12, 4-11). Por eso, no sólo debe quedar siempre excluido cualquier tipo de apostolado o magisterio paralelo al de los obispos…” Les pidió “una atención particular hacia la juventud”…”vivir la unidad”…. “A ser capaces de acoger a los jóvenes y guiarlos…”,

También desde Guatemala se dirigió al mundo universitario de toda el area geográfica visitada y les invitó “a estar unidos a la vida de la Iglesia” y junto a la Iglesia “tratemos de defender juntos al hombre en si mismo, cuya dignidad y honor están seriamente amenazados” Les exhortó “emplear todos los medios legítimos a vuestro alcance: enseñanza, investigación, información, diálogo con el público, para llevar a cabo vuestra misión humanística, convirtiendo en artífices de esa civilización del amor, la única capaz de evitar que el hombre sea un enemigo para el hombre”la universidad debe convertirse en el testimonio de la verdad y de la justicia, y reflejar la conciencia moral de una nación

Al dia siguiente partía hacia Honduras. Volvería a Guatemala el 9 de marzo para despedirse de los guatemaltecos y partir hacia Belice y Haiti, donde ese mismo 9 de marzo concluiría su viaje apostólico a Centroamérica.
Invito visitar:

Juan Pablo II y Guatemala - 25 años - 2

Ante la dura realidad de Guatemala en 1983 el Santo Padre no dudó en pregonar la paz y la reconciliación.


Su intensa jornada del dia 7 de marzo de 1983 comenzaría con la visita a la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción. Saludo con las palabras evangélicas, tan llenas de esperanza ¡La paz sea siempre con vosotros! En la casa del Señor, animó a los guatemaltecos para que, fortalecidos con su gracia, consoliden día a día un ambiente de comunión.


Se dirigió luego a Campo de Marte donde celebró la Eucaristía. En su homilía reflexionó sobre la fe, la fe en primer lugar en el Padre, dador de todo bien y creador de cuanto existe; en el Hijo concebido por obra del Espíritu Santo que por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del cielo y se encarnó de Maria la Virgen; fe en el Espiritu Santo a quin adoramos con el Padre y con el Hijo; pero también fe en la Iglesia, una, santa, católica y apostólica, amándola siempre.
En palabras claras y fuertes expresó: “…la fe nos enseña que el hombre es imagen y semejanza de Dios, eso significa que está dotado de una inmensa dignidad; y cuando se atropella al hombre, cuando se violan sus derechos, cuando se cometen contra él flagrantes injusticias, cuando se le somete a las torturas, se le violenta con el secuestro o se viola su derecho a la vida, se comete un crimen y una gravísima ofensa a Dios; entonces Cristo vuelve a recorrer el camino de la pasión y sufre los horrores de la crucifixión en el desválido y oprimido”..,..”No más divorcio entre fe y vida”

Tuvo palabras muy cordiales en su encuentro con los indígenas en Quetzaltenango
a quienes agradeció haber recorrido tan diferentes caminos para llegarse hasta allí. También con ellos fue muy claro expresando que “todos los hombres tenemos la misma dignidad y valor ante El, que todos somos hijos del Padre que esta en el cielo; que nadie debe despreciar o maltratar a otro hombre, ..” Vuestras culturas indígenas son riqueza de los pueblos” les dijo e invitó “al máximo respeto, estima, simpatia y apoyo por parte de toda la humanidad” La Iglesia conoce - les dijo -, “la marginación que sufrís, las injusticias que soportáis, las serias dificultades que tenéis para defender vuestras tierras y vuestros derechos: la frecuente falta de respeto hacia vuestras costumbres y tradiciones
Les invitó a cultivar los valores de la piedad, la laboriosidad, el amor al hogar y a la familia, la solidaridad, el apostolado.
Quinyá rutzil iwach conojel, ishokib, achijab, alobom, alitomab, e rij tak winak” (Doy un saludo de paz a todos ustedes, mujeres, hombres, muchachos, muchachas, gente vieja).

