Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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viernes, 6 de julio de 2018

Bioética del Vaticano II a Juan Pablo II – Prof. Gonzalo Miranda (5 de 5)



La defensa firme y apasionada de la vida humana

Finalmente podemos afirmar que la enciclica tantas veces citada, Evangelium Vitae - una enciclica toda enteramente dedicada a la promoción de la cultura de la vida contra el avance de la cultura de la muerte - ha sido y seguirá siéndolo en el futuro un verdadero mapa y un fuerte aliento para todos aquellos que quieren comprender, amar y defender la vida humana y la dignidad de cada ser humano, sin discriminación alguna.

Solo deseo subrayar aqui como, entre los argumentos tan ricos articulados a favor de la vida humana en toda circunstancia, hay tres momentos en los cuales Juan Pablo II se pronunció en tono solemne, muy similar a  tratos propios de la definición ex catedra.

"con la autoridad que Cristo confirió a Pedro y a sus Sucesores, en comunión con todos los Obispos —que en varias ocasiones han condenado el aborto y que en la consulta citada anteriormente, aunque dispersos por el mundo, han concordado unánimemente sobre esta doctrina—, declaro que el aborto directo, es decir, querido como fin o como medio, es siempre un desorden moral grave, en cuanto eliminación deliberada de un ser humano inocente. Esta doctrina se fundamenta en la ley natural y en la Palabra de Dios escrita; es transmitida por la Tradición de la Iglesia y enseñada por el Magisterio ordinario y universal. 73
con la autoridad que Cristo confirió a Pedro y a sus Sucesores, en comunión con todos los Obispos —que en varias ocasiones han condenado el aborto y que en la consulta citada anteriormente, aunque dispersos por el mundo, han concordado unánimemente sobre esta doctrina—, declaro que el aborto directo, es decir, querido como fin o como medio, es siempre un desorden moral grave, en cuanto eliminación deliberada de un ser humano inocente. Esta doctrina se fundamenta en la ley natural y en la Palabra de Dios escrita; es transmitida por la Tradición de la Iglesia y enseñada por el Magisterio ordinario y universal. 73
de acuerdo con el Magisterio de mis Predecesores 81 y en comunión con los Obispos de la Iglesia católica, confirmo que la eutanasia es una grave violación de la Ley de Dios, en cuanto eliminación deliberada y moralmente inaceptable de una persona humana. Esta doctrina se fundamenta en la ley natural y en la Palabra de Dios escrita; es transmitida por la Tradición de la Iglesia y enseñada por el Magisterio ordinario y universal. 82"

miércoles, 4 de julio de 2018

Bioética del Vaticano II a Juan Pablo II – Prof. Gonzalo Miranda (4 de 5)


La recuperación de la dignidad ontológica de la persona humana

La visión antropológica presentada por Juan Pablo II, a partir de la tradición  milenaria del Occidente cristiano,  y renovada con su singular capacidad intuitiva y con el vigor que nacía de su profundo amor al hombre, ofrece una plataforma solida para la construcción de una bioetica que no discrimina a los mas débiles, sino que promueve,  en cambio,  el respeto de cada individuo humano.

Me parece muy significativo que su primer Encíclica fuera dedicada a Cristo en cuanto a Redentor del hombre, Redemptor Hominis.  En ese texto afirmo con fuerza que "el hombre (...) es el primor y fundamental camino de la Iglesia".  El hombre debería ser - debe ser - también el primer y fundamental camino  de la bioética.

Juan Pablo II subrayaba también que todo hombre goza de una dignidad sublime; tanto desde el punto de vita de la comprensión racional pero ante todo a la luz de la revelación cristiana, tal como se lee en el texto de Gaudium et Spes, por el citado:

"El que es imagen de Dios invisible (Col 1,15) es también el hombre perfecto, que ha devuelto a la descendencia de Adán la semejanza divina, deformada por el primer pecado. En él, la naturaleza humana asumida, no absorbida, ha sido elevada también en nosotros a dignidad sin igual. El Hijo de Dios con su encarnación se ha unido, en cierto modo, con todo hombre. Trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente uno de los nuestros, semejantes en todo a nosotros, excepto en el pecado."

En sus escritos y discursos plasma a menudo una bellisima y profunda afirmación de la misma Gaudium et Spes, cuando habla del hombre como "la única criatura que Dios ha amado por si misma."   El Papa la menciono al menos en diecisiete veces. 

En la antropología cristiana desarrollada y vuelva a proponer por Juan Pablo II no hay lugar para una visión dualista que degrada la corporeidad a un mero instrumento y a la persona humana en mero fenómeno de conciencia. Para el Papa Wojtyla  la corporeidad no es un aspecto marginal, ni un peso del cual desconectarse lo mas pronto posible. El Evangelio de la vida afirma la unidad indivisible de persona, vida y corporeidad. De esta manera no puede justificarse atentado alguno contra la vida o contra la integridad física de un ser humano.

Para el cristiano, asi lo recordaba el Papa, la vida humana es siempre un "ien". Y afirma que el valor de la vida humana es intrínseco.






martes, 3 de julio de 2018

Bioética del Vaticano II a Juan Pablo II – Prof. Gonzalo Miranda (3 de 5)


El coraje en la búsqueda de la verdad

Quizás una de las contribuciones mas importantes del Pontífice en relación a la bioetica fue la de haber invitado a todos a recuperar la confianza en la razón humana y el coraje de buscar la verdad.  Y fue absolutamente claro para los bioeticistas la invitación que les dirigiera Juan Pablo II a los filósofos en su Enciclica Fides et Ratio,  "tener la valentía de recuperar, siguiendo la tradición filosófica perennemente válida, las dimensiones de autentica sabiduría y de verdad, incluso metafísica, del pensamiento filosófico. 

