Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
Mostrando entradas con la etiqueta Sinodo de Cracovia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sinodo de Cracovia. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de abril de 2026

Peregrinación a Tierra Santa del Arzobispo Karol Wojtyla – carta a su Diócesis 1963 (4 de 4)


Ni bien entramos en esta Basílica (la del Santo Sepulcro ver post anterior) nos apresuramos a subir a la capilla del Gólgota. Besamos con profundo respeto el lugar donde había sido clavada la cruz. Sobre este lugar también colocamos nuestras insignias episcopales y todo lo que teníamos para llevar a nuestros seres queridos en Polonia. El altar, ubicado en el sitio de la Cruz, está bajo la custodia de la Iglesia ortodoxa griega y los de la Crucifixión y Nuestra Señora de los Dolores de los católicos. El "piso” del Calvario es de piedra y a través de una protección de vidrio se puede ver la rajadura en la roca que llega hasta la parte inferior de la basílica donde se encuentra la capilla de Santa Helena. Esta capilla es el lugar del descubrimiento de la Santa Cruz. Es la parte más baja de la Basílica del Santo Sepulcro y el sitio donde la madre del Emperador Constantino busco y encontró esta preciosa reliquia de la Santa Cruz de Cristo.


La parte central de la Basílica custodia bajo una gran rotonda la capilla de la Tumba del Señor Jesús. Al ir desde el Calvario hacia la Tumba se pasa por el lugar donde, según la tradición, fue colocado el cuerpo muerto de Jesús cuando fue bajado de la cruz y ungido con aceites para su entierro. Nos inclinamos ante la tumba misma, tanto la cámara interna como la externa, pues ambas son testigos directos de la resurrección del Señor Jesús. Este es el lugar más significativo para fortalecer nuestra vida espiritual en la fe y la esperanza. Cerca de la tumba se encuentra la capilla que conmemora el encuentro de Jesús resucitado con Maria Magdalena. Más adelante esta la Capilla del Santísimo Sacramento. Cerca del altar hay un fragmento de la columna de la flagelación (la otra parte está en la 
Iglesia de Santa Praxedes en Roma)
Salimos de la Basilica profundamente impresionados. El hecho de que las paredes están semi tapadas con andamios no disminuye esta impresión. Aquí también coexisten diferentes confesiones: la católica romana (franciscanos) la ortodoxo griega y los armenios que celebran sus liturgias en estos lugares. A primera vista esto no llama la atención pero reflexionando mas profundamente esto demuestra la división entre cristianos opuesto al deseo de Jesus “que todos sean uno”.

Siguiendo la cronología de la vida de Jesús nos quedaba otro lugar por ver, el sitio de la Ascensión que está en el Monte de los Olivos. Con veneración miramos estas piedras que fueron las ultimas en tocar los pies de nuestro Señor Jesús. Luego nuestra mirada sedirige a la vieja ciudad de Jerusalen ubicada en la otra parte del valle: la Jerusalén de este mundo, la ciudad de la muerte de Cristo pero también la de su resurrección. La Ascensión es el comienzo de la Jerusalén celestial – del templo de la gloria de Nuestro Salvador. Con cierta tristeza constatamos que el sitio de la Ascensión está en manos de los musulmanes quienes también custodian las llaves de la Basílica del Santo Sepulcro.

Para completar esta narración quiero mencionar dos Santos Lugares más, que según la tradición de Jerusalem (es bien sabido que hay una tradición de Efeso opuesta) referida a los últimos momentos en la vida de la Madre de Nuestro Señor. La dormición debiera haber tenido lugar en la casa de San Juan el Evangelista en el Monte Sion cerca del Cenáculo. Este santuario esta custodiado por los benedictinos. La tumba de la Madre de Dios, según la tradición de Jerusalén, se ubica en los alrededores del lugar de arresto cerca de Getsemaní. Si mencionamos los santuarios marianos no debemos olvidar el Convento de las carmelitas en el Monte Carmelo, en las afueras de esta hermosa ciudad de Haifa.


Con esto termina nuestra peregrinación a Tierra Santa. Si bien breve, nos introdujo en aquellos lugares que son los más sagrados de este mundo.


Solo debimos saltear algunos lugares mencionados en las Sagradas Escrituras. Tales como Naim., Arimatea y Megiddo. Algunos no figuraban en la ruta de nuestra peregrinación como Cesárea de Filipo donde el Señor Jesús anuncio la primacía de Pedro. Pero al final de nuestro viaje debemos mencionar dos lugares más.

Uno es Jaffa, donde está la Iglesia donde San Pedro tuvo la visión celestial y desde donde partió para bautizar el centurión romano Cornelio. En la Iglesia de Jaffa hay un altar dedicado a Nuestra Señora de Czestochowa. El otro lugar que quiero mencionar es el Aeropago de Atenas a corta distancia de la Acrópolis donde San Pablo les hablo a los atenienses. Ambos lugares nos aceran al mundo de los Evangelios tal como nos son presentados en los Hechos de los Apóstoles y en el comienzo de la Historia de la Iglesia.

Karol Wojtyla terminaba su narración con este comentario a los sacerdotes:

Queridos sacerdotes, la Iglesia hoy, por medio del Concilio Vaticano y estos Santos Lugares continua hablándonos acerca de la misma verdad: la verdad de la redención del mundo. Todos aquellos que han sido bendecidos por la gracia de vivir cerca de esta verdad deben testimoniar a Dios, quien en Estos SantosLugares, entro en contacto con la humanidad.

Karol Wojtyla Obispo, Cracovia, 10 de enero de 1964

(Quizás la narración paso por paso de esta peregrinación de Karol Wojtyla no sea diferente a ninguna otra de algún viajero o peregrino entusiasmado, lo que si tiene valor es su generosidad en querer hacer partícipes de ello a todos sus sacerdotes y a invitarlos a pensar y reflexionar mas en cada paso del Señor por esa Tierra Santa, que fue su patria terrena)


Recomiendo una vez mas no dejen de visitar el blog 
Un sacerdote en Tierra Santa. Quizás haya cosas que hayan cambiado desde la visita de Karol Wojtyla Obispo, sobre todo en cuanto se refiere a la custodia de los lugares.


Y naturalmente la pagina de 
Custodia de Tierra Santa de los franciscanos con información completísima.



Peregrinación a Tierra Santa del Arzobispo Karol Wojtyla – carta a su Diócesis 1963 (3 de 4)

 


(Bóveda del Santo Sepulcro - fotografia de Wikipedia)

 

“Regresemos nuevamente  a Judea y acerquémonos a Jerusalén mientras tratamos de participar en la memoria de la pasión, muerte y resurrección del Señor Jesús allí en los Santos Lugares. Nos detenemos en la cima del Monte de los Olivos. Aquí llegamos a un lugar donde según la tradición nos indica es el lugar donde el Señor Jesús les enseño a quienes le escuchaban la oración del Padre Nuestro. Aquí está el Convento de las monjas carmelitas y las paredes que circundan el claustro del monasterio están cubiertas por placas sobre las cuales están inscritas las palabras de la oración en diversos idiomas del mundo..En la ladera del Monte de los Olivos esta el lugar llamado “Dominus Flevit”.


