Llamados a ser santos

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“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (San Juan Pablo II).
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jueves, 19 de marzo de 2026

Karol Wojtyla: comunión de la palabra con la Palabra (2 de 2

 



En el verano de 1938 se instalan con su padre en Cracovia, “su” ciudad,  - en una segunda y vital etapa de su vida - para que el joven Karol estudie filología polaca en la Universidad Jaguellonica. Y en esta etapa no debemos olvidarnos de aquel sastre místico Jan Tyranowski cuya influencia  fortaleció su vida espiritual.

Karol se siente atraído por el estudio de la lengua misma, que lo llevaria a “ horizontes completamente nuevos, por no decir en el misterio mismo de la palabra” esa palabra que “antes de ser pronunciada en el escenario, vive en la historia del hombre como dimensión fundamental de su experiencia espiritual. En última instancia, remite al insondable misterio de Dios mismo” (Don y Misterio). 

“A propósito de los estudios, deseo subrayar – agregaba - que mi elección de la filología polaca estaba motivada por una clara predisposición hacia la literatura. Sin embargo, ya durante el primer año, atrajo mi atención el estudio de la lengua misma. Estudiábamos la gramática descriptiva del polaco moderno y al mismo tiempo la evolución histórica de la lengua, con un particular interés por el viejo tronco eslavo.”

 

Si se puede hablar de una primera vocación,  la de Karol Wojtyla fue la palabra hablada, la palabra viva  acompañada de la palabra escrita desde la temprana época de Wadowice en primeros textos que nunca fueron publicados,  (Krzysztof Dybciak)  pero que recuerdan sus compañeros. Prosiguió escribiendo durante sus estudios en Cracovia;  en 1939 completo un volumen de poesía titulado El Libro Eslavo, sus primeros trabajos literarios conocidos poseen fuerte tenor patriótico. “De su correspondencia con Kotlarczyk extraemos  su admiración por los poetas románticos polacos, la filosofía de Cyprian Kamil Norwid, la poesía de Jan Kasprowicz, y el teatro de Stanislaw Wyspianski.  Su primer trabajo literario publicado fue Canción sobre al Dios oculto que apareció en 1946.  Los escritos de Wojtyla muestran la búsqueda insistente de sintetizar los multiples tipos de comunicación interhumana.  A partir de 1956  los problemas presentados en su poesía se amplían.  Es la época de su La canteraLa Iglesia”.  


 

 “Muchos de sus sermones – agrega Dybciak en su epílogo a la edición bilingüe de poesías publicada por Wydawnictvo Literackie - “han encontrado un lugar importante dentro de la literatura polaca y quizás dentro de la historia polaca.”  Recordemos sus homilías de Nowa Huta, las homilías de Navidad, de Corpus Christi, sus homilías en defensa de los derechos  de los ciudadanos, por la libertad, la dignidad del hombre (tema que luego sería el corazón de su primera encíclica Redemptor Hominis.   El estudio y el análisis de su palabra escrita promete ser  demandante y largo y si  agregamos sus clases en la Universidad Católica de Lublin que exigen cierta preparación.  (Invito leer  Lafilosofía personalista de Karol Wojtyla de Juan Manuel Burgos)    nos encontramos ante una lectura nada fácil,  como nos anticipa Burgos.

 “El redescubrir la palabra a través de los estudios literarios y lingüísticos, me acercaba al misterio de la Palabra, de esa Palabra a la cual nos referimos cada día en la oración del Ángelus: ''La Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros'' (Jn 1, 14). Comprendí más tarde que los estudios de filología polaca preparaban en mí el terreno para otro tipo de intereses y de estudios. Predisponían mi ánimo para acercarme a la filosofía y a la teología. “(Don y Misterio)   

Cito aquí solo dos textos de su obra literaria, dos momentos de una misma llamada (con toda una vida de por medio):

El primero un “comienzo” El Magnificat escrito en primavera-verano de 1939.   Un esbozo de su devoción mariana, un canto de gloria, de gracias, de bendiciones de un “servidor orante”  “joven roca sobre el Tatra inclinada” ansioso que su patria se transforme en una “abierta sementera” (la futura chispa de la Divina Misericordia?)  

El segundo: un “legado”  El triptico romano escrito ya desde la sede de Pedro.   “Un sorprendente poemario que a Karol Wojtyla se le ha escapado del alma – ¡a sus 82 años y bajo la blanca túnica de Sumo Pontífice!”   

El primero la expresión de una vocación incipiente? que algunos llaman tardía ? No lo sabremos pues el mismo Juan Pablo II al hablar de ella nos dice: “En los comienzos….¡El misterio! ¿Cuál es la historia de mi vocación sacerdotal? La conoce sobre todo Dios.”

Al elegir el lugar para celebrar sus primeras Misas no lo duda: la cripta de San Leonardo en la catedral de Wawel porque “Quería destacar mi particular vínculo espiritual con la historia de Polonia, de la cual la colina del Wawel representa casi una síntesis emblemática.”  

Pero no sólo eso. Había, en esa elección, una especial dimensión teológica.

“Como he dicho, fui ordenado el día anterior, en la Solemnidad de Todos los Santos, cuando la Iglesia expresa litúrgicamente la verdad de la Comunión de los Santos -Communio Sanctorum-. Los Santos son aquellos que, habiendo acogido en la fe el misterio pascual de Cristo, esperan ahora la resurrección final.  También las personas, cuyos restos reposan en los sarcófagos de la catedral del Wawel, esperan allí la resurrección. Toda la catedral parece repetir las palabras del Símbolo de los Apóstoles: "Creo en la resurrección de los muertos y en la vida eterna''. Esta verdad de fe ilumina la historia de las Naciones. Aquellas personas son como "los grandes espíritus" que guían la Nación a través de los siglos. No se encuentran allí solamente soberanos junto con sus esposas, u obispos y cardenales; también hay poetas, grandes maestros de la palabra, que han tenido una importancia enorme para mi formación cristiana y patriótica.”

En Piekary decía: “La fe es la Palabra de Dios Viviente hablada al hombre. Eso es todo? No, es solo la fuente. La fe es la respuesta del hombre viviente dada al Dios viviente;  con la mente, con el corazón, con la vida entera. El hombre viviente responde al Dios viviente en la fe….La Fe comienza en la Palabra de Dios y se expresa en la palabra del hombre.” (Karol Wojtyla en Piekary) 

Hay diversas maneras  para analizar exhaustiva y profundamente la rica herencia escrita y de vida de Karol Wojtyla/Juan Pablo II, pero en  ningún caso deberán  omitirse los comienzos mismos en su natal Wadowice.    El mismo lo decía durante su visita de 1999  “aquí, en esta ciudad de Wadowice, comenzó todo para mí: la vida, la escuela, los estudios, el teatro... y el sacerdocio.

