Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

viernes, 5 de julio de 2013

Canonización de Juan Pablo II y Juan XXIII en la misma fecha?




Bueno finalmente se ha dado fin a las especulaciones. Es que cada vez que el Santo Padre recibía en audiencia al cardenal Angelo Amato las expectativas iban creciendo y todos esperabamos ansiosamente la noticia,  que finalmente llego.  Según información directa del VISnews,
esta mañana el Santo Padre Francisco, recibió nuevamente en audiencia al cardenal Angelo Amato, S.D.B., prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos y durante esta, tan esperada audiencia,  el Papa ha autorizado a la Congregación a promulgar el decreto concerniente al milagro atribuido a la intercesión del Beato Juan Pablo II. Confirmado pues, falta solamente la fecha, que se fijara en septiembre: se habla de diciembre concluido el Año de la Fe.


Aparentemente se dará una maravillosa coincidencia pues no se trata solo de la canonización del beato Juan Pablo II (Karol Józef Wojtyla) sino también de la canonización del Beato Juan XXIII (Angelo Giuseppe Roncalli), quien convoco el Concilio Vaticano II, si bien en este caso el Papa Francisco, segun Rome Reports ha hecho una importante excepcion en el procedimiento y ha decidido hacerlo santo a pesar de que no se ha presentado el milagro necesario. 

Como le gustaba decir a Juan Pablo II los designios divinos son imprevisibles. Ser canonizado al mismo tiempo que el inspirador y profético iniciador del Concilio Vaticano II Juan XXIII seria una coincidencia casi profética. Vittorio Messori en Ante el Umbral de la Esperanza llama a la participación de Karol Wojtyla en el Concilio una extraordinaria y providencial aventura en cuyas sesiones “(desde la primera a la última) Karol Wojtyla tuvo siempre un papel siempre activo y relevante. Juan Pablo II mismo no se ha cansado de reconfirmar que “hubo acontecimientos en la Iglesia que han dejado una huella profunda “dando el impulso necesario para efectuar cambios de considerable importancia para el presente y, se espera, también para el futuro del Pueblo de Dios. Entre ellos descuella sin duda el Concilio Vaticano II (1962-1965), con las iniciativas que puso en marcha: la reforma litúrgica, la constitución de nuevos organismos pastorales, el gran impulso misionero, el compromiso en el campo ecuménico y el diálogo interreligioso, por citar sólo las más destacadas.”(Memoria e Identidad) Su participación, sin embargo, no se limito a ser parte activa y pensante de las deliberaciones sino que puso todo su empeño en hacer partícipe de esas reflexiones y deliberaciones a toda la Iglesia polaca, clero y pueblo.

“La experiencia del Concilio – decía el cardenal Camilo Ruini - fue decisiva para el Episcopado de Cracovia y para el Pontificado de Karol Wojtyła, completando armoniosamente toda su formación y experiencia anteriores. Permaneció esculpida en él la convicción de que el Vaticano II es "el acontecimiento clave de nuestra época" (Discurso al clero romano del 14 de febrero de 1991) “Para poner en práctica el Concilio y permitir a toda la Archidiócesis revivir este acontecimiento, el Arzobispo Wojtyła…. convocó el Sínodo de Cracovia el 8 de mayo de 1972, después de un año de intensos preparativos: fue un Sínodo con una participación extraordinaria y cautivadora, que duró siete años y lo concluyó el mismo Juan Pablo II el 8 de junio de 1979, en el IX centenario de San Estanislao”(de uno de mis posts El Sinodo de Cracovia)

 
Un detalle para la anécdota: al morir Juan Pablo II fue enterrado en la cripta vaticana en el lugar donde antes se encontraba el cuerpo de Juan XXII, que fue luego trasladado a un altar dentro de la Basílica Vaticana. Pero “presidiendo” la tumba del Papa polaco quedaba la placa del Papa Bueno del Concilio. De alguna manera habían quedado unidos, cercanos en un principio a la tumba de San Pedro y la fuerte impronta del Concilio Vaticano II, esa excelsa intuición de aggiornamento de Juan XXIII (que concluyera Pablo VI) , una insondable fuente de riqueza espiritual que la Iglesia sigue explorando. Ahora los cuerpos de ambos beatos reposan dentro de la Basílica Vaticana, a la espera de su canonización.

Y otro para la historia:
El Beato Juan Pablo II será canonizado por un Papa argentino! el Papa Francisco que en su homilía en la Misa en memoria de Juan Pablo II el 4 de abril de 2005 expresara:

“Recordamos a un hombre coherente que una vez nos dijo que este siglo no necesita de maestros, necesita de testigos, y el coherente es un testigo. Un hombre que pone su carne en el asador y avala con su carne y con su vida entera, con su transparencia, aquello que predica.

En el día de la proclamación de esta coherencia obediencial en la encarnación del Verbo miramos a este coherente. Este coherente que por pura coherencia se embarró las manos, nos salvó de una masacre fraticida; este coherente que gozaba tomando a los chicos en brazos porque creía en la ternura. Este coherente que más de una vez hizo traer a los hombres de la calle, acá decimos linyeras, de la Plaza Risorgimento para hablarles y darles una nueva condición de vida. Este coherente que cuando se sintió bien de salud pidió permiso para ir a la cárcel a hablar con el hombre que había intentado matarlo.

Es un testigo. Termino repitiendo sus palabras: "Lo que necesita este siglo no son maestros son testigos". Y en la encarnación del Verbo, Cristo es el testigo fiel. Hoy vemos en Juan Pablo una imitación de este testigo fiel. Y agradecemos que haya terminado su vida así, coherentemente, que haya terminado su vida siendo simplemente eso: UN TESTIGO FIEL.

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