Llamados a ser santos

Llamados a ser santos
“Todos estamos llamados a la santidad, y sólo los santos pueden renovar la humanidad.” (Beato Juan Pablo II)

viernes, 10 de octubre de 2008

Canonización de Maximiliano Maria Kolbe

«Busquemos cada vez más, cada día más, acercarnos a la Inmaculada; de este modo nos acercaremos cada vez más al Sacratísimo Corazón de Jesús, a Dios Padre, a toda la Santísima Trinidad, porque ninguna criatura está tan cercana a Dios como la Inmaculada. Así acercaremos también todos los que nos son cercanos en el corazón a la Inmaculada y al buen Dios» (M. Kolbe, Carta desde Nagasaki, 6 de abril de 1934).

Hoy celebramos el aniversario de la canonización de Maximiliano Maria Kolbe, mártir de la caridad, asesinado en en el bloque numero 11, maquinaria de la muerte de Auschwitz, el 14 de agosto de 1941.
La canonización, cuya ceremonia tuvo lugar el 10 de octubre de 1982, venia precedida de gran expectativa en cuanto a si Maximiliano Kolbe seria canonizado como mártir o como santo, pues los teólogos y expertos de la Congregación para las Causas de los santos consideraban que Kolbe, santo sin duda, no había sido mártir en el sentido tradicional del término. En su beatificación el 17 de octubre de 1971 Santo Padre Pablo VI decía que podía ser considerado un “mártir de la caridad”. La incógnita fue desvelada al presentarse el Santo Padre Juan Pablo II con la vestimenta roja, color litúrgico de los mártires. Más adelante en su homilía Juan Pablo II aclaraba: “en virtud de mi autoridad apostólica, he decretado que Maximiliano Maria Kolbe, quien una vez beatificado fue venerado como confesor, a partir de este momento también será venerado como mártir”. Kolbe “el santo del abismo” – uno de los tantos mártires del doloroso siglo veinte, un eco al poema dedicado por Karol Wojtyla a San Estanislao :

Hubo un hombre así, hubo otros hombres…
Y siempre los habrá…
Por ellos mi tierra se ve en el sacramento
de una nueva existencia
.”


El Santo Padre recordaría la canonización del “apóstol infatigable de la devoción a la Inmaculada” en el Angelus el mismo día de la canonización y en mayor detalle en el Angelus del 17 de octubre de 1982 recordando el aniversario de la beatificación. Recordó también palabras del cardenal Wyszynski, primado de Polonia, quien ponía de relieve entonces que la Providencia había indicado en el padre Kolbe el modelo del sacerdote moderno: "El sacerdote que ofrece su vida en el 'bunker' del hambre por su hermano prisionero, es el sacerdote-ejemplo que elige la muerte para salvar la vida de otro hombre. Es discípulo fiel de Cristo, porque el sacerdocio de Cristo, al continuarse eternamente, se actualiza también hoy”


Durante su segundo viaje apostólico a Polonia en 1983 el Santo Padre Juan Pablo II visitó Niepokalanów, la Ciudad de la Inmaculada, complejo fundado por el P. Kolbe en 1927 y que contaba con un convento, una imprenta, una emisora y un parque de bomberos. Allí vivió san Maximiliano de 1927 a 1930, y de 1936 (a su vuelta de Japón) hasta que fue arrestado en 1941. En la homilía de la Misa celebrada en la gran explanada recordaba la canonización de Maximiliano Maria Kolbe que había tenido lugar el año anterior.
“El 10 de octubre del año pasado – decía el Santo Padre - tuve la oportunidad de elevar al honor de los altares de la Iglesia universal al santo Maximiliano María Kolbe, hijo de la tierra polaca… un ministro, un sacerdote hijo de san Francisco”.
“Fue una canonización insólita. En ella estaban presentes polacos, de Polonia y de la emigración, en un número considerable. Pero constituían sólo la minoría de la gran muchedumbre de peregrinos, que aquel domingo llenaba la plaza de San Pedro. Venían ciertamente de Roma y de toda Italia, pero también en número importante de Alemania y de otros países de Europa, así como de otros continentes, en particular de Japón, que ha unido duraderamente su corazón al Caballero de la Inmaculada…. Maximiliano Kolbe, mediante su muerte en el campo de concentración, en el «búnker del hambre», puso de relieve muy elocuentemente el drama de la humanidad del siglo XX. Sin embargo, el motivo más profundo y más conforme parece ser el hecho de que en este sacerdote-mártir se hizo particularmente transparente la verdad central del Evangelio: la verdad sobre la fuerza del amor” aquel “Maximiliano Kolbe que en Oswiecim “sale de la fila, para ser aceptado como un candidato al «búnker del hambre», en lugar de Franciszek Gajowniczek: él tomó la decisión en la que manifiesta al mismo tiempo la madurez de su amor y la fuerza del Espíritu Santo, y realiza esta decisión evangélica hasta el final: dar la vida por un hermano… en el campo de la muerte, en un lugar donde sufrieron la muerte más de cuatro millones de personas de diferentes naciones, lenguas, religiones y razas …. madurez en el amor, que llenó toda la vida del P. Maximiliano y se cumplió en tierra polaca de una forma definitiva mediante el acto de Oswiecim, madurez especialmente unida a la Inmaculada Sierva del Señor”

Invito visitar mis entradas anteriores:
Maximiliano Maria Kolbe
Juan Pablo II Primer viaje a Polonia 1979

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