Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

martes, 23 de octubre de 2012

Pontificado de Juan Pablo II : programa “ad intra” y “ad extra”




 “Es domingo 22 de octubre de 1978. En la plaza San Pedro Juan Pablo II celebra la liturgia que inaugura el Pontificado y nos señala la intención central en dirección de la misión a las gentes. Una misión que exige una proyección planetaria, superando toda limitación de ideología o geopolítica.

Ya había dicho en el primer radio mensaje, el día posterior a la elección que consideraba el Concilio Vaticano II  «una piedra miliar en la historia bimilenaria de la Iglesia» y que intentaría introducirlo en la base de su pontificado y lo  «impulsaremos constantemente para que, en la vida real de la Iglesia, responda a su ejecución.» Su fidelidad al Concilio durará todo el pontificado y de ello hablará hasta en su testamento: 
 «deseo confiar este gran patrimonio a todos los que están y estarán llamados a aplicarlo».
Fue particularmente en el radiomensaje de la Capilla Sixtina – que acentuó la necesidad de desarrollar el gobierno colegial de la Iglesia: «Esta forma colegial comporta ciertamente el conveniente desarrollo de las instituciones, en parte nuevas, en parte acomodadas a las necesidades actuales». O sea resaltó la «causa ecuménica» entre sus prioridades. Era un esbozo de programa ad intra, dirigido de hecho a los «hijos de la Santa Iglesia».

Pero ahora, desde el atrio de San Pedro, el nuevo Papa se dirige al mundo y anuncia el programa ad extra, aquel que en un pontificado implica más un mensaje que programa y lo revelará de esta manera:
« ¡Hermanos y hermanas! ¡No tengáis miedo de acoger a Cristo y de aceptar su potestad! ¡Ayudad al Papa y a todos los que quieren servir a Cristo y, con la potestad de Cristo, servir al hombre y a la humanidad entera!

¡No temáis! ¡Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo!
Abrid a su potestad salvadora los confines de los Estados, los sistemas económicos y los políticos, los extensos campos de la cultura. de la civilización y del desarrollo. ¡No tengáis miedo! Cristo conoce «lo que hay dentro del hombre». ¡Sólo El lo conoce!»

Concluida la palabra del Pontificado, podemos decir que el desarrollo del gobierno colegial no se ha dado – al menos en el sentido que opina la mayoría de los comentaristas – pero la proclama ad extra ha cumplido su objetivo plenamente. Todo el pontificado, desde el primer viaje a su patria y el viaje a Cuba de enero de 1998, del encuentro con el dictador del tercer mondo al desafío de las posturas del norte del mundo secularizado y antinatalista ha sido una prolongación de aquel llamado misionero casi mesiánico: «Abrid los confines de los estados, los sistemas económicos». Implícito en aquel llamado podemos vislumbrar desde la predicación dirigida a los jóvenes y a las mujeres hasta la obra ecuménica e interreligiosa.

También en los gestos y en el estilo del Pontificado será fiel a aquella Jornada: terminada la celebración, Juan Pablo II desciende del atrio hacia la gente, acaricia a enfermos y niños, saluda a todos alzando la cruz con ambos brazos como un trofeo. Un gesto deportivo quizás mas que de Papa, de hombre que intuye el eco de un gesto nuevo en los corazones más alejados y que renovara profundamente  la iconografía y la gestualidad pontifical. En aquel acercamiento hacia la multitud radica la esencia de su ir «hacia las gentes».

(traducido de Luigi Accattoli: Giovanni Paolo – la prima biografía completa, cap. 7 «Non abbiate paura, aprite le porte a Cristo», publicado por San Paolo,2006)  

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