 (las fotos son del sitio Studium Biblicum Fransiscanum)

 


Desde aquí se puede apreciar la ciudad de Jerusalén que podemos ver sobre la colina oriental vecina. Es aquí donde el Señor lloro por la ciudad que no quiso recibirlo. Betania esta sobre la ladera este del Monte de los Olivos.  Aquí el Señor encontró refugio y amistad en la casa de Lazaro y sus hermanas.  Aquí esta el santuario franciscano y a poca distancia la tumba de Lazaro (no pudimos llegar hasta allí debido a las fuertes lluvias).




Sobre Betania, en el Monte de los Olivos está Betfagé, el lugar desde donde el Señor comenzó su solemne entrada a Jerusalen acompañado por cantos y vivas triunfales saludado por ramas y palmas.

 


Desde Betfagé el Domingo de Ramos parte todos los años la solemne procesión encabezada por el Patriarca de Jerusalen.

Para meditar sobre la Pasión de Nuestro Señor debemos ir primero al Monte Sion en Jerusalen,  donde esta ubicado el Cenáculo. Estamos en el lugar donde fue instituido el Sacramento de la Eucaristia, el lugar donde el Espiritu Santo descendió sobre los apóstoles mientras estaban reunidos con Maria y donde nació la Iglesia. Ese lugar aun no tiene un santuario apropiado que corresponda a su grandeza. Al menos esa fue mi impresión. Allí junto al Cenáculo que esta en el sector israelí de Jerusalen, los judíos veneran la tumba de David y de otros reyes del Antiguo Testamento.

Vovemos a centrar nuestra atención en el Monte de los Olivos. Sabemos que despues de la Ultima cena, el Señor Jesus fue al Jardín de los Olivos. Por ello debió cruzar el Valle de Kidron y a una distancia de unos 200 metros, llego al Jardin de Getsemani.  El sitio de la Agonía del Señor Jesus queda grabado en la memoria, no solamente porque es un Santuario sino también por los olivos que se ven allí. Algunos, según la opinión de los biólogos, tienen unos 2000 años de antigüedad o sea recuerdan la Agonía del Señor Jesus. El arresto del Señor Jesús no se conmemora en Getsemani ni en el sitio de la Agonía sino a alguna distancia de allí.

Despues de su arresto el Señor Jesus fue llevado a Anas y después a Caifás. No vimos esos dos lugares durante nuestra peregrinación. El santuario “in galli cantu”, que pudimos ver desde lejos, desde la ladera del Monte de los Olivos, esta frente a la casa de Caifás. Por otra parte nosdetuvimos un largo rato en el sitio donde tuvo lugar el proceso romano y donde fue emitida la sentencia de muerte de Nuestro Señor. Se trata de la fortaleza Antonia, ya mencionada cuando describi el area del Templo. Los romanos construyeron la fortaleza en un rincón de la explanada del templo para poder controlar a la gran cantidad de judíos que se reunían allí para sus festividades. También Poncio Pilato participaba para Pascuas.

En el sitio de la fortaleza Antonia se han establecido dos ordenes religiosas.: los franciscanos que tienen una Escuela bíblica (En Jerusalen tan bien esta la Escuela bíblica doinicana) y las Hermanas de Sion. Esta es una congregación femenina, fundada por los hermanos Ratisbona, que se habían convertido del judaísmo, para elevar oraciones por la conversión de los judíos. En la Iglesia contigua al convento franciscano visitamos “Lisotrotos” que según el Evangelio de San Juan es el lugar de la condena de Jesús  De la capilla de las hermans ade Sion descendemos a la parte inferior donde están los sitios de prisión, flagelación yu coronación con espinas. Estos sitios subterráneos dejan una impresión inolvidable. La misma impresión la obtenemos por la figura del Cristo flagelado, que las hermanas tienen en su capilla. En el altar principal de esta capilla hay un balcón desde donde Poncio Pilato mostró a Jesús flagelado y coronado a los judíos proclamando “Ecce homo”.  Cuando salimos al camino ya estamos en el Camino de la Cruz  Las primeras estaciones están en el área de la fortaleza Antonia.

Comenzamos a descender. El camino de la Cruz desciende hasta la 5ª estación.  La tercera (la primer caída de Jesús  y la curta estación (Jesus encuentra a su madre) merecen una atención especial porque fueron restauradas por soldados polacos después de la II Guerra mundial.  Siguiendo por el camino de la Cruz en la ciudad vieja de Jerusalen vemos que la mayoría de las capillas están abandonadas y cerradas, algunas estaciones no tienen capilla y tan solo una cruz grabada en la pared indica de que estación se trata. Las ultimas estaciones (X,XI, XII,XIII, XIV) están situadas dentro de la Basilica del Santo Sepulcro.” 

 

Invito visitar el sitio Studium Biblicum Fransiscanum con abundante información y fotografías ilustrativas.

Peregrinación a Tierra Santa del Arzobispo Karol Wojtyla – carta a su Diócesis 1963 (2 de 4)

 




Estas dos fotografías fueron tomadas del sitio franciscano. La carta fue publicada, según señala primera fotografía, en los anales de la Curia Metropolitana de Cracovia en 1964, Vol 1-2, 66-74) 

En la segunda fotografía se ve el grupo de los obispos viajeros; señalado con una flecha vemos a Karol Wojtyla)

Las demás fotografías son de Wikipedia.

 “Durante nuestra breve estada en Cairo, Egipto,  no pudimos visitar el lugar donde la Sagrada Familia permaneció hasta la muerte de Herodes, antes de regresar a Nazaret. Fue desde aquí que Jesús a los doce años, junto con Maria y Jose, fue al templo en Jerusalén donde se demoró mientras sus padres ya regresaban a su pueblo.  Es hasta el día de hoy que según la tradición se señala el lugar donde Maria y José se dieron cuenta que Jesús había quedado en el templo de Jerusalén para las fiestas. 

 

El templo en si dejo de existir el año 70 después de Cristo. Vemos esta gran plaza donde existió el magnífico templo desde los tiempos de Salomón rodeado de patios.  Desde las murallas que rodean la plaza sobre el flanco este con vista al Valle de Cedrón se aprecia una vista panorámica del Monte de los Olivos.  Una parte de esta muralla aun existe, se encuentra dentro de la ciudad y es conocida como el Muro de los Lamentos para los judíos que fueron privados de su templo. La Jerusalén de hoy está dividida entre judíos y árabes y los judíos no tienen acceso al muro de los Lamentos (*)

 


Todo el templo pertenece a los musulmanes. La famosa Mezquita de Omar no está construida exactamente en el lugar del templo pero lo cubre parcialmente.  Esta Mezquita, que es una pieza de arte árabe hoy es solamente un museo. Hay otra mezquita en la plaza que es utilizada como centro de oración. Está ubicada dentro de un edificio construido en el siglo VI como lugar de oración por los cristianos (la iglesia estaba dedicada a la Presentación de la Santísima Virgen Maria) y fue también utilizada como sede de los reyes de Jerusalén durante el reino de las cruzadas.