 

Invito consultar en el sitio de la Santa Sede:

Breve biografía

Pre pontificado 

Pontificado  

 

A partir de allí los caminos y recursos que se abren son múltiples,  variados, extensos…..  


Karol Wojtyla: comunión de la palabra con la Palabra (1 de 2)

 


Si le preguntáramos a Karol Wojtyla en qué preciso momento de su vida la “palabra” se encontró con la “Palabra” quizás no pudiera respondernos con exactitud y con una profunda mirada de asombro nos haría comprender que de alguna manera para él siempre estuvieron íntimamente ligadas en la vida diaria, en la oración…...

Y sin embargo, si insistiéramos en los detalles…. cuándo se había producido ese especial  “punto de fusión”, esa comunión   - si la hubo - seguramente nos invitaría recordar momentos lejanos, pero siempre vivos, de su infancia en Wadowice, testigo de sus primeros pasos, sus primeras palabras y «las primeras inclinaciones»,  su “seminario doméstico” sobre la calle Koscielna,   desde cuya ventana  “veía la meridiana y el lema: «El tiempo huye, la eternidad espera» sobre el muro lateral de la iglesia parroquial, a un “salto” nomás de su ventana en la casa paterna;  a sus padres Emilia y Karol– especialmente a su padre – quien quedo a cargo de los hijos después de la muerte de su madre y a su hermano si bien 14 años mayor que Karol;   al profesor de religión, el padre Edward Zacher;   al capellán   Figlewicz, maestro de catequesis, confesor y más tarde su director espiritual. (a quien volvió a encontrar en Cracovia),  a sus compañeros de escuela (por quienes nos enteramos como Karol de a momentos se escapaba para rezar de rodillas al ejemplo de su padre) …. a la visita del cardenal Sapieha y a sus sabias y proféticas palabras….a  Mieczyslaw Kotlarczyk,  creador del «teatro de la palabra»”,   ese profesor de literatura polaca que soñaba con sacar adelante un teatro de la palabra interior,  con quien Karol compartió su pasión por el teatro en Wadowice y después en Cracovia. Un “teatro diferente, más escuchado que visto como espectáculo, un teatro de la palabra”, “limitando la escenografía al máximo y centrando su arte en la palabra”.

 


Uno tras otro fueron momentos y personas que iban formando un inusual mosaico de múltiples facetas que generaron en Karol su fascinación por la palabra,  una palabra viva, un espacio que el joven custodiaba celosa y respetuosamente,  sin tener  conciencia quizás de  la riqueza y la amplitud del extraordinario don que poseía y que el gozaba enormemente.

Vivia aquella etapa de su vida “cuando la vocación sacerdotal no estaba aún madura” , período en que “estaba fascinado sobre todo por la literatura, en particular por la dramática, y por el teatro”, el “teatro de la palabra viva”. (Don y Misterio), palabra viva que había tomado forma en Wadowice. Ese mismo amor por el teatro lo llevaría mas tarde a una encrucijada, también a algunas incomprensiones de parte de sus compañeros quienes viendo las extraordinarias dotes de Karol-actor no lograban comprender su decisión de optar por otro camino impregnado de la Palabra. 

Años más tarde el mismo Juan Pablo II admite en Don y Misterio que “aquella experiencia teatral  ha quedado profundamente grabada en mi espíritu, a pesar de que en un cierto momento de mi vida me di cuenta que, en realidad, no era esa mi vocación”. 

“El teatro para Wojtyla no es una mera escenificación superficial de alguna historia sino es un lugar privilegiado en el que la vida se vuelve palabra y la palabra se vuelve vida.” (Guerra-Lopez) 

Palabra viva que se fue transformando en misterio...

 

viernes, 31 de enero de 2014

El «arma» de la palabra


(otra vez una semana sin PC!)


“Tan sólo tres meses después que los nazis invadieron Polonia  una de las primeras decisiones del Gobernador general fue, precisamente la de prohibir cualquier actividad artística o literaria. La reacción de los polacos fue inmediata. Ya sabían perfectamente, por la propia experiencia histórica, que la muerte de su cultura habría supuesto de manera inmediata su propio fin. De modo que florecieron iniciativas diversas y todas, naturalmente, en la clandestinidad.
El más conocido de los grupos teatrales que surgieron entonces fue Estudio 39.... Karol era muy activo...

La representación de aquella tarde iba a ser en una casa de la margen izquierda del Vístula. Lo mejor era cambiar siempre de ese sitio, y elegir cada vez una vivienda lo más alejada posible de la de la vez anterior.  De este modo, aunque la Gestapo tuviera una lista aproximada de las direcciones, no lo tendría tan fácil como para sorprenderles in fraganti. Hacía ya rato que los actores habían llegado, de uno en uno. Lo mismo hicieron los espectadores, que nunca pasaban de quince, y siempre eran personas no sólo conocidas, sino también elegidas e invitadas expresamente. Además. Había que ir con pies de plomo por la calle para no toparse con ninguna patrulla, pues si alguien era detenido por la calle después del toque de queda, corría el riesgo de ser deportado a un campo de concentración.

No se filtraba ni un rayo de luz al exterior. Habían cerrado herméticamente las contraventanas y habían sellado las ventanas. La verdad es que dentro el salón también estaba a oscuras, con solo un par de velas colocadas sobre una mesilla. Esa era toda la escenografía de aquel teatro de vanguardia,  con unos decorados reducidos a su mínima expresión, mientras se daba una importancia preeminente a la palabra, y sobre todo, al modo en quela palabra era declamada e interpretada. Habían programado un poema épico de Adam Mickiewicz, Pan Teadeusz, la representación máxima del Romanticismo polaco. Para quien no lo conozca, un estilo a la Ilíada o a la La Jerusalén liberada (…).