Juan Pablo II y Guatemala - 25 años - 1


Juan Pablo II, misionero incansable, defensor de la vida y la paz"



La Iglesia toda en Guatemala recuerda hoy la primer visita del Santo Padre Juan Pablo II en 1983. Se cumplen 25 años. Y se lo celebra de una manera muy especial. Tres Prelados de la Conferencia Episcopal de Guatemala han sido recibidos justamente hoy 7 de marzo en visita “ad limina” por el Santo Padre BenedictoXVI. Estando tan cerca seguramente pasarán a saludar a Juan Pablo II visitando su lugar de reposo en la cripta de la Basílica San Pedro, podrán arrodillarse alli en el lugar donde reposa en tierra vaticana y besarla, tal como lo hiciera él durante su visita a Guatemala.


Juan Pablo II visitó Guatemala en tres oportunidades en 1983, en 1996 (ver entrada anterior) y en el 2002. En su primer visita, Guatemala se desgarraba, dolía, vivía un clima de violencia, “cosechando los amargos frutos de la semilla sembrada por la injusticia, por el odio y la violencia”. “Eran los años inmisericordes del conflicto armado interno”. Ya en Costa Rica se habia enterado de la triste noticia del fusilamiento de seis jóvenes acusados de actividades terroristas. Ni el pedido de audiencia del anuncio apostólico ni la Corte Interamericana de Derechos Humanos pudieron frenar las ejecuciones. Pero Juan Pablo II no se dejó amedrentar, conocía lo que sucedía en América Central y el motivo principal de su viaje era sembrar reconciliación y perdón buscando paz, unión y comunión. También en Nicaragua habia vivido momentos de suma tensión y el diario El Pais se preguntaba con qué serenidad podria visitar a los guatemaltecos y como sería su encuentro con el presidente. Pero él estaba preparado, había vivido sufrido mucho en su Polonia natal, conocía ese clima de hostigamientos, odios y rencores que solo engendran más violencia.
En su Carta Pastoral colectiva del Episcopado guatemalteco con ocasión de la canonización del beato hermano Pedro de San José Betancour en 2002, los obispos decian: “En 1983, en efecto, llegó el sucesor de Pedro por primera vez a nuestra tierra en medio de una gran crisis social y política….Nos trajo el mensaje del consuelo y la fortaleza cristiana; nos invitó a vivir las exigencias de la fe y del amor hasta las últimas consecuencias. Nos urgió a todos a superar el divorcio entre fe y vida”.
Allí estaba de frente a los guatemaltecos. Habia llegado el 6 de marzo de 1983 a la noche al pais de la “eterna primavera”, pero también a la tierra que “ha sido varias veces, aun en tiempos recientes, escenario de calamidades que han sembrado muerte y destrucción en muchos hogares. Y hoy sigue sufriendo el flagelo de la lucha entre hermanos que provoca tanto dolor. En nombre de todas las víctimas inocentes querría pedir que se movilicen todas las fuerzas y buena voluntad, para lograr la pacífica convivencia social, fruto de la justicia y de una gran reconciliación de los espíritus”.


La intensa actividad comenzaría al dia siguiente 7 de marzo de 1983.
Invito visitar Viaje Apostólico del Santo Padre Juan Pablo II a América Central

jueves, 6 de marzo de 2008

Juan Pablo II y El Salvador – 25 años de su primer visita 1983 - 2


El 6 de marzo de 1983 por la tarde, el dia que el Santo Padre Juan Pablo II permaneció en El Salvador en su Encuentro con los sacerdotes en el Centro educativo Beato Marcelino Champagnat de San Salvador) dedicaria su discurso no solo a los sacerdotes de El Salvador sino de toda el área de América Central.

Se dirigía “a esa Iglesia que ha sufrido y sufre todavía, como hermano (cf. Mt 23, 8) y amigo (cf. Jn. 15, 14-15); también como testigo de los sufrimientos de Cristo”, queria escuchar sus experiencias, reiterarles su afecto, confirmar en ellos “la identidad de vuestro sacerdocio y el compromiso de vuestra misión aquí y ahora” recordandoles que “No vale la pena darla por una ideología, por un Evangelio mutilado o instrumentalizado, por una opción partidista. El sacerdote a quien se le confía el Evangelio y la riqueza del depósito de la fe tiene que ser el primero en identificarse con esa integridad doctrinal, para ser a la vez el transmisor fiel de la doctrina de la Iglesia, en comunión con su Magisterio” en clara alusión a lo que estaba ocurriendo en esos momentos en algunos sectores de la Iglesia.

