Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

lunes, 5 de julio de 2010

La oración : el alma del movimiento ecuménico

“La oración es un medio privilegiado para la participación en la búsqueda de la unidad de todos los cristianos. Jesucristo mismo nos ha dejado su último deseo de unidad a través de una oración al Padre: “Para que todos sean uno, como tú, Padre, estás en mi y yo en ti, para que también ellos sean en nosotros y el mundo crea que tú me has enviado” (Jn 17, 21).
El Concilio Vaticano II también nos ha recomendado fuertemente la oración por la unidad de los cristianos, definiéndola como “el alma de todo el movimiento ecuménico” (Unitatis redintegratio, 8). Lo mismo que el alma al cuerpo, así la oración da vida, coherencia, espíritu, finalidad al movimiento ecuménico.
La oración, ante todo, nos sitúa ante el Señor, nos purifica en las intenciones, en los sentimientos, en nuestro corazón, y produce aquella “conversión interior”, sin la cual no hay verdadero ecumenismo (cf. Unitatis redintegratio, 7).
La oración, además, nos recuerda que la unidad, en definitiva, es un don de Dios, don que debemos pedir y prepararnos a él para que nos sea concedido. La unidad, lo mismo que cada don, como cada gracia, depende “de Dios que tiene misericordia” (Rom 9, 16). Porque la reconciliación de todos los cristianos “supera las fuerzas y la capacidad humana” (Unitatis redintegratio, 24), la oración continua y ferviente manifiesta nuestra esperanza, que no engaña, y nuestra confianza en el Señor que hará nuevas todas las cosas (Cf. Rom 5, 5; Ap 21, 5)”.
[…]
En el Espíritu de Cristo, Nuestro Señor, oremos por la Iglesia católica y por las otras Iglesias, por toda la humanidad.
— ¡Escúchanos, Señor!
— Oremos por todos los que sufren persecuciones por la justicia y por cuantos trabajan por la liberad y la paz.
— ¡Escúchanos, Señor!
— Oremos por los que ejercen algún ministerio en la Iglesia, por quienes tienen responsabilidades especiales en la vida social y por todos los que están al servicio de los pequeños y de los débiles.
— ¡Escúchanos, Señor!
— Pidamos a Dios para nosotros mismos el valor de perseverar en nuestro empeño por la realización de la unidad de todos los cristianos.
— ¡Escúchanos, Señor!
Señor Dios, confiamos en ti. Concédenos actuar como Tú quieres. Concédenos ser fieles servidores de tu gloria.
Amén.”
Invito a leer :
"Donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" – Ángelus del Santo Padre Benedicto XVI del 18 de enero 2006 en los mismos términos y haciendo referencia al mismo documento del Papa Pablo VI. En su alocución el Santo Padre Benedicto XVI también comentaba que el 25 de enero siguiente (2006), fiesta de la Conversión del Apóstol de los gentiles, siguiendo las huellas del Papa Juan Pablo II, acudiría a la basílica de San Pablo Extramuros para orar con los hermanos ortodoxos y protestantes: orar para dar gracias por todo lo que el Señor nos ha concedido; orar para que el Señor nos guíe en el camino hacia la unidad.”
Y agregaba que ese mismo día se publicaría su primera encíclica, "Deus caritas est", "Dios es amor". “El tema – decía - no es directamente ecuménico, pero el marco y el telón de fondo son ecuménicos, porque Dios y nuestro amor son la condición de la unidad de los cristianos. Son la condición de la paz en el mundo.”

1 comentario:

Marta Salazar dijo...

Gracias! tu blog, tan bueno como siempre!