Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

viernes, 27 de julio de 2012

Karol Wojtyla nos revela al “apóstol” Jan Tyranowski (4 de 4)




 “El fue un apóstol de la grandeza de Dios, de la belleza de Dios y de la trascendencia de Dios y lo habia aprendido de su guía espiritual San Juan de la Cruz. Dios existe dentro de nosotros no para que lo sofoquemos en los limites de nuestro espíritu humano;  Dios está dentro nuestro para apartarnos de nosotros hacia Su trascendencia sobrenatural. Ese además era el objetivo primordial del empeño de Jan.  En esto él era el más fuerte, el más claro, el más convincente, el más apostólico. Dios está dentro nuestro.  Jan lo sabía.  Con frecuencia podía encontrarse a Jan a orillas del Wisla, o en su propia casa, hablándoles a los jóvenes acerca de la esencia de las virtudes de Dios, los métodos de meditación o los misterios de los dones del Espíritu Santo. Estas charlas estaban lejos de ser perfectas, pero como ya hemos mencionado antes era en estas meditaciones donde se descubría la fuente de su fortaleza.  Si tuviésemos que  resumir el estilo apostólico de Jan, deberíamos decir que él no buscaba educarnos para ser meramente buenos,  no era moralista ni psicólogo.  El era un verdadero educador y teólogo. El era consciente de los dones depositados por la Gracia Divina en la profundidad del alma humana y quería hacer emerger esta gracia en el hombre. El quería descubrirla y ponerla en evidencia en cada uno de sus jóvenes discípulos. El quería ayudar a desarrollar este recurso en el hombre, un recurso que debemos seguir descubriendo…
La postrera experiencia de Jan para  nosotros fue su enfermedad y muerte. Pero agrego algunos datos más sobre su persona:
Este hombre no fue una ficción o un símbolo, sino un ser viviente real. Su nombre era Tyranowski. Jan Tyranowski. Vivio en Krakow, en Debniki, en la calle Rozana 15. Nació en 1900 y murió en marzo de 1947…Su familia era de típica clase media suburbana. Su padre y su hermano Eduardo murieron antes que él y su madre  cuando el yacía en su propio lecho de muerte. Es de notar que sus actitudes, por ejemplo la manera de usar su reloj, sus expresiones, todos los detalles que son el reflejo de un entorno social, eran totalmente acordes a ese ambiente.  La diferencia real y total estaba oculta en su interior, y era desde adentro que todas sus costumbres habituales cobraban un carácter particular.  Jan seguía su vida según el libro Mistyka del padre Semenenko. Más tarde San Juan de la Cruz y Santa Teresa del Niño Jesús llegaron a ser sus maestros por excelencia. No solamente sus maestros sino que lo llevaron a descubrirse a sí mismo, explicaron y justificaron toda su vida.
La muerte de Jan fue sin dudas una forma de sacrificio.  Jan enfrento la muerte concientemente, la deseaba y oraba por ella….(Karol Wojtyla, “El apóstol”, TP, 5/1949)  

(traducido de The Making of the Pope of the Millenium – Kalendarium of the Life of Karol Wojtyla,  de Adam Boniecki, MIC (Marian Press, 2000). El original en polaco fue publicado en 1983;  la traducción al  inglés -  ampliada y revisada -   en el 2000,  fue dedicada al Papa Juan Pablo  II al cumplir 80 años. ( “El apóstol”, un articulo sobre Jan Tyranowski,  segundo ensayo de  Karol Wojtyla(, contiene datos autobiográficos y  fue  publicado en Tygodnik Powsechny  en marzo de 1949)

2 comentarios:

Mento+ dijo...

No conocia esta carta, muchas gracias Ludmila.
Un abrazo.

Ludmila Hribar dijo...

Hola Mento. Supongo que estaras gozando del verano y de vacaciones!
En cuanto al texto no es una carta, es uno de los primeros articulos publicados por Karol Wojtyla.
Un fuerte abrazo