La apasionante representación iba sobre ruedas, gracias también a los magníficos actores. Todos se habían metido tan de lleno en el papel de sus personajes, que habían logrado dibujarlos en la conciencia de los espectadores. Estupenda Halina, la pareja de Karol en las representaciones de Wadowice, así como las dos nuevas, Danuta y Krystyna. Y fantástico el joven Wojtyla, con su declamación llena de tensión y de una dicción perfecta. De repente, fuera, en la calle, se oyó por el megáfono de un vehículo militar que se había parado justo debajo de las ventanas el siguiente aviso – fortísimo, imperioso, intimidatorio «El cuartel general de la Wehrmacht comunica que los ejércitos alemanes están a punto de entrar en la ciudad de Moscú…»  Se trataba sólo de propaganda. Así era la estrategia nazi: hacer creer que eran invencibles machacando psicológicamente al adversario, infundiéndole temor y creando un clima generalizado de amenaza y terror. Algo como una descarga eléctrica sacudió a los espectadores de la sala. No era el miedo, porque si estaban allí sabían perfectamente el riesgo que corrían. Duró una imperceptible fracción de segundo, un instante.  El actor no se había inmutado lo más mínimo, no había hecho pausa alguna. Karol seguía declamando como si no pasara nada, sin acelerar el ritmo de los versos. Había llegado sin distraerse al estallido final del Pan Tadeusz, la llamada a la guerra: «Es la guerra! Hermanos, ¿Hay que luchar esta guerra por Polonia!»

Actores y espectadores se percataron realmente entonces de lo que estaba pasando. No era algo simbólico, ni algo sucedido en los tiempos de Mickiewicz.  La Polonia de esos días, la Polonia ocupada por los nazis tampoco se había rendido al nuevo opresor, había resistido y reaccionaba con coraje para defender su memoria, su cultura, en definitiva, su propia identidad nacional.
Eso mismo era lo que Karol sentía en su ánimo, y lo que, como polaco y como patriota, se empeñaba en vivir cada día. Cuando se había mudado de Wadowice a Cracovia empezó enseguida a hacer teatro. (….) Karol era muy activo. Aunque estaba presente por todas partes, acabó afiliándose a la Unia, esto es, la Unión. Se trataba de una organización clandestina de inspiración cristiana que trabajaba tanto en el frente de la resistencia al nazismo, como en el de la proyección de futuro, planeando una nueva sociedad civil, un nuevo Estado. El movimiento estaba articulado en diversos niveles (….)

Y tenía prevista también una resistencia de tipo cultural, precisamente porque defendiendo la palabra, salvaguardando su lengua estarían luchando por la libertad, por la independencia de su nación. Quien deseaba entrar en la Unia, tenia que prestar un juramento solemne de fidelidad. Karol lo hizo, identificándose plenamente con aquellos ideales, en especial con los de tipo «combativo» (…)
Al final lograron sacar adelante la vieja idea de Kotlarczyk, un teatro rapsódico, es decir, un teatro de la profundidad interior, de la palabra viva, en el que más que mirar simplemente el espectáculo, se escuchara, y sobre todo, un teatro que repropusiera en sus rasgos más esenciales, las tradiciones culturales de Polonia.
Se trataba, en consecuencia, no sólo de un nuevo género artístico, sino de una forma nueva de lucha, tal como la entendían los fundadores de la Unia. Por tanto, la dedicación teatral no era un fin en si mismo, sino todo un instrumento de contraposición al nazismo.  «Una protesta – decía Kotlarczyk – contra el exterminio de la cultura polaca sobre su propio suelo» 

(Svidercoschi, Gian Franco: Historia de Karol, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, pgs 63,64


domingo, 10 de febrero de 2013

Karol Wojtyla: la comunión de la palabra con la Palabra (2 de 2) Introducción





En el verano de 1938 se instalan con su padre en Cracovia, “su” ciudad,  - en una segunda y vital etapa de su vida - para que el joven Karol estudie filología polaca en la Universidad Jaguellonica. Karol se siente atraído por el estudio de la lengua misma, que lo llevaria a “ horizontes completamente nuevos, por no decir en el misterio mismo de la palabra” esa palabra que “antes de ser pronunciada en el escenario, vive en la historia del hombre como dimensión fundamental de su experiencia espiritual. En última instancia, remite al insondable misterio de Dios mismo” (Don y Misterio).   “A propósito de los estudios, deseo subrayar – agregaba - que mi elección de la filología polaca estaba motivada por una clara predisposición hacia la literatura. Sin embargo, ya durante el primer año, atrajo mi atención el estudio de la lengua misma. Estudiábamos la gramática descriptiva del polaco moderno y al mismo tiempo la evolución histórica de la lengua, con un particular interés por el viejo tronco eslavo.”


Si se puede hablar de una primera vocación,  la de Karol Wojtyla fue la palabra hablada, la palabra viva  acompañada de la palabra escrita desde la temprana época de Wadowice en primeros textos que nunca fueron publicados,  (Krzysztof Dybciak)  pero que recuerdan sus compañeros. Prosiguió escribiendo durante sus estudios en Cracovia;  en 1939 completo un volumen de poesía titulado El Libro Eslavo, sus primeros trabajos literarios conocidos poseen fuerte tenor patriótico. “De su correspondencia con Kotlarczyk extraemos  su admiración por los poetas románticos polacos, la filosofía de Cyprian Kamil Norwid, la poesía de Jan Kasprowicz, y el teatro de Stanislaw Wyspianski.  Su primer trabajo literario publicado fue Canción sobre al Dios oculto que apareció en 1946.  Los escritos de Wojtyla muestran la búsqueda insistente de sintetizar los multiples tipos de comunicación interhumana.  A partir de 1956  los problemas presentados en su poesía se amplían.  Es la época de su La cantera, La Iglesia”.  

 “Muchos de sus sermones – agrega Dybciak en su epílogo a la edición bilingüe de poesías publicada por Wydawnictvo Literackie - “han encontrado un lugar importante dentro de la literatura polaca y quizás dentro de la historia polaca.”  Recordemos sus homilías de Nowa Huta, las homilías de Navidad, de Corpus Christi, sus homilías en defensa de los derechos  de los ciudadanos, por la libertad, la dignidad del hombre (tema que luego sería el corazón de su primera encíclica Redemptor Hominis.   El estudio y el análisis de su palabra escrita promete ser  demandante y largo y si  agregamos sus clases en la Universidad Católica de Lublin que exigen cierta preparación.  (Invito leer  Lafilosofía personalista de Karol Wojtyla de Juan Manuel Burgos)    nos encontramos ante una lectura nada fácil,  como nos anticipa Burgos.

