Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).

jueves, 12 de junio de 2008

AICA Agencia Informativa Catolica Argentina


Ayer 11 de junio AICA - la Agencia Informativa Católica Argentina cumplía años.

Esta es la noticia publicada en la Síntesis informativa diaria.

“El 11 de junio de 1956 ingresó en el universo de las comunicaciones sociales la Agencia Informativa Católica Argentina (AICA), que el Episcopado acababa de fundar en asamblea plenaria. A 52 años de aquel alumbramiento subsisten las razones que le dieron origen. Los hechos trágicos ocurridos un año antes de la fundación de AICA, dieron la señal de alarma: los católicos estaban inermes cuando la Iglesia era escarnecida en sus prelados y dirigentes seglares, los templos incendiados, el clero amenazado. No poseían voz, no contaban con un medio idóneo para difundir su verdad, estaban a merced de las olas de un mar artificialmente agitado. El modestísimo boletín semanal de los primeros tiempos con que AICA se hacía presente en las mesas de redacción de los grandes medios, fue el inicio. Hoy alcanza el número 2686, que son también las semanas que transcurrieron desde aquel 11 de junio de 1956” Noticia completa

miércoles, 11 de junio de 2008

Juan Pablo II en la Argentina 11-12 de junio 1982 (1)

El 11 de junio de 1982 la Argentina, en conflicto con Gran Bretaña por las Islas Malvinas, recibía expectante la primera visita de Santo Padre Juan Pablo II, el Mensajero de la Paz. (vendria por segunda vez en abril de 1987)
Todo habia sucedido rápidamente. La Argentina estaba en guerra, en una guerra cruel como lo son todas, insensata, increíble y despareja. Su visita nos ayudó a reflexionar. No permaneció mucho tiempo entre nosotros pero removió nuestros cimientos, nos hizo sentir su presencia y nos demostró su amistad, que con el tiempo se hizo más profunda. Su “¡No tengáis miedo!” se hizo carne en nosotros al abrirnos su corazón, consolarnos y alentarnos con sus palabras, sus gestos y sus homilías y presentarnos también sus exigencias por una paz, que una vez lograda, debe ser defendida a diario. Fue una toma de conciencia definitiva en un conflicto que habìa comenzado el 2 de abril y ya contaba con alrededor de 900 muertos y 1700 heridos de ambos lados, un preludio a la paz que llegó el 14 de junio, pocos dias después de su visita.

El Santo Padre tenia programada su visita a Gran Bretaña desde hacia tiempo. Desatado el conflicto, con paternal delicadeza, decidió efectuar, fuera de todo programa y sin preparación alguna, una visita fugaz a la Argentina. Ya nos lo habia anticipado con su carta fechada 25 de mayo que comenzaba diciendo: “A los queridos hijos e hijas de la Nación Argentina: Os escribo por mi propia mano porque siento que debo repetir el gesto paternal del Apóstol Pablo hacia sus hijos, abrazándolos en la fe”
Esta visita constituyó, según opinión de numerosos testigos argentinos y extranjeros, un “acontecimiento nunca visto en el país” y una de las mayores concentraciones de gente en sus visitas hasta ese momento.
El 11 de Junio el avión que lo traía aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, donde fue recibido por autoridades eclesiásticas y gubernamentales. En su saludo inicial nos expresaba que venia “impulsado por el amor de Cristo y por la solicitud impelente, que como Sucesor del Principe de los apóstoles, debo a la Iglesia una y universal”. Nos anticipó que su visita seria breve pero que venia a invocar la paz de Cristo sobre todas las victimas del conflicto bélico entre Argentina y Gran Bretaña.
A su paso desde el aeropuerto hacia la ciudad a pesar del frio invierno, fue saludado con desbordante entusiasmo. En la catedral metropolitana lo esperaban sacerdotes, seminaristas, religiosos, religiosas y miembros de movimientos eclesiales, junto con los obispos argentinos y presidentes de las conferencias episcopales de Latinoamérica. Luego de orar ante el Santísimo Sacramento, pronunció una alocución recordando a los presentes que venia para orar con nosotros por todas las víctimas, a orar por la paz y por una digna y justa solución del conflicto armado. En la Casa Rosada (la Casa de gobierno), fue recibido por el Presidente y tuvo un encuentro con los miembros de la Junta Militar . Antes de retirarse el Santo Padre se asomó al balcón para saludar a la inmensa muchedumbre que colmaba la Plaza de Mayo.
Poco después de las 14 el Santo Padre inició su viaje al Santuario de Luján, a 70 kilómetros de Buenos Aires; los primeros 20 km aproximadamente en papamóvil por la Avenida Rivadavia. A la altura de la estacion de Ramos Mejia tambien estabamos los eslovenos vestidos con trajes regionales agitando nuestros pañuelos blanco/amarillos en su honor.. Es una de las primeras vivencias fuertes relacionadas con Juan Pablo II que recuerdo. La otra fue al dia siguiente..
Ante la imagen de la Virgen de Lujan, Patrona de la Argentina, Juan Pablo II oró por la paz y le ofrendó la «Rosa de Oro» que le había traído desde Roma. Concelebró la Misa con los cardenales, obispos y sacerdotes presentes, ante una multitud calculada en una cifra cercana a las 700.000 personas. Juan Pablo II pronunció una homilía en la que nos exhortó a imitar a Cristo y meditar sobre su misterio y a saber ser hijos e hijas de su Madre, particularmente en los momentos difíciles y los momentos de mayor responsabilidad, pidió por los muertos en la guerra con Gran Bretaña y por la rápida terminación del conflicto. La homilía concluyo con una Consagración de las familias y la nación a la Reina de la Paz.

