Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Evangelizando tierras lejanas – el viaje apostólico más largo de Juan Pablo II




El 19 de noviembre de 1986 el Santo Padre Juan Pablo II emprendia su viaje apostólico más largo a Bangladesh, Singapur, Islas Fiyi, Nueva Zelanda, Australia y Seychelles finalizándolo con la Misa celebrada en Victoria en las Islas Seychelles del Océano Indico el 1ro de diciembre — “última etapa del servicio papal y un cordial encuentro con la población, que mayoritariamente pertenece a la Iglesia católica”.
A su regreso recordaba ese largo viaje en la Audiencia del 3 de diciembre y daba “gracias a Jesucristo, Pastor de nuestras almas, por el servicio que he podido realizar desde el 18 de noviembre al 1 de diciembre…. y, al mismo tiempo, profundizar la experiencia de la Iglesia en esa vasta región del globo terrestre”.

En Dacca (Bangladesh) un territorio relativamente pequeño entonces con una población de alrededor de cien millones (153.546.901 (Julio 2008 est.) un pais dolorosamente pobre, y donde los cristianos, una “minoria microscopica” con menos de 1%, viven en medio de una población principalmente musulmana y en parte hindú, tuvo la alegría de ordenar a 18 nuevos sacerdotes para la Iglesia en Bangladesh.

Recordaba Juan Pablo II su paso por Singapur, con un elevado nivel de desarrollo económico donde los cristianos - que también son minoria - “intentan dar testimonio del misterio pascual de Cristo en medio de una sociedad cosmopolita, en la que se hace notar —junto con las ventajas del bienestar— el influjo negativo de la secularización”

“La estancia en las Islas Fiji nos transportó —en medio del Pacífico— al mundo de la cultura polinesia”, decía – donde “algunos elementos de su ritual tradicional se han integrado en la liturgia, como se hizo notar durante la Santa Misa y donde los resultados conseguidos por la evangelización son notables, y en la cristianización del ambiente la Iglesia católica tiene su parte”.
En Nueva Zelanda el Episcopado habia querido unir la solemnidad de Cristo Rey con la oración por la paz, según el lema "La paz del corazón es el corazón de la paz". Resaltó el santo Padre “la equilibrada relación entre los primeros habitantes de Nueva Zelanda y aquellos que llegaron mas tarde desde distintas partes del mundo” y señalo la “colaboración interconfesional, de la que ha sido una conmovedora expresión durante la visita la celebración ecuménica en Christchurch”
Le dedicó una parte importante de su Audiencia a su visita a Australia donde “La Iglesia es consciente de su carácter plurinacional y pluricultural ” y resaltó la “colaboración consciente y consecuente en el campo ecuménico”

En el Angelus del domingo 7 de diciembre daba nuevamente “gracias a la Divina Providencia por haberme podido encontrar, a lo largo de mi peregrinación en Extremo Oriente, con la Iglesia del Dios vivo, que está en Bangladesh, en Singapur, en las Islas Fiji del Océano Pacífico y en Nueva Zelanda, así como también con la Iglesia que está en el continente australiano y en las Islas Seychelles”

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