El área del Templo del Antiguo Testamento es un lugar sagrado para nosotros los cristianos, ante todo porque fue el templo del Dios verdadero, que nuestro Señor mismo llamó “la casa del Padre”. Y además porque nuestro Redentor visitó este templo muchas veces durante su vida: la presentación en el templo, su permanencia a los doce años, y hasta en su muerte se rasgó la cortina del Santo de los Santos. El templo de Jerusalén está siempre presente en la vida de Jesús.  Pero con la muerte y la resurrección del Señor Jesús, hay otro sitio de importancia: la fortaleza  Antonia que estaba situada al noroeste de la explanada del templo. Hablaremos de ello más adelante.

 

Visitemos ahora los sitios que conmemoran los hechos del ministerio público y las enseñanzas del Señor Jesús. Por ello debemos ir hasta el Rio Jordán próximo a Jericó. Al oeste de esta ciudad se eleva una cadena de montañas entre las cuales está el Monte de la Tentación.  Es desde esta montaña que el tentador “le mostro todos los reinos de esta tierra”.  Otra tentación tuvo lugar en el pináculo del Templo, en el sudeste del muro perimetral que rodeaba el templo de Jerusalén y donde el tentador le sugirió a Jesús  “échate de aquí abajo, pues está escrito….”     Los alrededores del Muro de la Tentación son desérticos y rocosos.  Esta fue la última gota del ayuno del Señor Jesus. 

 

El bautismo en el rio Jordán, según la tradición, tuvo lugar en un lugar al sudeste de Jericó.  No lejos de allí el rio fluye hacia el Mar Muerto. En realidad, el Mar Muerto se ubica en una gran depresión – alrededor de 400 mts bajo el nivel del mar. El  9 de diciembre no pudimos llegar hasta el lugar donde según la tradición tuvo lugar el bautismo de Jesús debido a una lluvia torrencial durante el día y toda la noche que había inundado la ultima parte del camino. Tampoco pudimos llegar hasta Qumram.   El guía que estaba con nosotros nos dijo que en Qumram no había mucho para ver porque lo más importante no era el lugar sino los manuscritos que fueron descubiertos allí.



Cana de Galilea, el lugar del primer milagro, pertenece a los primeros momentos del ministerio público del Señor Jesús.  Nos detuvimos en Cana y visitamos el santuario. Estábamos en nuestro viaje hacia Galilea saliendo de Nazaret. En Nazaret nos mostraron también el sitio de la sinagoga donde el Señor Jesús, refiriéndose al texto de Isaías, se presento al pueblo como el Mesías prometido. Ellos no lo aceptaron y debieron dejar Nazaret e irse hacia el Lago de Genesaret  hacia donde también fuimos nosotros.

 

Aun hoy el lago de Genesaret deja perplejo, es la misma perplejidad que se siente leyendo  los Evangelios.   Es un lago lleno de peces – y es por ello que se ven cantidades de botes y pescadores tendiendo sus redes como en los tiempos de Jesús.  Abundan allí las huellas del  Señor y la vista  nos recuerda los Evangelios. Mayormente los lugares están concentrados en la parte norte y parcialmente en las orillas occidentales del lago. Ante los restos de Cafarnaúm “el pueblo del Redentor” (los restos de la sinagoga tienen gran importancia) recordamos los esfuerzos del Señor Jesús en convertir esta ciudad y sus lamentaciones : “¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros realizados entre ustedes, hace tiempo que se habrían convertido…” (Lucas 10-13)

 

Cerca de allí esta Tabgha, con el santuario donde San Pedro recibe la primacía a orillas del lago que es donde Nuestro Señor le dijo a Pedro: «Apacienta mis corderos».  Nos detuvimos a orillas del lago y recogimos algunas piedras del agua para llevar de recuerdo. Cerca de allí vimos unos antiguos mosaicos que testimonian la multiplicación de los panes.  Seguramente habría mucho pasto allí donde la gente podia congregarse y sentarse.  El Evangelio de Juan nos habla como después del milagro de la multiplicación de los panes,  la multitud saciada se dirige hacia Cafarnaúm para proclamarlo rey.  En Cafarnaúm los apóstoles escucharon el discurso que les anticipaba la institución de la Eucaristía.

 

Mirando estos sitios desde la ladera de la montaña hay otro santuario conmemorando el sermón descripto en el Evangelio de San Mateo (capítulos 5-7) en especial las ocho bienaventuranzas. Estas son la base de todas las virtudes del Nuevo Testamento orientado hacia el Reino de Dios.  Yendo hacia Tiberiades, a lo largo de la orilla del lago, pasamos por las ruinas de la ciudad de Magdala que nos recuerda a Maria Magdalena.  A cierta distancia a nuestra derecha se abre el valle hacia las montañas donde en 1191 fueron vencidos los cruzados bajo las ordenes de Ricardo Corazón de León. Tiberiades es una ciudad judía donde hay una pequeña iglesia dedicada a San Pedro que fue restaurada después de la II Guerra Mundial por soldados polacos. Ellos también levantaron allí una estatua a San Pedro,  similar a la que se ve en la Basílica Vaticana y un monumento a los polacos queriendo evidenciar su unión con su lejana patria polaca.

 

El 13 de diciembre nos quedamos durante horas  en el Lago Genesaret.  Nos detuvimos donde el lago desemboca en el Rio Jordan.  Las orillas están cubiertas por espesa vegetación  y arboles. La región de Galilea,  tierra natal de Nuestro Señor, difiere totalmente de la rocosa y desértica Judea.  Nos llamó la atención la belleza del lugar con suaves colinas y cadenas de montañas  en todas las direcciones. La tierra es fértil: la estamos observando en invierno, pero es más bonita en primavera  cuando todo reverdece y se cubre de flores. Observamos Galilea, la tierra natal de Nuestro Señor, mayormente desde el Monte Tabor adonde llegamos al atardecer y desde allí también pudimos disfrutar el amanecer y apreciar  esta tierra santificada una vez para siempre por la presencia del Hijo de Dios.  La noche del 12 de diciembre nos  hospedamos en el Convento franciscano y al amanecer celebramos la Eucaristía en el Santuario del Monte Tabor.   La montaña,  lugar de la Transfiguración de Cristo, posee una vista particular de la campiña y ofrece una vista hacia el norte donde se aprecian los picos nevados de Hermon (“Tabor et Hermon de nomine Tuo exultant”).

 

Entre las huellas y memorias del periodo de vida pública de Nuestro Señor  visitamos también el pozo de Jacob en Samaria que aun existe y sigue proveyendo de agua a los peregrinos. Es a esta agua que el Señor se refiere durante su encuentro con la mujer samaritana indicándole el “agua viva” (Juan 4,10) El pozo data de los tiempos de los patriarcas y hoy es un santuario al cuidado de los ortodoxos griegos. La región es montañosa y frente a este pozo se elevan  el Monte Ebal y el Monte Garizin, la montaña de la bendición y la maldición del Viejo Testamento. Hoy los samaritanos son solo un pequeño grupo que observan cuidadosamente las tradiciones religiosas del Viejo Testamento, distinguiéndose de los israelitas.”

