Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

sábado, 20 de octubre de 2012

Coloquio UCA 30 años de la guerra de Malvinas – mediaciones pontificias y transiciones pacificas a la democracia en América Latina


Concluido el Coloquio nos deja un riquísimo material de reflexión, todo un legado para América Latina inspirado en Juan Pablo II,  que afortunadamente será publicado en forma de libro los primeros meses del año próximo 2013 (aprox marzo/abril).   Desde aquí sinceras gracias a los organizadores del Coloquio y a las autoridades de la UCA por este regalo, en especial al Instituto de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Sociales Políticas y de la Comunicación y a la Cátedra Juan Pablo II. 

 El coloquio ha dejado flotando una especie de inquietud,  de rémora, un lastre en nuestras mentes (al menos en la mia) por nuestra incapacidad de  profundizar, interiorizarnos de los problemas ajenos, comprometernos con todos los cristianos. Enlaberintados en nuestro pequeño mundo egoísta creemos que solo nosotros en la Argentina tenemos problemas políticos y sin embargo quizás – tal como dijo el escritor Marcos Aguinis en una entrevista reciente “quizás lo que nos falta a los argentinos es sufrir un poco.”  Y tiene razón.   El coloquio nos ha concientizado acerca de nuestra ignorancia de la historia profunda de nuestros hermanos del continente, de sus luchas internas y de sus valentías (sobre todo del campesinado) en enfrentar un mal que trató de enraizarse por todos los medios en su suelo sembrando divisiones y odios y que no dudó en asesinar ante la “insubordinación” a su doctrina, un mal que sigue latente en casi toda Sudamérica, a pesar de los avances y las reconciliaciones.  Un verdadero misterio, ese mysteriuminiquitatis del cual hablaba Juan Pablo II en su libro Memoria e Identidad.

En general la reciente historia de América Latina ha sido y debemos admitirlo con tristeza – en algunos países más que en otros – extremadamente cruenta y dolorosa dejando profundas secuelas que aun no han sido superadas.   Ante un olvido de los más débiles e indefensos no fueron ellos quienes se rebelaron, fueron otros que actuando presuntamente a favor de ellos terminaron – en los casos más tremendos – asesinando a aquellos que decían defender.  Si, asesinando a aquellos que eran objeto de las  tan pregonadas “luchas sociales” pero quienes, sin embargo,  permanecieron fieles a sus creencias y principios aun a costa de su propia vida.  Juan Pablo II decía  en su discurso inaugural en Puebla, México el 28 de enero de 1979 “No nos engañemos: los fieles humildes y sencillos captan espontáneamente cuándo se sirve en la Iglesia al Evangelio y cuándo se lo vacía y asfixia con otros intereses.”

Del coloquio -  un pantallazo extenso sobre los logros y el trabajo de la Iglesia católica en América Latina, sin obviar sus puntos débiles y errores,  me han impresionado especialmente los casos de:

Perú (la guerrilla del partido comunista Sendero Luminoso, que el orador Prof Jeffry Kleiber llamo “un culto”, una “secta” por sus características es comparable solamente con Camboya. Guerrilla que, sin embargo,  no logró convencer ni atraer en masa al gran campesinado forzando a la resistencia a la población campesina, profundamente creyente.   
Guatemala el asesinato de Mons. Juan Jose Gerardi  en 1998 asesinado dos días después de la presentación de los resultados de REMHI (proyecto interdiocesano por la Recuperación de laMemoria Histórica)  Guatemala sigue buscando una paz duradera entre esfuerzos denodados de  la Iglesia católica por una reconciliación nacional.   Invito leer el mensaje de Juan Pablo II a los Obispos de Guatemala  

El Salvador “un pueblo con la cruz a cuestas” (invito visitar la página dela Oficina de canonización del Obispo Arnulfo Romero)donde se puede escuchar su última y valiente homilía “considerada por algunos como su sentencia de muerte debido a la dureza de su denuncia “en nombre de Dios y de este pueblo sufrido... les pido, les ruego, les ordeno en nombre de Dios, CESE LA REPRESIÓN”.  

Colombia donde Juan Pablo II fue factor importante en la compleja historia de guerras internas encarnizadas,  alimentadas por el comercio de la droga y el narcotráfico. En medio de ese mundo desorientado y peligroso y desatendiendo toda advertencia llega Juan Pablo II en 1986 en  un viaje apostólico por 7 dias.  Colombia es uno de esos países ante cuya situación  bien podríamos repetir las increíblemente duras y profundas  palabras de Benedicto XVI en su primer viaje aPolonia en mayo de 2006 cuando visitaba el campo de concentración de Auschwitz:     “¿Por qué, Señor, callaste? ¿Por qué toleraste todo esto?” 

Estas son sin dudas unas breves pinceladas del fructífero encuentro  (otra vez lamento la falta de concurrencia del público general a un coloquio que fue realmente un tesoro de información y profundidad, pues tengo entendido que las ponencias fueron una especie de extracto de los estudios realizados). Mientras aparece la publicación con  las ponencias completas podemos anticiparnos  al texto releyendo algunos documentos citados durante el Coloquio.
Memoriay reconciliación, Comisión Teológica Internacional año 2000, Presidida por el Cardenal Ratzinger
EvangeliumVitae, Juan Pablo II 
Iglesiay comunidad nacional, Comision Episcopal Argentina 
Lareconciliación en Chile del cardenal Silva Henriquez  
Eldocumento de San Miguel declaración del Episcopado argentino  

y naturalmente los discursos, homilías y palabras del Papa Juan Pablo II de sus viajes a esta parte del continente:
Viaje apostólico a Uruguay, Bolivia, Lima y Paraguay 1988
Visita pastoral México yCuraçao (6 - 14 de mayo)1990
ViajeApostólico a Santo Domingo 9 - 15 de octubre de 1992

Y no nos olvidemos del himno del Congreso Eucaristico en Corrientes:  Quédate connosotros Jesús
y del el himno de la JMJ 1987 en Buenos Aires  Un nuevo sol






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