Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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miércoles, 7 de mayo de 2025

Stanislaw Dziwisz : Los tres Papas de la Misericordia.

 Mensaje del Cardenal Stanisław Dziwisz entonces Arzobispo de Cracovia, al III Congreso Apostólico Mundial de la Misericordia (WACOM), realizado en Bogotá, Colombia 15-19.08.2014



No fue casual que también el papa Benedicto XVI comenzó su pontificado con la enciclica Deus caritas est - Dios es amor (2005)  que habla de misterio de Dios que se manifiesta a través del amor. La Misericordia de Dios que caracteriza la relación de Dios con el hombre no es solamente la señal de la presencia de Dios en el mundo contemporáneo y en el destino de la gente, sino también un amplio espacio de comunicación del hombre con el otro hombre.”

El Papa Benedicto XVI, desarrollando el pensamiento del Santo Padre Juan Pablo II contenido en la Encíclica Dives in misericordia- de Dios rico en misericordia, dibujó el programa de su pontificado en la Encíclica Dios es amor - Deus caritas est. De este modo, entró al puro centro de la fe revelada y tocó los problemas existenciales que viven hoy los cristianos.

La reflexión de Benedicto XVI sobre el tema de Dios de amor concierne nuevos aspectos del concepto de fe que son resultado del contacto de la experiencia de la fe revelada en el antiguo testamento con el pensamiento Griego. Mientras de Juan Pablo II, hablando de Dios de la misericordia manifiesta plenamente en Cristo se refería a los conceptos semíticos del amor, Benedicto XVI concentra su atención en el pensamiento heleno que, en una etapa de desarrollo de la fe, se volvió el instrumento de su expresión. 

En la Encíclica Deus caritas est el Papa Benedito XVII recuerda que el hombre desde el comienzo de su existencia trató de definir de diferentes maneras quién es Dios. Los filósofos griegos buscaban la primera causa o el principio del mundo. Reflexionaban sobre la belleza misma, la armonía de las formas y del pensamiento. Los sabios del lejano oriente -India China Japón- hablaban de la fuerza que atraviesa el cosmos entero.

El Papa Benedicto XVII subraya que la fe cristiana conduce al hombre a Dios que es amor (1 J 4,16) y que los cristianos son los hombres que “han conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros“(1 J 4,16) . El conocimiento de Dios que se revela como el amor sobrepasa el conocimiento intelectual y la experiencia estética. A su vez, establece la relación personal entre Dios y el hombre en que el amor de Dios es la respuesta al don de amor de Dios.

Dios que nos fue revelado por Jesucristo no es una idea abstracta, no es un pensamiento o la verdad, pero es amor. Los discípulos de Cristo escucharon atentamente las palabras del Maestro, inscribiendo en sus corazones a cada palabra y expresión. Parece que San Juan quien fue ese discípulo amado, trasmitió más de este misterio del Padre que Jesucristo reveló al mundo. En su Primera Carta escribió “Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él” (1 J 4,16). En esta afirmación yace la verdad de quien es Dios y quien es el hombre.

Detrás de la afirmación que Dios es amor, vienen importantes consecuencias vitales. Si Dios fuera solamente una idea perfecta, bastaría ejercitar la mente, conquistar las habilidades intelectuales y la sabiduría para conocer a Dios. Una definición similar de Dios excluiría, sin embargo, a todos los hombres que son menos capaces intelectualmente, no poseen la finura intelectual ni pueden pensar abstractamente. Dios que es amor se da a conocer a cada uno quien quiere abrirse a Él por el amor. 

La segunda consecuencia de esta verdad que Dios es amor es la necesidad de conocer a su Dios e imitarlo a Él en su comportamiento. Ser cristiano no consiste en descubrir la gran y sabia idea, sino en encontrarse con la Persona: “No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva”. (DCE 1) San Juan Evangelista dice: “Y nosotros hemos llegado a conocer y hemos creído el amor que Dios tiene para nosotros” (1 J 4,16). Conocer y creer significa subeditar la vida a las exigencias de Dios y vivir de acuerdo con sus mandamientos según el modelo que Cristo dejó a sus discípulos. El encuentro con Dios y el conocimiento de su misterio lleva consigo las consecuencias existenciales.

