Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

viernes, 5 de diciembre de 2008

Duodecimum Saeculum - 2do Concilio de Nicea


El 4 de diciembre de 1987 el Sumo Pontífice Juan Pablo II da a conocer la Carta Apostólica Duodecimum Saeculum al cumplirse el XII centenario del II Concilio de Nicea, Séptimo Concilio Ecuménico, un Concilio que “afirmó solemnemente la licitud y la conveniencia de la veneración de las imágenes” (Alfredo Saenz: El Icono – esplendor de lo sagrado – Ediciones Gladius, 2004)

Decía Juan Pablo II en la Exhortación Apostólica “El II Concilio de Nicea ha reafirmado solemnemente la distinción tradicional entre "la verdadera adoración (latreia), que según nuestra fe, conviene solamente a la naturaleza divina", y "la adoración de honor" (timetiké proskynesis) atribuida a las imágenes, pues "quien se prosterna ante una imagen, se prosterna ante la persona (hipostasis) de quien está representado en ella”.
La iconografía de Cristo abraza, pues, toda la fe en la realidad de la Encarnación y su inagotable significación para la Iglesia y para el mundo. Si la Iglesia la practica, es porque está convencida de que el Dios revelado en Jesucristo ha rescatado y santificado la carne y todo el mundo sensible, es decir, el hombre con sus cinco sentidos, para permitirle "ser renovado sin cesar según la imagen de su Creador" (Col 3, 10).”
Señalaba el Santo Padre el crecido interes por la teologia y la espiritualidad de los iconos orientales y llamaba la atención a “ los hermanos en el Episcopado” a que "observen diligentemente lo que ha establecido el Concilio: mantener firmemente la práctica de proponer en las iglesias las imágenes sagradas a la veneración de los fieles" [39] y a esforzarse para que cada vez surjan más obras de calidad verdaderamente eclesial.

Llamaba, a su vez, la atención sobre el hecho que “El arte por el arte que hace referencia sólo a su autor, sin establecer una relación con lo divino, no tiene cabida en la concepción cristiana. Cualquiera que sea el estilo que adopte, todo arte sacro debe expresar la fe y la esperanza de la Iglesia. La tradición de la imagen sagrada indica que el artista debe tener conciencia de cumplir una misión al servicio de la Iglesia” agregando que “El auténtico arte cristiano es aquel que, a través de la percepción sensible, permite intuir que el Señor está presente en su Iglesia, que los acontecimientos de la historia de la salvación dan sentido y orientación a nuestra vida, que la gloria que se nos ha prometido transforma ya nuestra existencia. El arte sacro debe tender a darnos una síntesis visual de todas las dimensiones de nuestra fe. El arte de la Iglesia debe procurar hablar la "lengua" de la Encarnación y, expresar, con los elementos de la materia, a Aquel que "se ha dignado habitar en la materia y llevar a cabo nuestra salvación a través de la materia


y leer el precioso articulo Iconografia: Un camino de santidad en Totus Tuus Nr 7-8 Julio-agosto 2008

No hay comentarios: