Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

viernes, 14 de septiembre de 2012

Libano (6) Benedicto XVI La fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz y la memoria de la Virgen de los Dolores





“Estas dos celebraciones litúrgicas – decía el papa Benedicto XVI en su Ángelusdel 17 de septiembre del 2006 –   se pueden resumir visiblemente en la tradicional imagen de la crucifixión, que representa a la Virgen María al pie de la cruz, según la descripción del evangelista san Juan, el único de los Apóstoles que permaneció junto a Jesús moribundo. Pero ¿qué sentido tiene exaltar la cruz? ¿Acaso no es escandaloso venerar un patíbulo infamante? Dice el apóstol san Pablo: "Nosotros predicamos a Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles" (1 Co 1, 23). Pero los cristianos no exaltan una cruz cualquiera, sino la cruz que Jesús santificó con su sacrificio, fruto y testimonio de inmenso amor. Cristo en la cruz derramó toda su sangre para librar a la humanidad de la esclavitud del pecado y de la muerte. Por tanto, de signo de maldición la cruz se ha transformado en signo de bendición, de símbolo de muerte en símbolo por excelencia del Amor que vence el odio y la violencia y engendra la vida inmortal. "O Crux, ave spes unica!", "¡Oh cruz, única esperanza!". Así canta la liturgia. 

Narra el evangelista: junto a la cruz estaba María (cf. Jn 19, 25-27). Su dolor forma un todo con el de su Hijo. Es un dolor lleno de fe y de amor. La Virgen en el Calvario participa en la fuerza salvífica del dolor de Cristo, uniendo su "fiat", su "sí", al de su Hijo. 

Queridos hermanos y hermanas, unidos espiritualmente a la Virgen de los Dolores, renovemos también nosotros nuestro "sí" al Dios que eligió el camino de la cruz para salvarnos. Se trata de un gran misterio que aún se está realizando, hasta el fin del mundo, y que requiere también nuestra colaboración. Que María nos ayude a tomar cada día nuestra cruz y a seguir fielmente a Jesús por el camino de la obediencia, del sacrificio y del amor.”


Es significativo que el Santo Padre al entrar hoy en la Basílica de Nuestra Señora del Líbano en Harissa  bendijera a los participantes como lo hacen los patriarcas orientales, con  una cruz en la mano en lugar de un báculo.  Entre otras palabras decía a losparticipantes “es providencial que esta ceremonia tenga lugar el día de la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, una celebración nacida en Oriente en 335,  después de la dedicación de la Basílica de la resurrección construida en el Golgota y la tumba de Nuestro Señor por parte del Emperador Constantino, el Grande, a quien ustedes veneran como santo.” 

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