 

(*) los judíos no tuvieron acceso entre los años 1948 y 1967)

 

 

Peregrinación a Tierra Santa del Arzobispo Karol Wojtyla – carta a su Diócesis 1963 (1 de 4)

 

Concluida la segunda sesión del Concilio Vaticano II entre los días 5 y 15 de diciembre de 1963 el Arzobispo Karol Wojtyla viajo a Tierra Santa, conjuntamente con un grupo de obispos. Karol Wojtyla,  dotado de una generosidad intelectual inusual iba informando  a los pastores polacos sobre todo lo que acontecía en el Concilio y para llevar el Concilio a todas las parroquias e instituciones de su arquidiócesis lanzo un sínodo diocesano que el mismo clausuro ya siendo Papa.  Tal como solía hacerlo también compartió con ellos la vivencia de esta peregrinación a Tierra Santa mediante una carta que se transcribe traducida para este blog en cuatro partes:

“Este año después de la clausura de la 2da sesión del Concilio Vaticano II me fue dado participar,  conjuntamente con un grupo de obispos de diferentes países, en una peregrinación a Tierra Santa. Creemos que al estar trabajando en la renovación de la Iglesia durante el Concilio, debemos dirigirnos directamente a Cristo mismo, cuya Iglesia es Su Cuerpo Místico.  De allí el deseo de visitar los lugares donde El nació, vivió, enseño, actuó y finalmente sufrió, murió en la cruz, resucitó de los muertos y ascendió a los cielos.  Este deseo fue expresado el día de la clausura de la segunda sesión del Concilio el 4 de diciembre por el Santo Padre mismo, el Papa Pablo VI.  El anunció que el mes próximo emprenderá una peregrinación a la tierra natal de Nuestro Señor.  El anuncio se hizo realidad estos días.

 

La peregrinación del Santo Padre le dio un significado aun mayor a las peregrinaciones realizadas por los padres del Concilio a la Tierra Santa. Me refiero también a aquella en la cual me fue dado participar entre el 5 y el 15 de diciembre de 1963 junto a un grupo de obispos de Polonia. No consideré esta participación como un privilegio personal o privado, sino una gracia que me fuera concedida por la Providencia para ser compartida con otros.  Y es por eso que,  a poco de regresar de la sesión del Concilio y de Tierra Santa, quisiera compartir mis recuerdos  aun frescos de esta peregrinación, primero con ustedes,  mis hermanos en el sacerdocio. Quizás este puñado de recuerdos les sea útil en vuestro trabajo pastoral, quizás puedan utilizarlos para preparar vuestras lecciones o sermones para Navidad, el tiempo de la Cuaresma o para Pascuas.  De cualquier manera quisiera que vuestros ojos pudieran al menos vislumbrar por medio de esta carta aquello que me fue dado ver a mi y es mi deseo que también ustedes puedan verlo con vuestros propios ojos un día. Es algo que fortalece nuestra fe….

Nuestra peregrinación a la Tierra Santa no siguió la cronología de la vida de Cristo el Señor. Comenzamos en realidad en Jerusalén y terminamos en Galilea. En mi carta tratare de adaptar mi descripción a la cronología de la vida de Jesus partiendo de la secuencia de nuestra propia peregrinación.   Nuestro viaje a la tierra de Nuestro Señor comenzó en Egipto,  Así que comenzamos por la senda del Éxodo a la Tierra Prometida que el pueblo elegido  siguió en el Antiguo Testamento. En un precioso dia soleado pudimos simplemente ver este camino desde el aire: los desiertos de Egipto hasta las orillas del Mar Rojo, después las montañas de Sinaí y nuevamente el desierto, virtualmente sin señal alguna de vegetación. Nos acercamos a Jerusalén dibujando un amplio arco, y aterrizamos en el aeropuerto de Jerusalén (en el sector árabe)….


Al lado del Rio Jordan estaba el Monte Nebo, donde Moisés vio la Tierra prometida.  Seguramente en aquel tiempo se podía ver bien el oasis alrededor de Jericó.  Aun hoy esta ciudad es una excepción a la región desértica.  Casi todo el país desde Jerusalén hasta el Mar Muerto y el Jordán es tierra desolada y desértica. Jericó por otra parte es rica en vegetación.  Pudimos visitar y también ver las ruinas de la ciudad de los tiempos de la conquista por los judíos bajo la conducción de Josué.
Dejaremos por un momento esta parte de la peregrinación.

Llegamos a Nazaret en Galilea. Esta ciudad está situada sobre las márgenes de una montaña y esta predominantemente habitada por árabes  si bien dentro del estado de Israel. El destino de nuestra peregrinación era la Gruta de la Anunciación, donde bajo el altar principal dice: "Hic Verbum caro factum est". La gruta está ubicada en el lugar de la casa de la Virgen Maria. Cerca de allí, a unos 200 mts hacia el norte, hay un segundo santuario de Nazaret construido en la Casa de José. Esta es la casa donde Jesus vivió después del regreso de Egipto y aquí paso los 30 años de su vida oculta junto a Maria y su Protector. Sobre esta gruta (donde vivía la Sagrada Familia) hay una iglesia. Sobre la Gruta de la Anunciación se está construyendo una iglesia moderna con las contribuciones de católicos de todo el mundo.


Después de la Anunciación Maria fue a visitar a su prima Isabel,  esposa de Zacarías, que esperaba un hijo - El Precursor del Salvador. El lugar donde vivían Isabel y Zacarías, la casa de Juan el Bautista, está ubicada en Ain Karem, unos 20 kms al sur de Jerusalén.  Para llegar hasta la casa de Isabel después de la Anunciación  Maria debió recorrer una distancia de unos 100 kms.  Hoy en Aim Karem hay dos santuarios. Uno en la Casa de San Juan Bautista y el otro fue construido para conmemorar la Visitación.   En la pared frente a la Iglesia está escrito el Magnificat  en varios idiomas, también en polaco. La ciudad de Ain Karem está situada en la región montañosa. Ambos santuarios están construidos sobre la ladera. De la Iglesia de la Visitación hay una hermosa vista.  Al lado de la Iglesia de la Visitación hay un monasterio de monjas ortodoxas rusas.


Los Evangelios nos dicen que antes del nacimiento de Jesus, Maria y José fueron a Belén para obedecer el llamado al censo convocado por las autoridades. Si ellos siguieron el camino de Nazaret debieron recorrer más de 100 kms porque Belén esta en Judea, una región rocosa y montañosa,  a unos 15 kms de Jerusalén.

