Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

domingo, 24 de julio de 2011

Pequeñas Hermanas de la Maternidad Católica

Padre Santo, para alegrar Tu paternidad, y a través de María nuestra Madre, te ofrecemos un hijo….haz que se empeñe en la extensión de Tu Reino…”
(de la oración de ofrenda del recién nacido)




La religiosa Marie Simon-Pierre curada milagrosamente por intercesión de Juan Pablo II, pertenece a la Congregación de las Pequeñas Hermanas de la Maternidad Católica, una congregación ciertamente particular, pues fue iniciada por Louis Lantelme, padre de familia e industrial de la seda, quien preocupado por la situación social de su entorno y movido por un profundo sentimiento humano y cristiano, se ocupa de ayudar a las madres obreras durante su embarazo, nacimiento y posterior crecimiento de sus hijos con el fin de brindarles serenidad y seguridad. Motivado por esa experiencia decide crear una maternidad donde las madres puedan encontrar, además de los cuidados necesarios, acogida, estima, formación y todo lo necesario para una vida digna. En 1920 pide a su hija, Marie Louise que estudie para ser partera. Marie Louise, obtiene su diploma y se perfecciona en una maternidad de Creusot. Cumplidos ocho años de práctica y perfeccionamiento siente la llamada misionera y decide ingresar en la Congregación de las Hijas de San Francisco de Sales. Su padre sin embargo, le solicita que regrese a Jallieu para inaugurar una maternidad. Marie Louise se encuentra ante un verdadero dilema : su llamado y el proyecto del padre. Es alentada, sin embargo, por Monseñor Alexandre Caillot, Obispo de Grenoble, quien le sugiere llevar a cabo el proyecto del padre prometiéndole a su vez que él se ocuparía de su vocación. Marie-Louise obedece, realiza el proyecto del padre y el 2 de febrero de 1930 nace en Jallieu, diócesis de Grenoble la primera Maternidad Católica. Teniendo presente su promesa en 1932 Mons. Caillot le encarga al P. Emile Guerry examinar la posibilidad de crear, con las jóvenes asociadas a Marie Louise Lantelme, una Congregación religiosa, que permitiera a Marie Louise responder a su vocación. La aprobación tardó en llegar pero finalmente la Congregación fue reconocida en 1954 y a partir de 1982 el Instituto de las Pequeñas Hermanas de las Maternidades Católicas goza de derecho pontificio.
Las Pequeñas Hermanas cuentan con seis institutos en Francia y uno en Senegal y una rama laica de la Congregación con hogares que comparten el carisma de las Pequeñas Hermanas.
Las Hermanas viven su misión dedicándose a los jóvenes y a jóvenes padres, a quienes acompañan mientras permanecen en la Maternidad o en diferentes encuentros, también con aquellos quienes se cuestionan sobre el sentido de la vida proponiéndoles reflexiones sobre el amor humano y la vida, el matrimonio, la familia, y la acogida de personas invalidas.
El 6 de junio de 1980 fueron recibidas en Audiencia por el Santo Padre Juan Pablo II, con ocasión del 50 aniversario del Instituto.
El 28 de junio de 1996 el Papa Juan Pablo II nombra a Sor Marie Luc, Pequeña Hermana pediatra, miembro de la Academia Pontificia por la Vida.
El 14 de enero de 2011 el Santo Padre Benedicto XVI reconoce como milagro atribuido a la intercesión de Juan Pablo II la curación de la Pequeña Hermana Sor Marie Simon-Pierre.
En el folleto de Los Institutos “Maternidades Católicas” leemos que “quieren ser un signo del Amor infinito del Padre, de su ternura para cada hombre, desde el primer instante de su concepción hasta el final de su vida natural, creando un clima de acogida, de atención, de respeto de la persona.
Las Pequeñas Hermanas de la Maternidad Católica desarrollan su vocación en perfecta sintonía con la invitación del Beato Juan Pablo II de anunciar, celebrar y servir al Evangelio de la vida y su llamado en la encíclica del mismo nombre Evangelium vitae, trabajando para todos sin distinción de origen, cultura o religión. En sus Institutos cada nacimiento es celebrado con alegría mediante tres toques de campana.

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