 “El redescubrir la palabra a través de los estudios literarios y lingüísticos, me acercaba al misterio de la Palabra, de esa Palabra a la cual nos referimos cada día en la oración del Ángelus: ''La Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros'' (Jn 1, 14). Comprendí más tarde que los estudios de filología polaca preparaban en mí el terreno para otro tipo de intereses y de estudios. Predisponían mi ánimo para acercarme a la filosofía y a la teología. “(Don y Misterio)   

Cito aquí solo dos textos de su obra literaria, dos momentos de una misma llamada (con toda una vida de por medio):

El primero un “comienzo” El Magnificat escrito en primavera-verano de 1939.   Un esbozo de su devoción mariana, un canto de gloria, de gracias, de bendiciones de un “servidor orante”  “joven roca sobre el Tatra inclinada” ansioso que su patria se transforme en una “abierta sementera” (la futura chispa de la Divina Misericordia?)  


El segundo: un “legado”  El Tríptico romano, escrito ya desde la sede de Pedro.   “Un sorprendente poemario que a Karol Wojtyla se le ha escapado del alma – ¡a sus 82 años y bajo la blanca túnica de Sumo Pontífice!”   

El primero la expresión de una vocación incipiente? que algunos llaman tardía ? No lo sabremos pues el mismo Juan Pablo II al hablar de ella nos dice: “En los comienzos….¡El misterio! ¿Cuál es la historia de mi vocación sacerdotal? La conoce sobre todo Dios.”



Al elegir el lugar para celebrar sus primeras Misas no lo duda: la cripta de San Leonardo en la catedral de Wawel porque “Quería destacar mi particular vínculo espiritual con la historia de Polonia, de la cual la colina del Wawel representa casi una síntesis emblemática.”  Pero no sólo eso. Había, en esa elección, una especial dimensión teológica. Como he dicho, fui ordenado el día anterior, en la Solemnidad de Todos los Santos, cuando la Iglesia expresa litúrgicamente la verdad de la Comunión de los Santos -Communio Sanctorum-. Los Santos son aquellos que, habiendo acogido en la fe el misterio pascual de Cristo, esperan ahora la resurrección final.  También las personas, cuyos restos reposan en los sarcófagos de la catedral del Wawel, esperan allí la resurrección. Toda la catedral parece repetir las palabras del Símbolo de los Apóstoles: "Creo en la resurrección de los muertos y en la vida eterna''. Esta verdad de fe ilumina la historia de las Naciones. Aquellas personas son como "los grandes espíritus" que guían la Nación a través de los siglos. No se encuentran allí solamente soberanos junto con sus esposas, u obispos y cardenales; también hay poetas, grandes maestros de la palabra, que han tenido una importancia enorme para mi formación cristiana y patriótica.”

En Piekary decía: “La fe es la Palabra de Dios Viviente hablada al hombre. Eso es todo? No, es solo la fuente. La fe es la respuesta del hombre viviente dada al Dios viviente;  con la mente, con el corazón, con la vida entera. El hombre viviente responde al Dios viviente en la fe….La Fe comienza en la Palabra de Dios y se expresa en la palabra del hombre.” (Karol Wojtyla en Piekary) 

Hay diversas maneras  para analizar exhaustiva y profundamente la rica herencia escrita y de vida de Karol Wojtyla/Juan Pablo II, pero en  ningún caso deberán  omitirse los comienzos mismos en su natal Wadowice.    El mismo lo decía durante su visita de 1999 “aquí, en esta ciudad de Wadowice, comenzó todo para mí: la vida, la escuela, los estudios, el teatro... y el sacerdocio.

Invito consultar en el sitio de la Santa Sede:

A partir de allí los caminos y recursos que se abren son múltiples,  variados, extensos…..  

martes, 8 de enero de 2013

La canonización del Beato Juan Pablo II en 2013 o en 2015?




Se comenta en Polonia que el proceso de canonización ha entrado en su última etapa y que el Beato Juan Pablo II seria proclamado santo en octubre de este año. Aparentemente el milagro necesario está confirmado y la última palabra la tiene el Santo Padre Benedicto XVI.  En realidad esta última etapa del “proceso” es relativamente sencilla pues después de la beatificación “la tarea principal del Postulador es la de vigilar sobre la individuación del nuevo caso de gracia atribuido a la intercesión del Beato Juan Pablo II, de modo que pueda ser reconocido como un eventual milagro, conditio sine qua non para proceder a la Canonización” según palabras del propio postulador de la causa Mons. Slawomir Oder.  Y milagros según parece hubo varios.  El Señor mismo debe poner el sello, su nihil obstat - decía Mons. Oder - en el milagro que los expertos luego analizan desde dos aspectos el médico y el teológico.” El caso es discutido y finalmente el Santo Padre durante una audiencia con el Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos decide la promulgación del decreto sobre la autenticidad del milagro.
El profesor Dariusz Kowalczyk de la Pontificia Universidad Gregoriana le comento a un periodista de la TVPolaca que “es muy probable” que la canonización tenga lugar el próximo mes de octubre para la clausura del Año de la Fe. Quizás la fecha seria fijada para el dia 20,  si bien en Polonia también se especula que la ceremonia tendría lugar en Polonia en el 2015 con ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud en Cracovia. Si así ocurriese sería la primera canonización con presencia del Santo Padre Benedicto XVI fuera de Roma  
Es difícil hablar de fechas exactas. El año 2013 es ya de por si un año especialmente activo y variado para la Iglesia. Estamos dentro del Año de la Fe y de los 50 años de la clausura del Concilio Vaticano II. Para mayo se anunciaba la inauguración del Museo de la casa natal de Karol Wojtyla en Wadowice.  Además es el año de la Jornada Mundial de la Juventud en Rio, una Jornada que todo indica será similar a la multitudinaria JMJ en Manila. Rio está más cerca para todos los latinoamericanos y solo Brasil tiene una población de cerca de 200 millones de habitantes, siendo Rio la 2da ciudad más poblada  después de San Pablo y entre ambas cuentan con unos 60 millones de habitantes entre ciudad y alrededores.  Esperar también la gracia de la canonización del beato Juan Pablo II durante este año lo haría un año verdaderamente extraordinario y cargado de acontecimientos.
 