 Pasamos la noche del 8 al 9 de diciembre en la Basílica de la Natividad, celebrando Misas desde medianoche hasta las 05.30am. A las 5.30 comienzan sus oficios los ortodoxos. El altar que conmemora el momento del nacimiento de Cristo les pertenece a ellos, mientras que el altar contiguo conmemorando la puesta del recién nacido en el pesebre les pertenece a los católicos.  Adoramos el misterio de la Natividad de Dios y besamos el lugar donde Dios llego al mundo; celebramos misas en el altar del “Praesepe”.  Estuvimos en una cueva de piedra que en un tiempo dio refugio a la Santísima Virgen y a San José.  Sobre la gruta esta la iglesia que fue construida por el emperador Justiniano y que pertenece a los ortodoxos griegos. Los católicos han construido otra iglesia que hoy está custodiada por los franciscanos, tal como la mayoría de los santuarios en Tierra Santa. Los ortodoxos armenios tienen una capilla en la Iglesia superior.


Debo agregar que los obispos polacos cantaron algunos villancicos en la gruta a pedido del anciano sacerdote Borkowski – un franciscano polaco que ha estado trabajando en Tierra Santa por décadas.

 


 (Basilica de la Natividad)



A unos 3 kms del santuario de la Natividad esta la iglesia de los pastores -un santuario franciscano que conmemora el lugar donde los ángeles se le aparecieron a los pastores trayéndoles la buena nueva del nacimiento del Hijo de Dios.  En los alrededores de Belén, tal como en otros lugares de Judea, aun se puede ver pastoreo en una tierra pobre. Esta región es inhóspita y yerma.  No podíamos dejar de pensar que Dios había elegido una tierra pobre, en la cual "los suyos no le recibieron".  Hoy la mayoría de  los pobladores son musulmanes árabes y judíos. Los cristianos son minoría.


En Belén, a poca distancia del santuario de la Natividad, a unos 300 ms, esta la Gruta de los Magos - el lugar que conmemora la adoración de los tres Magos del Este. El sitio de la adoración no fue el mismo que el sitio donde tuvo lugar el nacimiento pues los Evangelios nos dicen que la Santísima Virgen Maria y San José, después del nacimiento, se mudaron a una casa. Los Evangelios dicen que los magos "entraron a la casa" (Mt, 2,11). Desde allí la Sagrada Familia debió huir a Egipto.. En los alrededores de Belén recordamos la matanza de los niños inocentes ordenada por Herodes.


La historia de la Natividad nos llevo desde Belén a Jerusalén…   Belén no está lejos de Jerusalén -  es posible hacer el viaje de ida y vuelta en el día. Solo Belén fue testigo – si bien desconocido – de los primeros días y semanas de la vida de Cristo.  Belén también fue testigo de los primeros días y semanas de la maternidad de Maria.   Estos momentos se recuerdan en la Grota Lactis. Según la tradición en este lugar la Santa Madre amamanto a Jesús con su leche y una gota de su leche maternal cayó sobre el suelo. La tradición sigue vigente desde tiempo inmemorial y las mujeres que sufren la falta de leche maternal hacen su peregrinación a este lugar – y lo hacen tanto las mujeres cristianas como las musulmanas – a pedirle a Maria su ayuda. Debemos recordar que los musulmanes veneran a Jesus como profeta que precedió a Mahoma. Es por ello que las mujeres musulmanas le profesar devoción a la Madre de Jesus”

sábado, 14 de mayo de 2016

Karol Wojtyla El Vaticano II y el mini concilio polaco (2 de 2)


“El método sinodal del diálogo tornaba viva la experiencia del Concilio Vaticano II para decenas de miles de católicos en toda la zona de Cracovia. Al contrario que otros cuerpos eclesiásticos, el Sínodo de Cracovia no se inició redactando documentos. Ni siquiera inició proceso de esbozo alguno hasta transcurridos dos años, durante los cuales se formaron unos quinientos grupos de estudio para la lectura de los textos del Concilio Vaticano II, con el libro de Wojtyła. La Renovaciòn en sus fuentes. Esos grupos de estudio (unos cincuenta de los cuales aún se reunían en 1997) constituían el corazón y e alma del Sínodo de Cracovia. Los había de todas las formas y tamaños. Algunos se situaban en conventos de clausura, otros en el seminario, la mayoría tenían su base en parroquias. En ellos, sacerdotes y laicos, intelectuales y obreros, hombres y mujeres, ancianos y jóvenes se reunían para rezar, para estudiar la doctrina del Concilio, para comparar esa doctrina con sus vidas cotidianas y para sugerir aplicaciones del pensamiento conciliar en los distintos ministerios de la archidiócesis. Esas reflexiones y recomendaciones eran llevadas a las sesiones plenarias del sínodo por representantes d los grupos de estudio.

Los grupos de estudio constituían las bases sobre las que el sínodo creaba una comunidad cristiana de acuerdo con el concepto conciliar de la Iglesia como «comunión»  (communio) de creyentes. En tales grupos, la archidiócesis se planteaba los documentos del Vaticano II orgánicamente, como un todo coherente. Cuando llegaba el momento de llevar a cabo las aplicaciones de la doctrina conciliar en el ámbito de la archidiócesis, no era necesario recurrir a expertos de fuera de ella.  La gente de la archidiócesis conocía por si misma los documentos conciliares y había aprendido a través de años de intenso esfuerzo a aplicar su doctrina a sus propias circunstancia particulares. Por tanto, el Sínodo de Cracovia ayudó a la archidiócesis a evitar muchas de las tensiones postconciliares experimentadas en otras partes de la Iglesia. En Cracovia el Concilio Vaticano II se reviviría como un acontecimiento religioso cuyo objetivo era fortalecer la vida evangélica y apostólica de la Iglesia, no como una lucha política por el poder en el seno de la burocracia eclesiástica.”


George Weigel Testigo de Esperanza (Plaza & Janés, Barcelona 1990)

jueves, 12 de mayo de 2016

Karol Wojtyla El Vaticano II y el mini concilio polaco (1 de 2)


La idea del Sínodo de Cracovia maduraría lentamente en la mente del arzobispo […] en los últimos años de la década de los setenta, mientras acababa de escribir La renovación en sus fuentes, un viaje guiado a través de los textos conciliares, el cardenal Wojtyła tomó una decisión.  La mejor forma de profundizar la puesta en práctica de Cracovia del Concilio era que la archidiócesis reviviera por entero la experiencia del Vaticano II a través de un sínodo archidiocesano, un mini concilio al nivel de la Iglesia local.
El noveno centenario del martirio de san Estanislao proporcionaría una fecha ceremonial de clausura; así pues, el sínodo finalizaría en 1979, Estanislao había sido obispo de Cracovia durante ocho años, de forma que ésa sería la duración del sínodo que se convocaría solemnemente en 1971.  Los sínodos diocesanos casi siempre eran de carácter jurídico, asambleas legislativas del clero local para proveer de estatutos legales a una Iglesia local. El de Wojtyla sería diferente, como lo había sido el Concilio Vaticano II. El suyo seria un sínodo pastoral, un esfuerzo por compartir la experiencia de la colegialidad en el concilio con los sacerdotes y la gente de la archidiócesis. Asimismo, contaría con cierta programación de planes y, aún mas importante, forjaría una comunidad cristiana. El cardenal Wojtyła quería convertir la Iglesia de Cracovia en un vibrante movimiento evangélico y apostólico. Esa era la forma de lograr que el Concilio tuviera vigencia en Cracovia, y que estuviera en sintonía con, no en contra de, la historia del catolicismo polaco que è y su gente acababan de celebrar.