martes, 10 de junio de 2008

Juan Pablo II Primer viaje a Polonia - 1979 - 11 Krakow 5

El 10 de junio de 1979, ultimo dia de la peregrinación del Santo Padre Juan Pablo II a su tierra natal, comenzó con una Misa en el prado de Krakow-Blonia. Una multitud jamás vista en la historia de Polonia - entre 2 y 3 millones de personas – participó del acto religioso que también clausuraba el jubileo en honor de San Estanislao, obispo y mártir, patrono de Polonia. Una ceremonia que marcó fuertemente la historia de Polonia por su significado, por el fervor entusiasta con que se realizó y por la importancia de la homilía pronunciada por el Santo Padre.(Osservatore Romano)
Juan Pablo II comenzó su homilía diciendo “todos nosotros, hoy aquí, nos encontramos frente a un gran misterio de la historia del hombre: Cristo, después de su resurrección, se encuentra con los Apóstoles en Galilea y les dirige las palabras que hemos escuchado hace unos momentos …»Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra; id, pues; enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, enseñándoles a observar todo cuando yo os he mandado. Yo estaré con vosotros siempre hasta la consumación del mundo«
Estas palabras – decia el Santo Padre – encierran el gran misterio de la historia de la humanidad y de la historia del hombre”.
Luego habló de la auténtica grandeza del hombre “El hombre es, en efecto, un ser racional y libre, es un sujeto consciente y responsable. El puede y debe, con el esfuerzo personal del pensamiento, llegar a la verdad. Puede y debe elegir y decidir…” ; habló de la madurez cristiana, del ejemplo de San Estanislao, de los preparativos para el IX centenario cuando aún era metropolitano de Krakow. Los instó a ser fuertes en la fe, esperanza y caridad, con la fuerza del Espíritu Santo. …
Repito pues – decía – siguiendo al mismo Cristo: «Recibid el Espíritu Santo» (Jn 20,22)
Repito siguiendo al Apóstol: »No apaguéis el Espíritu« (1 Ts 5,19)
«No entristezcais al Espíritu Santo:» (Ef 4,30)


Antes de terminar pedia “permitid que antes de dejaros dirija todavía una mirada sobre Krakow, esta Krakow de la cual cada una de las piedras y ladrillos me son queridos….Y que mire también desde aquí a Polonia
Por eso os ruego:
-que no perdáis jamás la confianza, que no os dejéis abatir, que no os desaniméis;
- que no cortéis pro vuestra cuenta las raíces de nuestros orígenes.
Os ruego:
- que tengáis confianza, a pesar de vuestra debilidad; que busquéis siempre la fuerza espiritual de Aquel en quien tantas generaciones de nuestros padres y de nuestras madres la han encontrado.

