1. La historia del culto
En Argentina, hubo tres hechos sobresalientes que dieron nacimiento a la
devoción:
1. La creación de la Obra de Jesús Misericordioso en Mendoza, de manos de Mons.
Rubiolo, su arzobispo, y de Amelia Bertolini, quien, formada por las hermanas
en Polonia y en Roma, iniciaron este centro de difusión que realizó la primera
traducción al español que se hizo en el mundo del Diario de Santa Faustina
Kowalska. Esta Obra imprimió además la Encíclica Dives in Misericordia del
Beato Juan Pablo II, como así los escritos del P. Ignacy Różycki, poemas y
biografías de Santa Faustina, ediciones todas que llegaron a muchos países
latinoamericanos e incluso a España.
Amelia Bertolini, recibió, bendecida por el Card. Józef
Glemp, un ícono de Jesús Misericordioso, donado por el beato Juan Pablo II a la
arquidiócesis de Mendoza. Icono que perteneció a mons. Stanislao Kotowski
(1914- 1984) del secretariado del primado de Polonia, el Card. Stefan
Wyszyński.
2. Otra gran obra apostólica y que llevó a Santa Faustina
a todo el país fue la labor de un grupo de devotos que recorrieron varias
diócesis de Argentina para tramitar la solicitud de 90 reliquias de la santa
para todo el país.
3. La Providencia hizo que, tras la gran inmigración de
polacos en el siglo pasado, vinieran a Argentina muchos sacerdotes y religiosos
de Polonia como misioneros y para atender a las comunidades de polacos
esparcidos por toda la Argentina. Esta presencia de sacerdotes y religiosos
polacos ha sido fermento de la devoción, pues en todos los lugares donde
estuvieron y
están presentes, han establecido el culto a la Divina
Misericordia e instruido a miles de devotos. Actualmente en Argentina hay
alrededor de 100 sacerdotes polacos y otras tantas religiosas polacas
trabajando.
2. Últimos acontecimientos
En Argentina, providencialmente se ha acrecentado de
manera constante el culto a la Divina Misericordia. Además de las asociaciones
diocesanas y regionales presentes y trabajando en muchos países, hemos contado
con la realización del II Congreso Latinoamericano de la Divina Misericordia en
2009 con la participación de más de 1300 personas.
Este congreso fue presidido por Mons. Jan Machniak, representante del Card.
Estanislao Dziwisz, y Sor Salwatricze Musiał, entonces presidenta de Faustinum,
quienes pudieron constatar el fervor del pueblo latinoamericano en los
distintos
lugares donde fueron predicando la Divina Misericordia.
En este primer desembarco que hicieron en países latinoamericanos sintieron el
afecto y devoción de los fieles sencillos que, literalmente, se le abalanzaron
para recibir su bendición y su afecto. Todos palparon, a través de ellos, la
presencia de los grandes apóstoles de la Divina Misericordia, Santa Faustina y
el Beato Juan Pablo II.
3. Labor permanente
Actualmente estamos trabajando en una mayor
profundización del culto a la Divina Misericordia para ayudar a que los fieles
no tengan un conocimiento pobre y reductito de esta devoción que, mal
comprendida, peligra de transformarse en devoción popular privado de fe sólida,
de visión teológica y de vida espiritual transformante.
Por ello iniciamos una revista mensual, “La Hora de la
Misericordia”, que nació en abril de 2005 con la partida del Beato Juan Pablo
II al Cielo. Edición que hace ya 7 años llega a 25.000 ejemplares cada mes, y
se difunde en Argentina, Paraguay, Chile y Costa Rica. Edición que, mes a mes,
acerca de un modo ameno los contenidos del Diario de Santa Faustina y ofrece
reflexiones diarias sobre la Pasión de Cristo y para la reunión semanal de
centenares de grupos de oración. Imprimimos y difundimos centenares de miles de
estampas, láminas y folletos sobre el culto a la Misericordia de Dios.