El cristiano, subraya el Papa Benedicto XVII recibe el amor como el principio de la vida. De este modo continúa la experiencia de Israel expresada en la orden: “Escucha, Israel: el Señor es nuestro Dios, el señor es Uno. Amarás al señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas” (Dt 9,4-5). Simultáneamente entra en la experiencia de Cristo quien unió en un solo mandamiento el amor a Dios y al prójimo.

Según el Papa Benedicto XVII existe un solo amor de Dios al hombre y un solo amor que une al hombre con Dios. Desde la gran pasión que abarca el interior y el corazón hasta la disposición de perdón (Os 11,8-9) pasa al asombro y al éxtasis, total hundimiento en Dios y la prontitud de entregarse en sacrificio. Un amor similar fue manifiesto en su plenitud en Jesucristo-verdadero Dios y Hombre: “El amor apasionado de Dios por su pueblo, por el hombre, es a la vez un amor que perdona. Un amor tan grande que pone a Dios contra sí mismo, su amor contra su justicia. El cristiano ve perfilarse ya en esto, veladamente, el misterio de la Cruz” (DCE 10). El amor en Cristo es una gran pasión que se expresa en su ira frente a los mercaderes que hicieron del Templo una plaza. Es una profunda conmoción y el llanto sobre Jerusalén; compasión para los hombres enfermos, sufridos y paralíticos. Es la disposición de dar y compartir el bien con los hambrientos y necesitados. Finalmente, asume la actitud de compartir el destino humano en la muerte y en la cruz.

El Papa Francisco, ya al inicio de su pontificado el 7 de abril de 2013, el segundo Domingo de Pascua, en su toma de posesión de la Basílica de San Juan de Letrán, invitó a toda la Iglesia a abrirse a la Divina Misericordia, a confiar en su paciencia, vivir en las llagas de su amor y del encuentro de su misericordia en los sacramentos. Aludiendo al celebrado Domingo de la Divina Misericordia decía con verdadero énfasis: “Sentiremos su ternura, tan hermosa, sentiremos su abrazo y seremos también nosotros más capaces de misericordia, de paciencia, de perdón y de amor”.

Este Domingo de la Divina Providencia, el Papa llamó la atención a la bella realidad de la fe para nuestra vida que es la Divina Misericordia: “Un amor tan grande, tan profundo el que Dios nos tiene, un amor que no decae, que siempre aferra nuestra mano y nos sostiene, nos levanta, nos guía”. Refiriéndose al Evangelio de la Fiesta de la Misericordia y a la persona de Tomás el Apóstol quien experimentaba la Divina Misericordia, que tiene la concreta cara de Jesús resucitado, el Papa señaló que “Tomás reconoce su propia pobreza, la poca fe: «Señor mío y Dios mío»: con esta invocación simple, pero llena de fe, responde a la paciencia de Jesús. Se deja envolver por la misericordia divina, la ve ante sí, en las heridas de las manos y de los pies, en el costado abierto, y recobra la confianza: es un hombre nuevo, ya no es incrédulo sino creyente.” 

El Santo Padre Francisco indicó también a San Pedro quien negó a Jesús tres veces y quien experimenta también la Divina Misericordia: “ Pedro comprende, siente la mirada de amor de Jesús y llora. Qué hermosa es esta mirada de Jesús – cuánta ternura” – dijo el Papa y motivaba: “Hermanos y hermanas, nono perdamos nunca la confianza en la paciente misericordia de Dios”.

A su vez, aludiendo al fragmento del Evangelio que habla de los discípulos de Emaús a quienes Jesús no abandona por el camino y explica pacientemente los textos que se referían a Él, el Papa subrayó que “Éste es el estilo de Dios”. “No es impaciente como nosotros, que frecuentemente queremos todo y enseguida, también con las personas. Dios es paciente con nosotros porque nos ama, y quien ama comprende, espera, da confianza, no abandona, no corta los puentes, sabe perdonar” - decía Francisco y aseguraba “Dios nos espera siempre, aun cuando nos hayamos alejado. Él no está nunca lejos, y si volvemos a Él, está preparado para abrazarnos”.

