Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).

lunes, 9 de marzo de 2009

“Hija humilde de Albania” ejemplo de mujer


Después de rezar el Ángelus, en la Plaza San Pedro, el Santo Padre Benedicto XVI se refirió ayer al Día Internacional de la Mujer, invitándonos a

“reflexionar sobre la condición de la mujer y a renovar el compromiso para que siempre y en cualquier lugar todas las mujeres puedan vivir y manifestar en plenitud sus propias capacidades, obteniendo pleno respeto por su dignidad".
“En este sentido –dijo- , se expresaron el Concilio Vaticano II y el magisterio pontificio, en particular la Carta apostólica "Mulieris dignitatem" del siervo de Dios Juan Pablo II (15 agosto 1988).
Sin embargo, valen más los testimonios de los santos que los documentos; y nuestra época ha tenido la de Madre Teresa de Calcuta: "hija humilde de Albania, que por la gracia de Dios ha llegado a ser un ejemplo para todo el mundo en el ejercicio de la caridad y en el servicio a la promoción humana".

"¡Cuántas otras mujeres trabajan todos los das, pasando desapercibidas, por el bien de la humanidad y por el Reino de Dios!", agregó asegurando que hoy (por ayer) rezaba "por todas las mujeres, para que sean cada vez más respetadas en su dignidad y se valoren sus potencialidades positivas".

(de VIS 090309(230)

domingo, 8 de marzo de 2009

Pedro Opeka entre nosotros:

No lo esperábamos tan pronto….
Sin embargo hoy nuestra parroquia Maria Auxiliadora de Ramos Mejia estuvo de fiesta.
La misa de las 11.00 fue celebrada por el padre Pedro Opeka, misionero vicentino, nuestro querido “vecino” a quien la Divina Providencia, el amor por el prójimo, por los más pobres y los más abandonados se lo llevaron de esta patria chica a misionar a Madagascar y allí su gran corazón supo ganarse el de los malgaches.
Pero hoy se ganó también el nuestro.
Más de una lágrima de emoción se dejo caer durante su sermón…con sus brazos abiertos nos abrazaba a todos y nos recordaba que alli ante Jesús todos somos hermanos….despojados de todas nuestras apariencias y adornos exteriores….
al escucharle hablar con entusiasmo de su trabajo, de la alegría de vivir y la esperanza sin medida de quienes nada tienen, de quienes ganan menos de un dólar por día y sin embargo llenan la iglesia hasta colmarla….unas 6.000/7000 personas cantando y rezando, contagiando esas ganas de vivir y dejando perplejos a los turistas que entre 50 y 100 siempre participan simplemente para “ver” que ocurre alli ….y después escuchar de sus bocas – y ya son numerosos los casos nos decía – de las bocas de esos “señores ateos” (por edad y convencimiento) y “ateitos” (por los jóvenes) decirle “padre yo soy ateo, pero hoy algo ha pasado en mi…..y no se lo pueden explicar….deben ser experiencias muy fuertes.
Con cariño nos saludo a todas las mujeres en nuestro día, las mujeres de aquí y de alla…de su tierra adoptiva, de toda América Latina y de todo el mundo.
También nosotros queríamos decir con Pedro apostol “Maestro, que bien estamos aquí! Hagamos tres carpas….porque algo especial estaba ocurriendo alli….algo que ocurre en todas las celebraciones de la Eucaristía pero en esta estabamos en presencia de un celebrante especial, un hombre santo y si bien todos estamos llamados a ser santos algunos están mas cerca que otros…no me caben dudas, algunos ya son santos y otros humildemente nos limitamos a hablar de ellos…..
Que Dios lo bendiga y el Espiritu Santo le siga fortaleciendo en su maravillosa obra!

El padre Pedro Opeka proseguirá con sus compromisos y viaja a Chile, pero regresará a Buenos Aires y dará dos charlas:

El 25 de marzo a las 19.00 en el Teatro Globo, M.T. de Alvear 1155, Capital Federal (Buenos Aires) – charla dedicada especialmente a los jóvenes - sobre el tema “Construir la Esperanza

El 26 de marzo a las 19.00 en la Sociedad de distribuidores de diarios y revistas, Av. Belgrano 1732, Capital Federal (Buenos Aires) “Salir de la pobreza” para el público en general.