La agencia polaca KAI que ha divulgado la noticia de la inminente canonización dice que este tipo de decisiones son tomadas por el Santo Padre tres veces al año, los días previos a Semana Santa (en 2013 sería entre el 18 y el 23 de marzo) antes del periodo estival en Junio o Julio o antes de Navidad. De tal manera si la canonización de Juan Pablo II tuviese lugar en Octubre probablemente tengamos una decisión del Santo Padre hacia el próximo mes de Marzo, si bien la confirmación de la beatificación tuvo lugar un 14 de enero.  Sería una fecha simbólica: 35 años desde el inicio de su glorioso pontificado.
O deberemos esperar hasta el 2015?  Otra fecha simbólica: 10 años después de la partida del Papa Juan Pablo II. La canonización durante la JMJ en Cracovia seria un acontecimiento histórico.   Es una espera larga? No lo se, lo que si se es que nuestro amigo Juan Pablo II es santo  pues no solo “ha sido un maestro sino un testigo que ha vivido, experimentado y compartido el verdadero amor de Cristo” según palabras de Mons. Slawomir Oder y quizás ni siquiera  es tan importante la fecha sino nuestro compromiso en  darle vida a sus enseñanzas, ser portadores de su palabra, su espíritu, su ejemplo de vida.
Quizás debamos agregar que probablemente para Polonia no habrá cambios. Para los polacos Juan Pablo II es santo y en su patria ya era honrado antes de su beatificación. Prematuramente?  Puede ser, pero Polonia no lo ocultó y el Vaticano no hizo mención de ello.   En Cracovia, Wadowice y Kalwaria Zebrzydowska se lo veneraba ante imágenes o altares, si bien laterales. Polonia es en ese sentido muy particular, orgullosa y segura de si misma. Nada les detiene.  Mons. Slawomir Oder, postulador de la causa,  siempre  más cauto y discreto decía a un año de la beatificación:   «de alguna manera han emanado numerosas fuentes de gozo que despertaron una cantidad de iniciativas» mientras se suceden las gracias que los fieles atribuyen al Papa Wojtyla.  Y entre estas gracias, ya podría estar  el milagro que, si es reconocido como tal por la Iglesia podríamos acercarnos  a la canonización del pontífice polaco.  Como se sabe para proceder a la canonización la Iglesia requiere que sea reconocido un milagro atribuido a la intercesión del nuevo beato.  En cuanto a esto no existen plazos ni tiempos mínimos de espera. Puedo decirle que en este momento estoy a la espera de la documentación que se refiere a algunas gracias de las cuales hemos hablado antes. En algunos casos las investigaciones médicas ya han avanzado. Pero se trata de investigaciones preliminares y por lo tanto aun no es posible hablar de selección de un caso específico.  De todas maneras los casos interesantes que merecen profundización ya han sido marcados.  Aquellos que actualmente parecen más interesantes son tres o cuatro.»


Dejando al margen especulaciones sobre probables fechas prestemos oído a las palabras del cardenal Stanislaw Dziwisz en su homilía de la Santa Misa celebrada en la Basílica de Nuestra Señora en Cracovia, con ocasión del sexto aniversario de la muerte del Papa cuando recordaba que la santidad de Juan Pablo II es un don, pero también un deber, un reto. La santidad de otro hombre no solo debe ser admirada,  sino que debemos ganarla en nuestra vida cotidiana, en nuestro propio entorno.. Al morir nos dimos cuenta que perdimos un punto de referencia fiable. Pero al mismo tiempo  despertó en nosotros la esperanza que se quedaba con nosotros de otra manera en otra dimensión quizás aun más eficaz. Nuestras expectativas se cumplieron y la tristeza se convirtió en alegría profunda esperando la beatificación y canonización. La confirmación de su santidad, es para nosotros una indicación que el camino hacia Dios que él nos enseñó, es el camino que tenemos que seguir…..Que su santidad despierte en nosotros el deseo de santidad.”

lunes, 29 de diciembre de 2008

Carta de Karol Wojtyla a Mieczyslaw Kotlarczyk - 28 de diciembre 1939

casa de la calle Tyniecka 10, Cracovia, donde vivia Karol Wojtyla con su padre.

Desde aquella Cracovia “que ya no parecía la misma, irreconocible, como si un pintor le hubiera dado una mano de gris oscuro” (Gian Franco Svidercoschi), el 28 de diciembre de 1939 Lolek (Karol Wojtyla) le escribia esta carta a su amigo Mieciu, (Mieczyslaw Kotlarczyk) bloqueado en Wadowice, y a quien el infausto " nuevo orden” había arrestado a dos hermanos:

Queridísimo Mieciu,

Aprovecho esta ocasión tan insólita para comentarte acerca de algunos hechos de mi vida durante estos dos últimos meses.

Ante todo quería decirte que estoy muy atareado. Hay quienes se mueren de aburrimiento. En cambio yo no. Me he rodeado de libros, aprovisionado de Arte y de Ciencia. Trabajo. Me creerás si te digo que casi me falta tiempo? Leo, escribo, estudio, pienso, oro y lucho por dentro. A veces siento un gran peso, una gran angustia y depresión, en fin un mal. Otras como si estuviese viendo el alba, la aurora, un gran claro. He escrito un drama, mejor dicho un poema dramático, David: mi héroe esta revestido en trajes bíblicos, del ropaje de lino de los Piast (*)…. He volcado en el muchas cosas, muchos sentimientos que llenan mi alma. Siento curiosidad por conocer tu opinión. Ya te he enviado los sonetos. Me gustaría mucho saber que te parecen. En resumen, no me basta la forma. David esta compuesto en prosa, poesía en rima y verso libre [….]

He leído casi toda la mística de Slowacki, después mucho Mickiewicz, ahora en cambio algo de Wyspianski. Además leo la Biblia. El Antiguo testamento. Ayer para la fiesta de San Juan Evangelista leímos juntos aquellas maravillosas lecturas, en las cuales Jesús saluda a sus discípulos en el cenáculo.

He pasado las fiestas muy triste. Pero quien podría estar alegre? Imagino que tu no. Aquello que nos hace ver la luz es sin embargo la religiosidad humana tan intensificada, fuerza reciproca.


Oro siempre por Wicek.

Carísimo amigo, comparto tu dolor, uno tu corazón al mio en tu esplendor. Y aprovecho la ocasión para mandarte mis sinceros deseos de Hermano [….]

Te saludo en nombre de Dios, mi Mieciu, hermano carísimo.
Lolek
Saludos de mi padre.

(*) Piast (entre 841-861) fundador de la primera dinastía real polaca

viernes, 14 de noviembre de 2008

Carta de Karol Wojtyla a Mieczyslaw Kotlarczyk


14 de noviembre 1939
Mi queridísimo hermano:

Te mando algunos fragmentos de Libro eslavo. Ya se los he leído a Sofía, estos y algunos otros; transcribo para ti estas conclusiones de nostalgias primaverales, obra de mi alma y de mi corazón.