- No os separéis jamás de El.
- No perdáis jamás la libertad de espíritu, con la que El hace libre al hombre.
- No despreciéis jamás la caridad, que s la cosa más grande, que se ha manifestado a través d ela cruz, y sin la cual la vida humana no tiene raíz ni sentido
.

Os pido todo esto:
- en recuerdo y por la poderosa intercesión de la Madre de Dios de Jasna Gora y de todos sus santuarios en tierra polaca;
- en recuerdo de San Wojciech, que sufrió la muerte por Cristo cerca del mar Baltico;
- en recuerdo de San Estanislao, muerto por la espada del rey en Skalka.

Os pido todo esto.

Antes de partir de Polonia tuvo un breve encuentro con la prensa internacional que había cubierto su viaje apostólico. Dice George Weigel en Testigo de Esperanza que al final de las palabras formales su voz temblaba y debió esconder sus lágrimas. “Confío, confío, de veras confío volver a encontrarme con ustedes en este país, confío…”.
En viaje hacia el aeropuerto lo despedían multitudes a ambos costados del camino. En el aeropuerto, dice Weigel, el presidente Jablonski trató de excusarse diciendo que una visión no critica del pasado de Polonia no serviría para una Polonia moderna, sin hacer ninguna referencia específica a lo dicho por Juan Pablo II, palabras evidentemente destinadas a sus jefes en Moscú. Juan Pablo II, en cambio, le respondió que haber aceptado su visita habia sido un acto de coraje de su parte. Cuando el Primado Wyszynski se dirigio a Juan Pablo II diciéndole “Usted ha fortalecido nuestros corazones con vuestra fe tan viva…” el Papa allí de pie ya sobre la pista secaba sus lágrimas. Después de “haber besado la tierra de la cual mi corazón jamás podrá separarse” abordó el vuelo de Aerolíneas polacas para su regreso a Roma.
"Adios Krakow…. Le deseo una nueva juventud"

Dice Weigel que 13 millones de polacos vieron al Papa, mas de un tercio de la población lo habria visto en persona. Casi todo el resto lo había visto por televisión o escuchado por la radio. En nueve días el país había vivido, según Bogdan Szajkowski un terremoto psicológico, ocasión para una catarsis política masiva. Juan Pablo II había expresado lo que la gente habia creído durante décadas sin atreverse a decirlo, había dicho cosas que ellos hubiesen querido decir. Hasta la forma en que lo había dicho era diferente porque lo habia hecho en un idioma polaco expresivo, bello, tan diferente de la lengua oficial petrificada de la Polonia comunista. La gente comenzó a sentir y a actuar de una manera diferente sin siquiera darse cuenta qué les habia ocurrido. Fue el comienzo de todo lo que pasó después. Polonia y la Europa comunista comenzaban a despertarse, la revolución del espíritu se ponía en marcha.

Juan Pablo II Primer viaje a Polonia - 1979 - 10 Krakow 4

El 9 de junio, penúltimo dia de su extenso primer viaje apostólico a Polonia en 1979, temprano por la mañana, el Santo Padre Juan Pablo II mantuvo una reunión en su residencia con los alumnos de la Facultad Pontificia de Teologia, su “amada Alma Mater”, por la cual “tanto se habia preocupado cuando era metropolitano de Krakow para que le fuesen reconocidos los derechos y su carácter académico fuese respetado….cuando la Facultad de Teologia de Krakow pertenecía todavía a la Universidad Jaguellónica” . No solo “queria rendirle homenaje a su Alma Mater sino también “honrar a la beata reina Eduvigis, fundadora de la Facultad Teológica de Krakow” canonizada por Juan Pablo II en su sexto viaje apostólico a Polonia en 1997.