Tras un año  de preparativos el sínodo fue solemnemente convocado el 8 de mayo de 1972, en la catedral del Wawel, con la asistencia de representantes de toda la archidiócesis. Durante los siete años siguientes, el sínodo fue dirigido por una comisión central, presidida por el obispo Stanislaw Smolenski y organizada por el padre Tadeusz Pieronek.  La comisión se reunió en 119 ocasiones, asumiendo constante responsabilidad del sínodo entre sus trece reuniones plenarias.  Todas las decisiones importantes del sínodo se tomaron durante esas reuniones plenarias, en las que los delegados incluían a clérigos y laicos.  A medida que se desarrollaba el sínodo, una comisión redactora inicio la tarea de preparar los documentos  sinodales. Éstos se revisaban en las reuniones plenarias, en que se votaba a favor, en contra, o a favor pero con la introducción de cambios, exactamente igual que en el Concilio II. (Una diferencia local en Cracovia era que la Comisión Central, al revisar cada enmienda, adición o corrección sugeridas, explicaba públicamente por qué aceptaba, rechazaba o modificaba la propuesta).


El Sínodo de Cracovia acabaría por producir unas cuatrocientas páginas de documentos, que cubrían cada aspecto de la vida de la Iglesia en la archidiócesis. Tales documentos, a su vez, se organizarían bajo tres encabezamientos, que reflejaban los tres «oficios› o papeles de Cristo como sacerdote, profeta y rey; tres oficios en los cuales, como enseñara Gaudium et Spes, participaba la gente de la Iglesia, Cuerpo de Cristo en el mundo.” 

George Weigel: Testigo de Esperanza (Plaza & Janés, Barcelona 1999)

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Carta del Arzobispo Karol Wojtyla sobre su peregrinación a Tierra Santa en 1963 (3 de 4)


 (Bóveda del Santo Sepulcro - fotografia de Wikipedia)

“Regresemos nuevamente  a Judea y acerquémonos a Jerusalén mientras tratamos de participar en la memoria de la pasión, muerte y resurrección del Señor Jesús allí en los Santos Lugares. Nos detenemos en la cima del Monte de los Olivos. Aquí llegamos a un lugar donde según la tradición nos indica es el lugar donde el Señor Jesús les enseño a quienes le escuchaban la oración del Padre Nuestro. Aquí está el Convento de las monjas carmelitas y las paredes que circundan el claustro del monasterio están cubiertas por placas sobre las cuales están inscritas las palabras de la oración en diversos idiomas del mundo..En la ladera del Monte de los Olivos esta el lugar llamado “Dominus Flevit”.


(las fotos son del sitio Studium Biblicum Fransiscanum)

Desde aquí se puede apreciar la ciudad de Jerusalén que podemos ver sobre la colina oriental vecina. Es aquí donde el Señor lloro por la ciudad que no quiso recibirlo. Betania esta sobre la ladera este del Monte de los Olivos.  Aquí el Señor encontró refugio y amistad en la casa de Lazaro y sus hermanas.  Aquí esta el santuario franciscano y a poca distancia la tumba de Lazaro (no pudimos llegar hasta allí debido a las fuertes lluvias).


Sobre Betania, en el Monte de los Olivos está Betfagé, el lugar desde donde el Señor comenzó su solemne entrada a Jerusalen acompañado por cantos y vivas triunfales saludado por ramas y palmas.


Desde Betfagé el Domingo de Ramos parte todos los años la solemne procesión encabezada por el Patriarca de Jerusalen.
Para meditar sobre la Pasión de Nuestro Señor debemos ir primero al Monte Sion en Jerusalen,  donde esta ubicado el Cenáculo. Estamos en el lugar donde fue instituido el Sacramento de la Eucaristia, el lugar donde el Espiritu Santo descendió sobre los apóstoles mientras estaban reunidos con Maria y donde nació la Iglesia. Ese lugar aun no tiene un santuario apropiado que corresponda a su grandeza. Al menos esa fue mi impresión. Allí junto al Cenáculo que esta en el sector israelí de Jerusalen, los judíos veneran la tumba de David y de otros reyes del Antiguo Testamento.
Vovemos a centrar nuestra atención en el Monte de los Olivos. Sabemos que despues de la Ultima cena, el Señor Jesus fue al Jardín de los Olivos. Por ello debió cruzar el Valle de Kidron y a una distancia de unos 200 metros, llego al Jardin de Getsemani.  El sitio de la Agonía del Señor Jesus queda grabado en la memoria, no solamente porque es un Santuario sino también por los olivos que se ven allí. Algunos, según la opinión de los biólogos, tienen unos 2000 años de antigüedad o sea recuerdan la Agonía del Señor Jesus. El arresto del Señor Jesús no se conmemora en Getsemani ni en el sitio de la Agonía sino a alguna distancia de allí.
Despues de su arresto el Señor Jesus fue llevado a Anas y después a Caifás. No vimos esos dos lugares durante nuestra peregrinación. El santuario “in galli cantu”, que pudimos ver desde lejos, desde la ladera del Monte de los Olivos, esta frente a la casa de Caifás. Por otra parte nosdetuvimos un largo rato en el sitio donde tuvo lugar el proceso romano y donde fue emitida la sentencia de muerte de Nuestro Señor. Se trata de la fortaleza Antonia, ya mencionada cuando describi el area del Templo. Los romanos construyeron la fortaleza en un rincón de la explanada del templo para poder controlar a la gran cantidad de judíos que se reunían allí para sus festividades. También Poncio Pilato participaba para Pascuas.
En el sitio de la fortaleza Antonia se han establecido dos ordenes religiosas.: los franciscanos que tienen una Escuela bíblica (En Jerusalen tan bien esta la Escuela bíblica doinicana) y las Hermanas de Sion. Esta es una congregación femenina, fundada por los hermanos Ratisbona, que se habían convertido del judaísmo, para elevar oraciones por la conversión de los judíos. En la Iglesia contigua al convento franciscano visitamos “Lisotrotos” que según el Evangelio de San Juan es el lugar de la condena de Jesús  De la capilla de las hermans ade Sion descendemos a la parte inferior donde están los sitios de prisión, flagelación yu coronación con espinas. Estos sitios subterráneos dejan una impresión inolvidable. La misma impresión la obtenemos por la figura del Cristo flagelado, que las hermanas tienen en su capilla. En el altar principal de esta capilla hay un balcón desde donde Poncio Pilato mostró a Jesús flagelado y coronado a los judíos proclamando “Ecce homo”.  Cuando salimos al camino ya estamos en el Camino de la Cruz  Las primeras estaciones están en el área de la fortaleza Antonia.
Comenzamos a descender. El camino de la Cruz desciende hasta la 5ª estación.  La tercera (la primer caída de Jesús  y la curta estación (Jesus encuentra a su madre) merecen una atención especial porque fueron restauradas por soldados polacos después de la II Guerra mundial.  Siguiendo por el camino de la Cruz en la ciudad vieja de Jerusalen vemos que la mayoría de las capillas están abandonadas y cerradas, algunas estaciones no tienen capilla y tan solo una cruz grabada en la pared indica de que estación se trata. Las ultimas estaciones (X,XI, XII,XIII, XIV) están situadas dentro de la Basilica del Santo Sepulcro. 