Es necesario puntualizar esta idea que late en nosotros; exteriorizar esta tendencia que traspasa, cual torrente, nuestra juventud y que no ha podido manifestarse hasta ahora. Torrente que se origina en una fuente común: esta en nosotros: el Amor profundo, la Libertad eslava y sármata y ya no sólo el deseo sino el anhelo de la Belleza. Se trata de aquello que hemos hablado a veces en la calle Długa: que el Arte no es únicamente una verdad realista o sólo un juego sino, sino que es sobre todo, una estructura superior, una mirada hacia adelante y a lo alto, compañera de la religión y la guía que nos conduce por el camino que lleva a Dios; con dimensiones de un romántico arco iris: desde la tierra y desde el corazón del hombre hacia el Infinito. Entonces, delante de ella, aparecen horizontes más grandes, gigantescos, metafísicos y angelicales. Así ha sido sobre todo en nuestra tierra, en Polonia. Es esto lo que separa, por ejemplo, a Wyspianski de Shakespeare; los separa y los diferencia.

[…].Se trata de un canto impregnado de espíritu polaco y eslavo. La primavera me trajo estos pensamientos, la primavera nostálgica y compartida con vuestra cercanía me ha inspirado estas reflexiones. Comprenden éstas, en cierto modo, una síntesis de la juventud: Cristo de un nuevo medioevo, el amor a Cracovia, el símbolo de Wawel y los recuerdos de los Beskidy, de sobótka, (1) de Wowro y de nosotros. Es la confesión de la fe y la pena de la juventud en la superación de la banalidad y el facilismo, y, por así decirlo, una tarea filosófica

Porque quería abrir una brecha. Iba en contra de mis colegas, que se seguían maravillando de la grandilocuencia de Tuwim, de la maravillosa expresión ―lo reconozco― de Liebert, de la aventura partidista de Galczynski y, finalmente, de la lírica panteísta de Lesmian―Canto del eslavo, Sonetos―. Nosotros, la generación más joven, tenemos la fe de Polón (2), que fue un sodalis de María que cubria su pecho con el escapulario como si fuera un escudo. El espíritu polaco basado en latinidad y cristianismo, una fuerza enorme, un reino del espíritu, una idea digna del amor supremo. Porque, para nosotros, el espíritu vale más que la prepotencia y la espada; porque, en nosotros, las raíces de la Belleza han penetrado profundamente; porque nuestra Belleza y nuestro arte nacieron para nuestra Nación y de nuestra Nación: ¡es el canto de los vates, el teatro de Wyspianski, los Libros de Kasprowicz y la filosofía de Norwid! Allí está la línea de la gran poesía polaca, un canto no olvidado, que como en el Génesis del espíritu, por medio del trabajo y el esfuerzo ha guiado al pueblo hacia lo alto y hacia la liberación, mientras que nuestro arte antes de la guerra era arte de importación, romances, novela rosa, comedias ridículas y obscenas: todo tan inauténtico, nada polaco, nada eslavo, ni de Cristo ni de Dios.

Debemos renacer y diferenciarnos. Estos poemas líricos son un intento: sonetos, sinfonías e himnos. En la carta hay unas cuantas muestras. Es difícil transcribirlo todo. […].

Quizás te extrañen estos poemas líricos Miecio querido. Hemos hablado bastante de esto ¡precisamente, con Zofia! Te comento los temas sobre los cuales reflexiono a menudo: en primer lugar una llamada interior, la imposición de cierto género que predomina; luego, el trabajo esporádico y el carácter fragmentario de la elaboración, mientras que un drama exige continuidad y concentración; tercera razón: la juventud. No pienses que no he intentado con “Pan y Apolo”. Lo he hecho pero no quedé satisfecho con los resultados. Además en mi interior hay un sinfín de proyectos apenas presentidos, apenas esbozados, que necesitan calma, trabajo y madurez. Con estos versos recién estoy aprendido a hablar, antes de iniciar una conversación. Además, pienso en cuadros teatrales. Esto ya me lo señaló en una oportunidad Emil Zegadlowicz. Y he tenido pocas posibilidades de expresarme teatralmente ultimamente. De hecho después de Judas no he actuado más.

Tengo fe en tu teatro y quisiera, verdaderamente, colaborar en su creación, porque sería muy diferente de todos los demás en Polonia, no rebajaría al hombre sino que lo enaltecería, lo inflamaría, no lo dañaría mas bien lo dotaría de ángel.

Esta es mi voluntad de trabajar en la futura Patria. Yo no soy hombre de espada, pero como artista quisiera construir su teatro y su poesía, aún a costa de media paga, con entusiasmo y éxtasis, con toda mi alma eslava, todo mi celo y amor, y mi camisa remangada ¡manos a la obra! […]. ¡Que haya entusiasmo en tu corazón ardiente! que haya jóvenes y santos, de Cristo y de Francisco!!
Es todo.
Lolek

(1) fiesta popular polaca que se celebra la noche previa al 24 de junio
(2) Polon jefe de la tribu de los Polanos. El nombre Polonia derivativo del eslavo pole, “campo”

Un sincero gracias a mi amiga italiana Carmela por facilitarme este texto y el de la carta anterior.

martes, 28 de octubre de 2008

Correspondencia de Karol Wojtyla a Mieczyslaw Kotlarczyk (I)

Octubre 1939
Queridísimo Mieciu (1)

Te he mandado algunas cartas por intermedio de Danuta P., después por Halina K., y alguna mas…, pero se ve que no te han llegado. Ahora pongo esta en las manos de dos valientes jóvenes, que se dirigen hacia el Skawa (2) de los ojos plateados que conduce sus propias aguas bajo un puente destruido, para que entreguen en tus manos y en las de Wicek el contenido de dos meses de distancia. He sabido por la señora Biegalski que has regresado a Wadowice, y por Halina que has preguntado por mí.

Mi peregrinación (3) llegó casi hasta el San (4). Fui con mi Padre. El estaba cansadísimo. Ahora comienza a sentirse mejor.

Vita Cracoviensis”. Imaginate! Compuesta por colas para el pan, aventuras por encontrar azúcar (raras para los demás), bah, de la negra nostalgia por carbón, y de la lectura. Pero para nosotros siempre están las veladas en via Dluga (5), las charlas culturales, los sueños las nostalgias. Cuantas veladas nostálgicas hasta pasada la medianoche, pero ahora…

Han reabierto el teatro. (6) Quizás ya lo sepas, dicen que les llega el “Correo” (7) “El caballero de marzo” (Krabowski), Señora Dulska (Korecka), y “Lobzowianie” […]En fin todo un vodevil. No me extraña.