(prometo insertar fotos a la brevedad)

Hermana mía…. para el Día Internacional de la Mujer


[…]
2.
No nace el hombre con los caminos de su vida
preparados.
Nace entre malezas, que pueden arder,
como la zarza de Moisés.
o secarse y morir.
Hay que desbrozar el camino sin descanso
- acecha la maleza –
gastar la vida en allanar collados
y enderezar sendas
con la sencilla plenitud de cada instante,
porque cada momento se abre a la totalidad del tiempo,
se trasciende a si mismo
y esconde en su seno simiente de eternidad.

3
Hermana mía, así me gusta llamarte.
Pienso entonces que todo encuentro
No es sólo latido en el tiempo, instante pleno,
Es también semilla cierta de eternidad.

La Verónica” - II La Hermana, POESIAS de Karol Wojtyla (Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1993)

sábado, 7 de marzo de 2009

Dignidad matrimonial: una vocación (3)


Dignidad matrimonial: una vocación
Mensaje cuaresmal del Cardenal Karol Wojtyla en Cracovia, 1978 (3ra y ultima parte)
(cont de 1 y 2)

Nuestro tiempo, marcado por el signo de la duda respecto a valores fundamentales, necesita que todos nos dediquemos a buscar toda vía posible que apunte a custodiar la fidelidad, el amor y la integridad conyugal. «Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre» (Mc 10,9): el hombre es capaz de observar el sexto mandamiento, solo debe colaborar con la gracia de Dios que nunca le es negada a aquel que la busca sinceramente.
La colaboración requiere ante todo oración personal, y acto seguido de la vigilancia sobre uno mismo, la lucha contra las tentaciones, del aprendizaje, en fin de la verdad acerca del cuerpo y del sexo, tal como es anunciada por el Evangelio y recogida por nosotros de la tradición moral y cultural. Pero el hombre vive en medio de otros; entonces para crear un clima de pureza es necesario el compromiso de todos, para que ante todo la juventud no tenga dudas sobre los valores de pureza y fidelidad conyugal y encuentre un terreno propicio para comprometerse totalmente al servicio del amor y de la vida en un matrimonio indisoluble dándole sentido cabal a su vida..

Ante aquello que en el ambiente de hoy impide tal compromiso es necesaria una minuciosa preparación al sacramento, recordando que éste se halla ante el umbral, no solo de una pareja, sino de toda la comunidad humana; de la Nación, de la Iglesia.

Si durante esta preparación que – que será siempre iniciación catequística – dejamos hablar a Dios y al conocimiento humano, los novios aprenderán a distinguir el amor, la fidelidad y la honestidad conyugal de sus opositores.

Acompañemos esas palabras con la oración ferviente, para que la gracia les ayude a perseverar en ese bien que Dios mismo nos ha confiado con el mandamiento y con el sacramento.

Durante la Cuaresma nos acercamos a Dios dispuestos a escuchar sus enseñanzas. Entre ellas aparece el mandamiento «no cometerás adulterio». Busquemos de nuevo la verdad y la fuerza del vínculo. Démosle derecho de plena ciudadanía a nuestra conciencia, en nuestra vida personal y en la pública. Seámosle fieles.

Es cierto que el mandamiento le presenta al hombre muchas exigencias, pero tan bien es cierto que le ayuda a actuar bien y toda acción correcta lleva consigo exigencias. Que la Cuaresma sea para todos nosotros el periodo por excelencia durante el cual a través de la escucha de la Palabra la oración y la memoria de la pasión de nuestro Redentor, nos sea posible reencontrar nuestras almas de acuerdo con las palabras de Cristo «el que pierda su vida por mí, la encontrará» Mt, 10,39. Oren los unos por los otros, y «llevad los unos las cargas de los otros» (Gal 6,2) para que a todos les sea concedido gozar en la alegría de la resurrección del Señor
.

Muchas gracias a Carmela, que me hizo llegar el texto.