Más tarde se dirigió en helicóptero a la Abadia cisterciense de Mogila en las afueras de Nowa Huta. El régimen había decidido prohibir que visitara la Iglesia Arka Pana (el Arca del Señor) que él con tanto tesón lograra hacer edificar en Nowa Huta, que se suponia debia ser una ciudad sin Dios, Iglesia que fuera finalmente consagrada el 15 de mayo de 1977. (ver mi entrada anterior) . Al sobrevolarla, seguramente con profundo dolor y emoción el Santo Padre se asomó por la ventana del helicóptero y arrojó un ramo de flores.
Miles de residentes esperaban al Papa-compatriota que tan tenazmente habia defendido la libertad religiosa durante su episcopado. Ya que el Papa no podía ir hasta ellos a Nowa Huta habian traído consigo la nueva imagen de Maria Reina de Polonia para su parroquia para la bendición del Santo Padre.
En su homilia para los obreros en Nowa Huta referida a la cruz y al trabajo, el Santo Padre les hablo de la Iglesia y el mundo y la evangelización en el nuevo milenio. En emotivas palabras recordó la lucha por la Iglesia de Nowa Huta y tambien al “heroico sacerdote Jozef Kurzeja, que pago con su vida su lucha por la iglesia de Mistrzejowice, quien maltratado por los comunistas sufrió un infarto y murió a los 39 años
De nuevo estoy aquí – les dijo Juan Pablo II - , ante esta cruz, junto a la cual he estado tantas veces como peregrino: ante la cruz que sigue siendo para todos nosotros como la más preciada reliquia de nuestro Redentor….cuando en los alrededores de Krakow surgia Nowa Huta – enorme complejo industrial y una gran ciudad: nueva Krakow – tal vez nadie se daba cuenta que estaba surgiendo de hecho al lado de esta cruz, de esta reliquia junto a la antiquísima abadía de los cistercienses…..la historia de Nowa Huta está escrita también por medio de la cruz: primero a través de aquella antigua de Mogila, heredada desde siglos; después, por medio de otra, …la nueva cruz de madera que ha surgido no lejos de aquí exactamente durante las celebraciones del milenio, anunciando la nueva iglesia…no se puede disociar la cruz del trabajo humano. No se puede separar a Cristo del trabajo humano”.
Lo decía quien había conocido de cerca esa vida de trabajo duro en las canteras de piedra y después en la fábrica Solvay en Borek Falecki.

Por la tarde el Santo Padre visitó el Cementerio de Rakowice, muy cerca del centro de Krakow, donde oró ante la tumba de sus padres y su hermano Edmundo.

Tambien se encontró con las religiosas en la Iglesia de Santa Maria en la Plaza Mayor (Rynek Glowny) y más tarde fue ofrecida una recepción en su residencia, el Palacio del Arzobispado, para un reducido numero de visitantes y eclesiásticos.

En su tan querida Iglesia de los franciscanos, frente a la residencia, le esperaba una velada sorpresa con la premiere del salmo “Beatus Vir”, una obra coral del compositor polaco Henryk Mikołaj Górecki (*). El Papa mismo cuando aún era cardenal de Krakow le habia encargado a Gorecki su preparación para celebrar el 9º centenario de San Estanislao. Nadie imaginaba entonces que finalmente sería presentada en honor al primer papa polaco en el primer viaje apostólico a su patria. Dice George Weigel en Testigo de Esperanza que Gorecki se inspiró en un texto encontrado en latin en un misal que le prestara Piotr Malecki, primer monaguillo de Wojtyla en la parroquia de San Florian. El misal se lo habia regalado Wojtyla mismo a Malecki en los años 50.

El ultimo ensayo de la obra que se presentaba fue interrumpido casi impetuosamente cuando ya la comitiva del papa se estaba acercando a la Iglesia y afuera se oían los ecos del salmo. Los organizadores de la visita habian decidido que el Papa se sentase atrás ( por acústica o seguridad?) de manera que una vez finalizado el concierto el compositor y director Gorecki (con problemas en una pierna) debió caminar todo el tramo desde el altar hasta casi el atrio de la Iglesia con lágrimas en sus ojos y conteniendo la emoción de haber estrenado su obra en presencia del Santo Padre, para finalmente confundirse con su compatriota y Pastor en un estrecho abrazo.