Invito visitar el sitio Studium Biblicum Fransiscanum con abundante información y fotografías ilustrativas.

viernes, 28 de octubre de 2011

El Sínodo de Cracovia (3) Juan Pablo II explica motivo y desarrollo



“ Se realiza hoy un ardiente deseo de mi corazón” eran las primeras palabras del Papa Juan Pablo II en su homilía de la Santa Misa de clausura del Sínodo Arquidiocesano de Cracovia, celebrada en la Catedral de Cracovia sobre la histórica colina del Wawel, el 8 de junio de 1979, con ocasión de su primer visita apostólica a su patria, visita cargada de emoción y de recuerdos. En esta homilía reitera su compromiso personal con el Concilio Vaticano II y su firme objetivo como pastor de Cracovia (hasta antes de octubre de 1978) de adoptar el mismo “aggiornamento” a su querida Iglesia de Krakow en un trabajo que resultara profundo, fecundo y ejemplar.

“El Señor Jesús, que me llamó estando yo en esta sede de San Estanislao, en vísperas de su IX centenario – explicaba en su homilía - , me permite participar en la clausura del Sínodo de la archidiócesis de Kraków, Sínodo que siempre estuvo ligado, en mi mente, a este gran jubileo de nuestra Iglesia…. El Sínodo había sido unido, por mí y por todos vosotros, a la conmemoración del IX centenario del ministerio de San Estanislao, que durante siete años fue obispo de Kraków. El programa de trabajo preveía así un período que iba desde el 8 de mayo de 1972 al 8 de mayo de 1979. Hemos deseado honrar, durante todo este tiempo, al obispo y pastor (de hace ahora nueve siglos) de la Iglesia de Kraków, tratando de expresar —de acuerdo con nuestro tiempo y sus necesidades— nuestra solicitud por la obra salvadora de Cristo en las almas de los contemporáneos. Como San Estanislao de Sczcepanów lo hacía hace nueve siglos, así también lo hemos querido hacer nosotros nueve siglos después. Estoy convencido de que este modo de honrar la memoria del gran Patrono de Polonia es el más adecuado. Corresponde tanto a la misión histórica de San Estanislao, cuanto a las grandes obligaciones ante las cuales se encuentran hoy la Iglesia y el cristianismo contemporáneo después del Concilio Vaticano II. El iniciador del Concilio, el Siervo de Dios Juan XXIII, especificó esa tarea con la palabra aggiornamento (puesta al día). La finalidad del trabajo de siete años del Sínodo de Kraków —en respuesta a los esenciales intentos del Vaticano II— debía ser el "aggiornamento" de la Iglesia de Kraków, la renovación de la conciencia de su misión salvadora, como también el programa preciso para su realización.


“ El camino que ha conducido a esta meta había sido trazado por la tradición de los Sínodos particulares de la Iglesia; - seguía explicando Juan Pablo II - baste recordar los dos Sínodos precedentes en tiempos del ministerio del cardenal Adam Stefan Sapieha. Las normas para llevar a cabo los trabajos sinodales estaban trazadas por el código de derecho canónico. Sin embargo, hemos considerado que la doctrina del Concilio Vaticano II abre en este campo nuevas perspectivas y crea, me atrevería a decir, nuevas obligaciones. Si el Sínodo debía servir para la realización de la doctrina del Vaticano II, debía hacerlo ante todo con la misma concepción y el mismo sistema de trabajo. Esto explica todo el proyecto del Sínodo pastoral y su consiguiente actuación. Puede decirse que, para la elaboración de las resoluciones y documentos, hemos recorrido un camino más largo, pero también más completo. Ese camino pasaba a través de la actividad de centenares de grupos de estudio sinodales, en los que pudo intervenir un amplio número de fieles de la Iglesia de Kraków. Estos grupos, como se sabe, estaban formados en su mayor parte por católicos laicos, los cuales encontraron así, por una parte, la posibilidad de penetrar en la doctrina del Concilio y, por otra, de expresar, a tal respecto, sus propias experiencias y propuestas, que manifestaban su amor hacia la Iglesia, su sentido de responsabilidad por el conjunto de la vida en la archidiócesis de Kraków.

Durante la etapa de preparación de los documentos finales del Sínodo, los grupos de estudio llegaron a ser centro de amplias consultas; a ellos en efecto se dirigía la comisión general, que coordinaba la actividad de todas las comisiones de expertos que habían sido convocadas desde el comienzo. De ese modo, maduraba el contenido que el Sínodo, enlazando con la doctrina del Concilio, quería trasladar a la vida de la Iglesia en Kraków. Deseaba formar, conforme a tal contenido, el futuro de su Iglesia.


Finalmente el Santo Padre concluía agradeciendo:
3. Hoy, todo este trabajo, este recorrido de siete años, queda ya atrás. Jamás habría yo pensado que iba a participar, como huésped venido de Roma, a la clausura de las tareas del Sínodo de Kraków. Pero si ha sido ésa la voluntad de Cristo, permítaseme, en este momento, asumir una vez más el papel de aquel metropolitano de Kraków que, a través del Sínodo, había deseado cumplir la gran deuda contraída con el Concilio, con la Iglesia universal, con el Espíritu Santo. Permítaseme también en esta función —como he dicho— dar las gracias a todos cuantos han construido este Sínodo, año tras año, mes tras mes, con su trabajo, con su consejo, con su creativa aportación, con su celo. Mi agradecimiento se dirige, en cierto modo, a toda la comunidad del Pueblo de Dios de la archidiócesis de Kraków, a los eclesiásticos y a los laicos: a los sacerdotes, a los religiosos y a las religiosas. Especialmente a todos los presentes: a los obispos, con mi venerado sucesor el metropolitano de Kraków, a la cabeza; en modo especial, al obispo Stanislaw Smolenski, que ha dirigido, como presidente de la comisión general, los trabajos del Sínodo. A todos los miembros de esta comisión y una vez más a la comisión preparatoria que, bajo la dirección del profesor mons. E. Florkowski, preparó, en 1971 y 1972, el estatuto. reglamento y programa del Sínodo. A las comisiones de trabajo, a las comisiones de expertos, al incansable secretario, a los grupos de redacción y, en fin, a todos los grupos de estudio.”

