Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

lunes, 12 de septiembre de 2011

Quemar etapas termina por “quemar” el amor – Benedicto XVI

En su viaje apostólico a Ancona, con ocasión de la clausura del Congreso Eucarístico Nacional Italiano, el Santo Padre Benedicto XVI se reunió con jóvenes novios. Después de las inquietudes planteadas por ellos el Santo Padre Benedicto les dirigió – como parte de su discurso - estas palabras: (la traducción es mía – con alguna “mirada” a la versión parcial de VIS
en la página de la Santa Sede solo está en italiano (al menos por ahora;)

"Los interrogantes que planteáis asumen en el contexto social actual un peso aun mayor. Quisiera ofrecerles al menos alguna orientación como respuesta. En ciertos aspectos, nuestros tiempos no son fáciles, sobre todo para vosotros los jóvenes. La mesa se les ofrece servida con cuantiosas delicias pero, a semejanza del episodio evangélico de las bodas de Cana, pareciera que falta el vino de la fiesta. Ante todo la dificultad de encontrar un trabajo estable cubre con un velo de incertidumbre vuestro porvenir. Esta condición contribuye a postergar la toma de decisiones definitivas y repercute negativamente en el crecimiento de la sociedad, que no logra valorizar plenamente la riqueza de energía, de competencia y de creatividad de vuestra generación.
A su vez falta el vino de la fiesta en una cultura que tiende a prescindir de criterios morales claros: en la desorientación, cada uno es empujado a moverse de forma individual y autónoma, a menudo solo en el espacio del presente. La fragmentación del tejido comunitario se refleja en un relativismo que erosiona los valores esenciales: la consonancia de sensaciones, de estados de ánimo y de emociones parece más importante que compartir un proyecto de vida. Así, también las decisiones fundamentales adolecen de fragilidad y están expuestas a una perenne revocabilidad, con frecuencia considerada como expresión de libertad, cuando en realidad expresa su carencia. A una cultura privada del vino pertenece a su vez la ostensible exaltación del cuerpo, que de hecho banaliza la sexualidad invitando a vivirla por fuera de un contexto de comunión de vida y de amor.

Queridos jóvenes, no tengáis miedo de afrontar estos desafíos! No perdáis jamás la esperanza. Tened coraje, aun en las dificultades, permaneciendo enraizados en la fe. Estad seguros que, en toda circunstancia, sois amados y custodiados por el amor de Dios, que es nuestra fortaleza. Dios es bueno. Por lo tanto es importante que el encuentro con Dios, sobre todo en la oración personal y comunitaria, sea constante, fiel, al igual que el camino de vuestro amor: amar a Dios y sentir que El os ama. Nada puede separarlos del amor de Dios! Estad seguros entonces que también la Iglesia os siente cercanos, os sostiene y no deja de mirarlos con gran esperanza. Ella sabe que tienen sed de valores, aquellos verdaderos, sobre los cuales vale la pena construir vuestra casa! El valor de la fe, de la persona, de la familia, de las relaciones humanas, de la justicia. No se desanimen ante las carencias que parecen apagar la alegría sobre la mesa de la vida. En las bodas de Caná, cuando falto el vino, María invitó a los servidores a dirigirse a Jesús y les dio una indicación precisa: “Hagan todo lo que Él les diga” (Jn 2,5). Considerad estas palabras como un tesoro, las últimas de María referidas por el Evangelio, casi su testamento espiritual, y tendrán siempre la alegría de la fiesta: ¡Jesús es el vino de la fiesta! …


Como novios estáis viviendo una etapa única, que se abre a la maravilla del encuentro y lleva a descubrir la belleza de la existencia, el ser preciosos el uno para el otro, de poderse decir recíprocamente: tu eres importante para mi. Vivid este camino con intensidad gradualidad y verdad. No renunciéis a perseguir un ideal alto de amor, reflejo y testimonio del amor de Dios. Pero como vivir esta etapa de vuestra vida, testimoniar el amor en la comunidad? Sobre todo querría deciros que evitéis cerraros en relaciones intimistas, falsamente tranquilizadoras: lograd, en cambio, que vuestra relación se convierta en levadura de una presencia activa y responsable en la comunidad. No olvidéis además que para ser autentico, también el amor requiere un camino de maduración: a partir de la atracción inicial y del sentirse bien con el otro, educaos a “quererle bien” al otro, a querer el bien del otro. El amor vive de gratuidad, de sacrificio personal, de perdón y de respeto del otro.