(*) nacido en 1933, hombre profundamente religioso, que tambien compuso Totus Tuus para coro mixto en piano - presentada por primera vez en la Plaza de la Victoria en Varsovia en 1987 por el Coro de la Academia Católica de Teologia en la Santa Misa celebrada por Juan Pablo II

Más sobre Gorecki y Beatus Vir:

sábado, 7 de junio de 2008

Juan Pablo II Primer Viaje a Polonia - 1979 - 9 Krakow (3)


Tras peregrinar el dia anterior por lugares para él tan emotivos como Kalwaria y Wadowice y el tremendo santuario de Auschwitz, el viernes 8 de junio de 1979 el Santo Padre Juan Pablo II era esperado ansiosamente en la frontera meridional de Polonia, al pie de los Cárpatos, con la naturaleza a pleno y el majestuoso fondo de sus añorados Tatras.
Tambien allí en Nowy Targ, adornada por los trajes regionales de sus connacionales y sus queridos montañeses vestidos como lo hacen en las ocasiones más solemnes, se habia congregado un millon de personas. En esa bella tierra que el llamó “tierra difícil, pedregosa, montañosa, no tan fértil…. pero tan querida y apreciada por el amor de los polacos a la tierra y al trabajo del campo” tuvo palabras para aquellos que habían debido emigrar y aquellos que se habían quedado. En un clima totalmente diferente al del dia anterior – esta vez distendido - en esta “hermosa tierra” su homilía fue casi una conversación espontánea entre el Papa y los fieles, no obstante su enérgico desafío a los jóvenes a ser testigos de Cristo “no desistáis de ese noble esfuerzo que os permite convertiros en testimonios de Cristo”. Los jóvenes habían traído canastos de pan repletos de biblias que fueron repartidas y sobre las cuales los jóvenes juraron que se comprometían a liberarse de la esclavitud del alcoholismo y otras adicciones, de la esclavitud de las mentiras y el miedo.

Una banda de cien montañeses, que habian colocado sus capas sobre el piso para que sirvieran de alfombra, le entonaba, finalizada la ceremonia, un emotivo adiós a su amigo, camino al aeropuerto.

Esa misma tarde Juan Pablo II presidía la solemne clausura del Sínodo de Krakow en la Catedral de Wawel. La Misa comenzó con una procesión de 1500 participantes en el Sinodo. La homilía de Juan Pablo II comenzó con una sencilla declaración: “Hoy el ardiente deseo de mi corazón se ha visto cumplido”. “La finalidad del trabajo de siete años del Sinodo – en respuesta a los esenciales intentos del Vaticano II – debía ser el “aggiornamento” de la Iglesia de Krakow, la renovación de la conciencia de su misión salvadora, y el programa preciso para su realización”. Y el Santo Padre agregaba “Jamás habría yo pensado que iba a participar, como huésped venido de Roma, en la clausura de las tareas del Sínodo de Krakow”.

Mientras concluia el Sinodo en Wawel, se habian congregado miles de estudiantes y trabajadores en la Iglesia de San Miguel de Skalka para un encuentro con el Papa. Después de una breve oración ante el lugar mismo del martirio de San Estanislao, salió al encuentro de los jóvenes. En un clima festivo y emotivo fue prácticamente envuelto por el entusiasmo juvenil y cubierto de pétalos y flores que iban arrojándole los jóvenes, al son de guitarras, orquesta, trompetas y el ya adoptado Sto lat, Sto lat…El fervor lo predisponía a esa espontaneidad suya tan característica cuando estaba entre jóvenes hasta que les preguntó “ Como puede un Papa vivir 100 años cuando lo quieren derribar gritando? Me dejarán hablar?....silencio….. y entonces les dijo “los amo a todos”.
Después de este diálogo iba a continuar con su mensaje “aprended a conocer a Cristo , y dejaos conocer por El…... mientras el encuentro se acercaba a un culmen. Y entonces a cambio del mensaje (cito una parte al final de este texto) que fue considerado por él como “no apropiado al momento” y por lo tanto no fue leído. Debido al entusiasmo juvenil que se habia apoderado de todos, aparentemente el clima era tan festivo que el Papa mismo temió que fuese aprovechado por las autoridades para detener la manifestación….entonces excusándose que su garganta ya no tenía voz el papa solamente dijo “vamos a improvisar en polaco” y comenzó a comentar sobre su vida “….cuando yo era obispo le pregunte al primado si aun podía seguir escalando los Tatras. Y me dijo que sí. Pero ahora que soy Obispo de Roma podría ser mas difícil….. “quédate con nosotros, quédate con nosotros” le gritaban los jóvenes, a lo cual el cariñosamente respondió “es demasiado tarde…..donde estaban ustedes el 16 de octubre….? no estaban alli para defenderme…como el campesino que cierra la puerta del establo después que el caballo se ha ido……” a medida que el clima se iba distendiendo . Mientras los jóvenes seguían con sus cantos y exclamaciones alguien levantó una enorme cruz. Siguiendo su ejemplo los jóvenes comenzaron a levantar todas las cruces que llevaban puestas transformando el momento en un espectáculo histórico…. Una simple palabra del Papa, un solo desliz podría haber causado una verdadera rebelión en desafío al gobierno. Entonces el Papa sabiamente exclamó: “es tarde mis amigos. Vayamos a casa…” y se fueron tranquilamente …

