Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

sábado, 30 de julio de 2011

Henri de Lubac S.J. (2)



Cuando Henri de Lubac fallecia en Paris en 1991 a los 95 años el Papa Juan Pablo II envio al Cardenal Paul Poupard, como representante pontificio a las exequias. En su carta Juan Pablo II expresaba su ultimo saludo al “inminente teólogo, amigo, buscador incansable, valioso y fructífero colaborador al Concilio Vaticano II”.


Ya habían pasado muchos años desde que aquella admiración se convirtiera en una profunda amistad, admiración esbozada, en cierta manera “originada”, quizás presentida , ya en aquellos primeros pasos de Karol Wojtyla en Roma, durante sus años de estudio, apenas ordenado sacerdote, durante los debates en el Colegio Belga, donde se hospedaba y de sus lecturas de Henri de Lubac traducido al polaco publicadas en Tygodnik Powsechny y en Znak.



Juan Pablo II lo recordaba en dos de sus libros:
En Cruzando el Umbral de la Esperanza (XXIV. La Iglesia a Concilio) reconoce : “Mucho debo en particular al padre Yves Congar y al padre Henri De Lubac. Recuerdo todavía hoy las palabras con que este
ultimo me animó a perseverar en la línea que había yo definido durante las
discusiones. Esto sucedía cuando las sesiones se desarrollaban ya en el
Vaticano. Desde aquel momento estreché una especial amistad con el padre
De Lubac.


Y vuelve a recordarlo en Levantaos Vamos (5ª parte Colegialidad Episcopal – Padres conciliares): “Otro francés con el que estreché lazos de amistad fue el teólogo Henri de Lubac, S. I. que yo mismo, años después, creé cardenal. El Concilio fue un período privilegiado para conocer a obispos y teólogos, especialmente en las comisiones. Cuando fue presentado el Esquema 13 (que después se convirtió en la constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo contemporáneo, Gaudium et Spes) yo hablé del personalismo. El padre de Lubac se me acercó y me dijo: Así, así, en esa dirección. De este modo me dio ánimos y eso significó mucho para mí, que era relativamente joven”.

El Cardenal Rudolf Voderholzer en su libro Meet Henri de Lubac: His Life and Work recuerda que Juan Pablo II lo nombro cardenal a los 85 años en reconocimiento por sus servicios en el campo de la teología; honor que Henri de Lubac dedico a la Orden Jesuítica en su conjunto, honor que a su vez significaba el último peldaño en la rehabilitación de un hombre que fuera considerado sospechoso, aun dentro del ámbito mismo de la Iglesia y que entre 1950 y 1958 fuera separado de su puesto docente debido justamente a esas sospechas, habiéndosele prohibido además publicar libros sobre teología. Henri de Lubac, dice además el comentario sobre el libro de Voderholzer, se conocieron durante el Concilio Vaticano y cultivaron una estima mutua a partir de entonces. Habían trabajado conjuntamente en el Esquema 13 que luego se convirtió en la Constitución Pastoral Gaudium et Spes, sobre la Iglesia en el mundo actual. Y - agrega el comentario - que “ Quizás aún más que por su colaboración directa en los textos conciliares, de Lubac influencio el Concilio por medio de sus numerosos y ricos estudios teológicos contribuyendo con ellos a la renovación de la teología basada en las Fuentes, o sea en las Sagradas Escrituras y los textos de los padres de la Iglesia. “

2 comentarios:

Marta Salazar dijo...

no estoy segura, pero yo creo que lo conocí personalmente... pero estaba muy chica y no me acuerdo di fue a él al que conocí o no... Gente estupenda todos estos de la "nueva teología"... Un abrazo fuerte!

Ludmila Hribar dijo...

Gracias Marta. Gente toda que en su momento era mirada de costado;) pero prevalecio el buen sentido. Hacia falta una renovacion en la Iglesia. El Concilio fue una gracia en la historia de la Iglesia y tuvo participantes extraordinarios!