Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

viernes, 14 de noviembre de 2008

Carta de Karol Wojtyla a Mieczyslaw Kotlarczyk


14 de noviembre 1939
Mi queridísimo hermano:

Te mando algunos fragmentos de Libro eslavo. Ya se los he leído a Sofía, estos y algunos otros; transcribo para ti estas conclusiones de nostalgias primaverales, obra de mi alma y de mi corazón.

Es necesario puntualizar esta idea que late en nosotros; exteriorizar esta tendencia que traspasa, cual torrente, nuestra juventud y que no ha podido manifestarse hasta ahora. Torrente que se origina en una fuente común: esta en nosotros: el Amor profundo, la Libertad eslava y sármata y ya no sólo el deseo sino el anhelo de la Belleza. Se trata de aquello que hemos hablado a veces en la calle Długa: que el Arte no es únicamente una verdad realista o sólo un juego sino, sino que es sobre todo, una estructura superior, una mirada hacia adelante y a lo alto, compañera de la religión y la guía que nos conduce por el camino que lleva a Dios; con dimensiones de un romántico arco iris: desde la tierra y desde el corazón del hombre hacia el Infinito. Entonces, delante de ella, aparecen horizontes más grandes, gigantescos, metafísicos y angelicales. Así ha sido sobre todo en nuestra tierra, en Polonia. Es esto lo que separa, por ejemplo, a Wyspianski de Shakespeare; los separa y los diferencia.

[…].Se trata de un canto impregnado de espíritu polaco y eslavo. La primavera me trajo estos pensamientos, la primavera nostálgica y compartida con vuestra cercanía me ha inspirado estas reflexiones. Comprenden éstas, en cierto modo, una síntesis de la juventud: Cristo de un nuevo medioevo, el amor a Cracovia, el símbolo de Wawel y los recuerdos de los Beskidy, de sobótka, (1) de Wowro y de nosotros. Es la confesión de la fe y la pena de la juventud en la superación de la banalidad y el facilismo, y, por así decirlo, una tarea filosófica

Porque quería abrir una brecha. Iba en contra de mis colegas, que se seguían maravillando de la grandilocuencia de Tuwim, de la maravillosa expresión ―lo reconozco― de Liebert, de la aventura partidista de Galczynski y, finalmente, de la lírica panteísta de Lesmian―Canto del eslavo, Sonetos―. Nosotros, la generación más joven, tenemos la fe de Polón (2), que fue un sodalis de María que cubria su pecho con el escapulario como si fuera un escudo. El espíritu polaco basado en latinidad y cristianismo, una fuerza enorme, un reino del espíritu, una idea digna del amor supremo. Porque, para nosotros, el espíritu vale más que la prepotencia y la espada; porque, en nosotros, las raíces de la Belleza han penetrado profundamente; porque nuestra Belleza y nuestro arte nacieron para nuestra Nación y de nuestra Nación: ¡es el canto de los vates, el teatro de Wyspianski, los Libros de Kasprowicz y la filosofía de Norwid! Allí está la línea de la gran poesía polaca, un canto no olvidado, que como en el Génesis del espíritu, por medio del trabajo y el esfuerzo ha guiado al pueblo hacia lo alto y hacia la liberación, mientras que nuestro arte antes de la guerra era arte de importación, romances, novela rosa, comedias ridículas y obscenas: todo tan inauténtico, nada polaco, nada eslavo, ni de Cristo ni de Dios.

Debemos renacer y diferenciarnos. Estos poemas líricos son un intento: sonetos, sinfonías e himnos. En la carta hay unas cuantas muestras. Es difícil transcribirlo todo. […].

Quizás te extrañen estos poemas líricos Miecio querido. Hemos hablado bastante de esto ¡precisamente, con Zofia! Te comento los temas sobre los cuales reflexiono a menudo: en primer lugar una llamada interior, la imposición de cierto género que predomina; luego, el trabajo esporádico y el carácter fragmentario de la elaboración, mientras que un drama exige continuidad y concentración; tercera razón: la juventud. No pienses que no he intentado con “Pan y Apolo”. Lo he hecho pero no quedé satisfecho con los resultados. Además en mi interior hay un sinfín de proyectos apenas presentidos, apenas esbozados, que necesitan calma, trabajo y madurez. Con estos versos recién estoy aprendido a hablar, antes de iniciar una conversación. Además, pienso en cuadros teatrales. Esto ya me lo señaló en una oportunidad Emil Zegadlowicz. Y he tenido pocas posibilidades de expresarme teatralmente ultimamente. De hecho después de Judas no he actuado más.

Tengo fe en tu teatro y quisiera, verdaderamente, colaborar en su creación, porque sería muy diferente de todos los demás en Polonia, no rebajaría al hombre sino que lo enaltecería, lo inflamaría, no lo dañaría mas bien lo dotaría de ángel.

Esta es mi voluntad de trabajar en la futura Patria. Yo no soy hombre de espada, pero como artista quisiera construir su teatro y su poesía, aún a costa de media paga, con entusiasmo y éxtasis, con toda mi alma eslava, todo mi celo y amor, y mi camisa remangada ¡manos a la obra! […]. ¡Que haya entusiasmo en tu corazón ardiente! que haya jóvenes y santos, de Cristo y de Francisco!!
Es todo.
Lolek

(1) fiesta popular polaca que se celebra la noche previa al 24 de junio
(2) Polon jefe de la tribu de los Polanos. El nombre Polonia derivativo del eslavo pole, “campo”

Un sincero gracias a mi amiga italiana Carmela por facilitarme este texto y el de la carta anterior.

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