Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

jueves, 30 de abril de 2015

Jueves 30 de abril 2015 Aniversario de la canonización de Sor Faustina Kowalska

“Súbitamente me inundó la presencia de Dios y de inmediato me vi en Roma, en la capilla del Santo Padre, pero a la vez estaba en nuestra capilla (...). Hubo tanto gentío que yo no lograba abarcarlo con la vista. Todos participaban en esa solemnidad con gran alegría (...). Fui raptada a la cercanía de Jesús y me presenté en el altar junto a Jesús y mi espíritu fue llenado de una felicidad tan grande que no puedo ni comprender ni describir” (Diario 1048).
Del diario de Santa Faustina 


Con enorme alegría que quizás, en su momento, solamente el pueblo polaco supo comprender cabalmente pues había sufrido en carne propia la falta de libertad, necesitado e invocado insistentemente la ayuda de la Divina Misericordia  en su historia reciente, el 30 de abril del año 2000 el Santo Padre Juan Pablo II canonizaba a su compatriota Sor Faustina Kowalska.


Alegría que Juan Pablo II no ocultó en su homilía :
“ Hoy es verdaderamente grande mi alegría al proponer a toda la Iglesia, como don de Dios a nuestro tiempo, la vida y el testimonio de sor Faustina Kowalska. La divina Providencia unió completamente la vida de esta humilde hija de Polonia a la historia del siglo XX, el siglo que acaba de terminar. En efecto, entre la primera y la segunda guerra mundial, Cristo le confió su mensaje de misericordia. Quienes recuerdan, quienes fueron testigos y participaron en los hechos de aquellos años y en los horribles sufrimientos que produjeron a millones de hombres, saben bien cuán necesario era  el  mensaje  de  la  misericordia.”


Entregándole al mundo no solamente la llama de la misericordia portada por Sor Faustina, sino también sus palabras de aliento y esperanza para el tercer milenio.

“ ¿Qué nos depararán los próximos años? ¿Cómo será el futuro del hombre en la tierra? No podemos saberlo. Sin embargo, es cierto que, además de los nuevos progresos, no faltarán, por desgracia, experiencias dolorosas. Pero la luz de la misericordia divina, que el Señor quiso volver a entregar al mundo mediante el carisma de sor Faustina, iluminará el camino de los hombres del tercer milenio.”