Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

domingo, 21 de septiembre de 2008

Orar por la paz



« PARA LOGRAR LA PAZ, EDUCAR A LA PAZ »

Hoy 21 de septiembre se celebra en todo el mundo la Jornada internacional de oración por la paz, celebración instituida en 1981 por la Asamblea General de la ONU.
Juan Pablo II nos decía en su primer mensaje preparado el 8 de diciembre de 1978, para la Jornada Mundial de la Paz, a celebrarse el 1 de enero de 1979 que para lograr la paz hay que educar a la paz y nos explicaba:
“Yo recojo de manos de mi venerado predecesor el bastón de peregrino de la paz. Camino a vuestro lado con el Evangelio de la paz. «Bienaventurados los que trabajan por la paz». Al comienzo del año 1979, os invito a celebrar la Jornada Mundial, colocándola —de acuerdo con el deseo de Pablo VI— bajo el signo de la educación a la paz”

Su mensaje estaba compuesto por tres apartados:

I. Una dura tarea
II. La educación a la paz
III. La contribución especifica de los cristianos


En el último enlazaba aspiraciones y exigencias con nuestras obligaciones y la misión del cristiano, diciéndonos que “La paz es obra nuestra: exige nuestra acción decidida y solidaria. Pero es inseparablemente y por encima de todo un don de Dios: exige nuestra oración. Los cristianos deben estar en primera fila entre aquellos que oran diariamente por la paz; deben además educar a orar por la paz. Ellos procurarán orar con María, Reina de la paz.
A todos; cristianos, creyentes y hombres de buena voluntad os digo: no tengáis miedo de apostar por la paz, de educar para la paz. La aspiración a la paz no quedará nunca decepcionada. El trabajo por la paz, inspirado por la caridad que no pasa, dará sus frutos. La paz será la última palabra de la Historia”

La Jornada de la Paz «El Día de la Paz» fue instituida por el Santo Padre Pablo VI en 1968. Al recordar este año el 40 aniversario de la celebración de esa primera Jornada Mundial de la Paz (1968-2008) “fruto de una intuición providencial del Papa Pablo VI, y retomada con gran convicción por mi amado y venerado predecesor, el Papa Juan Pablo II” el Santo Padre Benedicto XVI nos invitaba a tomar “una conciencia más clara sobre la común pertenencia a la única familia humana y a comprometerse para que la convivencia en la tierra refleje cada vez más esta convicción, de la cual depende la instauración de una paz verdadera y duradera” y nos invitaba a “implorar a Dios sin cesar el gran don de la paz.” Agregando que “Los cristianos, por su parte, saben que pueden confiar en la intercesión de la que, siendo la Madre del Hijo de Dios que se hizo carne para la salvación de toda la humanidad, es Madre de todos”

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