Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

viernes, 2 de septiembre de 2016

"¡Theotokos!"


“Con un eco lejano suena esta palabra, pronunciada con tan grandes transportes de fe y de amor hace 1550 años en el Concilio de Efeso, y desde aquella fecha la Iglesia la ha pronunciado siempre ya solemnemente: la pronuncia en la liturgia y en el magisterio;
la pronuncia en la oración con las lenguas de muchas naciones y pueblos diversos y, a la vez, con el mismo "sentido de fe" de todo el Pueblo de Dios.

"Theotokos" - "Madre de Dios".
…pronunciamos esta palabra con particular amor y veneración todos los que estamos reunidos para la plegaria común: el Ángelus.
Esta oración es como un comentario, repetido incesantemente, a esta única palabra: "Theotokos" - "Madre de Dios".

Cuando decimos: "El Angel del Señor anunció a María, y concibió del Espíritu Santo", expresamos la total y plena verdad contenida en esta palabra: "Theotokos", es Aquella que "concibió" la Palabra del Eterno Padre, que le fue transmitida en la anunciación angélica, esto es, se hizo Madre del Verbo Eterno por obra del Espíritu Santo. En Ella el Verbo se hizo carne.

He aquí el comentario completo a la palabra: "Theotokos". Inmaculada.
Hoy a esa palabra que, confesada y enseñada por la Iglesia con un lejano y continuo eco de fe, nos llega desde Efeso juntamente con la alegría de sus habitantes y de los que estaban allí reunidos en el Concilio de los Obispos…..
Inmaculada.
Aquella, cuya vocación humana era la de convertirse, al llegar la plenitud de los tiempos, en la Madre del Verbo Eterno: "Theotokos": en previsión de los méritos de este Hijo. Redentor del género humano, fue preservada desde el primer instante de su concepción ―Ella, pequeña hija de padres terrenos― de la herencia del pecado original, que forma parte de todo hombre, y fue concebida inmaculada.
Libre del pecado original, fue colmada, desde el primer instante de su concepción, de Espíritu Santo: fue concebida "llena de gracia".

Cuando.. repitamos en nuestra oración las palabras del saludo del ángel, meditemos cómo el Eterno Padre selló, con la potencia del Espíritu Santo, a Aquella que había designado desde los siglos para Madre de su Hijo: "Theotokos".
Y, al contemplar este misterio de la fe, exultemos con la alegría particular de la Iglesia: exultemos con la alegría de la venida del Señor:
Theotokos - Inmaculada.

(Juan Pablo II Ángelus 8 de diciembre de 1981)