Nacieron asimismo los retiros espirituales sobre la Divina Misericordia con la
participación de fieles de toda Argentina, de Paraguay y Uruguay. Retiros en
los que, desde 2005, ya participaron más de 2200 personas. Cada año realizamos
cuatro o cinco jornadas y retiros en varias diócesis con la presencia de los
obispos y sacerdotes, como también conferencias en seminarios diocesanos.
En 2008, celebrando los 70 años del fallecimiento de santa Faustina, iniciamos
el Centro de Espiritualidad Santa Faustina Kowalska a través del cual tratamos
de acercar los tesoros de la mística kowalskiana a sacerdotes y fieles, de un
modo sencillo pero profundo a la vez. El Centro de Espiritualidad imparte
cursos de formación y retiros en los que participan sacerdotes, religiosos y
religiosas, y laicos de todo el país; edita folletos y libros sobre la
espiritualidad. Lleva el nombre de Santa Faustina porque ella fue la elegida
para marcarnos el camino y modelo de cómo y cuánto confiar en Dios.
Desde este Centro de Espiritualidad se forman fieles que visitan los
hospitales, cárceles y en todas las ciudades van casa por casa a llevar el
anuncio de la Divina Misericordia. Allí muchos laicos se forman para ayudar a
que las almas se renueven el día de la Fiesta de la Misericordia. Así, año tras
año, estos fieles realizan un apostolado cada vez más cualificado en orden a la
reconciliación de las almas y al encuentro con Jesús Misericordioso.
4. Crecimiento de la devoción en las últimas décadas
A pesar de que cesaron las prohibiciones que pesaban
sobre el Diario, en 1978, aún hasta la década de los noventa había un
generalizado rechazo a la devoción por tener su origen en una revelación
privada y, sobre todo, por un gran desconocimiento.
Ya en el año 2000 con la canonización de Santa Faustina y la institución de la
Fiesta de la Misericordia, los fieles se vieron más respaldados y el clero más
tranquilo para la aceptación de la devoción. Fue un gran auge para la Iglesia,
ya que los sacerdotes prestaban mayor atención a la Fiesta y se comenzaba a
celebrar en muchos lugares y en otros a nombrar con respeto, aunque con mucho
desconocimiento aún.
Finalmente, la partida del beato Juan Pablo II a la Casa del Padre
Misericordioso, el día de la Fiesta y su beatificación también en este día, fue
para muchos una señal del Cielo para indicarnos más fuertemente el camino de
este nuevo milenio:
la Misericordia de Dios. Ahora es notable el ansia de los
sacerdotes por aprender más y por alimentar a las multitudes de almas que
acuden a la Fiesta, sin poder explicarse aún quién y cómo son convocados. Esta
participación creciente, año tras año, en la Fiesta de la Misericordia, sigue
sorprendiendo a sacerdotes y obispos que constatan la obra del Señor, que
convoca a sus fieles.
Ha crecido notablemente la construcción de santuarios en honor a Jesús
Misericordioso, la dedicación de parroquias que caminan a ser santuarios, y la
de capillas y grutas en todo el país. Es sorprendente recorrer lugares
aislados, en pueblos lejanos, donde uno llega y encuentra una devoción muy
arraigada sin que nadie conozca cómo llegó.
Por eso, desde este rincón del planeta queremos
contagiarnos y contagiar a todos ustedes el grito y anhelo del Beato Juan Pablo
II: “No tengáis miedo, abrid de par en par las puertas a Cristo”. Jesús es
nuestra esperanza y nos está buscando para
donarse, para llenarnos de Sí mismo, que es el Amor y la
Misericordia misma.”
Pbro. Germán SARKONOFF, C.O.
Director de La Hora de la Misericordia
Centro de Espiritualidad Santa Faustina Kowalska
Mercedes, Buenos Aires, ARGENTINA
Miembro de la Academia Internacional de la Divina
Misericordia
en Cracovia, Polonia