El Papa Francisco también llamó la atención más adelante que ”la paciencia de Dios debe encontrar en nosotros la valentía de volver a Él, sea cual sea el error, sea cual sea el pecado que haya en nuestra vida”. El Santo Padre aclaró: “Jesús invita a Tomás a meter su mano en las llagas de sus manos y de sus pies y en la herida de su costado. También nosotros podemos entrar en las llagas de Jesús, podemos tocarlo realmente; y esto ocurre cada vez que recibimos los sacramentos”. El Santo Padre Francisco indicó la necesidad de la valentía para confiarse a la misericordia de Jesús confiar en su paciencia esconderse siempre en las llagas de su amor.

El Papa Francisco también recordó la situación de su experiencia de pastoral personal, cuando alguien decía: ”Padre, tengo muchos pecados»; y siempre en esta situación invitaba: la invitación que he hecho siempre es: «No temas, ve con Él, te está esperando, Él hará todo». Animaba: “Dejémonos sin embargo aferrar por la propuesta de Dios, la suya es una caricia de amor. Para Dios no somos números, somos importantes, es más somos lo más importante que tiene; aun siendo pecadores, somos lo que más le importa”.

El Santo Padre Francisco confesó que en su vida personal vio varias veces el rostro misericordioso de Dios, su paciencia: “he visto también en muchas personas la determinación de entrar en las llagas de Jesús, diciéndole: Señor estoy aquí, acepta mi pobreza, esconde en tus llagas mi pecado, lávalo con tu sangre. Y he visto siempre que Dios lo ha hecho, ha acogido, consolado, lavado, amado.”

Para finalizar, el Papa Francisco llamó a abrirse a la Divina Misericordia confiar en su paciencia, el valor para regresar a su casa, para habitar en las llagas de su amor, dejándole amar, encontrar su misericordia en los sacramentos: “Sentiremos su ternura, tan hermosa, sentiremos su abrazo y seremos también nosotros más capaces de misericordia, de paciencia, de perdón y de amor”.

El Papa Francisco nos dio, igualmente, el medicamento que permite curar las llagas de los corazones quebrados que se llama la Misericordina y es la Coronilla a la Divina Misericordia. Esta oración la enseña la Santa sor Faustina que transmitió al mundo el Mensaje de la Misericordia junto con la imagen de Jesús Misericordioso y la Fiesta de la Misericordia.  (De la pagina oficial de Milosierdzie.pl)

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jueves, 4 de septiembre de 2014

No podemos permanecer indiferentes



“El tiempo actual, nuestro tiempo, no nos permite permanecer indiferentes. Es cierto que muchos son solicitados por el Enemigo y sus seducciones, y colaboran con él. Pero ése no es nuestro camino.
Tenemos la experiencia, que nos llena de gratitud, de vivir en un tiempo en que Dios nos ofrece su gracia, su sabiduría y su misericordia a manos llenas, y en que nos invita a cargar con nuestra cruz de discípulos, y a seguirlo hacia la luz y la resurrección.
Por gracia de Dios, hemos recibido la vocación más hermosa, y hemos hecho ya nuestra opción: Queremos vivir y trabajar para que nuestro tiempo sea el tiempo de la misericordia, para que nuestras culturas estén fermentadas por el amor ilimitado de Cristo, por la
sabiduría del Evangelio, y por la espiritualidad y las obras de la misericordia.
Queremos vivir, confiando en la misericordia divina, implorar para todos el don gratuito y transformador de su misericordia, y ser testigos y misioneros de la misericordia, como discípulos del maestro misericordiosos, e hijos de la Madre de la misericordia, que prolongan y reflejan su amor gratuito y fiel, lleno de ternura, compasión, perdón, generosidad y espíritu de abnegado servicio.”