lunes, 5 de enero de 2009

Sínodo de Cracovia (2) - clave al episcopado de Karol Wojtyla



La implementación local del Vaticano II fue pieza clave en el episcopado de Karol Wojtyla.
Para llevar el Concilio a todas las parroquias e instituciones de su arquidiócesis, lanzo un sínodo diocesano, un sínodo pastoral con una duración de siete años cuyo propósito era reproducir la experiencia del Concilio y brindar a los fieles de la arquidiócesis la oportunidad de leer y analizar los documentos del Concilio.
Como el Sínodo de Cracovia finalizaría al celebrarse el 900 aniversario de la muerte de San Estanislao, el obispo-mártir de la ciudad, el cardenal Wojtyla les daba oportunidad a sacerdotes y fieles que comprendieran el Vaticano II como un Concilio en continuidad con la antigua herencia de la Iglesia, un Concilio fuente de información y actualización. Se organizaron cientos de grupos de discusión, formados por intelectuales y trabajadores, clero y laicos, en un esfuerzo mancomunado por leer el Concilio como un todo integral: como una respuesta católica completa a las preguntas del mundo moderno acerca del significado de la existencia humana, y como respuesta evangélica a la crisis del humanismo de finales del siglo 20.

El Sínodo de Cracovia conformó años de oración, estudio, debates y reflexiones que precedieron el planeamiento de un programa concreto: contrapuesto al esquema de gran parte de Europa occidental y Estados Unidos, donde los planes de implementación a menudo fueron diseñados antes que nadie siquiera tuviese oportunidad de pensar en la revolución Conciliar y su relación con la tradición de la Iglesia. El Sínodo de Cracovia formó nuevas comunidades y facilito una experiencia intensa y profunda de la communio de la Iglesia: lo cual, según Wojtyla, era un paso esencial hacia la implementación programada del Vaticano II.

Como resultado de esta vasta iniciativa, probablemente sin paralelo en el mundo católico, en Cracovia no se presentó ni el Lefebrismo ni la secularización que acompaño la recepción del Concilio en muchos países occidentales.

Tomado y traducido del articulo “Prepared to lead” de George Weigel, publicado por Catholic Education Resource Center

Invito ver mi entrada anterior El Sinodo de Cracovia

sábado, 10 de mayo de 2008

El Sínodo de Cracovia (1)



El 8 de mayo de 1972, después de un año de “preparación”, tuvo lugar la apertura del Sinodo (*) Provincial de la Metrópolis de Cracovia, convocado por Karol Wojtyla, obispo. El Sinodo habia sido “abierto en el periodo del Jubileo conmemorando los 900 años del servicio pastoral de Stanislao de Szczepanów (san Estanislao), en la sede del obispado de Cracovia (1072-79) y de su muerte por martirio (1079)”.


En realidad la preparación había sido bastante más extensa, pues fue precedida por la particular “gran novena” de los nueve años y el arrresto domiciliario del cardenal Wyszynski. Ambos habían fortalecido a los polacos – “la sintonía de corazones constituye una gran fuerza” – palabras de Juan Pablo II. Karol Woytila mismo, entonces ya cardenal, habia pasado por la escuela sinodal de los Sinodos creados por el papa Pablo VI el 15 de septiembre de 1965, “uno de los frutos del Concilio”. Miembro de todos los Sínodos que se realizaban en Roma participó en todos menos en uno como obispo. Fue en 1967 cuando al cardenal Stefan Wyszynski, primado de Polonia, se le negó el permiso de las autoridades de su país para ir a Roma y asistir al sínodo de octubre. En un gesto de solidaridad, el entonces recientemente creado cardenal Karol Wojtyla, arzobispo de Cracovia, permaneció en Polonia y tampoco participó.



En 1971 el cardenal Karol Wojtyla fue nombrado miembro de la Secretaría permanente del sínodo de Obispos y mantuvo además estrecho contacto con el secretario general el cardenal Wladyslaw Rubin (nacido el 20 en Toki, Lwow, Polonia) a quien Pablo VI le habia confiado la cración de la secretaria del Sinodo. Karol Wojtyla habia procurado “apoyarlo cuanto le fue posible” enriqueciendo así su vida sinodal. La diócesis de Cracovia contaba entonces con una población de un millon y medio de católicos y el Sinodo “no se habia desarrollado con perspectiva de Iglesia universal, sino con la mas modesta de la Iglesia local….sin embargo con una importancia significativa para una comunidad de fieles que vivia cada dia los mismos problemas, relacionados con la fe en circunstancias sociales y políticas bien determinadas. La tarea de ese Sinodo de Cracovia fue la de introducir en la vida de aquella comunidad local lo que el Concilio habia dispuesto”. (¡Levantaos! ¡Vamos!) .


La clausura del Sínodo tuvo lugar el 22 de junio de 1983 en la Catedral de Wawel, que custodia las reliquias de San Estanislao. El acto litúrgico fé presidido por el Santo Padre Juan Pablo II.



Decia el Cardenal Camillo Ruini acerca del Sínodo: “La experiencia del Concilio fue decisiva para el Episcopado de Cracovia y para el Pontificado de Karol Wojtyła, completando armoniosamente toda su formación y experiencia anteriores. Permaneció esculpida en él la convinción de que el Vaticano II es "el acontecimiento clave de nuestra época" (Discurso al clero romano del 14 de febrero de 1991) Para poner en práctica el Concilio y permitir a toda la Archidiócesis revivir este acontecimiento, el Arzobispo Wojtyła…. convocó el Sínodo de Cracovia el 8 de mayo de 1972, después de un año de intensos preparativos: fue un Sínodo con una participación extraordinaria y cautivadora, que duró siete años y lo concluyó el mismo Juan Pablo II el 8 de junio de 1979, en el IX centenario de San Estanislao







(*) “El Sínodo de los Obispos es una institución permanente, creada por el Papa Pablo VI (15 de septiembre de 1965), en respuesta a los deseos de los Padres del Concilio Vaticano II para mantener vivo el espíritu de colegialidad nacido de la experiencia conciliar.
Etimológicamente hablando la palabra “sínodo”, derivada de los términos griegos syn (que significa “juntos”) y hodos (que significa “camino”), expresa la idea de “caminar juntos”. Un Sínodo es un encuentro religioso o asamblea en la que unos obispos, reunidos con el Santo Padre, tienen la oportunidad de intercambiarse mutuamente información y compartir experiencias, con el objetivo común de buscar soluciones pastorales que tengan validez y aplicación universal. El Sínodo puede ser definido, en términos generales, como una asamblea de obispos que representa al episcopado católico y tiene como tarea ayudar al Papa en el gobierno de la Iglesia universal dándole su consejo. El Papa Juan Pablo II decía que el Sínodo es “una expresión particularmente fructuosa y un instrumento de la colegialidad episcopal” (
Discurso al Consejo de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos, 30 de abril de 1983: L’Osservatore Romano, 1 de mayo de 1983)…. “un órgano consultivo”….un ‘Concilio en miniatura’. (Cardenal Silvio Oddi)