Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

sábado, 6 de agosto de 2016

Juan Pablo II en el Santuario mariano de Pietralba

Durante el año mariano 1987-1988 el Papa Juan Pablo II todos los domingos visitaba espiritualmente algún santuario mariano, pero el  17 de julio de 1988 la visita se convertía en personal en el Santuario mariano de Pietralba, como parte de su visita pastoral al Veneto, Lombardia y Trentino/AltoAdige. 
Alli en Pietralba celebraba Misa y posteriormente el rezo del Ángelus.  Una zona rodeada de las bellezas naturales de los Dolomitas, montañas que tanto le recordaban sus queridos montes Tatras. Cerca de allí días más tarde en Lorenzago diría “Bendita fatiga. Entre estos montes es posible reposar cansándose” .


Pietralba es un lugar de peregrinación mariana casicompartido históricamente por Italia y Austria
Se recuerda que allí en el año  1553 la Virgen Maria se le aparece a Leonhard Weißensteiner   



para curarle de su mal y Ella le pide hacer construir allí una capilla. La capilla fue reconstruida y con el tiempo ampliada debido a la cantidad de peregrinos visitantes.  La actual basílica en estilo barroco fue completada en 1654 y contiene frescos de Adam Mölk y otras obras de arte de Pußjäger,  Silber y F. Haider.   La Virgen venerada es una estatua de la Dolorosa que sostiene en su regazo al Hijo depuesto de la cruz.  

En la homilía (en alemán e italiano) de la Santa Misa Juan Pablo II decia:  “Me siento feliz de estar hoy con vosotros peregrinos en este Santuario de Pietralba, circundado de una espléndida corona de montañas que nos hacen sentir la bondad de Dios. Hace ya cuatro siglos que vuestros mayores  siguen concurriendo aquí para invocar la Madre del Señor suplicándole sea Ella mediadora de gracias y favores. La imagen venerada aquí en Pietralba nos representa este misterio de la Virgen que da su si también bajo la cruz acogiendo a su hijo muerto, depuesto de la cruz. Con fe y plena confianza pone la propia vida  en las manos de Dios, tanto en los momentos gozosos y felices como en aquellos tristes y difíciles, convirtiéndose para nosotros en modelo de fe incondicional.”  

Más tarde en el Ángelus el Papa Juan Pablo II al terminar su peregrinación al lugar invita a recitar el Ángelus Domini “oración a la vez tradicional y familiar, a la cual cada día os invita el sonido de las campanas de vuestras parroquias, cuyo eco suena de valle en valle. El Angelus Domini es una de las plegarias más bellas y completas de la devoción a María: en ella contemplamos el plan de salvación de Dios y de su amor misericordioso hacia toda la creación, plan que se ha cumplido cuando Dios eligió a María para que fuera Madre del Redentor.”

Y retiera que “El Angelus Domini nos presenta a la Madre de Jesús como verdadera y ejemplar creyente, con cuyo "sí" se convierte en modelo para todos los creyentes. Este ''sí", dicho por María una primera vez con absoluta disponibilidad, Ella lo repitió también en las situaciones más difíciles de la vida, recorriendo hasta el final el camino de la fe.”


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