(Cuando habia terminado de traducir, encontre que este mensaje esta incluido en El don del Amor: escritos sobre la Familia, que forma parte de la trilogia publicada por Ediciones Palabra -los otros dos titulos son: Mi vision del hombre: hacia una nueva etica y El hombre y su destino: ensayos de antropologia)

jueves, 5 de marzo de 2009

Dignidad matrimonial: una vocación (2da parte)


Dignidad matrimonial: una vocación
Mensaje cuaresmal del Cardenal Karol Wojtyla en Cracovia, 1978 (2da parte)
(Su última Cuaresma en Cracovia)

(cont de 1)
Intentaremos ahora comprender en su plenitud el amor que ha movido a Dios a ordenar «no cometerás adulterio», y a la luz de estas palabras sencillas pero fuertes, trataremos de analizar nuestros pensamientos, actitudes y palabras. Intentemos considerar también el reverso del sexto mandamiento – fundamental ley moral – según las palabras de Cristo: «Por sus frutos conoceréis…no puede un árbol bueno dar frutos malos»(Mt 7,17-17.
Preguntémonos ahora: si ignoramos este mandamiento le prestamos un servicio al hombre, a la familia, al pueblo o les hacemos daño? Sabemos la respuesta – no obstante cualquier pretensión que intentase filtrarse - desgastan los valores fundamentales en el hombre: abusos, intereses, libertinajes avasallan el amor y la honestidad, y en todo ello se pone en juego el autentico valor del hombre.
Es verdad que Cristo se puso del lado de la mujer adúltera…«quien se halle sin pecado, que tire la primera piedra…» pero también es cierto que después le dijo: « ve y de ahora en adelante no peques mas» (Jn 8,11).
Haciendo así quiso salvar al ser humano de la vergüenza y del desprecio, para reclamarle luego el respeto de su propio valor y de la propia dignidad.
Situemos ahora la elocuencia de estas palabras en nuestra época, y recordemos que todo aquello que no responde al sexto mandamiento es amenaza latente para la dignidad del hombre.
Se equivocan quienes aseguran: «a quien ama todo le es permitido», no es verdad: el verdadero amor – al obrar bajo su influencia positiva – no permite que se lo separe del profundo sentido de responsabilidad por todo aquello que comporta. Y es siempre responsabilidad con respecto al cónyuge. Y por consiguiente de los derechos de los hijos en depositar su confianza en los padres, y en la reciproca fidelidad matrimonial que ellos se deben.
Los padres, y con ellos todos los adultos, deben merecer esta confianza, sin la cual llegan a destruirse lazos tan sagrados: la confianza se convierte en desconfianza, la seguridad en amenaza latente, creando a menudo una atmósfera de cinismo.
Pero estas son solo algunas, si bien no menos dolorosas consecuencias que conllevan ignorar el sexto mandamiento. Las palabras de Jesús a la mujer adultera «ve y de ahora en adelante no peques mas» (Jn 8,11) y a la samaritana «aquel que tienes ahora no es tu marido…..porque has tenido cinco»" (Jn 4,17-18), tienen profundo sentido también hoy que tenemos tantos divorcios.
Cambiar con facilidad de mujer o marido es síntoma de disolución social, y no estamos pagando con ello la inobservancia del sexto mandamiento? Esta relajación se anida con facilidad en los corazones de los jóvenes; la falta de respeto por la pureza matrimonial a menudo no tarda en conducirlos a epílogos trágicos. Ahora los jóvenes menores, entran en “su” vida, destruyendo aquella que han traído del regazo materno. No vemos, en tales resultados, la supresión de la voz del Amor eterno, con la cual Dios ha ordenado «no cometerás adulterio»? « Por sus frutos los conoceréis»”

miércoles, 4 de marzo de 2009

Jornada Mundial de la Juventud 2009


«Hemos puesto nuestra esperanza en el Dios vivo» (1 Tm 4,10)

Hoy fue publicado el Mensaje del santo Padre Benedicto XVI para la XXIV Jornada Mundial de la Juventud 2009 que se realiza en Roma el próximo 5 de abril, Domingo de Ramos,
día que los jóvenes españoles recibirán la Cruz y el Icono de las Jornadas para llevarlas a España donde en Madrid se celebrara el próximo encuentro internacional de jóvenes en 2011.