Queridos amigos, todo amor humano es signo del Amor eterno que nos ha creado, y cuya gracia santifica la elección de un hombre y de una mujer de ofrendarse mutuamente la vida en el matrimonio. Vivid este tiempo de noviazgo en la esperanza confiada de ese don que hay que acoger recorriendo un camino de conocimiento, de respeto y atenciones que no debéis perder nunca. Solo bajo esta condición el lenguaje del amor permanecerá significativo con el correr de los años. Educaos entonces, ya desde ahora en la libertad de la fidelidad, que os lleva a custodiarse recíprocamente, hasta llegar a vivir el uno para el otro. Preparaos a elegir con convicción el “para siempre” que connota el amor: la indisolubilidad, antes que una condición, es un don que hay que desear, pedir y vivir, más allá de cualquier inestabilidad humana. Y no penséis, según la mentalidad tan difundida que la convivencia es garantía de futuro. Quemar etapas termina por “quemar” el amor, que sin embargo necesita respetar los tiempos y la gradualidad de expresiones: necesita darle un espacio a Cristo, que es capaz de convertir un amor humano en fiel, feliz e indisoluble. La fidelidad y la continuidad de vuestro amor os harán también capaces de abriros a la vida, de ser padres: la estabilidad de vuestra unión en el Sacramento del Matrimonio permitirá que los hijos que Dios quiera donarles crezcan con confianza en la bondad de la vida. Fidelidad, indisolubilidad y transmisión de la vida son los pilares de toda familia, verdadero bien común, patrimonio precioso de la sociedad entera. Ya a partir de ahora, cimentad en ellos vuestro camino hacia el matrimonio y testimoniadlo ante vuestros coetáneos: es servicio precioso! Sed agradecidos a todos cuantos con su compromiso, competencia y disponibilidad os acompañan en la formación: son expresión de la atención y del cuidado que la comunidad cristiana les tiene reservado. No estáis solos: buscad y acoged ante todo la compañía de la Iglesia.

Quisiera volver además sobre un punto esencial: la experiencia del amor conlleva la tensión hacia Dios. El verdadero amor promete el infinito. Haced, así, de este tiempo de preparación al matrimonio un itinerario de fe: redescubrid para vuestra vida de pareja la centralidad de Jesús y el caminar en la Iglesia. Maria nos enseña que el bien de cada uno depende de escuchar con docilidad la palabra del Hijo. Para aquel que confía en El, el agua de la vida cotidiana se convierte en el vino de un amor que transforma la vida en buena, bella y fecunda. Caná es anuncio y anticipo del don del vino nuevo de la Eucaristía, sacrificio y banquete en el cual el Señor se reúne con nosotros, nos renueva y transforma. No ignoréis la importancia vital de este encuentro: participad plenamente de la asamblea litúrgica dominical: de la Eucaristía irradia el sentido cristiano de la existencia y una nueva manera de vivir (Exhortac p. post sin Sacramentum caritatis 72-3) Y no tendréis entonces, miedo de asumir el compromiso de la responsabilidad de la elección conyugal: no temáis entrar en este “gran misterio”, en cual dos personas se convierten en una sola carne. (cfr Ef 5,31-32).

Queridísimos jóvenes, los encomiendo a la protección de San José y de María Santísima: siguiendo la invitación de la Virgen Madre “haced lo que El os diga” – no les faltara el gusto de la verdadera fiesta y sabréis asumir el “vino” mejor, aquel que Cristo le dona a la Iglesia y al el mundo. Estoy con ustedes y con todos aquellos que como ustedes viven este maravilloso camino del amor. Les bendigo con todo mi corazón!"

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