Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

martes, 1 de abril de 2014

El “milagro” francés de Jerzy Popieluszko


(la madre del sacerdote mártir, artefilipo)

El 14 de septiembre de 2012 Jean, un sacerdote de 66 años, fue convocado de urgencia al hospital del  municipio de Créteil, en los alrededores de Paris para suministrarle el sacramento de la extremaunción al moribundo Marc de 56 años. Después de hacerlo el sacerdote pidió a los presentes rezar por el enfermo por intercesión del mártir del comunismo polaco Jerzy Popieluszko. 
 La esposa del enfermo no conocía a este sacerdote proclamado Beato en el año 2010. El sacerdote Jean acababa de volver de una peregrinación a Polonia, donde había rezado ante la tumba de Popieluszko y había traído consigo una estampa de aquel a quien se encomendaba a diario. La motivación de esta devoción se debía también a que había nacido el mismo día que el mártir Popieluszko : el 14 de septiembre de 1947.  Ese día de su cumpleaños Jean colocó  una vela sobre la mesita de luz del enfermo, la cruz de Juan Pablo II y la estampa en honor al joven mártir polaco.  Al mismo tiempo invitó a la esposa y a la religiosa que acompaña a los moribundos que todos los días recen la oración por la intercesión de Jerzy Popieluszko.  «Escucha Jerzy hoy es tu cumpleaños – y también el mío – si puedes hacer algo este es el día indicado» oró el sacerdote Jean y se retiró.

 Marc, consejero de profesión, quien con su esposa había comprado una casa en los alrededores de Paris, hacia unos años que padecía de una enfermedad  atípica leucemia mieloide crónica, un caso raro en el mundo.   Hacía ya años que luchaba contra esta enfermedad con el firme apoyo de su esposa y sus cuatro hijas, refugiándose en la oración. Ambos con su esposa eran profundamente creyentes  En noviembre de 2011 la enfermedad recrudeció agudamente.  Marc ya no podría caminar, se sometió a tres quimioterapias y en agosto de 2012 los médicos diagnosticaron que ya las células cancerígenas se habían multiplicado y esparcido por todo el cuerpo. A comienzos de septiembre el enfermo hablo con su psicólogo para que le ayudara a prepararse para la muerte. Claire ya comenzaba a ordenar sus pertenencias y el sábado después del sacramento de la extremaunción pensaba retirarse para organizar su sepelio. Pero no hubo tal sepelio.   En cuanto el sacerdote se retirara, Marc abrió los ojos y pregunto que le había pasado. Por la noche intento levantarse tres veces y algunos días más tarde el equipo medico del hospital, que lo había acompañado, declaró asombrado que estaba curado. El cáncer había desaparecido. Un mes más tarde los partes médicos oficiales confirmaron la curación.  «Está totalmente recuperado» expresó el Dr. Rabah Redjoul, médico del departamento de hematología del hospital Henri-Mondor, pero mantenía su alerta atento a una posible recidiva. El Dr. Jean-Michel Dormont, médico de cabecera de Marc, emitió un certificado médico el 7 de diciembre de 2013 expresando: «Certifico que hoy he revisado al señor…y que para su curación los días posteriores al 20 de septiembre de 2012, después de haberse encontrado ya bajo controles paliativos, la medicina no tiene explicaciòn». Lentamente comenzaron a preguntarse si no se trataba de un milagro. El paciente, su esposa y el sacerdote con quien habían entablado amistad mantuvieron la curación en secreto durante varios meses. «Debíamos esperar» aclaró el sacerdote Jean «Para que se considere un milagro la curación debe ser total y rápida, lo que en realidad ocurrió, sin embargo es necesario dejar pasar un tiempo prudencial» 
Pero Marc estaba curado. «Estoy convencido que Dios me curó, pero no dejo de preguntarme porque a mí: porque fui yo el salvado, cuando hay tantos otros mucho mas creyentes que yo?»
Su esposa Claire no podía creer que fuese verdad: «Cuando abrió los ojos y me preguntó: “Que ocurrió? no lo podía comprender. Fueron necesarios más controles y aún así… cada vez que se resfriaba se me torcía el estomago. Pero siempre trato de convencerme: está curado, no tengas miedo, está curado.  Y aún debo repetírmelo a diario»  Cuando se lo comunicaron al obispo en Creteil, Michel Santiere, los recibió y les prometió su apoyo.  El mismo hacia un año había viajado a Polonia y encomendado su diócesis a la intercesión del Beato Jerzy Popieluszko.  De la curación también fue informado el postulador de la causa para la canonización Mons. Tomasz Kaczmarek, quien visitó al sacerdote Jean, a los testigos y al obispo.  El obispo formo una comisión para la investigación del caso y le confió el análisis a dos médicos independientes. La comisión se reunía el pasado mes de marzo y si ésta confirma el milagro los resultados serán enviados a la Arquidiócesis de Varsovia que a su vez los reenviará a Roma.    (La Croix)


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