Queridos amigos: - decía el Santo Padre Benedicto XVI al comenzar su Mensaje:
El próximo domingo de Ramos celebraremos en el ámbito diocesano la XXIV Jornada Mundial de la Juventud. Mientras nos preparamos a esta celebración anual, recuerdo con enorme gratitud al Señor el encuentro que tuvimos en Sydney, en julio del año pasado. Un encuentro inolvidable, durante el cual el Espíritu Santo renovó la vida de tantos jóvenes que acudieron desde todos los lugares del mundo. La alegría de la fiesta y el entusiasmo espiritual experimentados en esos días, fueron un signo elocuente de la presencia del Espíritu de Cristo. Ahora nos encaminamos hacia el encuentro internacional programado para 2011 en Madrid y que tendrá como tema las palabras del apóstol Pablo: «Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe» (cf. Col 2,7). Teniendo en cuenta esta cita mundial de jóvenes, queremos hacer juntos un camino formativo, reflexionando en 2009 sobre la afirmación de san Pablo: «Hemos puesto nuestra esperanza en el Dios vivo» (1 Tm 4,10), y en 2010 sobre la pregunta del joven rico a Jesús: «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?» (Mc 10,17) (continuar)

Invito visitar:
Delegacion Diocesana de Infancia y Juventud del Arzobispado de Madrid

martes, 3 de marzo de 2009

Dignidad matrimonial: una vocación


Dignidad matrimonial: una vocación
Mensaje cuaresmal del Cardenal Karol Wojtyla en Cracovia, 1978 (1ra parte)

La Cuaresma, en el marco del jubileo enlazado con el 900 ° aniversario del servicio episcopal de San Estanislao, apunta nuestra reflexión a los mandamientos. Al hacerlo así buscamos dirigir nuestra mirada a las raíces mismas del orden moral, cuyo particular interprete y custodio en tierra polaca fue San Estanislao.
Este año queremos dedicar este mensaje cuaresmal al sexto mandamiento del Decálogo: «No cometerás adulterio», temática esta que fue indirectamente tratada en el Mensaje anual del Episcopado con ocasión de la solemnidad de la Sagrada Familia y que nosotros retomamos en la exposición – unitaria y continua – de la ley moral, formulada en los Mandamientos. Y lo hacemos concientes que es ella, en cierto sentido, la raíz a partir de la cual se desarrollara el árbol de la moral, en sentido humano y cristiano conjuntamente.
El antiguo testamento expresaba en forma lapidaria los Mandamientos que se refieren a la esfera de la convivencia humana: los «no» dictados por Dios: «no mataras», «no cometerás adulterio», «no robaras», «no darás falso testimonio» poseen toda la fuerza expresiva de la prohibición divina.
« No cometerás adulterio» en referencia directa al matrimonio, unión – en la eterna ley divina – indisoluble y sacramental entre mujer y marido…« dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y serán una sola carne» (Gen, 2,24)
Esa unión a que se refiere el mandamiento, es la misma que en las costumbres de algunos pueblos y culturas se concretiza en la unión de la casa y del lecho familiar. « No cometerás adulterio» quiere decir: no destruirás esta unión, presérvala, defiéndela, como bien fundamental de orden humano, social y moral.
Este bien es realzado en toda la simplicidad y profundidad que le son propias, en el juramento prestado por los esposos, que consagran en la Iglesia su matrimonio. Amor, fidelidad, honestidad matrimonial hasta la muerte. Estas son las palabras que confirman el bien a pleno y que el sexto mandamiento intenta salvaguardar. Y si bien la forma de prohibición « No cometerás adulterio» primordialmente indica al hombre el mal que habrá de evitar, conlleva al mismo tiempo, con autoridad de mandamiento, el bien primario que Dios mismo defiende.
De aquel goza ante todo la pareja, para convertirse mas tarde en patrimonio de los hijos, y finalmente de toda la sociedad, cuyo bienestar y fuerza moral dependen del amor, de la fidelidad y de la integridad de cada unión matrimonial.
EL mandamiento se refiere directamente a los cónyuges, señalándoles cual forma de convivencia marital, a esta comunión fundamental que en el juramento de fidelidad, fortalecido por la bendición divina, se proyecta a la aceptación y educación de los hijos e indirectamente a todos, imponiendo al hombre y a la mujer respetarse mutuamente. En sentido mas amplio aun, exige el respeto de la sexualidad humana, en el profundo significado del termino, en cuanto ella se halla en estrecha relación con la dignidad de la persona y con la responsabilidad de los padres.
« No cometerás adulterio» requiere por lo tanto pureza interior y publica, y a su vez la condena de todo aquello que la viola o amenaza. Contrasta por lo tanto, con todo aquello que en las costumbres, en el arte, en los espectáculos tiende a la destrucción del clima de candor o presenta peligro para el bien querido por Dios: como Creador haber hecho al hombre «en alma y cuerpo» a su imagen y semejanza, como Redentor indicándole el camino de la vida en la verdad y en el amor.