He hablado con Woznik. Se trataba de un trabajo en el teatro, con algunas presentaciones también… Se mostró muy entusiasmado y feliz de verme vivo. Después no lo he visto más. Debería intentar buscarlo nuevamente. También para ganarme el pan.

Está aquí el prof. Dobrowolski. Ha decidido retomar la enseñanza aunque no le paguen, quizás con el podría organizarse algo. Es un hombre valiente y ahora ve las cosas de manera algo diferente….y està Boguslawa C., Danuta P, mientras que Kwiatkowski despues de esa larga peregrinación se ha radicado en el Este. Ha regresado, sin embargo, Kudlinski.

El profesor Nitsch (8) como aquel espíritu que siempre regresa a los lugares a los cuales está unido por el destino, ha recomenzado a verter el néctar de la savia patriótica y eslava en las mentes de los jóvenes del seminario menor dos semanas y media antes de la inauguración oficial del año académico.

Tengo ansias de saber como están ustedes: tu madre, tu esposa, Stefano, los señores Mrowiec, Maria, los Hermanos, los señores Opidowicz? Trata de responderme pronto por intermedio de alguien de confianza. Concluyendo queridísimo te mando besos a ti y a toda la familia compuesta por dos y unida por el matrimonio y beso la mano de las señoras. Saludos de parte de Papa.
Que Dios te guarde
Lolek (9)


(1) diminutivo de Mieczyslaw
(2) el rio Skawa circunda la ciudad de Wadowice
(3) el 1ro de septiembre de 1939 Hitler invade Polonia sin previa declaración de guerra. Meney describe así la partida de Wojtyla: “Tomaron dos valijas y bajaron a la calle abarrotada. Imágenes de un éxodo. Miles de polacos que huían hasta el este. Sin ningún destino preciso. Padre e hijo recorrieron doscientos kilómetros, con el joven que ayudaba al viejo a superar la locura colectiva. Estaban al limite de las fuerzas, pero esperaban encontrarse a salvo, cuando llega la increíble noticia: “También Rusia ha invadido Polonia (Meney 1996, p. 108)
(4) San es el nombre del afluente derecho del Vistula, que recorre Polonia sud oriental
(5) En la calle Dluga vivia Zofia Kotlarczyk antes de estallar la guerra.
(6) Después de la campaña de septiembre el ocupante alemán permitió reabrir el Teatro de Slowacki, la ultima presentación polaca tuvo lugar el 15 de noviembre de 1939.
(7) Revista cultural
(8) Prof. Kazimierz Nitsch (1874-1958) Profesor en la Universidad Jaguellonica de Etimología de la lengua polaca, Historia de la geografía del sistema flexivo y Gramática descriptiva .
(9) Lolek es una abreviatura del diminutivo Karolek derivado de Karol

viernes, 22 de agosto de 2008

Karol Wojtyla y el Teatro Rapsódico

Juliusz Slowacki

En su visita a Wadowice en 1999 el Santo Padre Juan Pablo II recordaba a “Mieczyslaw Kotlarczyk, como quien “creó el «teatro de la palabra»” y en Don y Misterio
expresa “En aquella época estuve en contacto con el teatro de la palabra viva, que Mieczyslaw Kotlarczyk había fundado y continuaba animando en la clandestinidad”.
Otros hablan que él había sido cofundador. Así lo expresan Bogdan Piotrowski, George Weigel y también las autoridades polacas mismas en Crónica Cultural.
“Al final de los años escolares, el joven Karol conoció al también joven profesor de literatura polaca Mieczyslaw Kotlarczyk, quien hacía poco había sustentado, en la Universidad Jagellona, su tesis doctoral, la cual versaba sobre el teatro. Luego desarrolló con él una entrañable amistad, y ambos fundaron el Teatro Rapsódico, donde crearon un nuevo género dramático que despertó la admiración hasta de los especialistas, además de fervorosos aplausos de los espectadores. Se conservan reveladoras cartas que le mandaba desde Cracovia el joven Wojtyła a su amigo de Wadowice. Junto a Mieczyslaw Kotlarczyk fundó en agosto de 1941 el Teatro Rapsódico, donde, a pesar de la prohibición de las autoridades nazis, ambos montaban periódicamente espectáculos con otros amigos. Se reunieron más de cien veces para ensayar. Limitando la escenografía al máximo y centrando su arte en la palabra, con apoyo musical, el grupo logró preparar diez títulos y ofrecer, en la clandestinidad absoluta, veintidós puestas en escena, presentadas en los apartamentos de diferentes amigos, por razones de seguridad. A las representaciones acudían amigos de los artistas, pero también personalidades de la vida cultural de Cracovia. El primer drama, Król- Duch [El rey-espíritu], del vate romántico Juliusz Slowacki, fue representado el 1o. de noviembre de 1941, y Wojtyła tuvo el papel protagónico del rey Boleslao el Temerario27. La obra se volvió a presentar cuatro veces. Pero ya el 14 de febrero del año siguiente se estrenó Beniowski. El joven Karol, visto su compromiso y apreciadas sus dotes, siempre interpretaba papeles principales. En la lista de estrenos de la época de la guerra del Teatro Rapsódico también aparecen títulos como Hymny [Himnos] y Wesele [Boda] de Wyspianski, Portret artysty [Retrato del artista] de Norwid, Pan Tadeusz [Don Tadeo] de Mickiewicz y Samuel Zborowski de Slowacki. Aclaremos que varios espectáculos, a pesar de haber sido preparados por el grupo, nunca se estrenaron: fragmentos de prosa, Lalka [Muñeca] de B. Prus, Quo vadis de H. Sienkiewicz, Popioly [Cenizas] de S. Zeromski, Chlopi [Campesinos] de W. Reymont en 1941-1942, Boska Komedia [La divina comedia] de Dante Alighieri en 1944 y Milosierdzie [Misericordia] y Straszne dzieci [Hijos terribles] de K. H. Rostworowski en 1944-194528. En condiciones absolutamente adversas, la palabra polaca, aunque desterrada del teatro y perseguida por el enemigo, defendía su razón de ser y mantenía viva la llama de su espíritu”. (Bogdan Piotrowski)