Les recordó no se olvidaran de la juventud generosa que “ya no cree en las fáciles promesas de una sociedad capitalista o que a veces sucumbe ante el espejismo de un compromiso revolucionario que quiere cambiar las cosas y las estructuras, recurriendo incluso a la violencia”…. “si les fascinan otros líderes, ¿no será porque no se les ha presentado adecuadamente, sin deformaciones, a Cristo?” y llamó a la promoción del laicado, a que “el sacerdote sea pregonero de la misericordia de Dios y no sólo predicador de la justicia”

Abrid de par en par las puertas a Cristo Redentor”…. Permaneced unidos….. Mantened siempre la comunión con vuestros Pastores

Encomendándolos a la Virgen, Reina de la Paz, Madre de todos, ejemplo de un compromiso con la voluntad de Dios y con la historia de su pueblo pidó “Que Ella os ayude en vuestro ministerio de reconciliación, en vuestra misión evangelizadora, para que seáis, con vuestro compromiso, auténticos discípulos de Cristo”

Habia llegado la despedida despues de haber vivido un dia intenso y haber “contemplado el rostro dolorido de este querido pueblo fiel; he podido acercarme a tanto hijos que por diversas razones sufren y lloran”. Su “encuentro con los sacerdotes, la visita a la Catedral, la Eucaristía celebrada bajo el cielo del El Salvador, han querido ser una llamada a la reconciliación y al amor que vienen de arriba, del Dios, Padre común de todos” expreso en su mensaje de despedida, abogando por la tan ansiada paz, por la intercesión de la Reina de la Paz.
Alrededor de las 7:30 de la noche los fuegos artificiales lanzados desde el teleférico San Jacinto alumbraban el cielo de San Salvador. Desde Ilopango, a punto de abordar de nuevo el avión que lo llevaría a Guatemala, el Papa enviaba su último mensaje: “Quiera Dios que mi visita haya abierto el camino del perdón y que pronto la reconciliación entre hermanos florezca en este país” .

Eran momentos de mucha tristeza, guerra, destrucción para El Salvador. Juan Pablo II habia hecho un llamado que caló hondo. Continuaría muy pendiente de los conflictos en Centroamérica, que había visto tan dividida en los años 80, pero la semilla estaba echada, si bien para la paz faltaban aun largos y amargos años. Hasta 1992.
Invito visitar La Prensa Gráfica con fotos y video de la visita.

Juan Pablo II y El Salvador – 25 años de su primer visita 1983 - 1


El 6 de marzo de 1983 el Santo Padre Juan Pablo II llegaba por primera vez a tierra salvadoreña. A las 9.54 de la mañana de ese domingo Juan Pablo II se arrodilló y beso el suelo del Aeropuerto de Ilopango. El Salvador estaba en plena guerra civil. No obstante su llamado fue dejar las armas y dialogar. Hubo, de hecho, un cese de hostilidades durante la visita del Santo Padre, lamentablemente los enfrentamientos continuaron después de su partida y recién en 1992 se firmaron los Acuerdos de Paz.

En su mensaje inicial desde el Aeropuerto saludó a todos los salvadoreños expresando que esperaba que su visita que hacia “bajo la enseña de la paz, ayude a detener el conflicto y a reunir de nuevo a esta querida familia salvadoreña en un hogar sereno, donde todos os sintáis hermanos de verdad. Que la buena voluntad de todos, y en particular de los hijos de la Iglesia, depuesto todo sentimiento de egoísmo y de odio, se aplique en adelante a promover la justicia, base hacia la esperanza, para lograr una tierra nueva, fecunda en frutos de verdad y de reconciliación cristiana”

Al proseguir la caravana su camino hacia el templete del Metrocentro, donde celebraría la Santa Misa, unas 500 mil personas lo vitorearon al paso de su “papamovil”. Antes de su llegada al lugar, y fuera de agenda, pidio un desvío hacia la Catedral Metropolitana. Alli “donde reposan los restos mortales del celoso Pastor a quien el amor de Dios y el servicio a los hermanos condujeron hasta la entrega misma de la vida de manera violenta, mientras celebraba el Sacrificio del perdón y reconciliación” oró y bendijo la tumba del Arzobispo Oscar Arnulfo Romero, asesinado el 24 de marzo de 1980 mientras oficiaba una misa para enfermos de cáncer en la capilla de la Divina Providencia. Saludó tambien a los demás Pastores y dirigió su plegaria “al Dios justo y misericordioso para que su luz brille perpetuamente sobre todos aquellos que se sacrificaron por todos

