Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

viernes, 27 de enero de 2012

Jerzy Popieluszko Misas por la patria – recuerdos de Jean Offredo (1 de 4)

Recuerdos de Jean Offredo  (1 de 4)


“En Polonia es antigua la tradición de las “misas por la Patria”. Sobre todo en el siglo pasado, cuando Polonia era una “Nación sin Estado” y la Iglesia el último baluarte de la libertad y el último refugio de la condición polaca. La tradición sobrevivió, muy a menudo con un carácter clandestino, pues bajo la apariencia de las “plegarias” había también llamamientos a la lucha por la independencia del pueblo polaco.   Esa tradición fue vivida abiertamente durante un verano polaco en que recibió, si asì puede decirse, la bendición del papa Juan Pablo II, cuando proclamó en Cracovia el 10 de junio de 1979, en el curso de su primer viaje pontificio a Polonia: “Os ruego asumir toda esa herencia espiritual que lleva el nombre de Polonia: no dudar jamás, no desfallecer jamás, no renunciar jamás”.


Fue todo ello lo que condujo a monseñor Teofil Bogucki (*), cura de San Estanislao Kostka, a organizar desde octubre de 1980 en adelante, el último domingo de cada mes, una “misa por la Patria”. Iniciativa calurosamente recibida no sólo por los parroquianos habituales, sino también por toda la Polonia solidaria. Proclamado el estado de guerra, el padre Bogucki, confió a su joven vicario Jerzy Popieluszko la misión de animar estas misas, que adquirirían, sin duda alguna otra dimensión. Cada mes el padre Popieluszko, ayudado por sus amigos de la parroquia y la acería ofició pues esa “misa por la Patria. No sólo pronunciaba la homilía, sino que él mismo elegía los textos bíblicos y textos poéticos que eran leídos, en el curso del oficio, por actores célebres. Selección de textos que no era, por cierto, neutral.


Para comprender el pensamiento de Jerzy Popieluszko no hay que leer solamente sus homilías, pues éstas forman un todo con el resto de los textos escogidos para la liturgia. Por ello es que, al menos en lo que corresponde a un lapso de varios meses, en relación con los cuales ello nos pareció fundamental, ofrecemos en este libro el texto íntegro de las “misas por la Patria” de Jerzy Popieluszko, aunque pueda parecer recargado; yo lo apreciaba demasiado como para traicionarlo, o como para edulcorar lo que fue para él una razón de vivir. Y que terminó por ser también la razón de su muerte.


No bien empieza a hablar desde lo alto del púlpito, en febrero de 1982, atrae sobre sí mismo las iras de un poder que ve en él un “agitador y un excitado”, que señala “sesiones de odio”, en esas misas. En varias oportunidades, en la prensa polaca, incluso el vocero del gobierno, escribiendo con seudónimos, lo ataca sin ambages. Es que las misas de Jerzy atraen a multitudes. Rápidamente, millares de personas, fascinadas por la palabra sencilla y enérgica de ese joven vicario, se reúnen en Zoliborz el último domingo de cada mes. Parientes y amigos de confinados, militantes ocultos de Solidaridad ahora prohibida, jóvenes cristianos – y otros que no lo son – están allí en la iglesia, y también en el exterior, pues adentro el lugar no es suficiente, unidos por un mismo amor a una Polonia fraternal y libre. Jerzy Popieluszko denuncia los atentados contra los derechos humanos, la arbitrariedad de los confinamientos y las detenciones.


Sus homilías son grabadas en casetes y circulan de parroquia en parroquia, mucho más allá de Varsovia. La prensa clandestina de Solidaridad no tarda en retomar y difundir los textos de Jerzy Popieluszko, quien se asombra de la resonancia que tienen sus declaraciones y del furor que inspiran a las autoridades.


El 23 de septiembre de 1983, la cámara de justicia regional de Varsovia inicia una investigación: se lo acusa de abusar de la libertad de opinión y de religión, así como de “abuso del sacerdocio para fines políticos”. El 12 de diciembre es allanado su domicilio oficial, donde en realidad no vive, en la calle Chlodna, Varsovia. Encuentran panfletos clandestinos, explosivos, municiones! Lo ridículo de esa manipulación y el grosero montaje de esa provocación se vuelven finalmente contra sus autores. La verdad es que ese joven sacerdote es una molestia. El poder presiona también sobre la jerarquía católica y el cardenal Glemp para que se lo aparte de San Estanislao. Pero él no quiere irse: sabe que entre los allegados al primado de Polonia muchos piensan que va demasiado lejos. Pero Jerzy Popieluszko sabe que en Roma se lo aprecia, y persiste.   Predica, allí donde lo invitan, En Gdansk, en Czestochowa y en otras ciudades de Polonia. En Bydgoszcz toma la palabra por última vez.”



del libro Jerzy Popieluszko: EL CAMINO DE MI CRUZ Misas en Varsovia - Jean Offredo, Editorial Atlantida, Buenos Aires, 1985


(*) mentor espiritual de Jerzy Popieluszko. Despues de la muerte de Popieluszko el sacerdote Bogucki continuo con las Misas por la Patria. Murio en septiembre de 1987 y su tumba se encuentra al lado de la de Popieluszko, en la Iglesia de San Estanislao Kotska, Varsovia.

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