Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

lunes, 22 de septiembre de 2008

Nuestra Señora de Czestochowa y el Primado (1)

Con permiso de los autores (traducir y utilizar fotografías) ofrezco hoy la primera de las tres partes que componen la entrada Nuestra Señora de Czestochowa y el Primado que invitaba a visitar en mi entrada anterior. El 3 de agosto de 1924, Stefan Wyszynski fue ordenado sacerdote por el obispo auxiliar Wojciech Owczarek en la capilla de la Virgen Maria en la catedral de Wloclawek.

Obispo Wyszynski


Inmediatamente después de su ordenación viajó a Czestochowa para ofrecer allí su primera Misa solemne ante la imagen milagrosa de Nuestra Señora de Jasna Gora, Reina de Polonia. Su salud era extremadamente frágil - apenas podía mantenerse en pie - y le pedía a Nuestra Señora poder vivir al menos un año como sacerdote. Había perdido su madre a los nueve años, y venía a Czestochowa buscando a su madre celestial. “Fui a Jasna Gora para decir allí mi Primera Misa, y poder sentir que tenia una Madre, una Madre para siempre, una Madre que no muere” (Micewski, p.7)

Stefan (en el medio de pie) Nuestra Señora le concedería al padre Wyszynski mucho más que el año que el le pedía; la Providencia le tenia asignado a este hijo, que se consagraba a la Madre del Pueblo polaco, el estar estrechamente ligado a su destino durante mas de 50 años. Siguió estudiando en la Universidad Católica de Lublin (conocida con las siglas KUL), y se doctoró en Derecho Canónico en 1929, defendiendo la tesis titulada : Los derechos de la familia, La Iglesia y el Estado y su relación con las escuelas. Continuaba preparándose para su futura misión; fue editor en jefe del diario diocesano hasta que estalló la II Guerra Mundial, cumpliendo todo el tiempo sus funciones de Defensor de la Unión en la curia de Wloclawek. Al mismo tiempo también dictaba clases de ética social en el seminario, dirigía la Universidad de trabajadores cristianos, y participaba activamente en los sindicatos cristianos. Su estrecha relación con los trabajadores le permitió labrarse la opinión que la influencia de Rusia, “en lucha contra Dios”, ya era muy fuerte, pero también se daba cuenta que la simpatía por el comunismo entre los Polacos “no se debía tanto a la propaganda bolchevique como a la falta de trabajo, de pan, de un techo bajo el cual cobijarse” (Micewski,p.16)


Propaganda sovietica


Expresó en 1934 que “….los enormes salarios de los altos mandos….absorben hasta tal punto los presupuestos institucionales que no queda nada para pagarles a los oficiales de menor rango y a los trabajadores….semejante estado de cosas no concuerda con las ideas católicas de justa distribución…:” (Ibid) Formado a conciencia en ética social católica, y siendo estudiante de ciencias sociales, el padre Wyszynski sabia que “…violar el nivel de ingresos de la sociedad hace temblar todo el orden social; siendo éstas las causas de una inclinación hacia el bolchevismo” (Ibid) De esta manera el futuro Primado de Polonia ya estaba firmemente convencido que existe una tercer vía entre el capitalismo liberal y el marxismo revolucionario. Como expresara Micewski “sus convicciones iniciales le dieron forma a la idea que Polonia, en su ubicación entre Este y Oeste, tiene, una clara y bien definida misión; apoyada en la fortaleza social del catolicismo que había permanecido firme a lo largo de la larga batalla con el ateismo - un sistema político que se opusiera no solamente a los errores inherentes del colectivismo sino también a la debilidad estructural y tendencias egotistas del capitalismo” (Ibid, pp. 18-19)


Manifestación nazi


Al estallar la guerra en septiembre de 1939, el obispo Michal Kozal de Wlocklawek le ordenó al padre Wyszynski a abandonar el lugar por su seguridad; los nazis lo tenían marcado debido a sus escritos sobre el nazismo. La advertencia de sus superiores había sido un presagio pues cuando el padre Wyszynski intentó regresar a su vivienda para recoger un libro que había olvidado, en la estación de tren de Wloklawek le informaron que la Gestapo ya habido estado por allí. Con esta noticia ya estaba predestinado a pasarse el resto de la guerra moviéndose de un lado a otro para esconderse de la Gestapo, sabiendo que ser apresado significaba una muerte segura. Durante todo ese tiempo que se mantuvo escondido sirvió de capellán a un grupo de religiosas y ciegos, dando conferencias cuando le era posible sobre el pensamiento social católico y sobre la Iglesia como cuerpo místico de Cristo. Tan variadas fueron sus actividades que hasta hizo de partera en una ocasión, interviniendo a un niño de una madre pobre que se escondía en el bosque. Una contrapartida risueña: el padre Wyszinski que debió vivir bajo seudónimo para evitar ser capturado, según nos dice su biógrafo, “había escogido el sobrenombre hermana Cecilia, y durante mucho tiempo la gente seguía preguntando “Oficiará misa la hermana Cecilia hoy? Cuando atiende confesiones?” (Micewski,p.26)

Rebelión en Varsovia 1944


(Las referencias son del libro Cardinal Wyszynski: A Biography. Andrzej Micewski. San Diego: Harcourt Brace Jovanovich, 1984, 496 pp Tengo entendido que es la mejor biografia despues del diario personal del Cardenal Wyszynski (Zapiski wiezienne , traducido al inglés A Freedom Within)

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