Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).

jueves, 22 de noviembre de 2012

Marco Gallo : “El caso argentino; la acción pacificadora de Juan Pablo II con motivo de la guerra de las Malvinas y su rol para favorecer la vuelta a la democracia” (2 de 11) Juan Pablo II frente a la guerra del Atlántico Sur





Marco Gallo : “El caso argentino; la acción pacificadora de Juan Pablo II con motivo de la guerra de las Malvinas y su rol para favorecer la vuelta a la democracia” (2 de 11)  Juan Pablo II frente a la guerra del Atlántico Sur


“Juan Pablo II desde el comienzo percibe la necesidad de hacer algo, dar señales claras contra el conflicto y propiciar negociaciones razonables. Unos días después de la ocupación de las islas por parte del ejército argentino, se celebra la Pascua y el pontífice polaco en su mensaje “urbi et orbi” cita explícitamente la crisis bélica austral: “la alegría pascual ha sido turbada por situaciones de tensión o de conflicto en algunas partes del mundo... últimamente se ha agregado una grave tensión entre dos países de tradición cristiana, Argentina y Gran Bretaña, con pérdida de vidas humanas y con la amenaza de un conflicto armado y con temibles repercusiones en las relaciones internacionales”. El discurso del Papa se transforma en un apasionado llamado: “Formulo entonces el voto ferviente y un llamamiento particularmente urgente a las partes en causa, para que quieran buscar, con responsable compromiso y con toda buena voluntad, los caminos de una pacífica y honorable composición de la crisis, mientras todavía queda tiempo para prevenir un choque sangriento.” Y termina con un tono fuerte entre la angustia y la esperanza: “¡paz! ¡Paz en la justicia, en el respeto de los principios fundamentales universalmente reconocidos y afirmados por el derecho internacional, en la mutua comprensión! ¡La oración de todos movilice y sostenga el debido esfuerzo de los responsables de una y de otra parte y de cuantos querrán interponer su obra amistosa para lograr la auspiciada pacificación!”
Ya el 6 de abril en un discurso dirigido al secretario de las Naciones Unidas de visita al Vaticano, Juan Pablo II hace referencia a la “situación bien delicada que se ha creado entre Argentina y Gran Bretaña” y pide en este sentido que en la sede de las Naciones Unidas se lleven a cabo todos los esfuerzos posibles para detener el conflicto, fiel en esto a su concepción de las Relaciones internacionales, como hemos dicho anteriormente. El Papa es consciente de la necesidad de una paz justa y honorable para ambas partes y respetuosa del derecho internacional. En el “Regina Caeli” del 18 de abril, durante su visita pastoral a Bolonia, Juan Pablo II vuelve a hablar del conflicto del Atlántico Sur y se pregunta si se llegará a un entendimiento entre los beligerantes. El pontífice quiere que pronto se logre una paz honorable y que esta paz llegue con la colaboración de todos: “la comunidad de los pueblos no puede quedar inerte, no solo en sus grandes instituciones, sino también en cada uno de sus miembros. La paz es un bien de todos. Las crisis ponen de relieve quién habla de paz y quién verdaderamente realiza la paz”. El pontífice es consciente de la urgencia de terminar pronto el conflicto, evitando un mayor número de víctimas y de derramamiento de sangre y por esto confía en la fuerza de la oración y en la acción conjunta y eficaz de instituciones internacionales como las Naciones Unidas: “los invito a orar para que las autoridades de los dos pueblos interesados sean iluminadas con la acción concorde de los responsables de las otras naciones. Pidamos que la buena voluntad de unos y la solidaridad de los otros se manifiesten en un esfuerzo común que tienda a la paz”.
En efecto la aventura bélica contra Inglaterra por la soberanía de las islas del Atlántico Sur, como nota Alain Rouquié3 fue llevada por los militares argentinos con cierta habilidad. Es objetivo el juicio que el estudioso francés propone “la manipulación de la opinión fue conducida de un modo magistral, el fervor patriótico poderosamente mantenido del 2 de Abril al 13 de Junio”. Este nacionalismo será la base del consentimiento popular a la estrategia militar; gran parte de la sociedad civil argentina y también dentro de la misma Iglesia católica, hay un apoyo incondicional. Esta actitud, sin lugar a dudas, agrega obstáculos y dificultades a un camino de negociación, en razón de la visión unilateral con la cual se mira la cuestión de la soberanía de las islas disputadas.”


2 comentarios:

Mento dijo...

Ay y cuanto más estará haciendo ahora allí tan cerquita en el cielo.
Me ha gustado mucho recordar con esta entrada.
un abrazo.

Ludmila Hribar dijo...

Muchisimas gracias Mento. Acabo de regresar de vacaciones. Como esta ponencia era algo extensa aproveche para dejarla programada durante los dias de mi ausencia. Un abrazo.