Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

jueves, 18 de diciembre de 2008

Primera representación plástica del Nacimiento


El 17 de diciembre de 1978, primer año de su pontificado, el Santo Padre Juan Pablo II recibía con alegría a los niños romanos quienes - cada uno con su imagen del Niño Jesús - se habían congregado en la Plaza San Pedro con ocasion del Angelus, para que el Papa bendijera sus imagenes, antes de ser colocada en el Nacimiento que tenían preparado en sus casas.

El Papa les habló del origen de la “primera representación plástica del Nacimiento” que se debía a la “genial intuición de San Francisco de Asís quien profundamente impresionado y conmovido por la humildad de la Encarnación, en la noche de Navidad de 1223, hizo preparar en Greccio,
a un fiel y piadoso amigo llamado Juan, todo lo necesario: paja, heno, un pesebre, y hasta un buey y un borriquillo de carne y hueso. Dijo el Santo: "Querría representar al Niño Jesús nacido en Belén, y ver, en cierto modo, con los ojos corporales las incomodidades en que se encontró por falta de lo más necesario para un recién nacido, cómo fue acostado en un pesebre y cómo yacía en el heno entre el buey y el borriquillo" (Tommaso da Celano, Vita prima, núm. 84). Vinieron al lugar varios hermanos; llegaron jubilosos hombres y mujeres de los caseríos de la región, trayendo cirios y antorchas para iluminar aquella noche, en la que hace notar también el biógrafo, "se encendió espléndida en el cielo la Estrella que iluminó todos los días y todos los tiempos". Un sacerdote celebró la Eucaristía, y Francisco de Asís, que era diácono, cantó el santo Evangelio con su voz fuerte y dulce, clara y sonora” y continuaba explicándoles como esa bella costumbre se difundió muy pronto por toda Italia, por Europa y por el mundo entero, “conservando intacto, entre las diversas expresiones de la cultura y el folklore, el mensaje fundamental, auténticamente evangélico, que Francisco quería llegase a las almas por la contemplación del Nacimiento, escuela de sencillez, de pobreza, de humildad
”.

Tres dias mas tarde en la audiencia general Juan Pablo II recordaba su propia niñez en Polonia y decía que “La alegría mayor de esta espera del Adviento es la que viven los niños. Recuerdo que precisamente ellos iban de prisa, muy contentos a las parroquias de mi patria para las Misas de la Aurora (llamadas “Rorate...” por la palabra con que se abre la liturgia: Rorate coeli, gotead, cielos, desde arriba, Is 45, 8). Ellos contaban día tras día los “peldaños” que todavía quedaban en la “escalera celeste” por la que Jesús bajaría a la tierra, para poderlo encontrar en la Noche Buena sobre el pesebre de Belén”.
Invito visitar: El belen que vino en barco (Belèn de Jesús en La Sangre) muy interesante historia de su llegada a Palma de Mallorca

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