La blanca figura del Papa entró al auto, se tapó el rostro con sus manos y lloró….
A medida que la limusina regresaba lentamente a Franciscanska 3 se seguía oyendo el eco de la canción de despedida al compás de las guitarras…
Fotos del sitio oficial de Urzad Miasta Nowy Targ
Parte del texto del mensaje a los jóvenes:
aprended a conocer a Cristo , y dejaos conocer por El. El conoce a cada uno de vosotros de manera especial…la suya es una ciencia llena de verdad sobre el hombre, pero sobre todo llena de amor….permitidle que os encuentre….me he maravillado siempre de este admirable poder que Cristo tiene sobre el corazón humano. Y no lo tiene por una razón cualquiera, o por un determinado motivo, o porque le interesa, o porque vaya a sacar provecho de ello, sino únicamente porque ama y da la vida por sus hermanos”
…Vosotros sois el futuro del mundo, de la nación, de la Iglesia. De vosotros depende el mañana… No tengáis miedo a la fatiga, sino solamente a la ligereza y a la pusilanimidad…sed coherentes en vuestra fe…Sed fieles a la Madre del Buen Amor. Tened confianza en Ella, plasmando vuestro amor y formando vuestras jóvenes familias. Que Cristo siga siendo para vosotros camino, verdad y vida”
(fuente: Juan Pablo II - peregrinación apostólica a Polonia, Libreria Editrice Vaticana, 1979 / Biblioteca de Autores Cristianos, 1979

Juan Pablo II Primer Viaje a Polonia - 1979 - 8 Krakow (2)

“…La Iglesia se ha abrazado con mi tierra,
Para que todo lo que está atado en ella,
Esté también atado en los cielos…..

Está para terminar la primera época
Y va a comenzar la segunda.
Alzamos en las manos el Signo
Del tiempo inevitable”

Decía Karol Wojtyla en su poema »Estanislao».

También él habia estado comprometido por entero con su Iglesia y su tierra y la Divina Providencia le habia ampliado su misión para llevar la Palabra al mundo entero y comenzar una segunda epoca en su vida de Pastor.

A la emoción de encontrarse en Krakow, se sumaría al dia siguiente la peregrinación al Santuario de la Madre de Dios en Kalwaria Zebrzydowska, a su Wadowice natal y al lugar del horror y sufrimiento de Oswiecim y Brzezinka.

Desde Krakow, a primera hora de la mañana, el jueves 7 de junio de 1979, Juan Pablo II peregrinó al santuario mariano de Kalwaria Zebrzydowska.

En la explanada durante una ceremonia ofreció un discurso recordando los Santos Lugares de Jerusalén reproducidos alli, esos senderos que habia visitado de niño, de joven, de sacerdote y como Arzobispo de Krakow.

Frecuentemente tambien solo, “andando por los senderos de Jesucristo y su Madre podia meditar sus misterios santisimos y encomendar a Cristo, por medio de Maria, los problemas especialmente difíciles y de singular responsabilidad en mi complejo ministerio. Puedo decir que casi ninguno de estos problemas ha madurado sino aquí, mediante la oración ante este gran misterio de la fe que Kalwaria esconde dentro de si”