III Congreso Mundial de la Divina Misericordia, Bogota


Este blog quedo silenciado cuando mi pc dijo nuevamente  basta…..pero aquí estoy.  Tres semanas es mucho tiempo, no pretendo recuperarlo (tampoco he podido recuperar todos mis archivos) y creo que algo muy importante que no ha aparecido durante este tiempo en este blog fue el desarrollo del III Congreso Mundial de la Divina Misericordia. Lamentablemente no pude asistir a este Congreso, aunque si estuve presente en los dos anteriores, el primero en Roma, y el segundo en Cracovia.

   En este sitio oficial están todas las ponencias, muchas en castellano.  (hay algunos enlaces que no funcionan, esperemos que lo solucionen pronto) 
 Y en este sitio (en inglés) encontramos el dia a dia del Congreso con comentarios, fotografías  y entrevistas adicionales a las ponencias. Poco a poco iré seleccionando partes para publicarlas en el blog.  

viernes, 9 de agosto de 2013

3er Congreso Mundial de la Divina Misericordia (WACOM 2014) en Bogotá – entrevista al Cardenal Schönborn



Ayer tuvo lugar en Bogota una conferencia de prensa  relacionada con el Tercer Congreso Apostólico Mundial de la Misericordia que tendrá lugar en Bogotá, Colombia entre el 15 y el 19 de agosto de 2014. Con tal ocasión Gaudium Press entrevistó al Cardenal Arzobispo de Viena , Mons. Christoph Schönborn, quien se encuentra en la capital colombiana, promocionando este tercer Congreso. Las ediciones anteriores tuvieron lugar en Roma en el 2008 y en Cracovia en 2011. 

Gaudium Press aprovechó el paso del purpurado por el país para preguntarle sobre dos temas puntuales:

Gaudium Press: Eminencia, en Colombia la familia está en una situación de crisis muy grande. Este es un país de gran tradición católica, de gran sentimiento católico, pero al mismo tiempo cada vez menos parejas se casan, y de las que se casan cada vez más parejas se separan. Las estadísticas hablan de un 50% de separaciones y parece que eso incluye a los matrimonios en la Iglesia. ¿Cómo un congreso como el de la Divina Misericordia que se realizará en Colombia en el próximo año viene a incidir en esta realidad?

Cardenal Schönborn: Yo no conozco la situación de Colombia. Puedo decir que en Austria, en nuestra Arquidiócesis de Viena, más del 60% de los matrimonios van al divorcio. Eso es un drama, es un desastre para la sociedad, para la economía también, para la educación, por todo, pero ante todo es el drama de los niños. Son las primeras víctimas de esta situación.
Una llamada a vivir la misericordia, es primeramente la llamada a cambiar de mirada. Es asumir la mirada de Jesús que dice: "Dejad que los niños vengan a mí". Miren a los niños, los efectos de la división de los padres, los efectos que eso causa en los niños. Invitar a la misericordia con los niños es uno de los caminos posibles para sanar esa situación. Si los padres, la pareja vive el misterio de la Divina Misericordia entre ellos, ellos llegan inevitablemente al perdón, a la reconciliación. Y es posible que haya reconciliación; por lo menos que no se haga pesar el peso de los conflictos sobre las espaldas de sus niños.
Es el drama que nosotros vemos tantas veces en nuestros países, en Europa. Los padres tienen conflictos dramáticos entre ellos y hacen pesar esos conflictos sobre las espaldas de sus niños. Es falta de misericordia con sus niños. No es culpa de los niños si los padres no pueden vivir juntos.
Es esta mirada muy concreta la que nos enseña Jesús, que nos enseña el Evangelio, a la cual puede ayudar el Apostolado de la Misericordia.

Gaudium Press: Eminencia, ¿cómo se compagina, en el marco de las revelaciones a Santa Faustina Kowalska, la misericordia con la justicia?