Una multitud lo esperaba en el Metrocentro. Alli, durante la homilía, expresó “Esta Iglesia que, unida a todos los hermanos en la fe de América Central y del mundo, se congrega con el Papa junto al altar del Señor, viene a buscar en El la raíz de su unión, de su vida y esperanza, la fuente de la paz y la reconciliación”. Desde allí lanzo el mensaje a los salvadoreños a “ser artesanos de la paz” expresando que “Con la sangre de Cristo podemos vencer al mal con el bien….. El mal de la división entre los hombres, que ha sembrado el mundo de sepulcros con las guerras, con esa terrible espiral del odio que arrasa, aniquila, en forma tétrica e insensata” y pidió el diálogo. Nadie debe ser excluido del esfuerzo por la paz, expresó..…… “Que haya paz entre vuestros pueblos. Que las fronteras no sean zonas le tensión, sino brazos abiertos de reconciliación…. Y que Maria, Reina de la paz y Madre común, estreche a todos sus hijos en un abrazo de concordia y esperanza

Testamento Juan Pablo II - 3


(continuación)
Hoja sin fecha:
"Expreso la más profunda confianza en que, a pesar de mi debilidad, el Señor me concederá toda la gracia necesaria para afrontar según Su voluntad cualquier tarea, prueba y sufrimiento que quiera requerir de Su siervo, en el curso de la vida. Tengo también confianza que no permitirá jamás que, mediante alguna actitud mía: palabras, obras u omisiones, pueda traicionar mis obligaciones en esta santa Sede Petrina "

5.III.1982
"En el curso de los ejercicios espirituales de este año he leído (más veces) el texto del testamento del 6.III.1979. Aunque aún lo considero provisional (no definitivo), lo dejo en la forma en que está. No cambio (por ahora) nada, y tampoco agrego, en lo que se refiere a las disposiciones contenidas en él.
El atentado contra mi vida el 13.V.1981 de alguna manera ha confirmado la exactitud de las palabras escritas en el periodo de los ejercicios espirituales de 1980 (24.II- 1.III).
Aún más profundamente siento que me encuentro totalmente en las Manos de Dios- y me encuentro continuamente a disposición de mi Señor, confiándome a Él en Su Inmaculada Madre (Totus Tuus).
Juan Pablo
II"
ver texto completo del Testamento - Conferencia Episcopal española

miércoles, 5 de marzo de 2008

Juan Pablo II y Panamá 25 años - 1983-2008


En su visita a la Catedral de Panamá, durante su visita apostólica del 5 de marzo de 1983 Juan Pablo II tuvo palabras especiales para los seminaristas exhortándoles a “ aprovechar bien estos anos de preparación para el sacerdocio. La Iglesia en Panamá necesita ver incrementado vuestro número; por eso en vosotros me dirijo a los jóvenes de vuestra misma edad y condición, para que piensen en la posibilidad de una entrega a Dios y a los demás, en el sacerdocio y en la vida religiosa. ¡Sed valientes y decididos en vuestra entrega a Dios!” Y a las familias de Panamá y de toda América Central invitó a que sean “generosas en dejar que alguno de vuestros hijos dedique su vida entera al servicio del Señor y de vuestras comunidades!”

El mismo dia de su llegada se despedía de Panamá reconociendo que “la brevedad de mi estadía se ha visto compensada con la intensidad de la misma y con el caluroso encuentro de tantos hijos de esta tierra con el Papa, durante los recorridos y actos principales de la visita”. Quedaban profundamente grabadas en su corazón y recuerdo la Misa con las familias y la celebración de la Palabra con los campesinos, “puntos basilares de mi visita” .

Al recordar con inmenso afecto vuestros rostros, estoy seguro de que este país aparecerá en mi mente como una gran orquídea, vuestra flor nacional, llamada también flor del Espíritu Santo” les dijo en su discurso de despedida.
Con un
¡Que Dios bendiga siempre a Panamá y a todos sus hijos!
se despedía de Panamá y partía hacia Costa Rica, donde se despediría de los costarricenses al dia siguiente para continuar su viaje apostólico hacia El Salvador.