Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

viernes, 18 de abril de 2014

Reflexiones Viernes Santo

(La Pietá de Michelangelo (inconclusa), que antes estaba en la Catedral de Florencia, ahora en el museo)

Y tú, ¿como quién eres? ¿Como Pilato, como el Cireneo, como María?” - preguntó el Papa a los jóvenes al concluir el Vía Crucis durante la JMJ 2013 en Rio en una reflexión final en la que presentó tres actitudes: la del gobernador romano que no tiene “la valentía de ir contracorriente para salvar la vida de Jesús”; la del hombre justo que ayuda “a cargar el madero”; o la de María y las mujeres, que “no tienen miedo de acompañar a Jesús hasta el final”. “Jesús te está mirando ahora, y te está diciendo: ¿me quieres ayudar a llevar la cruz? Hermano y hermana, con toda la fuerza de joven, ¿qué le contestas?” preguntaba el Papa Francisco.

 Si alguno quiere venir en pos de mi, niéguese a si mismo, tome su cruz y sígame” (Mt, 16,24).  No será quizás demasiado lo que pide Jesús? Y nosotros con liviandad no sólo no nos negamos a nosotros mismos sino que seguimos condenándolo a muerte en nuestros hermanos…. Como vivimos la vida? Somos capaces de ayudarle a Jesús a llevar la Cruz cargando también con la de ellos olvidándonos de nuestros propios intereses?   O preferimos deslizarnos hacia el ruido del mundo y “gozar” a pleno las “maravillas” que nos ofrece el entorno a diario? Optamos quizás por el “sube y baja” …subimos… subimos y finalmente caemos sumidos en la desesperación buscando algún hombro donde descansar nuestras penurias sin pensar en Él?    Él que siempre está allí esperando…Él que nunca deja de amarnos,  pecadores como somos.  

Somos como Pilato “que no tiene la valentía de ir a contracorriente, para salvar la vida de Jesús, y se lava las manos? ….somos como los que se lavan las manos, se hacen los distraídos y miran para otro lado? (Papa Francisco).  Pilato  “no es un monstruo de maldad. Sabe que este condenado es inocente; busca el modo de liberarlo. Pero su corazón está dividido. Y al final prefiere su posición personal, su propio interés, al derecho.” (Benedicto XVI)

Sabemos estar “disponibles” como Simeón el Cireneo?que ayuda a Jesús a llevar aquel madero pesado, como María y las otras mujeres, que no tienen miedo de acompañar a Jesús hasta el final, con amor, con ternura.” (Papa Francisco) 

Nos dejamos interpelar por Jesús como el Mateo de Caravaggio, aquel dedo de Jesus apuntando….como le confiaba el Papa Francisco al jesuitaSpadaro   Ese dedo de Jesús, apuntando así... a Mateo. Así estoy yo. Así me siento. Como Mateo”….. “Me impresiona el gesto de Mateo. Se aferra a su dinero, como diciendo: ‘¡No, no a mí! No, ¡este dinero es mío!’. Esto es lo que yo soy: un pecador al que el Señor ha dirigido su mirada...”

Sabemos ser nobles como Nicodemo? Nos dejamos “sacudir” por las palabras de Jesús?  «...Dios, que es rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, y estando nosotros muertos por nuestros delitos, nos dio vida por Cristo —de gracia habéis sido salvados—» (Ef 2, 4-5). (Juan Pablo II) 

Señor Jesús en esta noche “oscura” para tantos hermanos nuestros,  ayúdanos a comprender que los actos de amor no pasan. Que cualquier gesto de bondad, de comprensión y de servicio deja en el corazón del hombre una señal indeleble, que nos asemeja un poco más a Ti que te despojaste de ti mismo tomando condición de siervo (Flp 2,7) y que esta vigilia acabará con el encuentro en el sepulcro, tu sepulcro vacío….y que ese sepulcro vacío hablará. Y la losa levantada, el interior vacío, las vendas por tierra, será lo que veremos como Juan, quien llegado al sepulcro junto con Pedro: «Vio y creyó» (Jn 20,8). Y, con él, creyó la Iglesia, que desde aquel momento no se cansa de transmitir al mundo esta verdad fundamental de su fe: «Cristo ha resucitado de entre los muertos, primicia de todos los que han muerto» (1, Co 15,20)   El sepulcro vacío es signo de la victoria definitiva, de la verdad sobre la mentira, del bien sobre el mal, de la misericordia sobre el pecado, de la vida sobre la muerte. El sepulcro vacío … signo de la esperanza que «no defrauda» (Rm 5,5)  (Juan Pablo II Vía Crucis año 2000) 

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