George Weigel expresa que “él ayudó a fundar el grupo clandestino de teatro, el Teatro Rapsódico, cuya intención era mantener viva la memoria cultural de Polonia – mantener vivo un aspecto crucial de la cultura polaca a fin de asegurar los fundamentos de un orden político democrático terminada la guerra”

Y en Crónica Cultural leemos “Con motivo del 60 aniversario de la creación en Cracovia del Teatro Rapsódico, uno de cuyos fundadores y actores fue el joven Karol Wojtyla, el ministro de Cultura y Patrimonio Nacional, Andrzej S. Zielinski, dirigio el pasado 22 de agosto al papa Juan Pablo II una carta en la que lamenta la actitud de los ministros de Cultura del régimen comunista respecto a este teatro. El Teatro Rapsódico fue creado el 22 de agosto de 1941 en la clandestinidad por la agrupación política católica "Union" como una manifestación de la resistencia espiritual contra el ocupante aleman. La dirección del teatro fue confiada a Mieczyslaw Kotlarczyk. En el elenco había seis personas (Karol Wojtyla, Juliusz Kydrynski, Wojciech Zukrowski, Krystyna Debowska, Danuta Michalowska y Tadeusz Ostaszewski). En 1966, con motivo del 25 aniversario del teatro, el arzobispo de Cracovia Karol Wojtyla oficio en la catedral de Wawel una misa por los rapsodas, lo cual fue, según dice en su carta el ministro Andrzej S. Zielinski, "una de las causas del cierre del teatro". El arzobispo Wojtyla intervino en junio de 1967 ante el entonces ministro de Cultura para que el teatro no fuese liquidado, pero su intervención no surtio efecto. En el 60 aniversario del Teatro Rapsódico, el ministro Andrzej S. Zielinski asistió a una misa oficiada en Cracovia por el cardenal Franciszek Macharski y a otros actos conmemorativos”

sábado, 16 de febrero de 2008

Karol Wojtyla y Mieczysław Kotlarczyk


Karol Wojtyla se inció en teatro representando el papel de Haemon en “Antigona” ya en Noviembre de 1935 en la escuela de su pueblo natal Wadowice. Seguirían muchas otras representaciones de un teatro tradicional. En Febrero de 1936 iniciaría su amistad con Mieczysław Kotlarczyk, director de teatro vanguardista, profesor en la escuela de la Orden de Carmelitas Descalzos en Wadowice. Juntos hablarian de teatro, literatura y filosofia.
Fué Mieczyslaw Kotlarczyk quien lo involucraría seriamente en un teatro distinto, el Teatro Rapsódico. “El era un verdadero pionero del teatro de aficionados y tenía grandes ambiciones de un repertorio de calidad” (DyM) Como dice Juan Pablo II en Don y Misterio “En ese período de mi vida la vocación sacerdotal no estaba aún madura”… estaba fascinado sobre todo por la literatura, en particular por la dramática, y por el teatro”, el “teatro de la palabra viva”.

Ya durante el primer año que Karol Wojtyla se instalara con su padre en Cracovia para estudiar filolologia polaca en la Universidad Jaguellonica, se sintió atraído por el estudio de la lengua misma, que lo llevaria a “ horizontes completamente nuevos, por no decir en el misterio mismo de la palabra” esa palabra que “antes de ser pronunciada en el escenario, vive en la historia del hombre como dimensión fundamental de su experiencia espiritual. En última instancia, remite al insondable misterio de Dios mismo” (DyM)

En aquella época estuve en contacto con el teatro de la palabra viva, que Mieczyslaw Kotlarczyk había fundado y continuaba animando en la clandestinidad. La dedicación al teatro fue favorecida al principio por el hecho de haber hospedado en mi casa a Kotlarczyk y a su mujer Sofía, que habían logrado pasar de Wadowice a Cracovia .......Compartiendo la misma casa, podíamos no sólo continuar con nuestras conversaciones sobre el teatro, sino incluso realizar actuaciones concretas, que tenían precisamente el carácter de teatro de la palabra. Era un teatro muy sencillo. La parte escénica y decorativa estaba reducida al mínimo; la actuación consistía esencialmente en la recitación del texto poético. Las representaciones tenían lugar ante un grupo reducido de conocidos e invitados, que demostraban un interés específico por la literatura y eran, de algún modo, "iniciados" …. “ He de admitir que toda aquella experiencia teatral ha quedado profundamente grabada en mi espíritu, a pesar de que en un cierto momento de mi vida me di cuenta de que, en realidad, no era esa mi vocación
Kotlarczyk, quien murió en 1978, fue profesor de idioma polaco y pionero en el teatro polaco, fundador del Teatro Rapsódico, 12 años mayor que Wojtyla. Amigos ya en su pueblo natal Wadowice, afianzaron su amistad en Cracovia . Fue Wojtyla quien insistió ante Kotlarczyk que se mudara con su esposa a Cracovia para que pudieran trabajar juntos en teatro y hacer del teatro “una iglesia donde pueda florecer el espiritu nacional”. Kotlarczyk, a su vez, describía el Teatro rapsódico como “una protesta contra la exterminación de la cultura nacional polaca en su propio suelo, una forma de resistencia contra la ocupación Nazi.....un teatro diferente, mas escuchado que visto como espectáculo, un teatro de la palabra”
“Wojtyla desde los dieciséis años se abrió a la experiencia como factor fundante del pensamiento y de la acción a través de su contacto con el Teatro Rapsódico desarrollado por su maestro y amigo Mieczyslaw Klotarczyck. El teatro para Wojtyla no es una mera escenificación superficial de alguna historia sino es un lugar privilegiado en el que la vida se vuelve palabra y la palabra se vuelve vida3. La palabra que quiere ser palabra-viva no puede ser pensada sin el movimiento, sin el gesto, sin la acción4. El actor al moverse y gesticular es aquel que no sólo se torna un «personaje» sino el sujeto que porta un problema, el problema que toda representación de esta naturaleza intenta comunicar y resolver. Así entendidos los términos esenciales del teatro, no es difícil afirmar que existe una dimensión propiamente dramática de la personalidad de Wojtyla-Juan Pablo II que ha permanecido aún en su Ministerio al frente de la Iglesia católica. Esto no quiere decir que Juan Pablo II actúe una suerte de caracterización figurada o ficticia sino que su persona trata de manifestar a través de un amplio gesto -su acción pastoral- el modo como el problema fundamental de la vida ha encontrado su respuesta definitiva en una Verdad que trasciende lo humano sin negarlo.”