Animó a todos a visitar el Santuario y a todos también, pero sobre todo a los jóvenes les instó “no ceséis de orar; es necesario orar en todo tiempo y no desfallecer….Orad y formad, mediante la oración, vuestra vida” Es la invitación más importante – decía – el mensaje más esencial del Papa
Al mediodía del jueves 7 de junio visitó su pueblo natal Wadowice, donde fue objeto de un recibimiento especialmente cálido, desbordando afecto. Entre sus amigos y conocidos de la infancia y la juventud era natural que se sintiera inmensamente feliz. Con profunda emoción visitó la iglesia parroquial, besó la pila de su bautismo, se recogió en oración y respondiendo al saludo de su antiguo párroco pronuncio un discurso:
“…Llego hoy con gran emoción a la ciudad en que nací, a la parroquia donde fui bautizado

y acogido para formar parte de la comunidad eclesial, al ambiente al que estuve vinculado durante dieciocho años de mi vida…han transcurrido muchos años vuelvo con el pensamiento y el corazón a la escuela elemental aquí en Rynek (Plaza del Mercado) y el instituto de Wadowice “Marcin Wadowita” que frecuentaba. Vuelvo con el pensamiento y el corazón a mis coetáneos, compañeros y compañeras de escuela, a nuestros padres, maestros y profesores….Sabemos lo importante que son los primeros años de vida, de la infancia, de la adolescencia para el desarrollo de la personalidad humana, del carácter. Precisamente estos años me unen indisolublemente a Wadowice, a la ciudad, y a sus alrededores, al rio Skawa, a las cadenas de los Beskidy. Por esto he deseado tanto venir aquí, para dar gracias a Dios con vosotros por todo el bien que aquí he recibido. Además deseo fijar mi morada en el rostro de la Madre del Perpetuo Socorro en su imagen de Wadowice.

Mi oración se dirige hacia tantos difuntos, comenzando por mis padres, por mi hermano y mi hermana, cuyo recuerdo para mí esta ligado a esta ciudad”.
Expresó tambien su gratitud a Mons. Edward Zacher, su profesor de religión y quien tuvo el sermón en su primera Misa.

Un momento excepcional y conmovedor de la peregrinación de Juan Pablo II por tierras polacas, fue la visita a los campos de concentración de Oswiecim y Brzezinka.

En el “lager” de exterminio, con profunda emoción, celebró la misa y ante una inmensa multitud pronunció una homilía….”Dar uno la vida por sus amigos…una victoria, para el amor que la fe ha vivificado hasta los extremos del último y definitivo testimonio…Maximiliano Kolbe. En este lugar construido para la negación de la fe…y para aplastar radicalmente no solo el amor, sin todos los signos de la dignidad humana, de la humanidad…en ese lugar del terrible estrago, que supuso la muerte para cuatro millones de hombres de diversas naciones, el P. Maximiliano ofreciéndose voluntariamente a si mismo a la muerte, en el bunker del hambre, por un hermano, consiguió una victoria espiritual similar a la del mismo Cristo….pero esa es una victoria conocida…. hubo muchas más….como la carmelita sor Benedicta de la Cruz (Edith Stein)…en el lugar donde ha sido pisoteada de modo tan horrendo la dignidad humana, se ha conseguido la victoria mediante la fe y el amor…”


Vengo aquí hoy como peregrino – decía – Se sabe que he estado aquí muchas veces….cuantas veces. Y muchas veces he bajado a la celda de la muerte de Maximiliano Kolbe y me he parado ante el muro del extermino y he pasado entre las escorias de los hornos crematorios de Brzezinska….Vengo a este particular santuario..vengo para orar junto con todos vosotros….con Polonia y con toda Europa…me arrodillo en este Gólgota del mundo contemporáneo…ante todas las lápidas interminables…en particular ante la lápida con la inscripción en lengua hebrea que suscita el recuerdo del pueblo, cuyos hijos e hijas estaban destinados al exterminio total….y ante la lápida rusa. Ante esta lápida no se puede pasar con indiferencia... Finalmente ante la lápida en lengua polaca: seis millones de polacos perdieron la vida durante la segunda guerra mundial,: la quinta parte de la nación. Y Oswiecim…un testimonio de la guerra no basta visitar este lugar….hay que pensar con miedo donde están las fronteras del odio, las fronteras de la destrucción del hombre por obra del hombre, las fronteras de la crueldad.
¡No más la guerra, no más la guerra. Es la paz, la paz, la que debe guiar el destino de los pueblos y de toda la humanidad….jamás uno a costa de otro, a precio de servidumbre del otro, a precio de conquista, de ultraje, de explotación y de muerte!

Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal!
De la pestilencia, del hambre, del fuego y de la guerra….y de la guerra, líbranos, Señor. Amen!

Juan Pablo II Primer viaje a Polonia 1979 - 7 Krakow (1)

Krakow se vistió de gala, se conjugaron pasado y presente liberando el espiritu del corazón de Malopolska.
La ciudad que lo habia visto partir vestido de negro lo recibia ahora de blanco. El Arzobispo de Krakow volvia como Obispo universal, sucesor de San Pedro.
Era 6 de junio de 1979 y hacía solo un par de horas que se habia despedido de la Madre de toda Polonia en Jasna Gora para dirigirse a su amada Krakow.
Llovia, no obstante una multitud lo esperaba en el prado de Blonia hasta donde habia llegado en un automóvil abierto desde el aeropuerto, a lo largo de un trayecto repleto de rostros exultantes de hombres, mujeres y niños que habia bautizado, confirmado, aconsejado…. matrimonios que habia bendecido. Su saludo fue breve. No obstante sus palabras exteriorizaban, en parte, la emoción que lo embargaba al recordar los años vividos en la ciudad de su vida.

“...Y mi corazon estaba, y no ha dejado de estar, unido con vosotros: con esta ciudad, con este patrimonio, con “esta Roma polaca”. Aquí en esta tierra he nacido. Aquí en Krakow, he pasado la mayor parte de mi vida, comenzando con la matrícula en la Universidad Jaguellónica en 1938. Aquí recibí la gracia de la vocación sacerdotal. En la catedral de Wawel fui consagrado obispo y desde enero 1964 heredé el gran patrimonio de los obispos de Krakow. Krakow, desde los mas tiernos años de mi vida, ha sido para mi una síntesis particular de todo lo que es polaco y cristiano. Ella me ha hablado del gran pasado histórico de mi patria. Ha representado para mi, de modo sublime, el espíritu de su historia. Recuerdo la antigua Krakow de mis años juveniles y universitarios, y la Krakow nueva, esa que con la construcción de Nowa Huta casi se ha triplicado. Esa en cuyos problemas he participado como Pastor, com obispo, como cardenal….Hoy saludo a esta mi querida Krakow como peregrino….sobre todo os saludo a vosotros habitantes de Krakow a todos y a cada uno. Vuelvo a vosotros como a una gran familia durante estos dias del jubileo de San Estanislao. ¡Os siento tan cercanos! A causa de este alejamiento al que el Señor me ha llamado, os siento todavía mas cercanos…. Deseo durante estos pocos dias que estaré con vosotros, hacer lo mismo que he hecho siempre: anunciar “las grandezas de Dios”, dar testimonio del Evangelio y servir a la dignidad del hombre. Asi como la sirvió San Estanislao hace tantos siglos.”

Desde alli se traslado directamente hacia la Catedral, para orar ante la tumba del obispo mártir San Estanislao, donde después de los saludos les dirigió algunas palabras a su pueblo de entonces y de siempre:
Todos sabeis lo que ha sido para mi esta catedral de Wawel….desde 1972 vine preparando junto con vosotros este jubileo que ahora celebramos, aunque de modo tan diverso del que se preveía….habiamos proyectado juntos la visita a todas las parroquias…y ahora mediante la visita a las santas reliquias, aquí en la catedral, visito indirectamente a cada una de las parroquias….”
Pasó la noche en su habitación de Franciszkánska 3 que habia permanecido inalterada - excepto el ramo de flores – nada habia cambiado , desde que partiera el 2 de octubre anterior via Varsovia a Roma.
Sto lat, sto lat (que puedas vivir cien años) resonaba como telón de fondo a los cuatro vientos de una ciudad que estaba de fiesta. Esa noche los jóvenes no querian dejarlo ir hasta que él mismo debió poner fin al entusiasmo juvenil y a los gritos “unas palabras más….” bajo su ventana , el respondió con un “bien solo diré dos palabras más Buenas noches…”

(textos en español discursos y homilías tomados de Juan Pablo II - Peregrinación apostólica a Polonia, Librería Editrice Vaticana 1979, BAC 1979