Cardenal Schönborn: No hay misericordia sin verdad. No hay justicia sin verdad. Pero la justicia sin misericordia vuelve a ser duda. Misericordia sin justicia se hace floja; mórbida se dice en italiano. Por eso, la verdadera justicia es dar a cada uno lo que necesita, definición clásica de la justicia distributiva. (...) La llamada a la misericordia es siempre una llamada más de justicia. A una justicia auténtica, verdadera. No se puede vivir el compromiso de la misericordia sin una llamada fuerte a la justicia. Pienso que el Papa Francisco nos habla muy claramente de eso.

Bogotá (Jueves, 08-08-2013, Gaudium Press)
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martes, 6 de diciembre de 2011

Congreso Mundial de la Divina Misericordia – breve reseña de su origen e historia


En agosto 2002 el Papa Juan Pablo II hizo un solemne llamamiento universal desde Cracovia.
¡Sed testigos de la misericordia !

Fue con ocasión de la Consagración del Santuario de la Divina Misericordia en Cracovia,  durante el último viaje a su patria.

Julio 2005 – Allí mismo en el Santuario inaugurado por el Papa Juan Pablo II, se realizo un curso y retiro espiritual para sacerdotes y colaboradores bajo el lema “La Misericordia, única esperanza del mundo” con 300 participantes de todo el mundo. Durante el encuentro Gerald Arbola presenta la iniciativa de realizar un Congreso de la Divina Misericordia. La idea despierta entusiasmo.

Octubre 2005 – Durante el Sínodo de Obispos en Roma ya se presenta un proyecto para realizar un Congreso en Roma, idea que es aprobada por el cardenal Camilo Ruini, entonces Vicario General para la diócesis de Roma.

Febrero 2006 – Durante una Audiencia con el Santo Padre Benedicto XVI el Cardenal Schönborn le menciona al Santo Padre el proyecto. El Papa recibe la idea con entusiasmo y le da su bendición.

Marzo 2006 – La Conferencia Episcopal de América del Norte expresa interés por esta iniciativa.

Noviembre 2006 – Con la presencia de representantes de la Iglesia de Paraguay, Argentina, México, Uruguay, Bolivia, Brasil y chile se crea el primer Comité Internacional con el objetivo de preparar el proyectado Congreso Mundial de la Divina Misericordia en Roma..

Diciembre 2006 – El Secretario General del Congreso se encuentra con el cardenal Stanislaw Dziwisz, quien recibe el proyecto con gran entusiasmo y declara su compromiso total y ofrece todo su apoyo. “Eso fue un sueño de Juan Pablo II” expresa.

Abril 2007 – Se perfeccionan los preparativos y se crea el Comité Asiático para las preparaciones al Congreso. El Vicario general de Manila es nombrado Coordinador Oficial del continente.

Mayo 2007 – tiene lugar en Roma el primer encuentro intercontinental del Comité, seguido por una segunda reunión del Comité Europeo.

Junio 2007 – El cardenal Poupard expresa que la idea de la Misericordia será un estimulo al contacto entre religiones y culturas y entra a formar parte del Comité Patrocinador.

Julio 2007 –La Diócesis de Roma brinda fuerte apoyo al Secretario General con la ayuda del Cardenal Ruini y el sacerdote Parmeggiani.

Noviembre 2007 – Reunión del Comité Patrocinador en la Biblioteca Vaticana con presencia de los cardenales Arinze, Backis, Erdo, Rode y Tauran. Se presenta un programa del congreso bajo la presidencia del cardenal Schönborn.

Abril 2008 - Entre el 2 y el 6 de abril se realiza en la Basílica de San Juan de Letrán en Roma el primer Congreso Mundial de la Divina Misericordia a los tres años de la muerte del Papa Juan Pablo II, en la víspera de la Festividad de la Divina Misericordia. Participaron del Congreso 3000 personas.

Entre el 1 y el 5 de Octubre 2011 se realiza en Cracovia el II Congreso Mundial de la Divina Misericordia con participantes de 69 países.

(Extracción abreviada de la presentación del cardenal Cristoph Schönborn en el Congreso de la Divina Misericordia 2011)