En su discurso dirigido a los jóvenes reunidos en el estadio de Denver (1993) el Papa subrayo aquella recuperación de la confianza en la capacidad de reconocer la verdad como uno de los problemas mas agudos de la cultura moderna y de la juventud actual.

Otra contribución importante del Papa Juan Pablo  II fueron, sin dudas,  las profundas reflexiones articuladas en la Enciclica Veritatis Splendor.  La única manera de evitar que la bioetica no se reduzca solamente a una oficina de permisos denunciado por Newhaus, es recuperar el coraje de buscar la verdad moral de nuestras acciones, también en el campo biomedico,  también cuando están en juego nuestros deseos e intereses personales, económicos o políticos. 



viernes, 29 de junio de 2018

Bioética del Vaticano II a Juan Pablo II – Prof. Gonzalo Miranda (2 de 5)



La importancia de la bioética

 

Durante los largos años de su pontificado el Papa Juan Pablo II no ha sido nada indiferente al desarrollo de la bioética.

La primera vez que utilizo expresamente el término “bioética” fue en 1986 en un discurso dirigido al cuerpo académico de la Universidad católica de Lyon y utilizo ese término en 23 documentos de su pontificado. Pero, naturalmente son muchísimas las referencias hechas a esta temática sin recurrir explícitamente al vocablo.

En la encíclica EvangeliumVitae   Señalo el nacimiento y el desarrollo de la bioética entre los “signos positivos” de la cultural actual, e invito a centros y comités de bioética a brindar la contribución apropiada para la difusión de una verdadera cultura de la vida.
En la Exhortación Apostólica Christifidelis Laici Exhortaba a los fieles laicos, dedicados por diferentes motivos y en los diversos niveles en el campo de la ciencia y de la técnica, como así también en el ámbito medico, social legislativo y económico, a aceptar valientemente los “desafíos” presentados por los nuevos problemas de la bioética.

En la Exhortación Vita Consacrata  señalo, entre los deberes de las personas consagradas el de “dedicarse a la humanización de la medicina y a la profundización de la bioética, al servicio del Evangelio de la vida.”

 

La institución, en 1994, de la Pontificia Academia por la vida, fue una señal clara de su preocupación en este campo.  En el Motu Proprio Vitae Mysterium   , con el cual instituyo la Academia escribió que “todos los agentes sanitarios deben formarse adecuadametne en el campo de la moral y en el de la bioética”.

En un discurso dirigido a los participantes del IIICongreso Mundial de movimientos en favor de la vida subrayo que “es necesaria(…) la formación en el importante campo de la bioética, destinada, sobre todo a los agentes sanitarios, pero también a todos los ciudadanos.” 

Bioética del Vaticano II a Juan Pablo II – Prof. Gonzalo Miranda (1 de 5 - Introducción)


Cuando Juan Pablo fue electo al pontificado,  la bioética tenía tan solo ocho años de vida. La reflexión ética acerca de comportamientos médicos, sin embargo, era ya antigua -  dos mil quinientos años- ; y la Iglesia católica venía desarrollando sus reflexiones desde hacía dos mil años.

En los años de su largo pontificado, el Papa Wojtyla debió afrontar un humus cultural complejo y efímero; acepto el desafío de las nuevas posibilidades y de los nuevos problemas que surgían en el campo de la biomedicina y estudiados por la bioética y ofreció contribuciones especificas; sobre todo para los creyentes, pero no tan solo para ellos.

En este aspecto, como en todos los sectores de su magisterio,  extraía la savia de su pensamiento de las antiguas raíces de la tradición de la Iglesia. Sus enseñanzas se vieron inspiradas, sobre todo, en el  tesoro del Concilio Ecuménico Vaticano II.

De hecho, ya en el primer discurso a los cardenales, el día siguiente de su elección al pontificado, subrayo fuertemente, programáticamente, sus vínculos con el Concilio: «Antes que nada deseamos insistir sobre la permanente importancia del Concilio Ecuménico Vaticano II, que es para nosotros un compromiso formal de cumplir con la debida ejecución».


Apenas un mes más tarde, menciono por primera vez un rema relativo a la bioética, felicitando a la Unión de Juristas CatólicosItalianos porque no habían cedido a las «lisonjas y tentaciones de una mal entendida autonomía, al proponer y defender los principios de la ética natural y cristiana, que rigen la institución matrimonial, y al afirmar asimismo, en la práctica y en la ley, la inviolabilidad y la sacralidad de la vida humana desde la concepción.» y es además significativo que, en el mismo discurso, hiciera referencia explícita a dos textos del Concilio para proponer una de las consideraciones centrales de su reflexión. Decía: « al servicio del hombre; la Iglesia está fundada por Cristo para la salvación del hombre (cf. Lumen gentium, 48: Gaudium et spes. 45).»

De aquella primera breve consideración, hasta el fin de su pontificado las intervenciones específicas de Juan Pablo II acerca de las temáticas relativas a la bioética y al respeto de la vida en general fueron innumerables, articulándose en temáticas varias y complejas, guiando sus reflexiones y enseñanzas el patrimonio del Concilio Vaticano II. Son pocas, sin embargo,  las referencias directas al texto conciliar, porque no abundan las temáticas de bioética (las hallamos sobre todo en Gaudium et Spes, números 27 a 50-53. Las líneas de fondo, sin embargo, sobre todo sobre el fundamento de la dignidad del ser humano, se hallan radicadas profundamente en la doctrina conciliar.


No es posible, y menos aun plausible, pretender recopilar aquí sus enseñanzas sobre las temáticas especificas afrontadas por él. Me parece muy interesante,  sin embargo,  intentar trazar algunas líneas de fondo acerca de la riqueza de sus enseñanzas en la materia.